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miércoles, 30 de septiembre de 2026

DIGGER, madre del amor hermoso que esperpento... (crítica sin spoilers)

Resulta muy evidente que con esta Digger el actor Tom Cruise intenta posicionarse para ganar un Oscar, algo que aún se le resiste. Y no será por no haberlo intentado: ha estado nominado como mejor actor por Nacido el 4 de julio (1989) y Jerry Maguire (1996), y como mejor actor secundario por Magnolia (1999) e incluso como productor por Top Gun: Maverick (2022), pero no ha ganado ninguno de ellos (aunque si lo hizo curiosamente por dichos títulos como actor en los Globos de Oro de los años respectivos de las tres primeras).
 
De todas maneras si ha recibido un Oscar honorífico a finales de 2025 por su amplia carrera y por su defensa de los cines, pero eso supongo que no le compensa no haberlo conseguido por méritos propios. Por eso me imagino que debió volcarse en su faceta de estrella, lo que le llevó (entre otras, y mientras el cuerpo le aguantase) a los ocho films de Misión Imposible estrenados a lo largo de casi tres décadas, en los que se arriesgó rodando las escenas de acción él mismo.
 
Pero, como he citado, el cuerpo aguanta lo que aguanta, y el señor Tom Cruise ya tiene 64 años (aunque nadie lo diría), por lo que deja de lado la acción y vuelve a eso de intentar demostrar que es también un actor con un papel que, por anticipado, me recordó a su Les Grossman, el grotesco personaje al que encarnó en Tropic Thunder ¡Una guerra muy perra!, dando muestras de versatilidad y sentido del humor. 
 
En esta ocasión, y de la mano del director Alejandro González Iñárritu (ganador de dos Oscars en esa categoría por Birdman (o la inesperada virtud de la inocencia) y El renacido, además de otros dos, uno como productor y otro como guionista de la primera de ellas, a lo que sumar otro especial de la Academia de Hollywood) se ha metido en una sátira medioambiental sobre el planeta que estamos dejando a las próximas generaciones.
 
Digger, cuando la sutilidad brilla por su ausencia 
 
Fíjate que sobre el papel este film no tenía mala pinta, ya que es muy notorio que con la (abusiva) acción del hombre sobre los recursos de nuestro planeta, está haciendo que este se defienda con un cambio climático que paulatinamente tan solo puede ir a peor. Criticar eso está bien si lo haces de manera justificada, pero aquí a Iñárritu se le va la mano con una sátira pretenciosa, grandilocuente, grotesca y esperpéntica, que se hace incluso indigesta de ver.
 
Tom Cruise, como protagonista principal, encarna a Digger Rockwell un despreciable millonario, al que le trae sin cuidado lo que pase, y a quien le pase, mientras él siga ganando dinero. ¿Se podría considerar una crítica contra magnates al estilo de Donald Trump? Eso dependerá según opiniones, pero lo que queda claro es que mientras el antes citado Les Grossman al que encarnó Cruise era un malvado simpático, su Digger es la total antítesis.
 
La histriónica sobreactuación de su protagonista (resulta despreciable, arrogante, vanidoso, engreído, grosero, zafio y todo adjetivo descriptivo negativo que te puedas imaginar) se intenta justificar con un giro meta bastante desconcertante, que te hace dudar sobre lo que estás viendo, hasta que queda justificado de manera a todas luces insatisfactoria: ¿es justicia divina para los malvados, y pueblo espectador complacido? Esa compensación no me gusta.
 
Reflejos de nuestra actualidad de cada día 
 
De todas maneras, y aunque aquí el presidente de los Estados Unidos lo encarne (de manera también bastante histriónica) John Goodman, la sombra de Trump está presente en momentos como el de la bendición, que recuerda a otra reciente del actual mandatario de la Casa Blanca. Ahí si que aciertan porque da la misma vergüenza ajena que dio la real, pero son momentos puntuales en una sátira que se deja llevar por el exceso y la total falta de sutilidad.
 
Algunos críticos han querido comparar esta película con Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú? de Stanley Kubrick (director cuya película póstuma fue Eyes Wide Shut, con el aquí presente Tom Cruise). El problema es que Iñárritu dista mucho de ser Kubrick, y al final este film es un grotesco y esperpéntico exabrupto que viene a decir algo ya sabido: el mundo está dirigido por unos necios ególatras, a los que les importamos entre nada y menos. 
 
CALIFICACIÓN: Mala (1/5)

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miércoles, 16 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL (2026), mejorando algo lo previo (crítica sin spoilers)

Dentro de las adaptaciones de videojuegos, el que puede que sea el que más películas ha generado sería Resident Evil. Si me centro en ellas tan solo, las mismas dieron para una franquicia inicial de seis películas, un posterior reboot que no cubrió las expectativas que pretendían (el único que admito que no he visto de todos estos films) y ahora este nuevo intento, dirigido por Zach Cregger, responsable de Barbarian y Weapons.
 
Al tratarse del género de terror, uno de los más rentables, es lo que supongo que explica el éxito de esta saga, si bien para mí tan solo el primero (del 2002) es un buen entretenimiento, que además coincidió en salir justo en el momento (principios de los 2000) en que se disparó el éxito de las distopías que se situaban en apocalipsis zombis de todo tipo y condición. Otro título que despuntó fue por ejemplo The walking dead. 
 
De las seis primeras, cuatro de ellas de Paul W.S.Anderson (el esposo de Milla Jovovich, actriz protagonista de todas ellas) la que menos costó fue la primera (33 millones de dólares) y la que más la quinta (65 millones). La más exitosa fue la cuarta (300 millones) y la que menos la primera (casi 103 millones). Por eso el reboot de 2021 (costó 25 millones y recaudó casi 42 millones), palidece ante las cifras del resto. 
 
Con la excepción de la primera (y por la novedad, y el momento en que salió), todo lo que ha venido después ha tenido una calidad que brillaba por su ausencia (el denominado Capítulo final era un bodrio), de ahí que no quisiera arriesgarme con el reboot de 2021. Pero el responsable de esta es el mismo que el de Barbarian (que descubrí en televisión) y Weapons (que vi de estreno en cine), dos films que me convencieron, de ahí que eso levantara mi curiosidad.
 
