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jueves, 13 de agosto de 2026

EL FINAL DE OAK STREET, mis vecinos dinosaurios (sin spoilers)

Se puede decir que con El final de Oak Street se cierra lo que sería la temporada de estrenos veraniegos (sin relación con la estación en sí, que con el cambio climático no sería raro que se alargue más allá de la fecha de entrada del otoño, hacia el próximo 21 de septiembre). Como su campaña promocional ha dejado claro, estamos ante una película de dinosaurios, si bien fuera de la saga jurásica.
 
Dicha matización la hago ya que desde que en 1993 la primera entrega de Jurassic Park dirigida por Spielberg provocó un gran interés hacia estas criaturas, también es verdad que fuera de dicha saga no ha habido ningún éxito comparable. El ejemplo más reciente sería el film 65 con Adam Driver, que con un algo ajustado presupuesto de 45 millones de dólares acabó con una recaudación de apenas 60,7 a nivel global.
 
En este caso El final de Oak Street ha costado 85 millones de dólares, con lo cual para lograr ser rentable tiene que concluir su carrera comercial superando los 200 millones globales. No sé si lo logrará o no en el momento de escribir estas líneas, pero como mínimo hay que reconocer que es un título llamativo en cuanto a implicados: Ewan McGregor y Anne Hathaway como protagonistas y J.J.Abrams como productor.
 
El final de Oak Street, acerca de su realizador 
 
De todas maneras también es justo citar a su director (David Robert Mitchell), ya que fue el responsable de una película de terror "pequeña" (en cuanto a pretensiones) pero que ha conseguido ser un film de culto. Hablo de It Follows de 2014, que aunque descubrí años después en un pase televisivo, admito que como mínimo era una película de terror progresivamente inquietante, alejada (en parte) de los tópicos habituales en dicho género.
 
Esa no ha sido su única película, aunque si con la que ha logrado un mayor prestigio, pero si algo le ha distinguido a lo largo de toda su filmografía es su doble función como director y guionista, la cual repite también en El final de Oak Street, su obra con mayores expectativas, aunque solo sea por el hecho de contar con Ewan McGregor y Anne Hathaway (pese a que en su film previo tuvo a Andrew Garfield y tiene previsto otro con Jim Carrey).
 
En la estela de Amblin
 
Si bien antes he matizado que aunque en esta película haya dinosaurios, no estamos ante nada derivado de la popular saga jurásica, eso no quiere decir que no se note un cierto toque del Steven Spielberg de sus inicios, bien fuera como director o como productor bajo el sello Amblin. De hecho el presente film está ambientado en 1982 (lo cual es patente en multitud de detalles) en un idílico barrio suburbano, hasta que pasa algo tipo The Twilight Zone y suceden cosas.
 
Lo que en un principio era un tranquilo y pacífico vecindario, que bien podría ser colindante con los vistos en títulos como E.T., el extraterrestre o Poltergeist. sufre un fenómeno de causas desconocidas (aunque algo se sugiere) que lo traslada a la época de los dinosaurios. A partir de ahí, y cual si fuera una película de catástrofes más que una de terror, la familia Platt protagonista (Hathaway, McGregor y sus hijos) tendrán que lidiar con todo tipo de problemas.
 
Es más o menos usual que en el género de desastres predomine más la desgracia consecuente que los personajes, apenas esbozados, pero eso aquí no ocurre. Tanto Anne Hathaway como Ewan McGregor dando vida al matrimonio Platt, envueltos en una crisis de pareja, resultan creíbles y logran la empatía del espectador, pese a que no se les pueda tildar de héroes sino más bien de esforzados supervivientes: son gente normal en una situación totalmente fuera de lo normal.
 
No es otra película jurásica más 
 
Habrá quien piense que en esencia no deja de ser lo mismo visto en la saga jurásica (gente huyendo de dinosaurios) pero cuidado porque aquí no se cortan con la violencia, que en la citada franquicia suele ser menos escabrosa y en ocasiones fuera de plano. Aparte de la citada crudeza también hay unos pocos toques de humor quizás algo grueso, que no sé si la hacen apta para que la vean niños pequeños que solo querrán ver dinosaurios, aunque quizás no así...
 
