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domingo, 1 de marzo de 2026

DRÁCULA de Luc Besson, grotesco remake a su pesar (crítica)

Admito que el reciente Drácula de Luc Besson, que se estrenó en cines el pasado noviembre, me despertó interés inicial debido al hecho de que coincidiera el mismo año que también se estrenaba la adaptación de Frankenstein llevada a cabo por Guillermo del Toro, siendo una coincidencia entre lo que serían dos clásicos del género del terror. Pero al acercarse el estreno leí críticas poco halagüeñas, por lo que me replantee mi decisión.
 
Dichos comentarios se centraban en que este film venía a "copiar" el Drácula de Francis Ford Coppola de 1992, que para un servidor es una obra maestra con la que aprendí a amar y disfrutar el cine. Es por ello que decidí esperar y verla más adelante, pero era tanta mi curiosidad que he decidido no demorarme más. Craso error por mi parte y una buena muestra de que en ocasiones las críticas son más acertadas de lo que se quiere admitir
 
Es una pena, pero sigue en esa línea descendente en la que cayó hace tiempo su responsable, el director francés Luc Besson. Más allá de que a él le debamos ese gran clásico de los noventa que es Leon (el profesional), su carrera posterior "coqueteó" con el cine de Hollywood (por ejemplo El quinto elemento o Lucy), pero su pretenciosidad le ha impedido convencer del todo, incluso en sus adaptaciones de cómics europeos (Valerian y la ciudad de los mil planetas o Adèle y el misterio de la momia).
 
Lejos queda aquel Besson de sus inicios, que empezó a ser conocido gracias a la película Nikita: Dura de matar, la cual dio para un remake y hasta dos series televisivas (con Peta Wilson y Maggie Q respectivamente). Pero que se atreviera con todo un clásico literario como Drácula despertó mi curiosidad, máxime al tener en el reparto al actor Christoph Waltz, que está también en el elenco del Frankenstein de Guillermo del Toro citado antes.
 
Como resulta previsible, efectivamente estamos ante algo así como un remake que no quiere admitir serlo del Drácula que llevó a cabo Francis Ford Coppola en 1992, y en este caso Besson no se corta a la hora de perpetrar unos parecidos mucho más que razonables, que llevan a las inevitables comparaciones en las cuales el responsable de El Padrino gana con mucha solvencia a un Besson que por momentos se desmadra a lo loco, rozando lo ridículo.
 
Se puede intentar ser algo comprensivo, en el hecho de que este personaje es probablemente uno de los que ha sido más adaptado en todo tipo de formatos (junto con Sherlock Holmes), por lo que a lo largo de las décadas se han visto muchas reinterpretaciones del vampiro de Bram Stoker para todos los gustos. Incluso en determinados momentos se han llevado a cabo recreaciones míticas, tales como las de Bela Lugosi o Christopher Lee.
 
Lamentablemente no quedará para el recuerdo la interpretación de Caleb Landry Jones, deudora de la llevada a cabo por Gary Oldman en la película de 1992. Por su parte Zoë Blue Sidel como Mina revela más bien pocas pasiones, y de hecho el único con cierta solvencia que como mínimo cumple sin desmerecer es el antes citado Christoph Waltz, en lo que sería un equivalente a Van Helsing (pero sin serlo).
 
Porque otro tema serían los cambios que se llevan a cabo en esta versión sin que aporten nada esencial, haciendo por ejemplo una mezcla entre los personajes de Lucy Westenra y Renfield en el desmadrado personaje de Mary, a cargo de una histriónica Matilda de Angelis. También se cambian a las vampiresas del castillo de Drácula que asedian a Jonathan (aquí a cargo de un nefasto Ewens Abid) por gárgolas cual si fuera El jorobado de Notre-Dame de Disney.
 
Como si la cosa de por sí no diera ya suficiente vergüenza ajena, Luc Besson se saca de la manga una subtrama que en este caso recuerda a El perfume, pero que (al igual que todo lo modificado sin venir a cuento) no sirve más que para hacer más patentes las muchas deficiencias de este film. A su favor se puede decir que la película es estéticamente fastuosa y apabullante, algo que en algunos momentos le funciona mejor que en otros

CALIFICACIÓN: Mala (1/5)

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viernes, 27 de febrero de 2026

SCREAM 7, secuela muy nostálgica y acomodaticia (crítica sin spoilers)

Se estrena Scream 7 justo en el año en que se celebra el 30 aniversario del estreno (americano) de la primera película de esta saga slasher, que un servidor es la única que puede admitir que ha visto todas sus entregas de estreno en cines. Y más allá de que guste más o menos esta séptima entrega, queda la duda de que hubiera salido con las descartadas (ya las hubo tras la 4), por que esta no era la idea inicial del estudio, ya que hubo cambios tanto de protagonista como de director.
 
Tras la trilogía inicial, que se puede considerar que dejó cerrada lo que sería la historia, cuando el propio Wes Craven la trató de volver a poner en marcha con Scream 4 se encontró con un fracaso de taquilla (sigue siendo la entrega que logró menos recaudación), dejando la saga en apariencia en letargo hasta el Scream de 2022, que añadía el concepto de la recuela (reboot, remake y secuela a la vez) con viejos conocidos, nuevos rostros y nuevos directores, que luego repitieron.
 
Y es que, ¿para que nos vamos a engañar? el film de 2022 era de forma muy clara el quinto, por lo que el siguiente ya se llamó sin ninguna duda Scream 6, y en él repetían casi todos los mismos responsables del film precedente. Tuvo la sonada ausencia de Neve Campbell, protagonista de las cuatro primeras, y que había tenido presencia en la quinta, ya que tuvo un desacuerdo contractual y salarial. Es por ello que sólo la actriz Courteney Cox (como Gale Weathers) sería la única que ha aparecido en todas las entregas (incluyendo la presente)
 
Hasta aquí todo bien, y uno esperaba que para la séptima repitieran las actrices Melissa Barrera y Jenna Ortega, que habían interpretado a las hermanas Carpenter, tomando el protagonismo en las entregas 5 y 6. Pero a finales del año 2023 Melisa Barrera fue despedida por mostrar en redes sociales su apoyo a Palestina, y criticando la postura de Israel con Gaza, lo que para la productora Spyglass Media eran comentarios antisemitas y de incitación al odio. 
 
Eso llevó a que Jenna Ortega también abandonara el proyecto, del que también se bajaron los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, conocidos como Radio Silence, y que habían sido los responsables tanto de la quinta como de la sexta entrega. En sustitución de ellos entró Christopher Landon (responsable del simpático díptico Feliz día de tu muerte), pero al final el director ha sido Kevin Williamson, guionista de la primera, segunda y cuarta entrega.
 
