CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
- FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB (en inglés) y FilmAffinity (en español)
- FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 21 de noviembre de 2025.
- Galería de posters por este enlace.
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
Con esta Avatar: Fuego y ceniza el director James Cameron completa su primera trilogía (aunque haya intervenido en otras, no había llegado a firmar las tres entregas iniciales como es el caso), aunque si la película triunfa, habrá una cuarta entrega en 2029 y una quinta en 2031. Los dos films previos ocupan el primer y el tercer puesto respectivamente de las cinco películas más taquilleras de la historia, entre las cuales el mismo Cameron sitúa a su Titanic de 1997.
El primer Avatar de 2009 demostró la destreza de su responsable, que siempre ha destacado por ser un director tremendamente visual, pero pecaba de un argumento que tampoco es que fuera la quintaesencia de la novedad, aunque la audacia visual compensaba sin problemas dicha carencia. Mostrando las posibilidades del formato 3D consiguió un gran espectáculo inmersivo que arrasó en taquilla.
Muchas veces se ha etiquetado a James Cameron de ser un director algo megalómano, por presentar siempre proyectos ambiciosos, que desbordan espectacularidad. No me quejaré de ello en cuanto a lo que ha aportado, por ejemplo, a las franquicias de Alien y Terminator (esta última iniciada por él), o su fantástica Titanic (antes citada).
Pero cuando tras una espera de 13 años presentó Avatar: El sentido del agua, en esencia repetía la moraleja ecológica de su antecesora, con un excesivo metraje que superaba las tres horas, resultando una secuela abrumadora y hasta cierto punto pretenciosa.
Ahora no hemos tenido que esperar tanto como entre la primera y la segunda entrega, por lo que apenas tres años después de aquella llega Avatar: Fuego y ceniza, donde lo pretencioso de su responsable ya se hace evidente en un metraje igual de disparado, superando en tres minutos a la del film precedente (que ya de por sí era innecesariamente largo). Con un coste de 400 millones de dólares, necesita recaudar al menos lo mismo que las dos anteriores.
Es por ello, con la incertidumbre del actual panorama cinematográfico (que ha tenido un cambio tremendo, tras la crisis del Covid-19 y la entrada de las plataformas de streaming) que cabe la posibilidad de que se cancelen la cuarta y quinta entrega, por lo que esta tercera serviría de cierre (relativo). Aunque eso fuera así Cameron ha comentado la posibilidad de escribir un libro que cerrara hilos argumentales de algo que ha sido creación suya.
Es palpable, como toda franquicia de este estilo, que el final de esta tercera entrega deja dudas y detalles que dan para estirar esta saga todavía más, pero después de los casi 200 minutos de duración de Avatar: Fuego y ceniza uno se pregunta si es necesario volver a Pandora. Y es que este tercer film tiene exactamente las mismas virtudes y los mismos defectos de los que hacía gala su predecesora, fallando en su desarrollo pese a todo el tiempo que tiene.
Aunque visualmente sea un portento, y lleve todas esas técnicas que se han empleado para llevarla a cabo a límites aún más perfeccionistas, resulta decepcionante que la otra villana de la historia (aparte del Comandamente Miles Quaritch de Stephen Lang) sea una Na'vi llamada Varang interpretada por Oona Chaplin, nieta de un pionero en el mundo del cine como fue Charles Chaplin, y que esté apenas perfilada y pobremente desarrollada.
Después de todo tampoco vamos a pedir una labor actoral destacable porque nunca se ha caracterizado por eso esta saga, más allá del Stephen Lang humano del primer film (luego recreado como Na'vi en los dos posteriores). El apartado visual siempre ha sido realmente excelente, lo uno no quita lo otro, pero ha fagocitado la calidad actoral de su reparto, que se ha transformado en la fascinación de ver los gestos recreados con esta tecnología vanguardista.
En resumen digamos que Avatar: Fuego y ceniza es una prueba palpable de las virtudes y defectos de James Cameron como director: ofrece una espectacularidad visual apabullante y portentosa, pero peca de un guion que en lo más básico sería bastante plano, reitera la misma moraleja ecologista que las dos entregas anteriores (así como su grandilocuencia), a lo que sumar un metraje a todas luces excesivo para lo que acaba siendo.
