CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
- FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB y FilmAffinity.
- FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 13 de febrero de 2026
- Galería de posters por este enlace.
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
Con semejante título está claro que estamos ante una propuesta que pretende salirse de la tónica habitual en las novelas policiacas, pero que en el fondo plantea un misterio tradicional, sólo que en este caso las que investigan no son una especie de detectives convencionales (como tantos que ha habido) sino un rebaño de ovejas.
En su contraportada leemos lo siguiente: En una colina cercana a la apacible y pintoresca aldea de Glennkill, un rebaño de ovejas rodea el cadáver de un hombre. Se trata de George Glenn, pastor de las mismas y que ha amanecido muerto en la hierba con una pala atravesándole el pecho. ¿Quién ha sido el asesino y cuales han sido sus motivaciones? El rebaño de rumiantes deciden reunirse e investigar que es lo que ha pasado.
Lógicamente hay que hacer algunos matices: el difunto George tenía la costumbre de leerles a sus ovejas todas las noches: algunos cuentos de hadas, muchas novelas románticas y algún tratado de enfermedades del ganado lanar, e incluso parte de una novela policiaca. Pronto quedará claro que la lista de sospechosos es más amplia de lo esperado, pero la oveja Miss Maple (¿guiño a la Miss Marple de Agatha Christie?) y el resto del rebaño investigarán a fondo.
Contra lo que pueda parecer a tenor del nombre de esa oveja (aunque tiene la fama de ser la más inteligente de la zona) no es ella sola la que se implica, ya que la autora ha repartido las capacidades propias de un detective entre las varias ovejas irlandesas que conforman el rebaño. De esa manera tenemos a Mapple The Whale, el carnero memorioso que lo recuerda todo, Lane sería la de pensamiento práctico, y así unas cuantas más.
¿Guiño a Marvel? Uno de los rumiantes del rebaño se llama El Cordero de Invierno, y en la presentación de personajes que hay antes de que comience el relato ya nos lo definen como un agitador difícil, aunque luego su presencia es más bien secundaria. Que se llame así resulta curioso porque el Soldado de Invierno de los cómics Marvel apareció por primera vez en 2005, justo el mismo año en que se editó esta obra en su país de origen (Alemania).
Cuidado porque llegados a este punto hay que dejar claro que no es que sean animales antropomorfizados, ya que se trata de ovejas que se comportan como los animales que son. Pero eso lo utiliza la autora para ofrecer una curiosa visión del mundo humano desde la óptica animal, dotando además a cada una de una personalidad definida. Aún así, para lo que es, quizás las poco más de 300 páginas pueden hacerse un tanto excesivas para según que lectores.
Me imagino que su adaptación cinematográfica realizará cambios, ya que si el protagonista está interpretado por el actor Hugh Jackman, su personaje está muerto desde el mismo inicio del libro, por lo que su presencia se ceñirá a flashbacks (o no). Además la resolución de la novela es algo trágica con un inesperado punto dramático, por lo que igual en el film optan por ser tan solo una sátira policiaca (a tenor de lo visto en el tráiler).
En la película Las ovejas detectives, aparte del citado Hugh Jackman, también constan Emma Thompson, Bryan Cranston o Patrick Stewart, estos dos últimos poniendo voz en la versión original a dos ovejas del rebaño. En cuanto a la novela en si, citar que tuvo el éxito suficiente para que su autora escribiera una secuela titulada ¡Que viene el lobo! que se editó en 2012, y que no descarto como futura lectura por mi parte.
CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
Con esta Avatar: Fuego y ceniza el director James Cameron completa su primera trilogía (aunque haya intervenido en otras, no había llegado a firmar las tres entregas iniciales como es el caso), aunque si la película triunfa, habrá una cuarta entrega en 2029 y una quinta en 2031. Los dos films previos ocupan el primer y el tercer puesto respectivamente de las cinco películas más taquilleras de la historia, entre las cuales el mismo Cameron sitúa a su Titanic de 1997.
El primer Avatar de 2009 demostró la destreza de su responsable, que siempre ha destacado por ser un director tremendamente visual, pero pecaba de un argumento que tampoco es que fuera la quintaesencia de la novedad, aunque la audacia visual compensaba sin problemas dicha carencia. Mostrando las posibilidades del formato 3D consiguió un gran espectáculo inmersivo que arrasó en taquilla.
Muchas veces se ha etiquetado a James Cameron de ser un director algo megalómano, por presentar siempre proyectos ambiciosos, que desbordan espectacularidad. No me quejaré de ello en cuanto a lo que ha aportado, por ejemplo, a las franquicias de Alien y Terminator (esta última iniciada por él), o su fantástica Titanic (antes citada).
Pero cuando tras una espera de 13 años presentó Avatar: El sentido del agua, en esencia repetía la moraleja ecológica de su antecesora, con un excesivo metraje que superaba las tres horas, resultando una secuela abrumadora y hasta cierto punto pretenciosa.
Ahora no hemos tenido que esperar tanto como entre la primera y la segunda entrega, por lo que apenas tres años después de aquella llega Avatar: Fuego y ceniza, donde lo pretencioso de su responsable ya se hace evidente en un metraje igual de disparado, superando en tres minutos a la del film precedente (que ya de por sí era innecesariamente largo). Con un coste de 400 millones de dólares, necesita recaudar al menos lo mismo que las dos anteriores.
Es por ello, con la incertidumbre del actual panorama cinematográfico (que ha tenido un cambio tremendo, tras la crisis del Covid-19 y la entrada de las plataformas de streaming) que cabe la posibilidad de que se cancelen la cuarta y quinta entrega, por lo que esta tercera serviría de cierre (relativo). Aunque eso fuera así Cameron ha comentado la posibilidad de escribir un libro que cerrara hilos argumentales de algo que ha sido creación suya.
Es palpable, como toda franquicia de este estilo, que el final de esta tercera entrega deja dudas y detalles que dan para estirar esta saga todavía más, pero después de los casi 200 minutos de duración de Avatar: Fuego y ceniza uno se pregunta si es necesario volver a Pandora. Y es que este tercer film tiene exactamente las mismas virtudes y los mismos defectos de los que hacía gala su predecesora, fallando en su desarrollo pese a todo el tiempo que tiene.
Aunque visualmente sea un portento, y lleve todas esas técnicas que se han empleado para llevarla a cabo a límites aún más perfeccionistas, resulta decepcionante que la otra villana de la historia (aparte del Comandamente Miles Quaritch de Stephen Lang) sea una Na'vi llamada Varang interpretada por Oona Chaplin, nieta de un pionero en el mundo del cine como fue Charles Chaplin, y que esté apenas perfilada y pobremente desarrollada.
Después de todo tampoco vamos a pedir una labor actoral destacable porque nunca se ha caracterizado por eso esta saga, más allá del Stephen Lang humano del primer film (luego recreado como Na'vi en los dos posteriores). El apartado visual siempre ha sido realmente excelente, lo uno no quita lo otro, pero ha fagocitado la calidad actoral de su reparto, que se ha transformado en la fascinación de ver los gestos recreados con esta tecnología vanguardista.
En resumen digamos que Avatar: Fuego y ceniza es una prueba palpable de las virtudes y defectos de James Cameron como director: ofrece una espectacularidad visual apabullante y portentosa, pero peca de un guion que en lo más básico sería bastante plano, reitera la misma moraleja ecologista que las dos entregas anteriores (así como su grandilocuencia), a lo que sumar un metraje a todas luces excesivo para lo que acaba siendo.
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)