En el tramo final se produce un giro que (al menos a mí) me recordó a Regreso al futuro, ya que se crea una paradoja que salva un fatídico problema, pero me generó la incógnita sobre las versiones que vuelven a vivir la pesadilla, ya que el hecho parece inamovible. Pero son menudencias que no importan en un film de aventuras que funciona tan bien como este, con un claro sabor nostálgico desde su misma y destacable banda sonora de Michael Giachino.

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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martes, 28 de julio de 2026

SPIDER-MAN BRAND NEW DAY, crítica sin spoilers

Cinco años hemos esperado para que Spider-Man Brand New Day nos resuelva la situación de Peter Parker y su alter-ego arácnido, después de los hechos acaecidos en la exitosa Spider-Man No Way Home. Aún así es también un triunfo para su actor protagonista (Tom Holland), el cual se convierte en el intérprete que más veces ha dado vida a este superhéroe en la gran pantalla (cuatro, sin sumar sus apariciones en otros films del universo Marvel).
 
Si contamos en las últimas décadas (dejando aparte al actor Nicholas Hammond, que lo encarnó en la serie televisiva de los años setenta), el primero en ponerse las redes de Spider-Man fue Tobey Maguire, en la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi, entre 2002 y 2007, y que se quedó a las puertas de una cuarta entrega que se iba a estrenar en 2011 pero que al final fue cancelada (su fecha la tomó el primer film de Thor dirigido por Kenneth Branagh).
 
Después de eso llegarían las dos entregas de The Amazing Spider-Man (2012 y 2014), que no lograron avanzar más allá de esa cifra (aunque la segunda estaba plagada de guiños que sugerían opciones para seguir explorando el universo arácnido), debido a los pobres resultados que obtuvo la secuela estrenada en 2014. A partir de un breve cameo en la tercera entrega del Capitán América en 2016, Spider-Man dio el salto definitivo al MCU, apareciendo en siete films.
 
Spider-Man: Brand New Day, pasado y futuro arácnido 
 
Más allá de su presencia en la antes citada Capitán América: Civil War, así como en Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame, el personaje ha disfrutado de una trilogía inicial formada po Spider-Man: Homecoming estrenada en 2017, Spider-Man: Lejos de casa en 2019 y Spider-Man: No Way Home en 2021, a la que se añade esta Spider-Man: Brand New Day, que toma su título del polémico reinicio que tuvo en los cómics, que anuló su boda con Mary Jane.
 
Marvel, muy necesitada de alcanzar el éxito de antaño, se la juega con esta cuarta película de Spider-Man así como las dos cintas próximas de Los Vengadores (Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars). Se nota que han echado mano de primeras estrellas y se abstienen de correr riesgos que la han llevado a no conseguir repetir esa épica que alcanzaron con Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame (¡y no será porque no han estrenado cosas desde entonces!). 
 
Más allá de lo que le depare el futuro al arácnido de Marvel (el actor protagonista ya tiene 30 años, por lo que hay rumores de que en una hipotética futura entrega le daría el relevo a Miles Morales, e incluso el propio Tom Holland ha recomendado quien cree él que sería un buen Peter Parker) la única escena tras los créditos de Spider-Man Brand New Day nos ofrece una ¿sugerencia? mediante una simpática aplicación de donde puede que nos lo encontremos pronto...
 
Un nuevo día digno de mención
 
A mi me gustó mucho la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi (aunque la tercera fue como fue...), me convenció ya un poco menos las de Andrew Garfield (aún siendo entretenidas) pero no había acabado de conectar con el Spider-Man de Tom Holland en sus dos primeras entregas (demasiado legado de Iron Man y nada de tío Ben), siendo en la tercera estrenada en 2021 (quizás por el factor nostalgia) la que sí me dejó totalmente convencido
 
Pese a todo tenía mis dudas sobre esta cuarta debido a que los rumores situaban a muchos villanos, y ya sabemos que si se meten demasiados, el resultado no siempre convence. En este caso se rumoreó a Bumerang, Tarántula, Lápida, Escorpión e incluso los ninjas de La Mano, así como un Hulk furioso, además de la presencia del Punisher del actor Jon Bernthal. Pero la película presenta (y sorprende) con el personaje al que encarna Sadie Sink.
 