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
17- Ironheart (temporada 1)
Otra serie más de Marvel para Disney Plus, que se estrenó algo tarde (el personaje se había presentado en Black Panther: Wakanda Forever en 2022) y de la que no había muchas expectativas. El resultado se deja ver pero resulta poca cosa, siendo lo más llamativo la primera aparición de Mefisto (otro tema es que saquen ahora provecho del personaje).
16- Los ojos de Wakanda (temporada 1)
Las películas de Black Panther, aún siendo aceptables (más la primera que la segunda) creo que son, probablemente, de las más sobrevaloradas del universo Marvel. Esta ampliación de las mismas en formato animado me resultó también un mero pasatiempo, con la primera aparición de Iron Fist como curiosidad.
15- Marvel Zombis (temporada 1)
El subgénero de los zombis ha sido tan explotado, desde que despuntó a principios de siglo, que lo que entonces era curioso o más o menos novedoso, ahora no lo es tanto. Esta serie en cómic fue en origen llamativa, aunque también al final acabó siendo sobreexplotada. La serie de animación en esencia no plantea nada innovador sobre la premisa original.
14- Tu amigo y vecino Spider-Man (temporada 1)
Aún admitiendo que el arácnido de Marvel me gusta, ahora mismo cuadro más con ese Spider-Man más o menos adulto que con el eterno regreso a sus orígenes en la escuela, como ocurre en esta serie de animación. Aún así se deja ver bien, pero al ser otra realidad alternativa el interés que me despierta es más bien el justo.
13- El pacificador (temporada 2)
Teniendo en cuenta que la primera temporada acabó en segundo lugar en su año de estreno, considerable bajón pega esta segunda tanda de episodios. Los problemas pueden ser un no tan acertado desarrollo emocional en los personajes, más una realidad alternativa, que tampoco acaba de convencer. Incluso la intro perdió garra.
12- Dexter: Pecado original (temporada 1)
Aquí nos encontramos en una situación parecida a la serie animada de Spider-Man: Aún gustándome el personaje de Dexter Morgan, lo que llevan a cabo en esta precuela se nota mucho que era un tan solo un enlace entre series, siendo en este caso un mero complemento a titulo de curiosidad. Cancelada después de haber sido en origen renovada.
11- Doctor Who 2023 (temporada 2)
No ha conseguido convencerme el paso de esta serie por Disney Plus, y si ya la temporada anterior acabó en séptimo lugar, esta segunda baja bastante. ¿Causas? Probablemente un esquema en su estructura y desarrollo similar a la previa, aunque aún así con detalles destacables. De momento descansará hasta el especial navideño de 2026.
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
Con Predator: Badlands estamos ya ante la novena película que recibe esta criatura, en la lucha por parte de Hollywood de intentar hacer de ella una franquicia. La anteceden el film inicial de 1987, su secuela de 1990, los dos crossovers contra Alien de 2004 y 2007, las tentativas fallidas (por sus resultados en taquilla) de 2010 y 2018 y el inesperado éxito que supuso su entrega de 2022, que derivó en el film animado estrenado hace unos meses como antesala a este.
Dan Trachtenberg fue el responsable de las dos últimas entregas (en el caso de la de animación junto a Joss Wassung), repitiendo en el mismo puesto en esta. Cambia en este caso el hecho de que las dos películas previas se estrenaron de forma directa en plataforma (en el caso de la del 2022 porque no tenían confianza inicial en ella, la de animación era un mero complemento), pero ahora vuelven a probar suerte haciendo que llegue primero a salas de cine.
El riesgo es claro (la última película estrenada así data de 2018), por lo que puede levantar ciertas expectativas que serán colmadas (o no) en función de cada espectador. Desde que Disney, actual propietaria de las I.P.'s Alien y Predator, anunció nuevos proyectos para ambas, lo visto hasta la fecha ha tenido tantos defensores como detractores. ¿Se está suavizando la saga? La violencia inherente a Predator ha hecho que todas las películas previas tuvieran calificación para adultos... salvo esta que tiene una de PG-13.