Resident Evil (2026), una franquicia sobreexplotada 
 
Quizás por llevar un poco de expectativas (un poco, tampoco es que esperara una maravilla, pero si al menos una película mejor) me ha decepcionado encontrarme con el trabajo más genérico de su director, quedando de forma bastante clara por debajo de sus dos anteriores películas (que tampoco es que fueran obras maestras, pero me convencieron más). Supongo que será problema del género en si, tan explotado que ya difícilmente me asombra.
 
Como no soy aficionado a los videojuegos no conozco los entresijos de esta franquicia, más allá de lo más básico visto en sus adaptaciones hasta la fecha, pero me imagino que muchos quedarán decepcionados por el hecho de que Cregger no adapta ningún juego en particular (aunque guiños hay) sino que ofrece "una historia periférica" (según él mismo la ha definido) que se centra en las peripecias de un mensajero que tiene que entregar un envío en Raccoon City. 
 
El protagonista encarnado por el actor Austin Abrams (que ya trabajó con Cregger en su anterior Weapons) vendría a ser, salvando las distancias, un estilo de personaje como el de John McClane de la saga Jungla de cristal (como mínimo de la primera de ellas): un tipo normal y corriente, que se ve metido en una situación que le sobrepasa, y de la que lucha contra viento y marea para poder salir. El problema está en que las referencias son otras.
 
Más allá de que pueda tener un mayor o menor número de guiños, no solo al universo de los videojuegos sino incluso a la propia forma de jugar en ellos, encontré similitudes a películas como La Cosa (El enigma de otro mundo) o sagas como el manga Parasyte (que se ha expandido a otros formatos). De esta última sería esa "fusión" que se puede hacer entre pedazos (ignoro si es canónica en esta franquicia), y que explica lo que sale por la puerta en el póster. 
 
Una clara mejora de lo previo (lo cual tampoco era muy difícil) 
 
Lo que me ha asombrado, teniendo en cuenta que su responsable dice haber reducido el humor, porque en un principio no funcionaba, son muchas situaciones que provocaron la risa en la sala a la que asistí al pase, pero que a mi me dejaron más bien indiferente. La más acertada sería quizás la relacionada con la nulidad del protagonista con las armas (no es más que un simple mensajero sanitario), y cierta situación recurrente con la que se irá topando. 
 
El problema, quizás por mi parte, es que uno ha visto y/o leído tantos apocalipsis de zombis y/o infectados de todo tipo y condición, que el periplo del protagonista suena a más de lo mismo, con engendros de todo tipo y condición para satisfacer a los amantes del gore. Eso sí, resulta innegable su acertado ritmo, que para si lo quisiera series tan dilatadas como The walking dead. Y bueno, sin duda mejora lo previo, aunque tampoco lo tenía muy difícil que digamos. 
 
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)

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jueves, 10 de septiembre de 2026

EN LA ZONA GRIS, funcional pero convencional (crítica sin spoilers)

Esta película marca la tercera colaboración entre el actor Henry Cavill y el director Guy Ritchie. La primera fue Operación U.N.C.L.E. del año 2015, que era la adaptación de una antigua serie televisiva conocida en España como El agente de CIPOL, en la cual Cavill demostró bien que tenía lo que había que tener para poder encarnar a James Bond, con un personaje que parecía un trasunto del citado agente 007. Por desgracia no fue así, pero el film es tremendamente disfrutable.
 
La siguiente colaboración entre ambos tardó casi una década en llegar, y fue El ministerio de la guerra sucia, que admito que no vi en su día cuando se estrenó en cines, sino que la descubrí en su primera emisión televisiva en abierto. Dicho título me dejó tan convencido que lo he repetido en otro pase posterior, si bien en taquilla fue un fracaso que no llegó ni a los 30 millones globales frente a un presupuesto del doble (60 millones de dólares).
 
Allí coincidió con Eíza González, actriz y cantante mexicana que es la protagonista femenina de esta En la zona gris. Por su parte en cuanto a Jake Gyllenhaal ya trabajó antes con este realizador en el film Guy Ritchie: El pacto. Más allá de que al mencionado director se le pueda valorar (o no) como un autor de prestigio, es justo admitir que pese a ciertos vaivenes en su filmografía, cuando le va bien algunas de sus obras tienen un innegable toque personal.
 
Muchas críticas previas de esta película han hecho una valoración del film a tenor de su propio título, mencionando que en este caso estaríamos ante una película tan funcional como convencional, en la que ese supuesto toque algo personal de su responsable luce de una forma irregular, y que por lo tanto estaría en ese difuso gris donde se situaría algo que no está ni entre lo mejor ni entre lo peor de su director. Una vez vista no puedo menos que darles la razón.
 
En la zona gris, buen reparto pero discreto resultado 
 
En cuanto a la historia en sí, esa zona gris del título se refiere a la manera de proceder que tiene Rachel Wild (a cargo de una solvente Eiza Gonzalez, eficaz y auténtica protagonista). Combinando métodos legales así como otros que no lo son tanto (de ahí el matiz colorido del título) se dedica a recuperar préstamos millonarios que no son devueltos dentro de lo que se acordó para ello, usando un equipo de confianza liderado por Sid (Cavill) y Bronco (Gyllenhaal).
 
Sería justo en estos dos expertos personajes donde más se notaría ese toque propio de su responsable, ya que su química en pantalla es innegable, sabiendo a poco lo que aquí nos ofrecen de ellos. Ahora que quien sale peor parada sería una algo desaprovechada Rosamund Pike, cuyo personaje de Bobby Sheen queda apenas perfilado, siendo la propia actriz quien consigue sacar el mejor partido del escueto tiempo que le otorgan en pantalla. 
 
El villano de la función sería Manny Salazar (encarnado por un correcto Carlos Bardem, hermano mayor de Javier Bardem). Sería un mafioso criminal a la que la empresa a la que representa Bobby Sheen le concedió un préstamo de mil millones de dólares que ahora no quiere devolver. Es ahí donde entra Rachel Wild y su equipo de confianza, que asegura que podrá lograr el éxito allí donde otros han fallado, planificando como lo llevarán a cabo.
 
Es justo eso otra de las desventajas de la película: teniendo en cuenta su escueto metraje (apenas 98 minutos, con títulos de crédito incluidos) resulta algo desconcertante que la planificación de lo que van a hacer ocupe los dos tercios iniciales del film, dejando la acción tan solo para su tramo final. Eso provoca que se intente complicar un esquema narrativo que no lo necesita, ya que se ha visto en multitud de otros productos de acción similares. 
 