En cuanto a los otros, sin que en ningún momento den la imagen de estar desaprovechados, los más determinantes serían Hulk (porque Peter, debido a los cambios que experimenta, contacta con Bruce Banner) y sin duda alguna Punisher (con un resultado convincente), ya que el resto quedarían en un segundo e incluso tercer plano. Demostrando aquí con acierto y solvencia la vertiente urbana de Spider-Man, se echa en falta menciones a otros como Daredevil.
 
Como yo me aficioné a los cómics de este superhéroe gracias al coleccionable de Planeta-Agostini, en el mismo se recogían sus andanzas en los ochenta, por lo que me gustó la inclusión del personaje al que encarna Liza Colón-Zayas. En cuanto a Ned Leeds y a la MJ de Zendaya, se enfocan nuevas facetas tras lo acontecido en el film precedente. El cambio en la silla de director (Destin Daniel-Cretton, que ya dirigió la de Shang-Chi, toma el relevo de Jon Watts) es todo un acierto.
 
En resumidas cuentas
 
Spider-Man Brand New Day supera las dudas que podía levantar tanto su título como su nuevo responsable tras las cámaras, siendo una de las mejores películas del arácnido de Marvel, en este caso por marcar de forma patente su condición de superhéroe urbano (sin meter multiversos u otros conceptos más grandilocuentes) echándose en falta solo alguna mención a otro superhéroe urbano como es Daredevil (vigente con su serie televisiva).

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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sábado, 25 de julio de 2026

SCARY MOVIE (2026), una sarta de chorradas (crítica sin spoilers)

La franquicia Scary Movie nació en 2000 como parodía del cine de terror que despuntaba en aquellos años, con sagas como la de Scream, aunque en si han tenido cabida en ella parodias de cualquier título con un mínimo de repercusión que se hubiese estrenado en los últimos tiempos respecto a la fecha en que se estrenaba cada nueva entrega. Y como perpetrarlas no costaba mucho, su rentabilidad propició su expansión.
 
La primera tuvo un inesperado pelotazo en 2000, ya que con un presupuesto de apenas 19 millones de dólares logró sumar 278 a nivel mundial. La segunda entrega bajó hasta los 141,2 millones de dólares a nivel mundial, pero como sólo había costado 45 el negocio continuó siendo rentable. La tercera se embolsó 220 millones, pero la cuarta (con 178 millones globales) y la quinta (con 78,1) mostraron su palpable descenso.
 
Como esta última y quinta, estrenada en el 2013, había costado 20 millones de dólares, con esa recaudación se notó que la cosa no daba para más y se paralizó la franquicia, si bien generó una moda de otros títulos de parodias que, con el título genérico de (lo que sea) Movie, se cachondearon de casi cualquier cosa que hubiera salido de Hollywood y logrado un mínimo de éxito. ¿El problema? la calidad... que brillaba por su ausencia.
 
Al igual que ese conocido refrán español que dice "Bicho malo nunca muere" el pasado mes de junio se estrenó la entrega número 6, que llegaba 13 años después de la anterior, pero que no lo hacía con número en su título, volviendo al inicial de 2000. Pero la cosa tiene truco, ya que la idea era realizar una operación similar a lo que fue el Scream de 2022 respecto a su franquicia (quinta entrega pero sin número, que luego se recuperó en las dos posteriores).
 
Scary Movie (2026), uno de los éxitos de la temporada 
 
Para sorpresa de muchos (entre los que me encuentro) igual fue por el factor nostalgia o porque a veces pasan estas cosas, la cuestión es que con un presupuesto de 30 millones de dólares logró embolsarse más de 230 a nivel mundial. En su primer fin de semana en la cartelera logró 54,3 millones de dólares, lo que llevó a He-Man y los Masters del Universo (que se estrenó el mismo día) ha conformarse con apenas 29,4 que la marcaron como fracaso. 
 