Lo que se ha perdido por el camino es el final de la trilogía centrada en los personajes de Barrera y Ortega, entre lo que estaba profundizar en la herencia que le había dejado Billy Loomis, uno de los Ghostface originales (encarnado por Skeet Ulrich) a su hija ilegitima Samantha (Melisa Barrera). Se pretendía, en los planes originales de Scream 7, que ella fuera la nueva Ghostface, cediendo por tanto a la locura heredada de su progenitor
 
¿Que se ha obtenido con tantos movimientos? Pues una secuela nostálgica y acomodaticia en el mejor y el peor sentido de ambos términos. En cuanto a lo primero hay mención más o menos directa a detalles y personajes de todos los títulos que la preceden, incluidos (forzados) cameos de muchos que canónicamente están muertos, pero que aquí se justifican con la pobre excusa (metida con calzador) de las últimas tecnologías (o sea: deepfakes).
 
Ojo porque no toda esa nostalgia está mal situada, pero al final se convierte en un recurso muy fácil que nos hace recordar como jugaron con el mismo concepto en las últimas películas de Cazafantasmas, y las opiniones generales que recogieron con ello: que se abusaba de la misma. En esta secuela aparece la joven actriz McKenna Grace, vista en los recientes films de Cazafantasmas, pero que aquí desaprovechan por completo.
 
Un detalle atractivo en esta secuela es la relación de Sidney con su hija adolescente, pero aunque se agradece el regreso de Neve Campbell en el papel principal, corre el peligro de supeditar demasiado su personaje a la hegemonía de la saga (como la Laurie Strode de Jamie Lee Curtis en la saga de Halloween). Scream 7 es una secuela acomodaticia, que vuelve a terrenos conocidos (otra vez un pueblo, pero no Woodsboro) dando la sensación de riesgo mínimo. 
 
Admito que iba preparado para lo peor, y me he encontrado con una película entretenida pese a ser más floja que films precedentes. El problema es que la opción inicial para esta séptima entrega parece más arriesgada que al final lo que nos han dado, decantándose por la vertiente más cómoda y fácil. Y ya no hablemos de la (floja) justificación final, que rompe por completo la (poca) suspensión de credibilidad del espectador

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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sábado, 21 de febrero de 2026

AHORA ME VES 3, estirando más de la cuenta (crítica sin spoilers)

He visto Ahora me ves 3 en la misma tónica que las dos precedentes: si la primera entrega, estrenada en 2013, se convirtió en un inesperado éxito de taquilla, en mi caso al final la vi unas semanas más tarde. Con su secuela de 2016 me pasó lo mismo, y para no perder la tradición la tercera ha ido por el mismo camino. Cabe indicar que fue estrenada la pasada campaña navideña, donde sorprendió al conseguir arrebatarle el primer puesto de taquilla a The Running Man.
 
Aunque aquí en España, para que quedara claro, se continuó titulando igual más el número correspondiente, en esta ocasión se puede decir que "jugaron" un poco con su título original (Now you see me, now you don't) que se traduciría como "Ahora me ves, ahora no" pero que al final quedó por el más conciso y concreto de Ahora me ves 3. Al igual que pasó con las precedentes, ha sido más bien un éxito de taquilla a nivel internacional que en territorio americano.
 
En cuanto a las películas en sí, la primera tengo que admitir que resultó ingeniosa (más que nada por la novedad respecto a lo planteado), pero su secuela ya dejó evidente que se estaba intentando forzar demasiado la credibilidad del espectador. Esta tardía tercera, ya que además se estrenó casi una década después que la previa, ahonda aún más en esa sensación de que se está intentando sacar tajada de algo que ya no da más de sí, aunque en esta ocasión se presenta como una especie de "cambio generacional" que ya veremos de cara al futuro.
 
Lo que funcionó en origen era la química entre el cuarteto protagonista, sobretodo entre los personajes de Daniel Atlas (al que da vida Jesse Eisenberg) y Merrin McKinney (a cargo de Woody Harrelson), probablemente "heredada" de la que ya mostraron esos dos actores en la saga Zombieland. A ellos se añadian Henley Reeves (interpretado por Isla Fisher) y Jake Wilder (encarnado por Dave Franco), formando todos el equipo conocido como los Cuatro Jinetes. 
 
Pero como con ellos solos no había novedad suficiente (nótese la ironía...), se añaden al elenco el trío formado por Dominic Sessa, Ariana Greenblatt y Justice Smith, cuyos personajes son presentados algo así como un "relevo generacional" por si la franquicia se puede estirar más e hipotéticamente falla alguno de los intérpretes que llevan en ella desde el inicio. Hay también cameos de Morgan Freeman y uno "sorpresa" al final (que no es Michael Caine).
 
La trama comienza con los nuevos miembros haciéndose pasar por los Cuatro Jinetes, en su intento de repartir justicia en el mundo cual si fueran unos modernos Robin Hood, lo cual llama la atención de Daniel Atlas. Este se puede decir que los "recluta" de cara a una misión en la que se irán sumando el resto de miembros originales del grupo, y cuyo objetivo es una millonaria con secretos que esconder, a la que da vida la actriz Rosamund Pike.
 
En un principio con esos elementos se podría haber realizado una secuela solvente (y no negaré que esta no lo sea), pero el problema es un guion que se queda algo cojo a la hora de hilvanarlo todo para que tenga cierta coherencia. De todas maneras es innegable que este film de Ruben Fleischer está desarrollado de una forma tan ágil que uno se deja llevar por lo que le proponen, pero la suspensión de incredulidad la fuerzan en demasiados momentos. 
 
Entre lo más destacable de esta secuela están todos los decorados del interior de la mansión francesa donde hace su cameo Morgan Freeman, con diferentes estancias que juegan con la perspectiva y la inclinación, cual si se tratara de los diseños imposibles de M.C.Escher, para que de esa manera nada ni nadie sea lo que parece. Eso cuadra de una manera bastante acertada con el hecho de que en si la magia viene a ser el arte del engaño

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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lunes, 16 de febrero de 2026

GREENLAND 2, ¿y después del fin del mundo? (crítica sin spoilers)

Con esta Greenland 2 me he visto en una situación similar a la de Sisu: Camino a la venganza: las primeras entregas las vi en televisión, y el resultado fue lo bastante favorable para jugármela con sus secuelas. Ojo que al igual que la citada, tampoco es que las alabe a lo máximo, pero sin duda alguna son de esas películas que te sorprenden, por lo que lamentas no haberlas visto antes. Más allá de esa coincidencia ahora me centro en este film del género de catastrofes.
 