Dudas y expectativas (en uno y otro sentido) quedan resueltas una vez vista: lo que desde Disney han llevado con este film respecto a su franquicia sería algo parecido a lo que ha hecho con Alien en la serie televisiva emitida este pasado verano, lo ha disneyificado para hacerlo una franquicia accesible a cuanto más público mejor, conservando detalles esenciales pero añadiendo cambios que a los más puristas les van a irritar... con toda la razón del mundo.
Había leído varias críticas previas que comparaban esta película con The Mandalorian, y en esencia resulta innegable que muy desencaminadas no iban: el esquema básico de la popular serie televisiva de la saga Star Wars está presente aquí. Por un lado el rudo protagonista, por otro el alivio cómico y el tercer punto sería el bicho más o menos entrañable, todo ello en un ambiente de ciencia-ficción quizás algo más bruto que lo visto hasta ahora en la citada Star Wars.
No estoy tampoco negando que el film no sea entretenido (que lo es si tus expectativas son las mínimas), pero lo que en origen era una máquina de matar imparable, pierde del todo su presencia amenazante aquí, en una película que con la unión de los dispares personajes que se plantea al final me recordó (en conclusión todo queda en casa: sería Marvel, que también es de Disney) una variante de Guardianes de la galaxia.
A su favor hay que admitir la solvencia de Dan Trachtenberg, porque aunque las tres entregas más recientes de Predator sean suyas, más diferentes entre sí no pueden ser. También ha sido una decisión inteligente, tras las críticas que cosechó por Predator: La presa, de insistir en una protagonista femenina (allí Amber Midthunder, aquí Elle Fanning), pero sin repetir el mismo esquema para ella (allí heroína, aquí alivio cómico).
El problema puede radicar en que lo que la locuaz sintética (a la que encarna la citada Elle Fanning) hace junto al Yautja (la raza de los Predator) es la enésima variante de buddy movie que sigue por terrenos tan previsibles como funcionales. El hecho de hacer protagonista al Predator hace que el susodicho (llamado Dek) arrastre trauma por su relación familiar, y la aventura le haga replantearse cosas. Como he dicho antes, la amenaza ya no lo es tanto.
Los adolescentes que acudieron a la misma sesión que yo salieron maravillados, y yo lo entiendo porque es el típico film que si lo ves en esa época de tu vida, el resultado mola mucho. Pero bajo esa capa lo más curioso estaría en sus guiños a Alien (por lo de la corporación Weyland-Yutani, o el guiño final a la secuela xenomorfa de James Cameron, a quien se cita en los agradecimientos de los créditos) y el brutal planeta donde acontece todo.
Por último en cuanto a la calificación que he citado al principio, la misma queda más que justificada porque no hay ni un solo humano en el film, sino tan solo bestias de todo tipo y sintéticos (también de la saga Alien). Eso lleva a que aunque haya una violencia clara y explícita, donde se desmiembra, se revienta y se descuartiza lo que sea, como todo son o bien los citados sintéticos o bicharracos, no hay problema de que nadie pueda traumatizarse por ello.
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
Esta Black Phone 2 es el resultado del excelente resultado en taquilla que tuvo Black Phone cuando se estrenó en el verano de 2022. Apenas con 16 millones de dólares de presupuesto, el citado film cosechó casi 162 millones a nivel global y (lo que también sería importante) una buena recepción crítica.
Según ese famoso dicho popular, "Poderoso caballero es don Dinero", los responsables de la primera entrega se encontraron con un inesperado éxito que daba para (al menos) una secuela, pero se encontraban con el hándicap de que la película original tenía un final más bien cerrado, haciendo complicado subsanar ese detalle.
Quien no hay visto aún la primera entrega, dirigida por Scott Derrickson (que repite sus funciones también en esta) será mejor que no continúe leyendo, porque para opinar sobre esta película hay que tener presente un detalle del film anterior, que los más puristas pueden considerar spoiler. Será el único, pero quien continúe avisado está.