En resumidas cuentas
 
En la zona gris no es sólo el título de la película, sino que podía tildarse así la manera en la que Ritchie cumple a la hora de desarrollar la historia, ya que lo mismo que hace él bien lo podría hacerlo cualquier otro director más o menos solvente en el género de acción. El resultado final es entretenido pero no deja de sustentarse por un esquema un tanto simple, que ya ha mostrado su eficacia en multitud de ejemplos, pero que intentan complicar de forma innecesaria.
 
Curiosamente esta En la zona gris se estrenó en la cartelera americana el pasado mes de mayo (aquí en España llega cuatro meses más tarde) pasando totalmente desapercibida ya que logró poco más de 5,7 millones de dólares, mientras que en el resto del mundo su suerte ha sido un poco mejor (ha logrado 22 millones), pero marcando otro fracaso de taquilla para su responsable, con un acumulado global de menos de 28 millones cuando su presupuesto fue de 70. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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lunes, 31 de agosto de 2026

DULCE SABOR A MUERTE, helado destripado (crítica sin spoilers)

Mi interés por Dulce sabor a muerte (título español para el original Ice Cream Man) se debe a que en un principio pensé que quizás fuera la adaptación del cómic Ice Cream Man: El Heladero, del cual me he leído varios tomos de la biblioteca. Se trata de una serie de relatos al estilo de The Twilight Zone o Black Mirror, con el inquietante heladero del título como nexo de unión, siendo algunas de las historias incluidas tan desconcertantes como inquietantes.
 
Pero no, tal relación entre esta película y ese cómic no se produce. En este caso su premisa es mucho más sencilla y visceral (tomándose este último calificativo de manera bastante fiel). En un apacible y tranquilo pueblo aparece un misterioso heladero (interpretado por Ari Millen) el cual, a bordo de su camión, consigue vender sus dulces a casi todos los niños. Todo muy idílico hasta que eso provoca que los chavales pasen a ser brutales asesinos contra los adultos. 
 
El tráiler español ya deja patente, bien a las claras, que estamos ante una película que no se corta para nada en cuanto a las salvajadas, por lo que quien vaya a verla tiene que tener claro que aunque aparezcan niños, no sería apropiada para ellos (al menos para los más pequeños, aunque incluso puede que ciertos adultos tuerzan el gesto ante según que bestialidades que se ven aquí). Estamos ante una animalada tan cafre que se nota que sus responsables la disfrutaron.
 
Dulce sabor a muerte, inspiraciones diversas 
 
Si hace poco se estrenaba El final de Oak Street, de la cual parte de la crítica (entre la que me incluyo) notó un homenaje más que evidente al espíritu de la factoría Amblin, eso quizás se puede hacer extensible (aunque sorprenda) a este film, ya que su escenario se plantea tan idílico como los vecindarios vistos en algunos títulos de dicha productora. Todo bonito, claro está, hasta que estalla un caos propio de una película de zombis de George A.Romero.
 
De todas maneras el hecho de que los "afectados" sean niños también puede recordar a Weapons, aunque Eli  Roth también compara su film con Los pájaros de Hitchcock (hay una escena que es un homenaje bastante claro), e incluso se pueden ver paralelismos con La invasión de los ultracuerpos (con los "poseídos" por el heladero intentando que también se cambien los que aún están libres). Pero la decisión final de hacer este film se la dio a Roth la franquicia Terrifier. 
 
En sí el heladero de esta película comparte con Art el payaso de la citada saga de Damien Leone el ser un personaje gestual y sin palabras, si bien aquí los crímenes no son suyos sino cometidos por los niños controlados por los helados. Cuando nos explican (con no mucha convicción) las justificaciones de lo que pasa se sugiere algo así como una maldición, con lo cual la moraleja final, a tenor de los hechos, podría ser "no mientas, o tarde o temprano pagarás las consecuencias".
 
Pero en origen la inspiración le vino al director Eli Roth en 2003, mientras promocionaba su película Cabin Fever. Al ver en una calle un camión de helados, con su música característica, tuvo un recuerdo nostálgico de su infancia, para luego pensar que pasaría si el heladero a bordo no fuera la buena persona que uno supone, siendo la música del camión una atracción para los niños similar a la de El flautista de Hamelín sobre las ratas.
 
En resumidas cuentas
 
Como he indicado más arriba, estamos ante una gamberrada de película que no se toma en serio a si misma, en la que los niños actores que intervienen se nota que se lo pasaron en grande haciendo el cafre a lo bruto. Eso no quita para que sea tan entretenida como demasiado superficial, tanto en su guion como a la hora de perfilar a los personajes, con lo cual se recrea quizás en exceso en las atrocidades más grotescas perpetradas por los niños.
 
La película se estrenó en la cartelera americana a principios de agosto, donde fue recibida por el público con indiferencia, que se hizo extensible al varapalo crítico. Tampoco ayudó mucho que su director confesara que utilizó I.A.generativa para ciertas escenas (las animaciones al estilo clásico) o, ya fuera del ámbito cinematográfico, la controversia por el respaldo de Roth a las acciones militares israelíes en Gaza, o sus declaraciones sobre el pueblo palestino.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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miércoles, 19 de agosto de 2026

INSIDIOUS: FUERA DEL MÁS ALLÁ, reiniciando (crítica sin spoilers)

Puede sorprender una nueva entrega de la franquicia Insidious (esta ya sería la sexta), pero es que la prueba de que el terror es un género de lo más rentable está en el hecho de que los presupuestos de las cinco entregas que la preceden (¡ojo, de todas ellas!) no han llegado ni a los 45 millones de dólares, siendo la más barata la primera (1,5 millones de dólares) y la más cara la previa a la presente (16 millones de dólares). De esta sexta entrega no se conoce presupuesto, pero se supone que se habrá mantenido en esos márgenes.
 
Con cifras tan escuetas en coste la verdad es que la taquilla siempre la ha acompañado, logrando la primera entrega la nada despreciable cifra de 100 millones de dólares a nivel global. Y eso sin desmerecer al resto: la segunda costó sólo 5 millones y recaudó 161,9 mientras que la tercera y cuarta costaron 10 millones cada una y lograron 113 y 167,9 millones respectivamente. La quinta, y previa a esta, costó 16 millones y alcanzó los 189, por lo que es un negocio redondo. 
 
