miércoles, 8 de junio de 2016

SUMMER CAMP, frenéticos infectados transitorios

Voy a ser sincero nada más comenzar: fuí a ver Summer Camp con las expectativas MUY bajo mínimos porque pensaba que sería la enésima película de adolescentes en un sitio recóndito que van cayendo como moscas por una amenaza externa. Que el productor de este film fuera Jaume Balagueró me hizo pensar que esto sería una extensión de su famosa saga Rec (con infectados muy violentos) por lo que original que digamos... pues como que no. Incluso dentro del slasher tenía reciente mi decepción con Green Room por lo que no esperaba gran cosa de la presente propuesta. El único punto que podría resultar más llamativo era ver el debut como director de Alberto Marini, hasta ahora más conocido por su trabajo con guiones tan notables como los de Mientras duermes y El desconocido.

Pues bien, al final mis recelos estaban injustificados: no voy a tildar a esta película de obra maestra, y tampoco se puede decir que invente nada nuevo, pero jugando con elementos de género que uno ha visto hasta la extenuación se consigue algo muy dificil actualmente, que es mantener la atención del espectador durante su muy ajustado metraje (83 minutos que se pasan en un soplo sin apenas darte cuenta) Y eso pese a que la voz en off inicial me hizo recordar a El proyecto de la bruja de Blair, por lo que el destino de los personajes queda sellado casi desde el comienzo (tranquilos, no es spoiler, otra voz en off en los títulos de crédito finales planta la semilla de por donde podría ir una hipotética secuela y/o precuela)

La película comienza presentando, o más bien tan solo esbozando, los cuatro protagonistas sobre los que girará toda esta historia: se trata de unos jóvenes americanos que van a trabajar como monitores en un campamento de verano infantil, y que viajan al mismo unos dias antes para comprobar que todo esté en orden. Sus problemas darán comienzo cuando una desconocida infección se ceba en ellos, provocándoles una furia asesina extrema. A partir de aqui (y aunque la sombra de Balagueró es alargada, porque los infectados recuerdan a los de Rec) la película juega con el espectador, porque el citado brote es temporal, de tal manera que quien comienza como agresor puede acabar como víctima, y viceversa (siendo algo que nunca sabes cuando ocurrirá)

¿Cual es el origen de esa infección? El director sabe jugar muy bien sus cartas, esbozando a lo largo del metraje diferentes opciones para que el espectador pueda realizar sus cábalas sobre el tema (todo es posible, y no hay nada concreto) En su recta final ya se explica lo que ha motivado todo, pero si en ese momento la película podía caer en el giro final previsible (tras lo de la caravana yo pensaba que se acababa ahi, coherente con lo citado al inicio del film) tenemos otra vuelta de tuerca realmente sorprendente, así como material suficiente para atreverse con una secuela (que supongo que dependerá de como funcione esta en el mercado internacional) Eso si, lo mejor es verla sabiendo lo mínimo de ella para disfrutarla mucho más (es dificil escribir la crítica de una película así diciendo tan solo lo más básico para no estropear sorpresas)

En resumidas cuentas, esta Summer Camp es una muy entretenida película de terror con elementos vistos en otros muchos films de este mismo género, pero que el director combina de manera acertada para atrapar la atención del espectador casi desde su mismo inicio, jugando quizás las mismas cartas que convirtieron a Rec en todo un éxito: un ritmo frenético y una incógnita inicial sobre el origen de la amenaza. Con ayuda de unos actores solventes para papeles principalmente físicos el resultado final es una película de terror autóctona tan disfrutable como recomendable dentro de los parámetros por los que se mueve (meritorio teniendo en cuenta lo previsible que se ha vuelto el terror en su vertiente de zombis y/o infectados)
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  • FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB (en inglés) y FilmAffinity (en español)
  • FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 10 de junio de 2016
  • LO MEJOR: Una historia que, aunque maneje estereotipos, sabe jugar al despiste con el espectador manteniendo su atención sin que ello derive en tomarle el pelo con giros gratuitos.
  • LO PEOR: Los evidentes lugares comunes por los que circula, obvios para el espectador veterano.