En esta secuela (que en su versión original adjunta el sucinto subtítulo de Migration) repiten Gerard Butler y Morena Baccarin a la cabeza del cartel, dando vida cada uno al matrimonio Garrity (John y Allison), que en la anterior entrega luchaban contra viento y marea para lograr sobrevivir ante la amenaza de un asteroide que iba a chocar contra el planeta Tierra y provocar una catástrofe mundial, más o menos al nivel de la extinción de los dinosaurios.
 
Si algo ha caracterizado el género catastrofista en las últimas décadas es por aprovechar los avances técnicos que se han dado en el campo de los efectos visuales, para poner en imágenes el apocalipsis de rigor con el mayor realismo posible. Pero por contra sus guiones han sido, ya desde su inicial época de esplendor, allá por la década de los 70, bastante rutinarios, decantándose por dramas humanos con el justo interés (o menos) para que el espectador no se aburriera, ya que muchas veces lo más interesante era el desastre en sí
 
Pero curiosamente en Greenland (aquella subtitulada El último refugio), aun cayendo en tópicos y clichés, lo que había era una historia y unos personajes verosímiles, decantándose el desarrollo por un drama familiar en el que uno podía sentir la escala humana ante la posibilidad del fin del mundo. Aunque también puede influir que cuando se estrenó, en septiembre de 2020, estábamos con la pandemia del Covid, que hacía ver la crisis mundial mucho más cercana.
 
Fuera por lo que fuera, al final la película se embolsó 52,3 millones de dólares sobre un presupuesto de 35, y eso sumado a la (más o menos) aceptable recepción crítica, llevó a que el presupuesto de esta secuela subiera hasta los 90 millones de dólares. Esa cifra se ha disparado quizás en exceso, y en el momento en que escribo esto no parece que lo vaya a lograr, ya que estrenada en mejores condiciones que la primera no lleva recaudado ni la mitad de lo que costó.
 
No diré que es una pena (no es que tampoco estemos hablando de nada que no vaya más allá del mero entretenimiento), pero supongo que ha tenido que lidiar con un cierto hartazgo por parte del respetable, que ya ha visto muchas catástrofes apocalípticas, y al que lo que se ve aquí no le va a pillar por sorpresa. De hecho algunos films del mismo género que se han estrenado estos últimos años (por ejemplo Moonfall) se toparon con una taquilla que los ignoró.
 
Ric Roman Waugh, responsable de las dos entregas de esta saga, se decanta aquí por un intenso viaje de supervivencia (la migración de su subtítulo original), ya que por hechos que se verán en el inicio, ahora sólo les queda una esperanza (podría decirse que "La vida se abre camino" como decían en Parque Jurásico) pero para llegar a ella tendrán que recorrer un largo periplo lleno de peligros y amenazas, que pondrá a prueba a los protagonistas.
 
Aún manteniendo el interés en sus 98 minutos contados (la anterior duraba 114), esta secuela peca quizás de un guion que parece sacado de un videojuego de supervivencia, en el que lo esencial es pasar al siguiente nivel como sea. También es previsible que no habrá secundario que destaque (cumplen lo que tienen que cumplir y punto), así como el final de uno de los miembros del trío principal, el cual es plasmado con connotaciones bíblicas. 
 
A su favor hay que alabar que siga el camino de la anterior entrega (aunque con menos acierto), anteponiendo lo más usual y mundano por encima de banderas patrióticas o discursos grandilocuentes (¡cuanto daño le ha hecho Roland Emmerich al género de catástrofes justo por abusos de ese estilo!). De todas maneras que la familia Garrity tenga la gran carambola de superar todo tipo de percances es un recurso que se antoja bastante forzado.   

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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miércoles, 11 de febrero de 2026

CUMBRES BORRASCOSAS, clásico erotizado (crítica sin spoilers)

He ido a ver Cumbres borrascosas sin haber leído ni la novela en la que se basa, ni las varias adaptaciones previas a esta. Eso para los más puristas puede ser un claro sacrilegio, pero de esa forma reseño la presente película sin las lógicas presiones que tiene en comparación con sus antecedentes. Que no son unos pocos precisamente, porque ha sido una obra con gran cantidad de adaptaciones a lo largo de las décadas.
 
Según me informa por varios medios (entre ellos filmaffinity) hay varias versiones de la obra literaria de Emily Brontë, que van desde el cine clásico de Hollywood (la más recordada y emblemática sería la dirigida en 1939 por William Wyler, que contó con Laurence Olivier y Merle Oberon); hasta otras tales como una de 1954 dirigida por Luis Buñuel y titulada Abismos de pasión. En 1970 hubo otra protagonizada por un entonces joven Timothy Dalton, y otra en 1992 con Ralph Fiennes (que marcaría su debut), junto a Juliette Binoche
 
A todas ellas se une ahora esta nueva de Emerald Fennell, que cuenta en su reparto como pareja protagonista a Margot Robbie y Jacob Elordi, este último nominado esta temporada al Oscar como mejor actor de reparto por su notable interpretación de la Criatura en el Frankenstein de Guillermo del Toro.
 
Con tantos precedentes ya tenía asumido que la fidelidad con el texto original iba a ser poca, pero cuando algunos ya citan directamente que la autora (Emily Brontë) tiene que estar revolviendose en su tumba, entonces ya te queda claro que esto será de fiel a la novela original como (salvando las distancias) lo son las películas del Sherlock Holmes de Guy Ritchie a las obras que del famoso detective escribió Sir Arthur Conan Doyle. Pero aún así, ¿merece la pena?
 
Los que conozcan la obra literaria y/o cualquiera de las versiones previas irán con los cuchillos afilados, pero si hay alguien como yo, a la que todo esto le pilla de nuevo, tengo que reconocer que han intentado meter ciertos detalles discutibles, más propios de 50 sombras de Grey, a un texto literario que estoy seguro que sólo insinuaba lo que aquí no hay problema en sugerir explícitamente. Una obra del siglo XIX "adaptada" a los gustos del público del siglo XXI.
 