Conocida también como La noche del demonio en Hispanoamérica, esta franquicia fue creada por James Wan y Leigh Whannell. El primero está muy relacionado con el género del terror, porque suyas son, entre otras, las entregas iniciales de Saw y Expediente Warren. Por su parte Leigh Whannell ha sido guionista con Wan en muchos de esos títulos, y como director suyas son El hombre invisible y Hombre Lobo.
 
Insidious: Fuera del más allá, elementos recurrentes 
 
Sobre la presente franquicia (Insidious), me suena de haber visto en televisión la primera, posterior a ver en cine la tercera entrega, que en su momento no me convenció de forma especial aunque tampoco me desagradó. En estas extensas sagas de terror hay detalles y elementos recurrentes, siendo principalmente aquí el personaje de Elise Rainier (encarnado por Lin Shaye), pese a su trágico destino ya en la primera. 
 
Aún así tuvo su presencia tanto en la segunda como en la quinta (que, junto con la primera, son las centradas en la familia Lambert), mientras que la tercera era una precuela (la única junto a esta que he visto en cines) y la cuarta se centraba en sus años de infancia. En Insidious: fuera del más allá su presencia es secundaria pero bastante trascendental para ayudar a la protagonista, algo que hará por mediación de otra médium como ella.
 
Una puerta de entrada para espectadores neófitos
 
Que pese a sus defectos (que los tiene) esta entrega me haya convencido como el simple entretenimiento que acaba siendo se debe probablemente a que mis expectativas eran más bien bajas (para muestra el seguimiento discontinuo que he hecho yo de esta franquicia), pero al ser un alto porcentaje de esta película un reinicio, no tenía la necesidad de información previa más allá de una breve mención a la familia Lambert como lo más esencial a todo lo anterior. 
 
La nueva protagonista de esta entrega es Gemma, una higienista dental que está criando sola a su hija después de que se nos ofrezca un prólogo donde vemos como ella misma no tuvo una infancia en condiciones, debido a la salud mental de su progenitora. El intento de Geema es criar a su hija de forma diferente a lo que tuvo ella, pero eso chocará con el hecho de descubrir sus inesperadas capacidades para contactar con el más allá.
 
Dichas aptitudes le permiten no solo visitar ese purgatorio repleto de almas atormentadas, sino también servir de puente para traerlas a nuestro mundo. Los espíritus (y lo que no son espíritus) la acosaran para conseguir pasar al mundo real, bien sea por las buenas o por las malas. Para ayudarla contará con la colaboración de Elise Rainier (el nexo de conexión con todo lo previo de esta saga), que le indicará como actuar.
 
Virtudes y defectos de una sexta entrega
 
La profesión de la protagonista (encarnada con solvencia por la actriz Amelia Eve) llevará a unos espeluznantes momentos que le quitarán a más de uno las ganas de ir al dentista. En algunos casos ciertos sustos se hacen previsibles, lo cual no es obstáculo para que resulten del todo funcionales. Eso mismo se puede decir de ciertos tópicos y detalles ya vistos hasta la extenuación en el género, pero que aquí se manejan de forma acertada.
 
En resumidas cuentas me imagino que los fans de esta franquicia quedarán contentos con esta sexta entrega, cuya misión de ser una secuela de reinicio creo que la cumple con solvencia. No es que tampoco sea especialmente innovadora (aunque tiene algunos momentos ingeniosos), pero al menos los elementos con los que juega ofrecen un entretenido resultado. El film tiene una escena entre créditos que se supone que es el ¿epílogo? de cierto personaje. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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jueves, 13 de agosto de 2026

EL FINAL DE OAK STREET, mis vecinos dinosaurios (sin spoilers)

Se puede decir que con El final de Oak Street se cierra lo que sería la temporada de estrenos veraniegos (sin relación con la estación en sí, que con el cambio climático no sería raro que se alargue más allá de la fecha de entrada del otoño, hacia el próximo 21 de septiembre). Como su campaña promocional ha dejado claro, estamos ante una película de dinosaurios, si bien fuera de la saga jurásica.
 
Dicha matización la hago ya que desde que en 1993 la primera entrega de Jurassic Park dirigida por Spielberg provocó un gran interés hacia estas criaturas, también es verdad que fuera de dicha saga no ha habido ningún éxito comparable. El ejemplo más reciente sería el film 65 con Adam Driver, que con un algo ajustado presupuesto de 45 millones de dólares acabó con una recaudación de apenas 60,7 a nivel global.
 
En este caso El final de Oak Street ha costado 85 millones de dólares, con lo cual para lograr ser rentable tiene que concluir su carrera comercial superando los 200 millones globales. No sé si lo logrará o no en el momento de escribir estas líneas, pero como mínimo hay que reconocer que es un título llamativo en cuanto a implicados: Ewan McGregor y Anne Hathaway como protagonistas y J.J.Abrams como productor.
 
El final de Oak Street, acerca de su realizador 
 
De todas maneras también es justo citar a su director (David Robert Mitchell), ya que fue el responsable de una película de terror "pequeña" (en cuanto a pretensiones) pero que ha conseguido ser un film de culto. Hablo de It Follows de 2014, que aunque descubrí años después en un pase televisivo, admito que como mínimo era una película de terror progresivamente inquietante, alejada (en parte) de los tópicos habituales en dicho género.
 
Esa no ha sido su única película, aunque si con la que ha logrado un mayor prestigio, pero si algo le ha distinguido a lo largo de toda su filmografía es su doble función como director y guionista, la cual repite también en El final de Oak Street, su obra con mayores expectativas, aunque solo sea por el hecho de contar con Ewan McGregor y Anne Hathaway (pese a que en su film previo tuvo a Andrew Garfield y tiene previsto otro con Jim Carrey).
 
En la estela de Amblin
 
Si bien antes he matizado que aunque en esta película haya dinosaurios, no estamos ante nada derivado de la popular saga jurásica, eso no quiere decir que no se note un cierto toque del Steven Spielberg de sus inicios, bien fuera como director o como productor bajo el sello Amblin. De hecho el presente film está ambientado en 1982 (lo cual es patente en multitud de detalles) en un idílico barrio suburbano, hasta que pasa algo tipo The Twilight Zone y suceden cosas.
 
