jueves, 28 de marzo de 2013

LOS ÚLTIMOS DIAS, el apocalípsis al lado de mi propia casa

FICHA TÉCNICA 

Título: Los últimos días
Título original: Los últimos días
Dirección: Àlex Pastor, David Pastor
País: España
Año: 2013
Fecha de estreno: 27/03/2013
Duración: 102 min.
Género: Thriller, Aventuras
Calificación: No recomendada para menores de 12 años
Reparto: Quim Gutiérrez, José Coronado, Marta Etura, Leticia Dolera, Mikel Iglesias, Ivan Massagué, Lolo Herrero, Pere Brasó, Pere Ventura, Pep Sais
Distribuidora: Warner Bros. Pictures
Productora: Eurimages, Morena Films, Antena 3 Films, Les Films du Lendemain, Televisió de Catalunya (TV3), Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), Rebelion Terrestre

SINOPSIS 

La historia se desarrolla en la Barcelona de la actualidad: Marc (Quim Gutiérrez) percibe como día a día hay menos gente en las calles. En las noticias aparecen casos de gente que ha contraído una extraña enfermedad cuyos síntomas son similares a la agorafobia. Pero con una salvedad, esta te puede matar.

La epidemia parece extenderse a nivel global. Marc resulta infectado y se ve incapaz de abandonar el edifico donde se encuentra. Tras meses logra encontrar una salida y pide a Enric (José Coronado) que le ayude a orientarse por el subsuelo de Barcelona con su GPS. El objetivo: encontrar a Julia (Marta Etura), novia de Marc, de la cual no sabe nada desde que quedó encerrado.

Juntos, Marc y Enric recorrerán la peligrosa jungla suburbana en la que se ha convertido Barcelona. Afrontarán variedad de peligros y se verán obligados a recurrir a su ingenio para sobrevivir a los últimos días mientras el mundo se desmorona.

CRÍTICA

La anterior película de los hermanos Pastor, directores de este film, fue la muy destacable Infectados (Carriers) por la que incluso este blog consiguió su primera mención en el IMDB. Pero os aseguro que desconocía de este (su siguiente trabajo) hasta que hace poco me pusieron antes de Spring Breakers el trailer de este film, que enseguida me cautivó por su idea original de un mundo devastado tras una crisis mundial. La misma (y ahi radica la sorpresa) no ha estado motivada por aliens, terroristas, zombis o derivados sino por una extraña agorafobía mortal que ha afectado a toda la humanidad, impidiéndoles salir a sitios abiertos, malviviendo en edificios, por las cloacas o en los túneles del metro (¿guiño a los morlocks de La máquina del tiempo de H.G.Wells?)

Con la actual moda hacía apocalípsis de todo tipo y condición (sirva como ejemplo la serie de televisión The walking dead o su propio origen en comic) siempre resulta curioso eso de ver ciudades cosmopolitas convertidas en páramos desiertos, algo a lo que el cine americano nos ha acostumbrado en todo tipo de títulos (por citar un ejemplo, el Soy leyenda con Will Smith) pero la gracia en este caso sería el ver eso en una ciudad tan conocida como Barcelona, que es donde yo vivo, dando aún más esa sensación de cercanía que una foto de Nueva York, Londres o Paris en las mismas circunstancias.

Muchos podrán mencionar el ansia destructora de sus directores, ya que tanto su anterior film como este suceden en un planeta devastado por una pandemia, pero lejos de lo que con un producto así hubiera hecho el destructor oficial de Hollywood (hablo de Roland Emmerich, en cuyas películas ya se ha cargado el planeta de diferentes maneras) aqui los hermanos Pastor consiguen de nuevo centrarse en los personajes, tal y como hicieron en su opera prima, dejando a un lado las posibles explicaciones sobre el origen de la afección mundial (sólo en cierto momento se sugiere un patógeno expulsado a la atmósfera por un volcan, pero sin ir más allá de la simple suposición)

Entre los sitios conocidos que se ven en la película está el del Centro Comercial Gran Via 2 que tengo a pocos minutos de mi casa, por lo que la sensación de cercanía es aún mayor. Entremedio tanto de ese como de los otros lugares de Barcelona que aparecen en la película se desarrolla una aventura en la que la pareja protagonista (un solo correcto Quim Gutiérrez y un sorprendente José Coronado) iran en busca de sus seres queridos para intentar sobrellevar el final de la civilización tal y como la conocemos. En el accidentado trayecto de estos dos compañeros "forzosos" (ello se va explicando poco a poco) se aprecian ciertos valores como la amistad, la lealtad y el amor, aparte de las dudas sobre traer niños a un mundo devastado (y no digo más porque eso es spoiler)

Otro homenaje que detecto en el film es a 12 monos de Terry Gilliam, ya que si en aquel la fauna y los animales tomaban las ciudades abandonadas por los hombres, aqui hay un guiño claro con lo que acontece en la Iglesia adonde van a parar en su periplo por los subsuelos de la ciudad (y no sería el único porque ya solo la base de la película recuerda a El incidente de M.Night Shayalaman) De lo que peca quizás en exceso es del uso de los flashbacks, ya que la acción comienza 3 meses después del inicio de la plaga, por lo que para contarnos algo sobre los personajes (y situárnoslos en el antes y el después de ese apocalipsis) se abusa quizás demasiado del citado recurso narrativo.

Con la actual escasez de ideas que hay en Hollywood, no veo descabellado que esta película tenga remake, pero el ¿error? en el que podrían haber caido ellos lo tiene la propia película, en un supuesto final que da pie a la esperanza a cuenta de unos saltos temporales demasiado forzados y en donde nos queda una conclusión que parece más digna de la moralina del Spielberg más conservador que de una propuesta patria con ánimos de emular el cine espectacular y apocalíptico de Estados Unidos. ¡Ojo! que a mi no me desagrada, y da pie para múltiples lecturas, pero es sin duda el detalle que más puede disgustar a sus espectadores.

LO MEJOR: Todo lo bueno del cine de apocalipsis, esta vez situado bien cerca de mi casa. Y además destacable la premisa argumental, que se sale de la tónica quizás demasiado abundante ahora mismo de los zombis.

LO PEOR: Demasiados flashbacks al inicio para situarnos y definirnos a los personajes, así como un final esperanzador que rompe la tónica mantenida hasta ese momento.