Es curioso la masacre que deben haber hecho respecto a la novela de Brontë (a tenor de lo que leo) cuando en cambio, a nivel de fotografía, vestuario y peluquería, se puede afirmar que este film luce con una estética fascinante y fastuosa, que destaca sobretodo en una Margot Robbie que viste una buena ración de ostentosos vestidos a lo largo del film. Podría decirse que la directora se ha dejado llevar por aquello de "Vale más una imagen que mil palabras"
 
La película gira exclusivamente sobre la relación que se establece, desde que son niños, entre Heathcliff (Jacob Elordi) y Catherine Earnshaw (Margot Robbie), pero el inicio no es la mejor de las presentaciones cuando ya queda claro que ella es una niña caprichosa y veleidosa. Al final, después de muchas idas y venidas, la relación entre ambos hace bueno aquello de "Ni contigo ni sin ti" y "Eres como el perro del hortelano" (este último citado literal).
 
En resumidas cuentas esta adaptación de 2026 de Cumbres borrascosas luce fastuosa en imágenes, aunque no tanto en su guion, donde se intuye una escabechina sin piedad sobre el texto original de Emily Brontë. A los gustos del espectador de hoy en día puede convencer (a mi se me hizo entretenida, aunque algo dilatada), por un resultado visual fascinante y una pareja atractiva encabezando el reparto, si bien chirría su algo forzada erotización. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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martes, 10 de febrero de 2026

COMO CABRAS, mezcla de ZOOTRÓPOLIS y SPACE JAM (sin spoilers)

Con el estreno de Como cabras apenas pocos meses después del de la secuela de Zootrópolis de Disney muchos verán, con toda la razón del mundo, una situación parecida a la que pasó en 1998, y también en el campo de la animación, con los estrenos con pocos meses de diferencia de Bichos (Una aventura en miniatura) de Pixar y Antz (Hormigaz) por parte de Dreamworks. No es raro porque ya ha habido otros casos de films con premisas similares con poca diferencia de estreno.
 
Por su parte la temática deportiva de esta película puede recordar a la de Space Jam, film noventero a mayor gloria del jugador de baloncesto Michael Jordan junto con los personajes de los Looney Tunes, en un intento de capitalizar el (por entonces) reciente éxito de ¿Quien engañó a Roger Rabbit?, en su mezcla de acción real con animación. Dicho film resultante no llegó a ese nivel, pero se ganó el suficiente aprecio como para tener hace unos años una innecesaria secuela.
 
Esta Como cabras (o Goat: la cabra que cambió el juego en países de Hispanoamérica) es una producción de Sony Pictures Animation, cuyos éxitos más recientes han sido Las guerreras K-Pop y la saga animada de Spiderman con Miles Morales de protagonista (que se supone que cerrará trilogía en junio de 2027), por lo que eso deja pistas claras de por donde deriva su estilo visual. Por su parte consta como productor el jugador de la NBA Stephen Curry, lo que en este caso ya hace suponer por donde derivará el argumental
 
Tengo que admitir que asistí a un pase previo con público (en su mayoría infantil), lo que pasa que no quise arriesgarme a poner mi opinión demasiado por anticipado, porque las distribuidoras son muy puristas con el tema y no quería buscarme innecesarios problemas. El citado pase fue el pasado sábado 7 de febrero y cabe decir que al acabar el film todo fueron aplausos... aunque yo admito que no salí tan entusiasmado como los chavales.
 
Supongo que en eso influenciará que no sería el público potencial al que va dirigido el presente film, pero ha habido otras películas de animación que si han sabido conectar con todo tipo de espectadores. Además, el tema deportivo no se me hizo muy apasionante, aunque es curioso su título original (GOAT se traduce como cabra pero también por las siglas "Greatest of all time", o "El mejor de todos los tiempos", usado para definir a jugadores míticos). 
 
En cuanto a la historia, me imaginaba el enésimo intento de colar esa moraleja de que "si quieres puedes, porque al final conseguirás tu objetivo", algo muy bonito para ilusionar a los chavales pero que no siempre se cumple como desearíamos. Lo más novedoso estaría en presentar dicho mensaje de una forma muy actual, con muchas referencias a las tendencias en internet y las redes sociales, algo vital (¿y adictivo?) para las nuevas generaciones.
 
Ojo porque tampoco es que diga que Como cabras es una mala película, nada más lejos. El problema es que si la ves con la idea en la cabeza de los precedentes que he citado antes (Zootrópolis y Space Jam) te das cuenta que toma lo más tópico y esquemático de ambas, siendo carencias que no se pueden esconder con el enésimo ejemplo de superación, envuelto con un estilo visual (eso también es de justicia mencionarlo) bastante acertado.
 
En resumidas cuentas digamos que esta película es un film de animación claramente orientado hacia el público infantil, ya que los adultos asistiremos al enésimo relato de creer en uno mismo pese a las adversidades, que no es un mal mensaje pero ya se ha visto (y mejor expuesto) en muchos otros productos previos. Me imagino que también la disfrutarán los aficionados al baloncesto, aunque en esta historia tenga el curioso apelativo de "rugebol". 

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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viernes, 30 de enero de 2026

SEND HELP (ENVIAD AYUDA) de SAM RAIMI, crítica sin spoilers

Con Send Help (Enviad ayuda) tenemos por fin el regreso como director de Sam Raimi, el cual se ha prodigado poco desde hace muchos años, ya que la previa a esta fue la secuela de Doctor Strange de 2022 y antes Oz: Un mundo de fantasía en 2013 (y si nos vamos a su género preferido, el terror, nos tendríamos que ir hasta 2009 con Arrástrame al infierno). Este film se ha definido como una mezcla entre Misery y Naufrago.
 
Admito que con su premisa argumental Sam Raimi tiene ganado a cierto sector del público, que en su vida laboral habrá tenido que batallar con jefes nefastos, sirviendo esta película como consuelo ficticio para ello. Es por eso que aunque se englobe como terror, sería más bien de un brutal humor negro de lo que está cargado este film, todo ello envuelto en un relato de supervivencia extrema. 
 
La protagonista de esta historia es Linda Liddle (a cargo de una Rachel McAdams, que ya trabajó junto con Raimi en la secuela de Doctor Strange de 2022 citada antes). Ella vendría a ser el típico ejemplo de trabajador abnegado que espera de que su buena labor le conceda beneficios de alguna índole, que en su caso sería un prometido ascenso. Pero aunque se vuelque en realizar su faena de forma profesional y brillante, lo habitual es que ella sea ignorada y menospreciada.
 
Aún así Linda no pierde esperanza, y cree que su momento por fin ha llegado cuando entra un nuevo jefe llamado Bradley Preston (a cargo del actor Dylan O'Brien, popular por la trilogía de El corredor del laberinto de la que fue protagonista). Pero nada más lejos de la realidad, ya que con él continua todo igual, aunque reconociendo sus habilidades laborales se la lleva para cerrar una importante fusión en el avión privado de la compañía. 
 