Lo que en un principio era un tranquilo y pacífico vecindario, que bien podría ser colindante con los vistos en títulos como E.T., el extraterrestre o Poltergeist (Fenómenos extraños), sufre un fenómeno de causas desconocidas (aunque algo se sugiere) que lo traslada a la época de los dinosaurios. A partir de ahí, y cual si fuera una película de catástrofes más que una de terror, la familia Platt protagonista (Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella y Christian Convery) tendrán que lidiar con todo tipo de problemas para intentar sobrevivir a la pesadilla.
 
Es más o menos usual que en el género de desastres predomine más la desgracia consecuente que los personajes, apenas esbozados, pero eso aquí no ocurre. Tanto Anne Hathaway como Ewan McGregor dando vida al matrimonio Platt, envueltos en una crisis de pareja, resultan creíbles y logran la empatía del espectador, pese a que no se les pueda tildar de héroes sino más bien de esforzados supervivientes: son gente normal en una situación totalmente fuera de lo normal.
 
No es otra película jurásica más 
 
Habrá quien piense que en esencia no deja de ser lo mismo visto en la saga jurásica (gente huyendo de dinosaurios) pero cuidado porque aquí no se cortan con la violencia, que en la citada franquicia suele ser menos escabrosa y en ocasiones fuera de plano. Aparte de la citada crudeza también hay unos pocos toques de humor quizás algo grueso, que no sé si la hacen apta para que la vean niños pequeños que solo querrán ver dinosaurios, aunque quizás no así...
 
En el tramo final se produce un giro que (al menos a mí) me recordó a Regreso al futuro, ya que se crea una paradoja que salva un fatídico problema, pero me generó la incógnita sobre las versiones que vuelven a vivir la pesadilla, ya que el hecho parece inamovible. Pero son menudencias que no importan en un film de aventuras que funciona tan bien como este, con un claro sabor nostálgico desde su misma y destacable banda sonora de Michael Giachino.

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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martes, 28 de julio de 2026

SPIDER-MAN BRAND NEW DAY, crítica sin spoilers

Cinco años hemos esperado para que Spider-Man Brand New Day nos resuelva la situación de Peter Parker y su alter-ego arácnido, después de los hechos acaecidos en la exitosa Spider-Man No Way Home. Aún así es también un triunfo para su actor protagonista (Tom Holland), el cual se convierte en el intérprete que más veces ha dado vida a este superhéroe en la gran pantalla (cuatro, sin sumar sus apariciones en otros films del universo Marvel).
 
Si contamos en las últimas décadas (dejando aparte al actor Nicholas Hammond, que lo encarnó en la serie televisiva de los años setenta), el primero en ponerse las redes de Spider-Man fue Tobey Maguire, en la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi, entre 2002 y 2007, y que se quedó a las puertas de una cuarta entrega que se iba a estrenar en 2011 pero que al final fue cancelada (su fecha la tomó el primer film de Thor dirigido por Kenneth Branagh).
 
Después de eso llegarían las dos entregas de The Amazing Spider-Man (2012 y 2014), que no lograron avanzar más allá de esa cifra (aunque la segunda estaba plagada de guiños que sugerían opciones para seguir explorando el universo arácnido), debido a los pobres resultados que obtuvo la secuela estrenada en 2014. A partir de un breve cameo en la tercera entrega del Capitán América en 2016, Spider-Man dio el salto definitivo al MCU, apareciendo en siete films.
 
Spider-Man: Brand New Day, pasado y futuro arácnido 
 
Más allá de su presencia en la antes citada Capitán América: Civil War, así como en Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame, el personaje ha disfrutado de una trilogía inicial formada po Spider-Man: Homecoming estrenada en 2017, Spider-Man: Lejos de casa en 2019 y Spider-Man: No Way Home en 2021, a la que se añade esta Spider-Man: Brand New Day, que toma su título del polémico reinicio que tuvo en los cómics, que anuló su boda con Mary Jane.
 
Marvel, muy necesitada de alcanzar el éxito de antaño, se la juega con esta cuarta película de Spider-Man así como las dos cintas próximas de Los Vengadores (Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars). Se nota que han echado mano de primeras estrellas y se abstienen de correr riesgos que la han llevado a no conseguir repetir esa épica que alcanzaron con Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame (¡y no será porque no han estrenado cosas desde entonces!). 
 
Más allá de lo que le depare el futuro al arácnido de Marvel (el actor protagonista ya tiene 30 años, por lo que hay rumores de que en una hipotética futura entrega le daría el relevo a Miles Morales, e incluso el propio Tom Holland ha recomendado quien cree él que sería un buen Peter Parker) la única escena tras los créditos de Spider-Man Brand New Day nos ofrece una ¿sugerencia? mediante una simpática aplicación de donde puede que nos lo encontremos pronto...
 
Un nuevo día digno de mención
 
A mi me gustó mucho la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi (aunque la tercera fue como fue...), me convenció ya un poco menos las de Andrew Garfield (aún siendo entretenidas) pero no había acabado de conectar con el Spider-Man de Tom Holland en sus dos primeras entregas (demasiado legado de Iron Man y nada de tío Ben), siendo en la tercera estrenada en 2021 (quizás por el factor nostalgia) la que sí me dejó totalmente convencido. 
 
Pese a todo tenía mis dudas sobre esta cuarta debido a que los rumores situaban a muchos villanos, y ya sabemos que si se meten demasiados, el resultado no siempre convence. En este caso se rumoreó a Bumerang, Tarántula, Lápida, Escorpión e incluso los ninjas de La Mano, así como un Hulk furioso, además de la presencia del Punisher del actor Jon Bernthal. Pero la película presenta (y sorprende) con el personaje al que encarna Sadie Sink.
 
En cuanto a los otros, sin que en ningún momento den la imagen de estar desaprovechados, los más determinantes serían Hulk (porque Peter, debido a los cambios que experimenta, contacta con Bruce Banner) y sin duda alguna Punisher (con un resultado convincente), ya que el resto quedarían en un segundo e incluso tercer plano. Demostrando aquí con acierto y solvencia la vertiente urbana de Spider-Man, se echa en falta menciones a otros como Daredevil.
 