¿Y que aportaba esta sexta entrega? Pues el regreso de Anna Faris y Regina Hall, además del de parte de la familia Wayans, estos últimos una familia en la que algunos de sus miembros dicen ser humoristas, pero que al volver a encontrármelos de nuevo en esta película me recordaron porque sus chistes se me atragantan cuando se me hacen repetitivos, siendo sin duda no solo lo peor aquí si no en cualquier cosa que han hecho.
 
Como he citado antes, tomando como referencia el Scream de 2022, sus responsables hacen la parodia de dicho film pero aplicado a esta franquicia, incluyendo también multitud de referencias a otros títulos que han tenido cierta repercusión en los últimos tiempos como Los pecadores, Destino final, Nosferatu, Smile, Terrifier, M3gan, La sustancia o Longlegs entre otras. Eso si, la sutileza digamos que brilla por su ausencia: todo es humor zafio y grosero.
 
En resumidas cuentas
 
Como tiene que haber gustos para todo, habrá quien disfrute con films como este (y no seré yo quien lo critique), aunque añoro esas parodias basadas en el absurdo como Aterriza como puedas o Agárralo como puedas, que han degenerado en estas películas donde prima el humor chabacano. De todas maneras no negaré que ante el aluvión de chistes con el que apabullan al espectador, alguno igual si que hace gracia, pero el resultado global no compensa. 

CALIFICACIÓN: Mala (1,5/5)

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sábado, 18 de julio de 2026

LA ODISEA, una fastuosa y épica epopeya (crítica sin spoilers)

Admito que con La Odisea tenía sentimientos encontrados: por un lado se presentaba como una superproducción de Hollywood como las de antes, con un reparto estelar (Matt Damon, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Tom Holland, Charlize Theron o Zendaya por citar tan solo a unos pocos). Después del éxito de Oppenheimer (tanto en taquilla como en crítica y premios), le dieron carta blanca a su responsable, Christopher Nolan, así como un presupuesto de 250 millones de dólares, sin duda el mayor que ha tenido este director hasta el momento.
 
Pero por contra la mencionada Oppenheimer, esa que consiguió triunfar en la taquilla (pese a competir con la Barbie de Margot Robbie) y se cosechó hasta 7 Oscars, 5 Globos de Oro o 7 premios BAFTA, entre otros galardones que la encumbraron como el mejor título de aquella temporada... se me hizo muy farragosa. La valoro más como material didáctico para aprender sobre lo que narra, que como un film entretenido (que para mí no lo es), y eso que he intentado por dos veces hacerle un revisionado.
 
Nolan es un director capaz de lo mejor (Dunkerque se me hizo uno de los mejores films bélicos que he visto en los últimos años), pero en ocasiones peca de pretencioso (como en Interstellar, aún así entretenida). Admito que me convenció con su enrevesada Tenet, más allá de su loable trilogía de Batman (destacando su segunda entrega) o Origen (Inception), pero en muchas de ellas el metraje se le dispara, y no siempre para bien.
 
En el caso de esta La Odisea lo primero que pensé es que sus casi tres horas de metraje estaban más o menos justificadas, en el sentido de que lo que aquí parecía querer recuperar son aquellas epopeyas clásicas del Hollywood de antaño, en muchos casos con temáticas bíblicas, y en las que se reunía a un reparto de primer nivel. Sirva de ejemplo el Espartaco de Stanley Kubrick, director perfeccionista con el que en ocasiones se ha comparado a Christopher Nolan. 
 
Adaptando un clásico entre los clásicos
 
El poeta griego Homero es a quien se le atribuye la autoría de La Odisea, que según algunos autores se compuso entre los siglos VIII a.C. o VII a.C. Escrita en lenguaje homérico, una variante épica del griego que usó el citado Homero tanto para La Odisea como La Ilíada, en ella se narra el regreso al hogar de Odiseo (en latino más conocido como Ulises), lo cual le llevó diez años, aparte de los otros diez años que estuvo en la guerra de Troya.
 