Tras un terrible accidente en el que Linda y Bradley son los únicos supervivientes, se invertirán las tornas: ella, auténtica fan de realitys de supervivencia como Survivor (el equivalente por aquí es Supervivientes en Telecinco) demostrara unas buenas aptitudes para seguir adelante pese a las adversidades; mientras que él, alejado de la sociedad de consumo y el capitalismo salvaje que lo forjó, se revela más bien torpe e inútil.
 
Con un planteamiento así desde Hollywood podrían haber perpetrado la enésima comedia romántica, en la que ella fuera ayudándole y fueran acercando posiciones. No en vano hemos visto muchos ejemplos de ese estilo, siguiendo ese popular dicho de que "Los que se pelean, se desean", o bien aquel otro de "Los polos opuestos tienden a atraerse", y no mentiré si digo que en ciertos momentos temía que la película girara hacia ese vertiente.
 
Pero no, tengo que admitir que la idea de Sam Raimi nunca fue esa, ya que si antes he citado que esto fuera una mezcla de Misery y Naufrago, ahí faltaría un tercer título con el que compararla: La guerra de los Rose. Al igual que allí, el vitriólico humor negro de su responsable se demuestra en multitud de situaciones brutales, salvajes y escatológicas, sin olvidar de darles un gamberro toque de diversión que hacen recordar al Raimi de sus inicios.
 
Los reyes de la función son sin duda su pareja protagonista, y no solo una notable Rachel McAdams que vuelve a demostrar sus sobradas dotes para la comedía (sea ésta del tipo que sea), sino también un Dylan O'Brien que podía haber caído en el exceso o la caricatura, pero logra mantener la compostura, haciendo que su "catarsis" sea paulatina pero precisa. Ojo al momento en que tan solo sus ojos tienen que expresar lo que cree que está pasando...
 
Como buena película de Sam Raimi, tenemos cameo de su actor fetiche Bruce Campbell pero mantengan ojo avizor al inicio porque el mismo resulta más bien "pictórico". Y también atentos a cierto vehículo habitual en su filmografía, que también tiene escueto guiño cuando en el primer tramo ella va a desahogarse a su coche. En resumen: una comedia muy negra y salvaje que satiriza las dinámicas laborales en un escenario de supervivencia extrema

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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martes, 27 de enero de 2026

EL VENGADOR TÓXICO, un grotesco disparate (crítica sin spoilers)

Esta nueva versión de El vengador tóxico se estrenó en España el mes de septiembre del año pasado, pero como en su momento no pude verla debido a un estreno bastante limitado, he aprovechado para recuperarla y dejar referencia de ella. Aún así no lo ha tenido fácil porque en si se rodó en 2021, se proyectó en festivales en 2023 y fue en la recta final del 2025 cuando por fin pudo tener aunque fuera una mínima carrera comercial en cines.
 
Había leído sobre El Vengador Tóxico, pero no he visto nada de él, por lo que esta sería mi primera aproximación a este "podríamos decir" superhéroe de serie B, que inició su carrera en 1984 con el estreno de su primera película, a la que siguieron hasta tres secuelas más, una serie de animación y un musical. Supongo que lo que siempre me ha echado atrás ha sido su gore desvergonzado y su cutrez en la misma tónica, pero en este caso tenía curiosidad.
 
Una nueva versión de este personaje llevaba dando vueltas desde el 2010, como un proyecto en el que en algunos momentos de su largo periplo hasta acabar concretándose aquí, estuvo en la órbita incluso de nombres como Arnold Schwarzenegger. De hecho el reparto de este film sorprende, ya que junto a Peter Dinklage (popular a raíz de la serie Juego de Tronos) tenemos a Jacob Tremblay (al que descubrí en La habitación) así como Elijah Wood (El Señor de los Anillos) y el veterano Kevin Bacon (con una gran filmografía tras él).
 
No serían los únicos, porque en su elenco también encontramos a Julia Davis o Taylour Paige, y si la cara de esta última os suena mucho (como me pasó a mi mientras veía la película) es porque hace poco se la ha visto como Charlotte Hanlon, uno de los personajes de la serie It: Bienvenidos a Derry, precuela televisiva de las dos películas de It de 2017 y 2019 que dirigió Andy Muschietti tomando como base la obra de Stephen King. 
 
Resulta curioso que haya tenido tantas dificultades esta adaptación para salir adelante, porque una vez vista se nota mucho que sigue la moda superheroica de los últimos años, siendo esta una película "de orígenes" de manual. De hecho incluso se integran ligerísimas notas de drama con el destino médico inicial del protagonista, en un detalle argumental que me hizo recordar a Deadpool. Pero prevalece el tono gamberro, delirante, brutal y desmadrado.
 
Siguiendo la moda impuesta por Marvel de incluir algún guiño o escena final tras los títulos de crédito, El vengador tóxico también la tiene, si bien resulta del todo intrascendente, por lo que aviso que puede decepcionar a los que esperen algo del disparate que es esta película (y que pese a todo dicen que está un tanto suavizado a lo que en su día hizo Troma, la que fuera productora a cargo de las anteriores entregas).
 
El tono satírico de un producto como este queda patente desde que se muestran las instalaciones de una empresa como en la que trabaja el protagonista, en la cual digamos que la contaminación que provocan les trae sin cuidado. Winston Gooze es allí un mero limpiador, que lleva una vida rutinaria intentando poder pagar sus facturas y criando a un problemático hijo adoptivo, pero cuando el doctor le da un fatídico resultado queda hundido.
 
Al no responder la empresa como él esperaba, se ve inmerso en una delirante situación tras la cual acaba hundido en unos residuos tóxicos, que lo mutarán dándole un aspecto grotesco y deforme pero inesperados poderes. Pese al rechazo inicial que provoca, no tardará en convertirse en protector de la ciudad, a lo que ayuda el carisma de Peter Dinklage, que logra insuflar emoción y ternura bajo su maquillaje de engendro.

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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miércoles, 21 de enero de 2026

PRIMATE, un slasher con mono (crítica sin spoilers)

Esta Primate se une a la ingente cantidad de películas que ha habido (y habrá) con un animal o animales descontrolados (justificado con todo tipo de excusas), viniendo a ser la moraleja más o menos común de la mayoría de ellas el hecho de que el ser humano no respeta como se debe tanto a la naturaleza como a sus animales, y cuando (bien una o bien otros) se rebelan, la humanidad paga las consecuencias. Y como es algo que siempre tiene salida, de ahí nace esto.
 