Como yo me aficioné a los cómics de este superhéroe gracias al coleccionable de Planeta-Agostini, en el mismo se recogían sus andanzas en los ochenta, por lo que me gustó la inclusión del personaje al que encarna Liza Colón-Zayas. En cuanto a Ned Leeds y a la MJ de Zendaya, se enfocan nuevas facetas tras lo acontecido en el film precedente. El cambio en la silla de director (Destin Daniel-Cretton, que ya dirigió la de Shang-Chi, toma el relevo de Jon Watts) es todo un acierto.
 
En resumidas cuentas
 
Spider-Man Brand New Day supera las dudas que podía levantar tanto su título como su nuevo responsable tras las cámaras, siendo una de las mejores películas del arácnido de Marvel, en este caso por marcar de forma patente su condición de superhéroe urbano (sin meter multiversos u otros conceptos más grandilocuentes) echándose en falta solo alguna mención a otro superhéroe urbano como es Daredevil (vigente con su serie televisiva).

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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sábado, 27 de junio de 2026

MINIONS & MONSTERS, homenajes de cine (crítica con referencias)

Que haya ido a ver la película Minions & Monsters puede resultar curioso en mi caso, porque no he visto ninguna de las entregas previas en cine, si no cuando las han emitido en televisión. Estamos hablando de una franquicia que, con esta, llega a su séptima entrega, siendo la presente la tercera de los Minions (las otras cuatro corresponden a Gru: Mi villano favorito). De toda la franquicia la única que tengo pendiente de ver en el momento de escribir esto sería Gru 4: Mi villano favorito. 
 
Tengo que admitir que de las películas de Gru, ya desde la primera, tampoco me parecen más allá de meros entretenimientos sin pretensiones, y muy orientados hacia el público infantil, con esa especie de versión paródica de los villanos de la franquicia James Bond. Pero ya desde la primera era evidente que los Minions, esos pintorescos secuaces amarillos, con su particular fisonomía y características, eran sin duda lo más rescatable de dichas cintas, por lo que se ha intentado exprimir su éxito por separado, más allá de su presencia en las progresivas secuelas de Gru: Mi villano favorito, siendo la presente el tercer film que tienen por cuenta propia.
 
Los Minions siempre me han parecido una mezcla entre los Pitufos (por ser todos también de un mismo color: azul en los personajes de Peyo y amarillo en estos) con el carácter más anárquico de Bart Simpson (son gamberros y siempre buscan ser secuaces del villano más malvado) y la flexibilidad de los Looney Tunes (les pasa de todo... pero sobreviven a todo). Justo al igual que estos últimos, creo que su humor quedaría más acertado en cortos que no en largometrajes.
 
Es curioso porque de lo que llevo visto de la franquicia hasta el momento ninguna me ha parecido digna de mucho elogio, más allá de lo bien que funciona el caos que traen asociado los Minions en sus actos, siendo su humor slapstick lo más reseñable de las mismas. Por eso me ha sorprendido que aquí los sitúen justo cuando dicho tipo de humor estaba más en boga: en el Hollywood clásico y su transición del cine mudo al sonoro. 
 
Además de ser una inesperada carta de amor a esa época y su forma de encarar las películas, digamos que también hay un claro homenaje a los monstruos de Lovecraft (evidente en los nombres de las dos criaturas a las que libera Goomi). Incluso este último no deja de ser un Cthulhu pasado por un filtro, cual si fuera el Grogu de la saga Star Wars, para de esa manera ofrecer un monstruo encantador y apto para todos los públicos.
 
Otro homenaje, aunque este acertado a medias, sería el de Dort, un robot con ansias de conquistar el planeta, aunque en origen parece más bien un chalado que luego irá tras una defensora del sufragio femenino, y al que los Minions le siguen la corriente. La referencia ahí está en Gort, el invulnerable robot que acompañaba a Klaatu en el clásico Ultimátum a la Tierra que en 2008 conoció un innecesario remake. 
 
Pero como he citado antes, lo mejor se concentra sin duda en su primer tramo, cuando los Minions se meten en escenas míticas de Tiempos modernos de Charles Chaplin, El hombre mosca con Harold Lloyd, El héroe del río con Buster Keaton, varios cortos de los hermanos Lumière (El regador regado, La llegada de un tren a la estación de La Ciotat y La salida de la fábrica Lumière en Lyon) o el clásico Viaje a la luna de Georges Méliès entre otros.
 
Aún hay más, porque aparte del muy evidente guiño a géneros como el western, el cine negro o al cine de monstruos de la Universal, me asombró incluso que tuviera cabida otro clásico como el Ciudadano Kane de Orson Welles. Todo ello es un popurrí quizás algo caótico, a juego con sus protagonistas, pero admito que logró entretenerme y esbozar varias sonrisas con tanto guiño referencial, así como con las peripecias de los Minions.
 
En su versión original (la vi en pase de prensa) se pueden escuchar las voces originales de actores como Jeff Bridges, Jesse Eisenberg, Christoph Waltz o Trey Parker (este último de la serie South Park) interpretando a varios personajes, junto con el inesperado cameo de George Lucas que se pone voz a si mismo. Se ve que decidió hacer un paréntesis en su jubilación para esta intervención, porque se declara fan de los Minions. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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jueves, 25 de junio de 2026

SUPERGIRL, solo un mero entretenimiento (crítica sin spoilers)

Esta Supergirl se supone que está inspirada en el cómic Supergirl: La mujer del mañana de Tom King que me leí de la biblioteca hace un par de años. Asimismo marca el siguiente proyecto para cines de ese nuevo universo DC sustentado por James Gunn después de su versión de Superman del pasado verano de 2025, y previa a la secuela (Man of Tomorrow) que en un principio llegará en verano del 2027. 
 
A priori lo tiene difícil la prima de Superman para tener éxito, ya que su anterior película en solitario que tuvo fue la Supergirl de 1984, que tuvo como protagonista a Helen Slater. Fue un film que en su momento quiso aprovechar el éxito de la franquicia de su primo, que por aquel entonces encabezaba Christopher Reeve, pero pese a un presupuesto de 35 millones no logró recaudar ni la mitad de eso. Aún tendría que pasar cierto tiempo para volver, pero en formato televisivo.
 