Basada en un relato de Joe Hill, el hijo del prolífico escritor de terror (y otros géneros) Stephen King, el film de 2022 terminaba con la muerte del villano, encarnado por Ethan Hawke, a manos del joven Finney (a cargo del actor Mason Thames), que hubiera acabado muerto de no ser por la ayuda que recibe, por el teléfono negro al que alude el título, de las anteriores víctimas del asesino.
Si la película original estaba ambientada en 1978, esta secuela nos sitúa cuatro años después, y aparte de los citados Ethan Hawke y Mason Thames (este último visto de protagonista en el remake en acción real de Cómo entrenar a tu dragón) también lo hace Madeleine McGraw encarnando a Gwen, la hermana pequeña de Finney, de la que en la anterior película se sugería clarividencia heredada, y que en esta secuela es el objetivo inicial del asesino encarnado por Ethan Hawke, que ahora ataca desde el Más Allá.
Y a partir de ahí (que es bien pronto) empiezan los "parecidos razonables": ante la escasez de asesinos en serie míticos del cine como Freddy Krueger de Pesadilla en Elm Street o Jason Voorhees de Viernes 13 (inactivos desde hace tiempo, si bien del segundo hay proyectos en marcha), los responsables de esta secuela han tomado elementos de ambos con la idea de reciclarlos aquí: de uno su capacidad de atacar en los sueños (y si mueres allí, mueres de verdad), mientras que lo del campamento juvenil y el asesino enmascarado (esto ya visto en la previa) suenan al segundo.
Si ya con lo que he citado tienes un inmenso déjà vu que te acompaña durante toda la película, eso se suma en la forma en la que se desarrollan las (aquí sí) evidentes y heredadas capacidades precognitivas del personaje de Gwen, que sirven para acercarla a tantas y tantas otras final girls que a lo largo de los años se han enfrentado contra matarifes de todo tipo y condición. La excusa argumental es sencilla y continuista: tres niños se comunican desde el Más Allá y un innecesario giro de guion entrelazará pasado y presente de los dos protagonistas, el asesino y los tres chavales difuntos.
Los personajes de Mason Thames, Madeleine McGraw y Ethan Hawke son los principales, porque de los varios secundarios que pululan por ahí lo único que piensa uno es cuanto durarán vivos, siendo en muchos casos más de lo deseado, ya que son meros bocetos básicos de slasher. No es que se hagan molestos, aunque el ultrarreligioso personaje encarnado por Maev Beaty parece insertado sólo para mezclar en el popurrí de esta secuela algo de terror religioso. No negaré que sea entretenida, pero cede virtudes respecto a la primera, resultando más convencional.
Black Phone 2 ha doblado su presupuesto respecto a la anterior entrega (30 millones de dólares), pero en su estreno en la taquilla americana ha conseguido casi esa cantidad, por lo que lo previsible es que al final de su carrera comercial sea lo suficientemente rentable para que la franquicia siga (y teniendo en cuenta sus referentes, se puede hacer muy extensa). Entre lo mejor de esta secuela estaría un elemento visual: las secuencias oníricas se grabaron en película de 8 y 16 mm., siendo todo un acierto para dotarlas del tono escalofriante que se les quiere dar.
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
Con Tron: Ares se demuestra que nunca es tarde para sacar rédito de una I.P. (propiedad intelectual en sus siglas en inglés) aunque hayan pasado 15 años desde la anterior entrega (un lapsus temporal como el que hubo entre las películas Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal e Indiana Jones y el dial del destino), y a su vez 43 años desde la primera película, que en su día no fue un fracaso sino que logró un éxito moderado (33 millones de dólares de recaudación sobre unos 17 de presupuesto), triunfando luego en los videoclubes.
El film de 1982 no lo vi hasta su estreno en televisión, pero admito que imágenes como la "introducción" del protagonista dentro del sistema informático dejó asombrado al espectador infantil que era yo por aquel entonces. Disney sacó una secuela en 2010, en la que multiplicó por 10 el presupuesto de la original, pero la recaudación que alcanzó Tron: Legacy no fue un fiasco aunque tampoco como para tirar cohetes: 400 millones de dólares, otro éxito moderado.
