martes, 18 de noviembre de 2008

007: QUANTUM OF SOLACE

FICHA TÉCNICA

Título: Quantum of Solace
Título original: Quantum of Solace
Dirección: Marc Forster
País: Estados Unidos, El Reino Unido
Año: 2008
Duración: 106 min.
Género: Acción
Reparto: Mathieu Amalric, Jeffrey Wright, Gemma Arterton, Oona Chaplin, Neil Jackson, Rory Kinnear, Joaquín Cosio, Jesper Christensen, Daniel Craig, Judi Dench, Giancarlo Giannini, Anatole Taubman, Olga Kurylenko
Guión: Neal Purvis, Robert Wade, Paul Haggis
Distribuidora: Sony Pictures Releasing de España
Productora: Columbia Pictures, Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), United Artists, Danjaq Productions, Eon Productions Ltd.
Diseño de Producción: Dennis Gassner
Fotografía: Matt Chessé, Richard Pearson, Roberto Schaefer
Música: David Arnold
Productor: Barbara Broccoli, Michael G. Wilson
Productor ejecutivo: Anthony Waye, Callum McDougall
Vestuario: Louise Frogley

SINOPSIS

Como vimos al final de su anterior aventura, James Bond (Daniel Craig) ha conseguido capturar al señor White (Jesper Christensen). Ahora le utilizará para informarse sobre un misterioso grupo terrorista. M (Judi Dench) asignará una nueva compañera a Bond: la agente del MI6 destinada en Bolivia que responde al nombre de Fields (Gemma Arterton). Además, el agente 007 contará con la ayuda del agente de la CIA Felix Leiter (Jeffrey Wright) y de Rene Mathis (Giancarlo Giannini). Pero quien de verdad supondrá una gran ayuda será la agente doble Camille (Olga Kurylenko).

CRÍTICA

Cuando se dio la noticia de que el actor Daniel Craig era quien encarnaría a James Bond tras la temporada en que lo hizo Pierce Brosnan, hubo muchas críticas no sólo por lo poco adecuado que consideraban al actor por su físico (aún recuerdo lo que se habló de que fuera el primer 007 rubio) sino porque incluso le podía faltar (eso va según gustos) el atractivo físico inherente al personaje que tan bien transmitieron en su época el imprescindible Sean Connery, el simpático Roger Moore y el más reciente Pierce Brosnan.

Por eso sorprendió a propios y extraños que la 21ª película del personaje (Casino Royale) se convirtiera en el éxito de taquilla que fue, maravillando a muchos fans que veían por fin al personaje cambiando según los esquemas del actual siglo XXI y abandonando esos tópicos que lo habían hecho famoso pero que en parte habían quedado ya anticuados. Pese a ello las similitudes con los films de Jason Bourne eran más que evidentes, especialmente por ese aire (digamos) "realista" que querían darle al conjunto, alejándolo de ciertos capítulos de la saga más próximos al fantástico cuando no directamente a la ciencia-ficción.

Curiosamente el primer detalle del que uno se apercibe viendo Quantum of Solace es que lo que en la anterior era en exceso (la duración, próxima a las dos horas y media) aquí es en defecto (si la memoria no me falla podemos estar ante el Bond más corto de la saga, apenas 105 minutos). Y si en la anterior entrega eso significaba ciertas escenas muy alargadas y un ritmo que en ocasiones decaía, ahora ello hace que la película se resienta de personajes un poco esquemáticos (citar el supuesto villano, encarnado por Mathieu Amalric) cuando no directamente prescindibles (el personaje de Gemma Arterton, que parece estar sólo para justificar cierto guiño a uno de los primeros títulos de la franquicia, lo único que aquí con un material... diferente, y hasta aquí puedo decir para no soltar spoilers).

Por lo demás citar que a todos aquellos a los que no les gustó el título precedente por lo mucho que se alejaba del concepto clásico del personaje, que no vayan a ver esta entrega. Y es que profundizando más en ese sentimiento "realista", sin la parafernalia visual que se hizo típica del personaje, aquí volvemos a encontrar un film con claros paralelismos con la saga de Jason Bourne, incluso con escenas como la de una persecución por los tejados de una ciudad, que recuerda poderosamente a una del mismo estilo vista en la tercera entrega de la saga protagonizada por Matt Damon.

Argumentalmente (y por su escasa duración respecto a otras entregas) el film peca de la citada poca profundidad en los personajes, porque aparte del mencionado antes de Gemma Arterton (que parece justificar sólo el guiño final del mismo), el villano encarnado por Mathieu Almaric queda tan difuso como el de la anterior entrega, aquí máxime con el agravante de que uno no sabe si es el malo porque quiere controlar el agua, el petroleo, el pais o que-se-yo, siendo al final sólo la presencia y el físico del actor lo que ayuda a hacer moderadamente creible su personaje. Ahora que claro, igual lo que nos quieren dar a entender es que en el mundo actual los villanos de Bond serían más difusos y no tan pintorescos como los de sus primeros tiempos. Pero aún así en esos detalles se nota mucho que en esta ocasión (al contrario que con Casino Royale) una cierta cantidad más de duración habría ido en beneficio del resultado final.

Pese a todo la película cumple con sus funciones de entretener si uno no tiene altas expectativas, sobretodo por el nivel que tuvo Casino Royale y al que esta no llega (ni tan siquiera la canción de los créditos, ya que no me gustó Another day to die de Alicia Keys y Jack White como me gustó el You know my name de Chris Cornell en el anterior film).

LO MEJOR: Lo entretenido del conjunto y lo breve del mismo (es posiblemente el Bond más corto, 105 minutos). En cuanto a los protagonistas me sigue gustando este Bond tan hosco y seco que encarna Daniel Craig, acompañado por una chica tan perfecta para la ocasión como la bellísima Olga Kurylenko.

LO PEOR: La citada duración, que va en detrimento de unos personajes que quedan esquemáticos cuando no directamente prescindibles. Con un poco más de tiempo (quizás llegando a las dos horas como ha sido lo típico en la franquicia) el resultado hubiese mejorado.