Mejor suerte corrieron Laura Vandervoort y Melisa Benoist, ya que encarnaron al personaje en Smallville entre 2007 y 2011 (la primera a nivel secundario) y en la homónima serie Supergirl entre 2015 y 2021 (la segunda, como protagonista). El regreso a los cines estaba cercano, y fue con una versión alternativa de ella como se vio en la película de 2023 Flash, la cual estuvo interpretada por Sasha Calle. El fracaso del film, más el posterior cierre de ese universo de DC (con la secuela de Aquaman) acabó con la posibilidad de continuar.
 
Ojo que tampoco lo tiene fácil esta nueva Supergirl, porque el cine de superhéroes parece haber llegado a su cenit (o que al menos el público no lo hace triunfar como antaño, quizás por cierto empacho). Marvel lo ha notado y este año apunta a lo grande en cines con las nuevas de Spider-Man y Los Vengadores (dos pesos pesados), mientras que el nuevo universo DC lo hace con el presente film y Clayface en octubre.
 
No es por ser agorero, pero el Superman de James Gunn del pasado año, aún acabando siendo la película de superhéroes más taquillera del 2025, su total de 618,7 millones de dólares globales no parece mucho para las expectativas que había. Y las previsiones para este film dan para que uno se pregunte con inquietud si este nuevo universo DC llegará tan lejos como planean sus responsables o, al no alcanzar objetivos, se quedará por el camino. 
 
Una vez vista tengo que admitir que aunque creo que es un film entretenido, también es verdad que quizás podía haber dado más de sí, dejando a uno en ciertos momentos con la sensación de lo que podía haber sido en comparación con lo que acaba siendo. Eso sería lo que ocurre con Lobo, al que encarna con solvencia un Jason Momoa que nació para ese papel... pero al mismo tiempo te deja insatisfecho respecto al poco partido que sacan de él. 
 
En cuanto a la protagonista, hay que reconocer que Milly Alcock ha roto con la versión cándida del personaje en la serie de Melisa Benoist, y se acerca algo a la versión más oscura llevada a cabo por Sasha Calle en Flash. La ventaja es que aquí está mejor desarrollada que en el ejemplo citado, demostrando el amargor de la vida que le ha tocado vivir. Eso es algo más comprensible en los flashbacks que nos vienen a servir de orígenes de esta Kara Zor-El.
 
De todas maneras su presencia en el Superman de James Gunn fue poco más que un mero cameo, mientras que por contra su primo (de nuevo a cargo del actor David Corenwest) está demasiado presente en esta cinta, supongo que para recalcar el contraste de caracteres entre ambos personajes. Aún así aquí queda más claro el origen de Krypto, su apego a Kara y porque está moverá cielo y tierra para salvarlo en este film.
 
Por los avances previos muchos citaban si no sería esto la misma fórmula de Guardianes de la galaxia (la mayor aportación de Gunn al universo Marvel), pero aunque igual pueda tener alguna semejanza, lo que recuerda más por momentos es a la saga Mad Max. De esta toma como su más evidente referencia lo relacionado con el contrabando de esclavas para que los villanos puedan procrear, algo similar a lo visto en la película de 2015.
 
La protagonista está celebrando su 23 cumpleaños emborrachándose en un planeta con sol rojo (para que así le afecte lo que toma) cuando conoce a Ruthye, que quiere vengarse del bandolero Krem que asesinó a toda su familia. Otro detalle a destacar es la relación que se establece entre ambas, que se verán juntas con un objetivo común cuando el citado Krem envenene a Krypto. El problema es que el susodicho como villano tampoco es que deje huella. 
 
En resumidas cuentas, cuando se acaba de ver Supergirl (que por cierto no tiene ninguna escena tras los créditos) uno se queda con la sensación de que han querido hacer una historia sobre como superar el dolor por una pérdida, algo bastante presente en Kara y Ruthye, pero que el resultado final no logra subir más allá del mero entretenimiento, poniendo en duda, como he citado más arriba, su recepción y el futuro de este universo DC.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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miércoles, 3 de junio de 2026

HE-MAN Y LOS MASTERS DEL UNIVERSO, alargada es la sombra del Thor de Marvel de Taika Waititi (crítica sin spoilers)

Hablar de He-Man y los masters del universo (o tan solo Masters of the Universe en su título original) nos lleva a recordar, a todos aquellos que tuvimos la infancia en la década de los ochenta, todo el universo que generó la empresa juguetera Mattel. Incluso sin ser fan admito que tuve en mi infancia al menos (que recuerde) dos figuras de esta franquicia: el Príncipe Adam (alter ego de He-Man) y Skeletor.
 
En una mezcla entre la fantasía heroica de Conan el bárbaro (y tantos otros ejemplos del subgénero de espada y brujería) con elementos de ciencia-ficción (cuando se creó esta línea de juguetes triunfaba a lo grande la trilogía clásica de Star Wars, que demostró la viabilidad del merchandising relacionado con ella), Masters of the Universe venía a narrar la lucha por el planeta Eternia entre He-Man y Skeletor.
 
Con gran cantidad de secundarios en los frentes de los dos personajes principales, la franquicia se expandió a los cómics (los que en origen venían con cada figura, más luego en DC, Marvel, Image y Dark Horse), así como varias series y películas de animación que van desde los años ochenta hasta la actualidad, aparte de sacar varias líneas de figuras de acción que aumentaban su mitología. 
 
En acción real no hubo la misma suerte: en 1987 la productora Cannon estrenó una adaptación con Dolph Lundgren encarnando al heroico He-Man y Frank Langella como Skeletor (y una, por aquel entonces, no tan famosa Courteney Cox en un papel secundario, que después se haría más popular con la serie Friends o la saga Scream). La película fue un fracaso de crítica y taquilla, que sumado al fiasco también ese mismo año de Superman IV: En busca de la paz acabó de apuntalar el fin de la productora Cannon. 
 
De todas formas la citada película de 1987 ha conseguido con los años el cariño de cierto sector de fans. En mi caso admito que la he visto por primera (y de momento única) vez hace pocos años en un pase televisivo, y aunque resultaban más o menos evidentes sus carencias (costó 22 millones de dólares y apenas recaudó 17,3), admito que era un más que solvente entretenimiento. Por eso tenía curiosidad ante esta nueva adaptación.
 