Ya la secuela de 2010 pecaba de ser más llamativa en lo visual que en lo argumental, en una tónica que se está haciendo muy común con los avances tecnológicos aplicados al mundo del cine. Muchas películas de hoy en día buscan apabullar al espectador con imágenes espectaculares, que luego están hilvanadas con un guion que no está a la misma altura. Y eso se repite también en esta tercera entrega de la franquicia, que peca de un exceso de maniqueísmo.
La ambición es mala (esa sería la idea) y si Ed Dillinger (encarnado en la película original por el actor David Warner) era el villano a batir, su hija Elisabeth (encarnada en esta película por Gillian Anderson, la agente Dana Scully de Expediente X) ha sido la madre de Julian Dillinger (encarnado en esta película por el actor Evan Peters, visto como el veloz Mercurio en la saga X-Men mientras estuvo en manos de la Fox), nieto del inicial Ed y actual dueño de Dillinger Systems. Su visión es muy pragmática, y defiende el interés defensivo y militar sobre todo lo demás (en un símil parecido a como era Tony Stark antes de convertirse en Iron Man). Pero tiene un hándicap con la permanencia de sus creaciones...
Aunque puede trasladar del mundo digital al real cualquier cosa, nada le dura más allá de un límite preestablecido de 29 minutos, manteniendo una dura competencia empresarial con ENCOM, que tiene el mismo problema de tiempo, si bien su responsable Eve Kim (encarnada aquí por Greta Lee) tiene en mente objetivos más humanitarios y menos militares que los de Dillinger Systems. Entremedio de esa pugna se añade Ares (encarnado con aspecto mesiánico por Jared Leto), un programa al que intentan comercializar como el soldado perfecto, pero que empieza a tener dudas sobre cual debería ser su objetivo en la vida (como si fuera un replicante de Blade Runner).
Cuando Eve Kim consigue el código de permanencia que en su día creó Kevin Flynn (encarnado por Jeff Bridges en las tres entregas, ya que aquí aparece en un cameo también bastante mesiánico que nos permite volver a los escenarios vistos en 1982), Dillinger no dudará en ir contra ella, ya que quien posea dicho código de permanencia logrará que lo que traigan del mundo digital no desaparezca pasados 29 minutos. Maniqueísmo blanco y en botella: la empresa ambiciosa serían los malos (pese a que la madre de Julian no deje de decirle que se está pasando de la raya), la humanitaria los buenos y Ares que se aliará con esta última para conseguir tener vida propia, y no tan solo temporal.
Teniendo en cuenta lo espectacular que es en su apartado visual Tron: Ares, resulta una lástima que el guion peque de ser tan simple, careciendo de mayor profundidad que la citada (de hecho su maniqueísmo sería tan palpable solo en su código de colores que resulta obvio). Eso sí, lo que funciona de forma estupenda nada más empezar es la banda sonora de Nine Inch Nails, que resulta un aspecto digno de mención en esta entretenida secuela, con un ritmo y unas secuencias de acción que ayudan a ello. A eso hay que sumar una escena entre créditos donde un cabo suelto sugiere futura secuela, con un guiño sobre el aspecto que lucía David Warner en el Tron de 1982.
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)
Como formaba una trilogía después fue el turno de En llamas y a continuación Sinsajo, de la que Hollywood se hizo cargo en unas exitosas adaptaciones que se extendieron desde 2012 hasta 2015 (cuatro años a una película por año, ya que el tercer libro se dividió en dos entregas tan solo para aumentar la taquilla, en una jugada similar a lo que sucedió con Las reliquias de la muerte, la entrega final de la epopeya literaria de Harry Potter).
Pero como lo que mueve el mundo es el dinero, en Hollywood intentaron probar con historias más o menos parecidas a Los juegos del hambre para seguir sacando provecho, lo que dio lugar a otras franquicias ya no tan acertadas (por ejemplo la de Divergente), e incluso a parodias aborrecibles como Los muertos del hambre. Hasta que la autora original volvió con una precuela.