Este subgénero ha dado para todo tipo de amenazas (creo que no hay bicho viviente que no pueda serlo para el guionista más osado), pero también hay que incluir títulos tan emblemáticos como el Tiburón de Steven Spielberg (que años después empezó la franquicia jurásica, cuya premisa básica también sería animales descontrolados, sólo que en ese caso antediluvianos). Y si hablamos de monos, como en este film, otro clásico sería King Kong
 
Entonces, ¿merece la pena Primate? ¿Puede acabar siendo un clásico de serie B? Eso sólo el tiempo lo podrá decir, pero sin duda alguna estamos ante una película extremadamente básica, en la línea de otros films de su director (Johannes Roberts) como A 47 metros y su secuela, donde el peligro animal lo representaban tiburones (de los que también se ha llevado a cabo un abuso desmesurado en películas de todo tipo, desde que hace medio siglo el antes citado Spielberg demostrara que pueden ser una inquietante amenaza marina).
 
¿Tiene virtudes Primate? Aunque parezca mentira la verdad es que sí: es una película concisa, concreta y no deja hueco a dobles lecturas, por lo que resulta absurda cualquier expectativa de un tipo de terror más "elevado". Siguiendo con el tono habitual en el subgénero en el que se engloba, la historia tampoco rehuye de otros tópicos habituales del terror como son un escenario agreste y recóndito, o unas víctimas adolescentes de manual.
 
De todas maneras aunque la causa de la rabia del mono protagonista queda pronto aclarada (le ha mordido una mangosta), eso no es obstáculo para que el film en ocasiones sea ambiguo a la hora de mostrar al animal. Con esto me vengo a referir que el mismo sería infectado (lo cual "explica" sus actos posteriores), pero en muchos momentos no se duda en enfocarlo de manera claramente maligna y monstruosa, contradiciendo la "excusa" de la infección.
 
Cómo pudo llegar la rabia a Hawaii (donde está situada la historia) cuando, como indican más adelante, dicha patología allí está erradicada tendría que hacer pensar en que la culpa quizás provenga de alguna acción humana que lo propició. Pero Primate no da lugar a una reflexión sobre ello: el mono está infectado, se ha vuelto malvado y hay que acabar con él para preservar la vida humana. Cómo indiqué antes es concreta y concisa (y punto).
 
En ese sentido podríamos afirmar que Primate se decanta más bien por el género slasher, ya que si cambiamos al mono por un psicópata como Jason Voorhees, Michael Myers o derivados, en esencia este film sigue todos los parámetros del tipo de películas por las que se han hecho famosos matarifes así. O sea, adolescentes con las hormonas desatadas que caen de la forma más sangrienta posible, aquí con la novedad de que el causante es un mono. 
 
La película, que se estrenó en Estados Unidos a principios de enero, y llegará a la cartelera española el 6 de febrero, tiene un presupuesto de 21 millones de dólares, recaudando en su primer fin de semana 13,4 millones a nivel global. Si quiere ser rentable necesita recaudar entre 50 y 63 millones, pero estamos ante un tipo de película de la que lo mejor que se quede sólo en lo que es, y rehuir de hipotéticas secuelas que tan solo serían más de lo mismo. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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miércoles, 14 de enero de 2026

EL HOMBRE MENGUANTE, y ahora francés (crítica sin spoilers)

La película El hombre menguante vendría a ser una nueva adaptación del relato homónimo de Richard Matheson que se escribió en 1956, el cual me leí hace ya unos años, y me dejó tan satisfecho que bien poco tardé en ver la rápida primera adaptación. Con el título de El increible hombre menguante, el film de Jack Arnold se estrenó apenas un año después (1957) de que se editará la novela original, contando con el propio autor de la misma para hacerse cargo del guion.
 
Resulta curioso que una obra tan mítica de Richard Matheson como es el presente título no tuviera más adaptaciones, ya que otro relato emblemático del mismo autor como es Soy leyenda ha tenido varias versiones, siendo las más notorias las que contaron con Vincent Price (El último hombre sobre la Tierra en 1964), Charlton Heston (El último hombre... vivo, con título original The Omega Man, de 1971) y Will Smith (Soy leyenda de 2007).
 
En este caso, más allá de la citada adaptación de 1957, sólo hubo una versión posterior titulada La increíble mujer menguante en 1981, una comedia dirigida por Joel Schumacher que admito que no he visto en el momento de escribir estas líneas. A la misma se habría sumado un proyecto en 2008 con el título de El increíble hombre menguante que no se llegó a concretar, dirigida por Brett Ratner y con Eddie Murphy de protagonista, aunque con el mencionado actor el tono se supone que hubiera sido también de comedia.
 
Si tenemos en cuenta que la adaptación más fiel al relato tiene ya casi 70 años, es lógico pensar que con los avances en el campo de los efectos especiales se podrían conseguir resultados más espectaculares (los de la película de 1957 son sin duda ingeniosos y encantadores para su época, pero muy evidentes para el espectador actual). Pero cuando uno se imaginaría un remake norteamericano, la sorpresa viene con uno que llega desde Francia
 
Con la dirección de Jan Kounen y teniendo de protagonista al actor Jean Dujardin (famoso a nivel internacional sobre todo por la película The Artist), esta película parte de la misma premisa que la obra literaria original, si bien los personajes y las causas varían, aunque pese a ello conservan toda su esencia. El protagonista no se llama Scott Carey sino tan solo Paul, y la historia está ambientada en la actualidad y no en la década de los 50.
 
Asimismo la causa de su progresivo tamaño menguado entonces se "justificaba" en el peligro radioactivo, mientras que en esta nueva adaptación es una mera espiral nubosa bastante extraña con la que empieza esta película (por lo que no sería spoiler), aunque en esencia nunca se aclara más sobre ello. A partir de ahí ambas coinciden en lo posterior: en este caso Paul verá como paulatinamente va menguando, sin causa ni justificación posible.
 
Como yo me imaginaba, la recreación de los efectos sobre el protagonista son visualmente más espectaculares en esta versión, casi siete décadas posterior a la previa. Pero es que en esencia se parte del mismo "truco": tan solo hay que jugar con las perspectivas para dar la idea de ese tamaño cada vez más mermado, por lo que el objetivo entonces y ahora sería el mismo, tan solo cambiando los medios para hacerlo más pulido y asombroso.
 