También he de admitir que nunca ahondé mucho en este universo, con lo cual al ir a ver esta película la verdad es que no tenía muy en mente sus muchos antecedentes en viñetas y animación, de los cuales si vi alguno sería de manera colateral. Mayormente, tal y como he dicho más arriba, por el recuerdo de que fueron unos juguetes de mi infancia. Si ya se intuye que el film no ha acabado de fascinarme, la verdad es que se acierta de pleno. 
 
Aún viniendo dirigida por Travis Knight (el director de Bumblebee, la mejor película de la saga Transformers), lo cierto es que su excesivo tono bufonesco me hizo pensar si el responsable era un Taika Waititi aún más desatado que en sus dos films de Thor. Y es que ya que cito al Dios del Trueno de Marvel, de hecho se puede decir que se sigue el estilo de las dos cintas que hizo el citado Waititi, con toques autoparódicos que recuerdan al Flash Gordon de 1980.
 
Eso lleva a que una franquicia que sin duda alguna acierta en la forma (visualmente es espectacular), falla en el fondo: se intenta de una forma tan desesperada infantilizar el resultado, que un espectador con experiencia ve mejor lo que podía haber sido, que lo que acaba siendo. Las imágenes lucen pero la forma y el desarrollo tropiezan, lo que se hace evidente en un Skeletor con una presencia imponente... siempre que no abre la boca para decir alguna chorrada.
 
El recurso de hacer que el protagonista se refugiara en la Tierra cuando era pequeño, y al que ya de mayor toman por loco por lo que dice, sigue todos los tópicos, clichés y estereotipos de esa variante argumental, pero admito que funciona. Es justo en esos momentos cuando hay ese acertado cameo que todos los nostálgicos esperaban, a lo que añadir los guiños en las dos escenas entre los créditos, más todos los que pululan por su metraje.
 
Me imagino que los fans de esta franquicia quedarán contentos (no me imagino una forma más acertada de llevar a acción real a esta línea de figuras de acción), pero como he dicho antes la Eternia que nos muestran bien podría ser el Asgard de Thor, con lo cual a partir de ahí los parecidos son más que razonables. No se ha querido arriesgar con una adaptación más adulta, para que sea accesible a cuanto más público mejor, pero le sobra humor. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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lunes, 1 de junio de 2026

BACKROOMS, lugares raros y perturbadores (crítica sin spoilers)

De vez en cuando se estrenan films como esta Backrooms, que buscan salirse de los cánones oficiales del terror para mostrarnos otra cosa. Es cierto que en ese género, debido a lo rentable que suele ser, se ha visto de todo, habiendo variantes, como el slasher o todo lo derivado de exorcismos, en la que es difícil sorprender a estas alturas (por no citar los films de criaturas como los vampiros o los zombis, a los que se ha explotado todo lo explotable).
 
Mucho de ese terror tiene ecos del pasado, pero en una sociedad que avanza se puede decir que sus miedos avanzan con ella. De foros, blogs o vídeos de Youtube han surgido historias cortas de terror, que se podrían considerar algo así como leyendas urbanas, recibiendo el nombre de creepypasta. Ahí está el origen de los backrooms (que se traduce como "cuartos traseros"): lugares raros y perturbadores, en donde uno se siente inquieto e inseguro. 
 
Todo ello tiene la definición de "espacios liminales", la cual se refiere a imágenes de despachos, oficinas, escuelas, centros comerciales o pasillos vacíos y silenciosos, sin ninguna presencia humana y algo así como olvidados, lo cual produce sensaciones de extrañeza si uno se viera en ellos. De ahí un joven Kane Parsons, el director de este film, realizó con apenas 16 años unos videos con estética VHS que llamaron la atención de la productora A24.
 
Apenas cuatro años después le han ofrecido transformar el concepto de esos cortos de su canal de Youtube, creados como si fueran found footage (metraje encontrado, como El proyecto de la bruja de Blair y tantos derivados posteriores) en película, contando como protagonista con el polifacético actor Chiwetel Ejiofor. Aquí los backrooms vendrían a ser algo así como un interminable laberinto de luces fluorescentes y paredes amarillentas.
 
Para sorpresa de muchos, si ya las previsiones para su estreno eran optimistas, las mismas se han disparado: costando 10 millones de dólares se evaluaba que conseguiría unos 40 o 50 millones en su primer fin de semana, pero la cifra ha sido de 81 millones en la taquilla americana y 118 a nivel global. Imposible una mejor carta de presentación para su director, que con apenas 20 años su primer film ya huele a franquicia (de la que espero no abusen).
 
Todo lo citado lleva a pensar si esta película es tan buena como aparenta, y la respuesta es sin duda que sí, pese a su (por otra parte) sencillo argumento: todo gira sobre un personaje que descubre una especie de portal a otro lugar extraño, se lo cuenta a su psicóloga (la cual en principio no le cree), pero cuando el protagonista desaparece misteriosamente será ella misma la que cruce el portal, e intente sobrevivir a las perturbadoras rarezas que le esperan al otro lado.
 
Aparte del citado Chiwetel Ejiofor como el protagonista Clark (esforzado vendedor de una tienda de muebles que no rinde lo suficiente, que llegó a tener opciones de arquitecto, pero al que un divorcio y problemas con el alcohol han vuelto una persona resentida y amargada), el otro personaje principal está encarnado por la actriz noruega Renate Reinsve. Ella es la terapeuta de Clark, y en la segunda mitad del film viene a ejercer un personaje con ecos de final girl. 
 
Pese a dicho calificativo (a título personal), que nadie se espere los recursos convencionales del terror como género: esta película se decanta más por ser perturbadora y extraña que por dar los típicos sustos y muertes sangrientas a los que está acostumbrado el publico más general, al que quizás le pueda decepcionar. De hecho hay una pareja secundaria cuyo destino se intuye, pero que en ningún momento se muestra en primer plano... 
 
Como es lógico, el final deja las suficientes preguntas en el aire como para que al menos una próxima secuela responda (o no) alguna de ellas. Por lo demás se puede decir que Backrooms es un laberinto pesadillesco en el que se refleja lo peor de cada uno (atención a la versión deformada de cierto personaje) y que funciona, según citan en el mismo film, como si fuera un "algo" que recuerda cosas, pero sin saber concretar los detalles.  

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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