lunes, 19 de agosto de 2019

ESPÍRITUS INQUIETOS (con SHERLOCK HOLMES) y SERGIO ARAGONÉS DESTRUYE DC / SERGIO ARAGONÉS MASACRA MARVEL


Hace ya tres años que me leí Arte en la sangre, la primera novela escrita por Bonnie Macbird en la que ella tomaba como protagonista al mítico Sherlock Holmes, en una aventura tremendamente entretenida que recuerdo con aprecio, por lo que era incoherente ignorar Espíritus inquietos de esa misma autora, y de nuevo con ese clásico detective creado por Arthur Conan Doyle como héroe principal de esta historia. Igual alguno puede pensar que si el presente libro es una secuela de la anterior obra puede no ser recomendable si no se ha leido el previo, pero aunque hay ciertas menciones al mismo, estamos ante otra novela apasionante que funciona de manera perfecta a nivel individual. En la misma la autora nos introduce en una trama intensa y adictiva (pese a quizás faltarle más fuerza en su tramo inicial), donde la investigación de un misterio con tintes sobrenaturales llevará a Holmes y Watson a intentar desentrañar toda la verdad en tan enrevesado caso, en el cual incluso está relacionado el propio detective de Baker Street en un ejercicio de retrocontinuidad que la autora arriesga en plantear pero resuelve de forma perfectamente adecuada.

Con todas las virtudes de las que ya hizo gala en la anterior novela, Bonnie Macbird desarrolla aqui una historia en la que se entremezclan varios personajes, quedando bien caracterizados todos los que están inmersos en un misterio que abarca varias generaciones y plagado de macabros asesinatos e innumerables incógnitas. Pese a todo lo que se nos desvela sobre el pasado de Holmes puede quizás no acabar de convencer a los más puristas, pero admito que lo que podía haber sido un giro un tanto disparatado, la autora lo resuelve con solvencia, demostrando en este popular detective ciertos sentimientos que lo humanizan de manera muy acertada. En cuanto a esta historia, al estar narrada desde el punto de vista de Watson, puede pecar quizás de ciertos giros arriesgados, todo en pos de mantener el misterio, pero que parecen desvelarse en los momentos más oportunos, aunque en el conjunto de la obra resultan acertados. Bonnie Macbird es también la responsable de The devil's due, nueva novela que completará la trilogia escrita por esta autora con el emblemático detective de Baker Street de protagonista, y que me imagino que editándose a finales de este año en inglés, tardará aún un tiempo en tener adaptación en español.
Dando vueltas e investigando por las estanterias de la biblioteca me encontré un comic en grapa no precisamente reciente (tiene más de dos décadas, vió la luz en mayo de 1997) pero que me llamó la atención por su sugerente doble título, y es que en una doble encuadernación con la que tienes el anverso y reverso de esta obra tenía Sergio Aragonés destruye DC y Sergio Aragonés masacra Marvel. Tengo que admitir que a este autor no lo he frecuentado mucho (me leí hace ya muchos años Magnor el poderoso, donde parodiaba el género de los superhéroes), pero le dí mi voto de confianza tanto por aquel comic como por otras cosas sueltas que he visto suyas, ya que estamos hablando de un humorista gráfico que triunfó en la revista satírica Mad, lo que ya de por si otorga a su obra un tono muy particular y determinado. En este caso acompañado por el guionista Mark Evanier (junto con el que ha colaborado en Groo el errante, otro de tantos otros comics que tengo pendientes de descubrir) se realiza una parodia del género de los superhéroes según como estaba la historia de los mismos según cada editorial allá por finales de los años noventa.

Ese "momento temporal" de este comic repercute en algunos guiños o comentarios muy enfocados a la situación por aquel entonces (como por ejemplo aquella película de Spider-Man que tenía que haber hecho James Cameron), si bien no deja de ser asimismo una divertida crítica contra la manera que se tenía de proceder en los comics de superhéroes allá por los años noventa, con todos esos detalles digamos "excéntricos" (cuando no muy exagerados: ver por ejemplo la musculatura cambiante de Hulk), que llevaron a que muchos personajes no se parecieran en nada a lo que habían sido en sus orígenes (lo cual se hace especialmente patente en la historia que dedica a DC, donde el villano con el que se enfrentan sería claro mensaje de lo citado) Leidos más de dos décadas después de cuando vieron la luz, ambas parodias se revelan tanto como unos comics tremendamente divertidos como perfectos ejemplos de como se entendía este mundo de los superhéroes por aquellos años, lo que me deja con las ganas de una versión actualizada a los tiempos que corren, ahora que el género se ha expandido como nunca antes en las pantallas de cine y televisión.

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