Lo único malo que tiene eso, aunque de forma colateral y no por la película en sí, es que aunque no sean adaptaciones de la obra de Matheson en particular, a lo largo de los años hemos visto películas donde sus personajes también disminuían de tamaño (por ejemplo las del superhéroe Ant-Man de Marvel), por lo que a ojos del espectador actual (en el caso de no conocer los referentes) tampoco es que el resultado sea más o menos inédito.  
 
A eso hay que sumar que la obra literaria original de Matheson planteaba cuestiones que el film de hace casi 70 años no tocó por ser temas delicados por la moral imperante de entonces. Esos detalles aquí ni se plantean, ya que es bastante evidente la fascinación del director Jan Kounen por el film de 1957, recreando aquí de nuevo algunos de los momentos más míticos del mismo, como el acecho del gato primero y de la araña después.
 
Otro hándicap con el que tiene que enfrentarse esta película es que el tono aventurero de su premisa argumental, sobre todo cuando tiene que hacer toda una labor de supervivencia en el sótano donde quedará atrapado, deriva en este caso en un mayor énfasis en lo filosófico y lo existencialista. Eso lleva a que esta adaptación se tome demasiado en serio a sí misma, aumentando un dramatismo en el que no tenía que haberse recreado tanto. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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viernes, 2 de enero de 2026

LA MUERTE DEL UNICORNIO, moraleja jurásica (crítica sin spoilers)

La película La muerte del unicornio (o La muerte de un unicornio, ya que consta con ambas definiciones) es una producción de A24 que se estrenó en Estados Unidos en marzo de 2025, logrando una taquilla paupérrima que la convirtió en un sonado fracaso. Me imagino que es por eso que este film ha tardado tanto en llegar por estas tierras, e incluso sin pasar por salas de cine: el pasado 20 de octubre se lanzó en alquiler en plataformas digitales.
 
Fue el pasado 28 de diciembre cuando se estrenó en la plataforma de streaming SkyShowtime, y como no he podido verla hasta ahora se ha convertido en uno de mis primeros estrenos de 2026 (el otro fue La asistenta, que en ese caso si llegó a los cines españoles este pasado 1 de enero, aunque yo la había visto antes en un pase de prensa). Este film estuvo nominado a mejor película en el pasado Festival de Sitges, donde también estuvo presente.
 
La muerte de un unicornio sería la opera prima de Alex Scharfman, producida por Ari Aster y A24, sonando a priori un tanto raro ya que ambos nombres estaban asociados en un inicio a títulos más profundos en cuanto a pretensiones (en resultados ya sería otra cosa), mientras que esta es una sencilla comedia de terror con aspiraciones de mero entretenimiento, si bien su ambigüedad en los géneros que utiliza, sin decantarse de una forma clara por ninguno, creo que ha sido la culpable del desinterés general del público por ella.
 
No seré yo quien ahora defienda esta película, pero si admito que merece como mínimo un visionado para que así cada uno juzgue por si mismo. A mi me resultó evidente que la propuesta podría haber dado más de si (los unicornios no son seres habituales en las películas fantásticas), pero no negaré que el reparto hace lo que puede con lo que tiene, destacando sin duda el personaje de joven mimado y engreído al que encarna el actor Will Poulter.
 
Los protagonistas serian Elliot Kitner y su hija adolescente Ridley (a cargo respectivamente de Paul Rudd y Jenna Ortega), cuya relación paternofilial no está en su mejor momento. De cara a afianzarla en la medida de lo posible, el padre lleva a su hija a la recóndita mansión del millonario Odell Leopold (encarnado por el actor británico Richard E.Grant), con el que espera cerrar un importante trato, pero surgirá un inesperado imprevisto.
 
Camino hacia su destino, el coche donde van padre e hija atropella de manera accidental a un unicornio. Mientras que el progenitor intentará llevar la situación lo mejor posible, la hija conectará a nivel emocional con el animal moribundo. Aunque se intentará ocultar, al llegar a su destino bien pronto todos los personajes estarán al tanto de lo sucedido. Eso llevará a que se intente sacar partido de las propiedades curativas del difunto animal.
 
Las pretensiones del director de este film son evidentes: una satírica crítica contra la avaricia corporativa de las grandes farmacéuticas (a cuenta de las propiedades sanadoras del unicornio). Pero es que eso es lo mismo que en esencia nos han mostrado otros títulos como por ejemplo la extensa saga jurásica iniciada por Spielberg, cuya moraleja también es como empresas con mezquinas intenciones quieren controlar algo que al final se escapará de su control.
 
A favor de la propuesta juega el hecho de presentar a los unicornios como unos seres más salvajes y temibles que no la de su imagen estereotipada como criaturas cuquis y armoniosas. Pero el problema radica en una indefinición de género y en un guion que no desarrolla de una forma adecuada a todos sus personajes (por ejemplo la relación paternofilial de los personajes de Rudd y Ortega tiene un planteamiento muy superficial). 

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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viernes, 26 de diciembre de 2025

SISU: CAMINO A LA VENGANZA, crítica sin spoilers de esta salvajada

La primera entrega de Sisu me pasó totalmente desapercibida, supongo que en su momento si vi o leí algo no acabé de saber más o menos que era, y ni me molesté en descubrir más sobre ella. Pero cuando hace unas cuantas semanas la anunciaban en el canal de televisión Cuatro admito que me pareció un título llamativo, y decidí darle una oportunidad sobre todo por el hecho de ser un film finlandés y no norteamericano.
 
Y es que el cine de Hollywood es el que de forma usual copa las carteleras masivamente, por lo que un estreno de otro país es más o menos normal que pase desapercibido. Pero como dice el refrán "nunca es tarde si la dicha es buena", por lo que ese día en Cuatro me encontré toda una salvaje sorpresa, que además brillaba por su concisión: apenas 86 minutos, en una notable mezcla de cine bélico y de acción. 
 
La (sencilla) premisa de aquella película de 2022 era poner a un protagonista, parco en palabras pero muy hábil con cualquier cosa que pueda ser un arma, y enfrentar a ese hombre que ya es una leyenda local contra una horda de nazis que le quieren arrebatar su oro. Situada en 1944, cuando en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial los nazis se retiraban del norte de Finlandia, los que salen en dicho film se creen que pueden abusar y robar al protagonista. Craso error...
 