Si nos atenemos al relato y todo lo que se incluye, estamos ante una película que nos ofrece casi tres horas de pura épica, pero que para el caso bien podría haber sido una serie televisiva. Y es que se nota que hay material de sobra para mucho más, con todo que Nolan hace una adaptación parcial que se toma sus licencias, más allá de la generada por la Helena de Troya a la que encarna Lupita Nyong'o, que se aleja del estereotipo de dicho personaje.
 
A la película como tal es imposible achacarle problemas artísticos (rodada en Imax, si se puede disfrutar en dicho formato tiene que ser impresionante). Y es que Nolan ofrece una cinta que luce espectacular, en la que (frente a otros films que tienen presupuestos millonarios, pero luego no lucen tanto en pantalla), se nota lo muy bien invertido que están sus 250 millones de coste, el presupuesto más alto hasta la fecha con el que ha trabajado este director. 
 
Un reparto estelar para una obra espectacular 
 
En cuanto a su reparto tampoco puedo expresar quejas a tenor de lo bien que cumplen en líneas generales, pese a que, por ejemplo, uno no acabe de imaginar a Matt Damon como Odiseo, aunque en su momento igual no se veía a Charlton Heston como Moisés, más lo interpretó en la película Los Diez Mandamientos de 1956. Son peajes lógicos que tenían que pagar las superproducciones de antes y también las de ahora, como en el presente caso.
 
De hecho en ese sentido lo que más descuadra, si sabes la edad de los interpretes principales, es que se quiera hacer pasar por adolescente al Telemaco de Tom Holland, cuando el actor ya tiene 30 años, y que la Penélope de Anne Hathaway sea su madre cuando la actriz tiene 43, máxime cuando se supone que el periplo de Odiseo le ha llevado a estar ausente de su hogar en Ítaca durante 20 años (por lo que ha vivido su perro Argos, que le ha esperado). 
 
En resumidas cuentas
 
La Odisea de Christopher Nolan no es una adaptación fidedigna, más que nada porque eso la habría llevado a durar aún más de lo que dura, pero creo que puede hacer descubrir esta obra a las nuevas generaciones. Por lo demás estamos ante una superproducción de Hollywood como las de antes, pero hecha con los medios actuales, los cuales se notan y lucen de maravilla. Mérito para Nolan por arriesgarse, dando aquí en el clavo. 

CALIFICACIÓN: Excelente (4,5/5)

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viernes, 17 de julio de 2026

POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS (EVIL DEAD BURN), crítica

Con Posesión infernal: En llamas la saga en origen conocida como Evil Dead alcanza su sexta entrega, algo que nadie hubiera previsto a tenor de las películas originales, que vieron la luz entre los años 1981 y 1993, formando una trilogía emblemática en su género. De hecho con ellas su protagonista (el actor Bruce Campbell) convirtió a Ash Williams en un personaje icónico, siendo además un intérprete fetiche para los films posteriores de Sam Raimi, apareciendo en muchos de ellos.
 
Una vez leí, aunque no recuerdo donde, los (aunque parezca mentira) paralelismos entre las dos primeras películas de esta franquicia y las de la saga Terminator. Dicho detalle estaría en que los films iniciales de ambas se hicieron tirando de sus escuetos recursos, y el éxito propició que la primera secuela de ambas se pueda considerar algo así como un remake del film precedente, pero hecho con muchos más medios. Ya a partir de ahí los caminos fueron diferentes. 
 
En 2013 Fede Álvarez llevó a cabo el remake del film inicial, y justo es admitir que estuvo a la altura de las circunstancias, lo que derivó en la serie televisiva Ash vs.Evil Dead que recuperaba al icónico personaje de la trilogía inicial. Pero con el beneplácito de sus responsables originales se decidió ofrecer esta saga a diferentes directores, para que dieran su particular visión, siendo el primero de ellos Lee Cronin en Evil Dead Rise, que llegó una década después del remake de la primera. 
 