La trilogía de Los juegos del hambre funcionaba muy bien de forma unitaria, por lo que a la hora de seguir exprimiendo la franquicia, Suzanne Collins decidió irse al pasado, retrocediendo 64 años, para centrarse en el personaje de Corolanius Snow, el villano en las tres primeras entregas (encarnado por Donald Sutherland en las películas), y que en Balada de pájaros cantores y serpientes nos muestran siendo un joven de 18 años, y narrando como fue su caída en el Lado Oscuro (ya que el paralelismo con Darth Vader se me hizo bastante evidente).
Curiosamente pasaron tres años entre la edición de esta cuarta entrega y su adaptación en película, pero como las dos obras tuvieron el éxito esperado, en esta ocasión se han dado más prisa. Si en este 2025 ha salido la quinta obra de la saga Los juegos del hambre, su adaptación en película no tardará tanto, ya que ya está en preparación con fecha de estreno prevista para finales de 2026. Pero si el anterior libro era más o menos autoconclusivo en si mismo, ¿de que recurso se podía echar mano para el nuevo libro? Misma fórmula, distinto personaje.
En esta ocasión se retroceden 24 años respecto a la primera novela (o se avanzan 40 desde la anterior precuela, como se prefiera), para mostrar los 50º Juegos del hambre, en los que además se celebra el Vasallaje de los Veinticinco. Eso lleva a elegir al doble de tributos de cada distrito para luchar en el citado evento, por lo que los habituales 24 de cada entrega se transforman aquí en 48. Y en este caso el protagonista sería un joven Haymitch Abernathy, mentor de Katnis Everdeen en la trilogía original (y encarnado en las películas por el actor Woody Harrelson).
El mayor problema de esta quinta entrega, al igual que ocurría con la previa, es el hecho de conocer como será el futuro de ambos personajes. Pero también es cierto que la franquicia ha dejado suficientes huecos que rellenar con detalles que no conocíamos, siendo eso de lo que vuelve a echar mano Suzanne Collins. Eso no quita que uno ya sepa, por ejemplo, que será Haymitch quien gane los juegos que aquí se narran, pero lo interesante está en saber como y a que precio (para él). Aquí nos lo presentan como un chico sencillo, cuya mayor alegría es estar todo el rato posible con su chica.
Tras un repaso tanto del personaje como de todos y todo lo que le rodea, bien pronto se hace previsible que él será uno de los elegidos (lo quiera o no). Curiosamente eso no priva para que Collins lo relate de forma entretenida, lo cual prosigue en la posterior parte, cuando trasladados a Panem se tienen que realizar todos los preparativos para los juegos. Sería entonces cuando se muestra el germen de una revolución, una que ya sabemos que no triunfará en ese momento, pero que si lo conseguirá en el futuro (de nuevo la trilogía original).
Si en contra de esta nueva entrega, como sucedió con la previa, está el hecho de que al ser precuela, algunos hechos son más o menos previsibles, otro handicap sería aún no haber explicado que fue lo que llevó a la creación de Panem, donde creo que puede haber un filón tan interesante como en los hechos posteriores. Tan solo se ha citado de forma colateral que los Días Oscuros fueron cuando los distritos se rebelaron contra el Capitolio y perdieron, lo que llevó al nacimiento de Los juegos del hambre como muestra de poder y castigo del Capitolio sobre los distritos.
A su favor tenemos una digna quinta novela, que sigue tratando temas ya comunes en la saga como el abuso de poder (el poder del Capitolio sobre los distritos), la injusticia (idem), la información manipulada (como se presentan los juegos al público), la frivolidad (por como lo acepta parte de dicho público) y el contraste entre la opulencia del Capitolio frente a la pobreza de la mayoría de distritos. En cuanto a su protagonista, Snow le viene a demostrar que "ni perdona ni olvida", con un drama que le tocará en lo más cercano y hace cuadrar al personaje como lo conocimos.
CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)
Strangers: Capítulo 2 (o Los extraños: Capítulo 2 que para el caso sería un título igual de correcto) viene a ser el episodio intermedio de la trilogía que se ha sacado de la manga Renny Harlin como homenaje-remake-tributo (que cada cual elija el calificativo a su gusto) a la película Los extraños dirigida por Bryan Bertino, y estrenada en 2008.