En una mezcla salvaje entre John Rambo y John Wick, con toques de humor negro que pueden recordar a los cartoons de Tex Avery, digamos que el resultado final hace honor a ese dicho popular de "no dejó a títere con cabeza", ya que el héroe protagonista, por mucho que lo machaquen (y lo hacen de lo lindo) siempre logra sacar fuerzas de flaqueza para levantarse e ir contra todo y contra todos cual si fuera una imparable fuerza de la naturaleza.
 
Siempre sin sobrevalorarla más allá de lo que es, con un presupuesto de 6 millones de euros que lucen la mar de bien en pantalla, el director Jalmari Helander consiguió un bestial entretenimiento. Por momentos incluso me llevó a recordar al Tarantino más violento y desatado, viéndose beneficiado también por un bastante acertado Jorma Tommila encarnando a un protagonista que lo único que quiere es que dejen de tocarle las narices.
 
Tres años después de aquel film llega esta secuela, en la que se sigue esa consigna de que tiene que ser más de lo mismo pero más a lo grande. Con un presupuesto de 12 millones de dólares (el doble que el anterior) que de nuevo son muy bien aprovechados a tenor de como luce en pantalla, desmelenándose en su tramo final en el tren. Repite la estructura por episodios del primer Sisu, aunque por su ritmo y concisión creo que es de nuevo innecesaria.
 
Si en la primera los malos eran los nazis, y el motivo era querer robarle lo que era suyo, en este film los villanos serían los soviéticos (mismo cambio de enemigo que tuvo la saga Indiana Jones de su tercera a su cuarta entrega) y las motivaciones serían más personales, ya que el villano al que encarna con mucha solvencia Stephen Lang (Quaritch en la saga Avatar) fue el responsable de la muerte de la familia del protagonista, por lo que ahora es personal...
 
Justo por la enérgica forma en el tratamiento de la violencia que le han visto a las dos entregas de Sisu,  a su responsable (Jalmari Helander) lo han elegido para dirigir la precuela John Rambo (no confundir con la cuarta entrega con el mismo título), donde después de cinco películas con Sylvester Stallone de protagonista, ahora habrá una sexta situada en los años jóvenes del personaje de Rambo, encarnado en esta ocasión por el actor Noah Centineo. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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  • FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB (en inglés) y FilmAffinity (en español)
  • FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 21 de noviembre de 2025.
  • Galería de posters por este enlace.

sábado, 20 de diciembre de 2025

AVATAR: FUEGO Y CENIZA, déjà vu en Pandora (crítica sin spoilers)

Con esta Avatar: Fuego y ceniza el director James Cameron completa su primera trilogía (aunque haya intervenido en otras, no había llegado a firmar las tres entregas iniciales como es el caso), aunque si la película triunfa, habrá una cuarta entrega en 2029 y una quinta en 2031. Los dos films previos ocupan el primer y el tercer puesto respectivamente de las cinco películas más taquilleras de la historia, entre las cuales el mismo Cameron sitúa a su Titanic de 1997.

El primer Avatar de 2009 demostró la destreza de su responsable, que siempre ha destacado por ser un director tremendamente visual, pero pecaba de un argumento que tampoco es que fuera la quintaesencia de la novedad, aunque la audacia visual compensaba sin problemas dicha carencia. Mostrando las posibilidades del formato 3D consiguió un gran espectáculo inmersivo que arrasó en taquilla.

Muchas veces se ha etiquetado a James Cameron de ser un director algo megalómano, por presentar siempre proyectos ambiciosos, que desbordan espectacularidad. No me quejaré de ello en cuanto a lo que ha aportado, por ejemplo, a las franquicias de Alien y Terminator (esta última iniciada por él), o su fantástica Titanic (antes citada). 

Pero cuando tras una espera de 13 años presentó Avatar: El sentido del agua, en esencia repetía la moraleja ecológica de su antecesora, con un excesivo metraje que superaba las tres horas, resultando una secuela abrumadora y hasta cierto punto pretenciosa.

Ahora no hemos tenido que esperar tanto como entre la primera y la segunda entrega, por lo que apenas tres años después de aquella llega Avatar: Fuego y ceniza, donde lo pretencioso de su responsable ya se hace evidente en un metraje igual de disparado, superando en tres minutos a la del film precedente (que ya de por sí era innecesariamente largo). Con un coste de 400 millones de dólares, necesita recaudar al menos lo mismo que las dos anteriores.

Es por ello, con la incertidumbre del actual panorama cinematográfico (que ha tenido un cambio tremendo, tras la crisis del Covid-19 y la entrada de las plataformas de streaming) que cabe la posibilidad de que se cancelen la cuarta y quinta entrega, por lo que esta tercera serviría de cierre (relativo). Aunque eso fuera así Cameron ha comentado la posibilidad de escribir un libro que cerrara hilos argumentales de algo que ha sido creación suya.

Es palpable, como toda franquicia de este estilo, que el final de esta tercera entrega deja dudas y detalles que dan para estirar esta saga todavía más, pero después de los casi 200 minutos de duración de Avatar: Fuego y ceniza uno se pregunta si es necesario volver a Pandora. Y es que este tercer film tiene exactamente las mismas virtudes y los mismos defectos de los que hacía gala su predecesora, fallando en su desarrollo pese a todo el tiempo que tiene.

Aunque visualmente sea un portento, y lleve todas esas técnicas que se han empleado para llevarla a cabo a límites aún más perfeccionistas, resulta decepcionante que la otra villana de la historia (aparte del Comandamente Miles Quaritch de Stephen Lang) sea una Na'vi llamada Varang interpretada por Oona Chaplin, nieta de un pionero en el mundo del cine como fue Charles Chaplin, y que esté apenas perfilada y pobremente desarrollada.

Después de todo tampoco vamos a pedir una labor actoral destacable porque nunca se ha caracterizado por eso esta saga, más allá del Stephen Lang humano del primer film (luego recreado como Na'vi en los dos posteriores). El apartado visual siempre ha sido realmente excelente, lo uno no quita lo otro, pero ha fagocitado la calidad actoral de su reparto, que se ha transformado en la fascinación de ver los gestos recreados con esta tecnología vanguardista.

En resumen digamos que Avatar: Fuego y ceniza es una prueba palpable de las virtudes y defectos de James Cameron como director: ofrece una espectacularidad visual apabullante y portentosa, pero peca de un guion que en lo más básico sería bastante plano, reitera la misma moraleja ecologista que las dos entregas anteriores (así como su grandilocuencia), a lo que sumar un metraje a todas luces excesivo para lo que acaba siendo. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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  • FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB (en inglés) y FilmAffinity (en español)
  • FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 19 de diciembre de 2025.
  • Galería de posters por este enlace.