Como el resultado de lo que aquí en España se estrenó con el título de Posesión infernal: El despertar logró repetir éxito tanto de crítica como de público, ahora es el momento para el director francés Sébastien Vaniček con Posesión infernal: En llamas (Evil Dead Burn), y para 2028 le tocará el turno a Francis Gallupi con Evil Dead Wrath. En el presente caso, con 20 millones de dólares de presupuesto las cifras de momento garantizan la solvencia de la operación.
 
Otra puerta de entrada para neófitos 
 
La ventaja, tanto de la anterior entrega como de la presente, es que no son secuelas directas, sino que más bien se trata de films independientes, solo que ubicados dentro del mismo universo donde el libro conocido como el Necronomicón ya mostró su mortífera condición en las películas previas. Y si la precedente se podía decir que giraba sobre la maternidad traumática, Posesión infernal: En llamas lo hace sobre la violencia intrafamiliar
 
La protagonista, nuestra más que evidente final girl de esta nueva entrega, es Alice (a cargo de la actriz Souheila Yacoub), una francesa que dejó atrás su país por amor a Will (interpretado por el actor George Pullar), pero que ve como la relación se va deteriorando a marchas forzadas por culpa del carácter abusivo y controlador de él. El problema es que Alice no sabe como dejarlo, pese a contar con el apoyo moral de Joseph (el hermano de Will) y su novia Thya.
 
Todo lo anterior queda plasmado de forma concreta y concisa apenas comienza, por lo que cuando acontece el accidente en el que Will muere, Alice se ve con la obligación moral de lidiar con la situación, asistiendo al funeral de Will, pero eso significa también lidiar con su familia política. Los reproches no tardan en hacer acto de presencia, pero los demonios del Necronomicón también, ya que buscan algo oculto en la vieja mansión donde están reunidos.
 
Seamos claros: la escabechina que se lía es impresionante, digna de la franquicia y capaz de transmitir dolor apenas con las imágenes y los sonidos (por ejemplo lo del oído). El problema puede venir en que como es previsible que ahí no quede vivo nadie (incluidas mascotas), no pilla por sorpresa que todos acaben cayendo. A eso no ayuda un escenario tan tópico como una mansión que parece propia de Norman Bates
 
En resumidas cuentas
 
Esta Posesión infernal: En llamas es una digna entrega de la franquicia a la que pertenece, si bien baja un tanto el nivel respecto al film precedente. Eso se hace evidente en un tercer acto que, aprovechando la comparación mencionada antes con Terminator, puede recordar en esencia a lo visto allí, lo que la aleja del espíritu clásico de esta saga. Hay una escena entre créditos y otra al final, esta última con cameo sorpresa (que no es Bruce Campbell).

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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miércoles, 8 de julio de 2026

CLEANER: RESCATE VERTICAL, de Star Wars a Jungla de cristal (crítica)

Recupero Cleaner: Rescate vertical, que se estrenó en cines el pasado 6 de marzo pero que dejé para más adelante. Se trata de una película de Martin Campbell (solvente director de las dos películas del Zorro con Antonio Banderas, o de un par de la franquicia James Bond entre otras). La protagonista es Daisy Ridley, que saltó a la fama en la más reciente trilogía de la franquicia Star Wars, y en el reparto también consta Clive Owen, un actor que no ha sabido encauzar su carrera.
 
Admito que el citado intérprete me gustó bastante cuando lo descubrí en Sin City, pero luego lo más reseñable suyo sería la película de culto Hijos de los hombres o ese espectáculo de acción que era Shoot'em Up (En el punto de mira), ya que en el resto de su carrera no hay ningún título que fuera un sonado éxito, pese a haber compartido pantalla con Julia Roberts o Naomi Watts. En los últimos tiempos se ha dejado ver con Will Smith en Géminis o en la de Valerian y la ciudad de los mil planetas de Luc Besson, además de en este film. 
 