El episodio 1 se estrenó el pasado verano de 2024 y en sí era un remake del film original, por lo que para ver algo "nuevo" (lo pongo entre comillas porque en el slasher eso sería algo muy difícil de encontrar en la actualidad) había que esperar a que llegaran los capítulos 2 y 3. Dichas entregas ya están rodadas (al final de esta hay un preámbulo de la próxima).
Las películas podrán gustar más o menos, eso depende de cada espectador, pero hay que reconocer que el negocio les ha salido redondo: la trilogía completa, rodada de forma consecutiva, ha costado 8,5 millones de dólares, por lo que los poco más de 48 millones de dólares recaudados sólo por el capítulo 1 a nivel global la hacen una producción rentable.
El cambio para hacer de esto una trilogía ha sido que al final de la entrega precedente, la protagonista femenina (encarnada por Madelaine Petsch, en la línea de tantas otras "final girls" que ha habido en este género) sobrevivía al asedio y ataque de los tres enmascarados misteriosos. La noticia de ello bien pronto se difunde en el pequeño pueblo donde acontece todo (y en donde todos parecen culpables, lo sean o no), por lo que bien pronto los tres obsesivos asaltantes volverán a ir tras ella, sin dejarla en paz ni en el hospital donde se está recuperando de su primera refriega con ellos.
En un género que se retroalimenta a si mismo con lugares comunes, ese inicial asedio hospitalario me hizo recordar al de Halloween II. Pero frente a la premisa original (no en vano también se podía englobar a la película de 2008 y su remake de 2024 de "home invasion", con lo cual todo transcurría en el hogar asediado), en esta secuela hay más escenarios: desde el interior de un coche (si acaso el más claustrofóbico) hasta cuadras de caballos, la casa donde empezó todo, otra casa e incluso el bosque, en donde la protagonista tiene que intentar sobrevivir incluso del acoso animal.
Se podría decir que del "home invasión" inicial hemos pasado a un "survival horror", en una película que es una leve mejora respecto al capítulo 1. Da la sensación de que quieran jugar al estilo Scream (como he dicho antes, todos aparentan ser culpables), pero el mal desarrollo de los personajes hace que pese a que uno de los tres enmascarados si es desvelado, su identidad provoque más indiferencia que sorpresa. También se sugiere un origen al trío asesino y un pretexto sobre esa Tamara por la que preguntaban al inicio del capítulo precedente, algo que en 2008 quedó sin aclarar.
En resumidas cuentas Strangers: Capítulo 2 es una película que pierde todo mérito individual, al ser dependiente tanto de un capítulo 1 innecesario como de un futuro capítulo 3 que ya veremos como ¿cierra? la historia (todos sabemos lo eternas que se pueden hacer este tipo de franquicias). Como mínimo mejora levemente al previo al abrirse a un nuevo terreno (de "home invasion" a "survival horror"), pero, o mucho cambian las cosas, o esto pinta a ser una trilogía tan innecesaria, aunque bien lucrativa, como fue lo de trocear las últimas entregas de Harry Potter o Los juegos del hambre.
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)
El final de su periplo televisivo original llegó después de 96 episodios y ocho temporadas, con un cierre que en mi caso acepté con resignación, pero que sin duda sabía a poco y a muchos les decepcionó tanto que llegaron a tildarlo como el peor final de una serie visto jamás. Quizás por eso (o porque el citado Michael C.Hall no ha logrado ningún éxito fuera de esta franquicia) se intentó dar cierre en 2021 con Dexter: New blood, sin tampoco lograrlo.
La citada continuación se situaba una década después del final de la serie original, recuperando al personaje bajo una falsa identidad en un remoto pueblo en el que se había autoexiliado. Pero debido a ciertos eventos inesperados su "oscuro pasajero" volvía a resurgir, junto con la sorpresa del regreso de su hijo, ya adolescente.
