jueves, 21 de mayo de 2015

MAGGIE, un drama MUY pausado con zombis y SCHWARZENEGGER

FICHA TÉCNICA

Título original: Maggie
Año: 2015
Duración: 95 min.
País: Estados Unidos
Director: Henry Hobson
Guión: John Scott 3
Música: David Wingo
Fotografía: Lukas Ettlin
Reparto: Abigail Breslin, Arnold Schwarzenegger, Joely Richardson, J.D. Evermore, Laura Cayouette, Amy Brassette, Dana Gourrier, John L. Armijo, Aiden Flowers
Productora: Lionsgate / Inferno Entertainment
Género: Terror. Drama. Thriller | Zombis

SINOPSIS

Una chica de 16 años de un pueblo de América es infectada por un zombi. La joven tardará unas semanas en convertirse en zombi, y la transformación afectará la situación en su familia, en concreto a su padre, que continúa manteniendo su amor incondicional por su hija.

CRÍTICA

No voy a negar que cuando me enteré de la existencia de esta película, tenía en mente algo quizás más al estilo de la serie de televisión The Walking Dead o similares (sobretodo por ese Schwarzenegger que en su filmografía nos ha demostrado capaz de acabar con cualquier tipo de amenaza, sea terrestre o no) Y es que se ha abusado ya tanto de la moda zombi que ha llegado a un punto en el que todo suele girar bajo los mismos esquemas, por lo que es raro encontrarse alguna novedad en ese tema, e imaginaba a esta Maggie por derroteros demasiado tópicos y comunes. Craso error por mi parte.

Cuidado, que tampoco diré que estamos ante una obra maestra (que no lo es) pero si me ha sorprendido encontrarme con una película MUY pausada (algunos incluso diran que es lenta) teniendo en cuenta el tema en que se centra y la filmografía que tiene su protagonista. En cambio se ha optado por un drama que se trata en como sobrellevan padre e hija el avance progresivo del virus que está acabando con la vida de la joven, asistiendo por un lado al sufrimiento de él que ve apagarse poco a poco la vida de su hija, mientras ella es consciente de su progresivo deterioro físico, que la hará zombi.

Si no fuera por mi última palabra en el párrafo previo (zombi)... ¿verdad que la historia parecería la de una película sobre alguna enfermedad terminal? Justo ahi radica la novedad que nos presenta Maggie, al alejarse de los tópicos en el género zombi: no hay gore, no hay acción ni veremos a nuestro Arnie repartiendo mandobles contra hordas de muertos vivientes. Eso la aleja de esquemas preestablecidos para decantarse por una opción que gustará al espectador en tanto este asuma que en este título prima más el drama intimista, que aumenta por la lenta evolución del virus necroambulis, que tarda unas semanas en transformar a la víctima en zombi, aumentando las similitudes trágicas con un cáncer u otro mal incurable.

En sus apenas 95 minutos el peso de la historia recaería en los personajes de Arnold Schwarzengger y Abigail Breslin, ya que el resto apenas son esbozados y les falta quizás algo de profundidad, aunque la historia tampoco daba para más. Aún así se convierte en un inicio destacado (es la primera película de su director) que sirve para mostrarnos a un protagonista alejado del cine de acción que le dió fama y fortuna (aunque siempre matizando las limitaciones actorales de alguien como el fornido austriaco, que en un título así quedan más a la vista)

Insisto, que la presencia de su protagonista no lleve a errores, pensando que esto sería algo así como Terminator vs.The Walking Dead: NADA DE ESO, es un drama intimista centrado en su duo protagonista (ambos correctos) y en donde el virus zombi es una mera excusa, porque bien podriamos estar hablando de cualquier otro tipo de enfermedad terminal. Es justo admitir que el resultado podría haber estado mejor (le falla sobretodo el ritmo) pero al menos tenemos la novedad de algo que se sale de los esquemas preestablecidos tanto en la temática zombi como en la filmografía de Schwarzenegger.

LO MEJOR: Es una curiosa propuesta que se aleja de los tópicos comunes a la casquería propia de los zombis y a la acción desenfrenada propia de la filmografía de su protagonista masculino.

LO PEOR: Le falla el irregular ritmo, al tener momentos demasiado pausados pese a su escueta duración.