No mucho mejor le ha ido (de momento) a Daisy Ridley, que para muchos ya quedó encasillada en su personaje de Rey de la saga Star Wars, y con sus trabajos al margen de dicha franquicia, ninguno ha logrado cambiarlo (y en eso se incluye el presente film, que estrenado en origen en febrero de 2025 de forma bastante limitada, fue un sonoro fracaso y se quedó en una recaudación de taquilla paupérrima).
 
Habrá alguno que me argumenté que igual recogió lo que se merecía, pero todos sabemos que la calidad de una película y su éxito no son detalles que vayan paralelos: muchas veces triunfan bodrios o fracasan películas destacables. Pero también es cierto que cuando algo triunfa, le salen sucedáneos por todas partes, y en este caso el ejemplo a seguir es Jungla de cristal, de la cual a lo largo de las décadas ha habido ya unos cuantos. 
 
Un sucedáneo funcional 
 
Aparte del citado film dirigido por John McTiernam, con Bruce Willis de protagonista y que dio para una saga extendida por cinco películas, otros actores como Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal o Dwayne Johnson (por citar solo unos pocos) han intentado probar suerte en películas cuya estructura es muy fácil de delimitar como deudora de Jungla de cristal (o Die Hard en su título original), por lo que esta Cleaner: Rescate vertical es tan solo otra más.
 
Curiosamente mis expectativas eran más bien bajas (no lo voy a negar), con la posibilidad de que si no me gustaba lo que estaba viendo, descartarlo. Pero aún asumiendo que estamos ante una clara película de serie B donde la originalidad brilla por su ausencia, la destreza con el género de acción que acumula su responsable logra que el resultado final se deje ver sin mayores pretensiones que entretener al espectador en sus apenas 95 minutos. 
 
En este caso la protagonista es una limpiacristales con pasado en el ejército, que tiene una vida un tanto desordenada que tendrá que encauzar para intentar ayudar a su hermano autista (hecho que lleva a ciertos guiños hacia el universo Marvel cinematográfico). En el rascacielos donde trabaja se celebra una gala de una empresa energética que será saboteada por unos activistas medioambientales que quieren hacer pública la mala praxis de dicha compañía.
 
Uno pensaría que dicha premisa es más o menos justa, pero en cierto momento la historia da un inesperado giro que lleva a preguntarse para qué se apuntó el antes citado Clive Owen en este film, con un radical que opina que el peor virus de este planeta son los humanos. Y ya está, el resto es maniqueísmo básico y funcional, que asume sus propias limitaciones y no esconde el déjà vu que provoca una estructura que ya se ha visto en innumerables ocasiones.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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viernes, 3 de julio de 2026

ENOLA HOLMES 3, elementalmente rutinaria (crítica sin spoilers)

Se nota que con Enola Holmes 3 se ha cambiado de director (el Harry Bradbeer de las dos primeras entregas cede el mando a Philip Barantini) ya que estamos ante la más floja entrega de esta franquicia hasta el momento. Aunque con este film ya se completa la trilogía, no sería de extrañar otra nueva aventura de esta hermana de Sherlock Holmes en el futuro, porque para ello tiene material de sobra (aunque las adaptaciones como tal sean tan solo parciales, como por ejemplo aquí).
 
La base literaria de la que parte son las novelas juveniles Las aventuras de Enola Holmes (su título original sería The Enola Holmes Mysteries), escritas por la autora Nancy Springer. De las mismas esta tercera entrega adapta el tercer libro (El caso del enigma de las flores) que ya me leí hace años de la biblioteca, solo que mientras en la novela era Watson el secuestrado, en esta película sería el propio Sherlock, aunque en lo referente al resto, libro y película van por caminos separados. 
 