Harrison Morgan es el hijo de Dexter y Rita, la cual hay que recordar que murió a manos de Trinity, el asesino en serie encarnado por John Lithgow en la cuarta temporada, y podríamos decir que la auténtica némesis de nuestro protagonista. El reencuentro entre padre e hijo tuvo sus más y sus menos, pero al final Harrison se entera de la verdad sobre su progenitor y Dexter New blood acabó con el hijo disparando contra su padre y huyendo, lo cual llevó a pensar que se daba cierre (de nuevo) al personaje. Volví a aceptarlo con resignación, pero digamos que tampoco convenció a los fans. Por eso de ahí han surgido Dexter: Original sin y esta Dexter: Resurrection.
De la primera ya dije en su momento que era mayoritariamente un puente que servía de bisagra entre New blood y esta Resurrection. Dicha serie no fue bien recibida por algunos sectores, ya que Michael C.Hall había hecho tan suyo a Dexter Morgan que resultaba difícil verlo con unos rasgos diferentes, en aquel caso los del actor Patrick Gibson que lo recreaba en su juventud (aunque el citado Michael C.Hall pusiera la voz en off original). Tras su primera temporada fue en principio renovada, pero tiempo después cancelada, lo que en el fondo era probablemente la mejor opción.
Eso nos lleva a Dexter: Resurrection, cuya primera temporada de 10 episodios se ha emitido este verano en la televisión americana, y a partir del próximo 12 de septiembre empieza su periplo aquí en España. Con lo que he disfrutado con este personaje no iba a esperarme, por lo que aproveché su emisión original, que ha finalizado este 5 de septiembre. Y tan solo puedo decir una cosa: ahora por fin han encontrado la manera de encauzar bien a Dexter Morgan, con un resultado que recuerda a los mejores momentos de las cuatro primeras temporadas.
No quiero estropear el visionado para aquellos que disfruten de esta serie a partir del 12 de septiembre, pero digamos que se ha roto el esquema sobre el que circulaban las temporadas de la serie original (o la precuela que era Original Sin), cuando el protagonista trabajaba como analista forense en la Policía de Miami. Dexter ha logrado sobrevivir al disparo de su hijo al final de New blood, y tras recuperarse le sigue a Nueva York, aunque tras sus pasos también va Angel Batista, detective de Miami, compañero de trabajo y amigo suyo, que sospecha que él es el verdadero Carnicero de la bahía.En Nueva York todo son novedades para Dexter: se enterará de que hay un asesino en serie conocido como Oscuro pasajero, y reclamando un título que cree propio entrará en contacto con un selecto grupo de personas como él. Por su parte su hijo, que trabaja en un hotel, se verá metido en un incidente que hará levantar las sospechas de la policía, al mismo tiempo que se entera de que su progenitor no está muerto como él pensaba. Y todo ello mientras el protagonista hace lo que se le da mejor, aunque admitiendo que ya no es el joven que era en sus comienzos.
Pese a que el desarrollo de la acción, en los 10 episodios de esta primera temporada, ha sido en algunos momentos caótico, con muy oportunos Deus ex machina, hay que admitir que han logrado mantener la expectativa del espectador. El cierre, ahora con una dirección más específica, deja con ganas de más (el listado de archivos al que accede Dexter es mundial). En cuanto a su reparto destacaría a Jack Alcott como Harrison Morgan, que me ha parecido aquí mejor desarrollado que en New blood, progresando en la difícil relación con su progenitor.
Ha habido otros rostros populares en el elenco, como Peter Dinklage (popular por Juego de tronos), Uma Thurman (actriz vista en films como Kill Bill), Krysten Ritter (que encarnó a Jessica Jones en el universo Marvel), David Dastmalchian (visto en El escuadrón suicida) y Neil Patrick Harris (Como conocí a vuestra madre). Aparte de los mencionados, unos con mayor trascendencia que otros, también hay diferentes cameos de personajes del pasado, que se le aparecerán a Dexter mientras se recupera del disparo recibido en New blood, e incluso uno muy cercano en el episodio final.
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)
Fecha de estreno en España, en SkywShotime: 12 de septiembre
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)