En este caso se lleva hasta el último nivel la relación que se ha establecido entre la protagonista (de nuevo a cargo de Millie Bobby Brown) y el joven Lord Tewkesbury (Louis Partridge), ya que los avances previos de esta entrega insinuaban una boda entre ambos que no aparece en la saga literaria
 
Si la misma se celebrará o no (ya que el inicio juega al despiste) es algo que se hace previsible en un guion más rutinario de lo deseado. En lo que se refiere a la protagonista sigue habiendo esas roturas de la cuarta pared ya vistas en las anteriores entregas, lo que unido al carisma de Millie Bobby Brown (cuya Enola duda sobre si casarse o no por el temor a tener que perder su apellido) consigue hacer más llevadera esta película, que también cambia de escenario.
 
Aciertos y desaciertos 
 
Como el citado compromiso, en caso de llevarse a cabo, se celebraría en Malta (donde Lord Tewkesbury vivió parte de su infancia), la película se rodó en escenarios naturales, que sin duda son mostrados con toda su belleza y esplendor. Es una pena que no se pueda decir lo mismo de su guion, con un misterio que más que emocionar suscita una sensación de rutina que incluso se vale (demasiado) de imágenes de las anteriores entregas para dejar ciertas cosas claras.
 
Si algo que tenía que sorprender ya no lo hace, tendría que equilibrar la balanza de alguna manera para lograrlo, pero por más que lo intenta, esta tercera entrega no lo consigue. El elenco hace lo que puede con lo que tiene, pero ninguno logra destacar por encima del mero esbozo con el que están perfilados. Eso se hace evidente en Himesh Patel encarnando al Doctor Watson (que se sumó en la escena de los créditos finales de la anterior entrega).
 
Hay personajes que uno se imagina de determinada forma, y aunque en estos tiempos se pueden permitir licencias de todo tipo (digamos que uno ya está curado de espantos), Henry Cavill no da el pego como Sherlock Holmes. Eso se acrecienta en esta cinta, donde para lo poco que sale su forma de proceder se antoja totalmente contraria al personaje, pero el colmo se lo lleva Moriarty, ya presente en la anterior secuela y que también ronda por esta.
 
También aparece, quizás de forma algo forzada, la matriarca del clan Holmes, una Eudoria a la que Helena Bonham Carter representa con ese toque revolucionario y algo excéntrico que se supone que le traspasó a su hija Enola. En cuanto a la resolución del misterio, la misma trae aparejada una visión desmitificadora del Imperio Británico, que por aquel entonces era quien gobernaba en Malta, pero apenas es un mero detalle que no va más allá. 
 
En resumidas cuentas 
 
Enola Holmes 3 se sustenta por una Millie Bobby Brown que se nota que se siente cómoda encarnando a este personaje, así como una adecuada ambientación y vestuario, además de unas excelente localizaciones en Malta. Pero por contra lo que en anteriores entregas era novedoso aquí resulta rutinario, siendo la misma calificación que se le puede dar a un misterio al que le falta emoción, si bien el film consigue el ritmo suficiente para entretener lo justo.

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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lunes, 29 de junio de 2026

TORRENTE PRESIDENTE, humor chabacano y de brocha gorda (crítica)

Con esta Torrente Presidente me ha pasado como con la nueva entrega de los Minions: no he visto en cines de estreno ninguna de sus cinco entregas previas, sino que lo he hecho cuando las han dado en televisión. Esta sexta película podía haber seguido el mismo camino, pero admito que su premisa argumental me picó la curiosidad, ya que es palpable que en lo que se refiere a la política española, esto parece un circo.
 
Lo casposo es exitoso
La saga de Torrente comenzó hace casi tres décadas (la primera entrega se estrenó en 1998, compitiendo en las pantallas con el Titanic de James Cameron, que por entonces estaba en todo su apogeo). Las sucesivas secuelas han sido un éxito más o menos lo bastante grande como para que haya logrado llegar hasta las seis entregas, si bien esta última llega a las pantallas 12 años tras la previa (2014), que ya daba signos de agotamiento
 
La primera entrega recaudó 10,9 millones de euros partiendo de un presupuesto de apenas 1,8 millones. El film era una clara parodia de toda esa generación de ciudadanos que aún añoran el anterior régimen de este país, pero llevado al extremo por un Santiago Segura que quiso demostrar que lo casposo podía ser exitoso. ¡Y vaya si lo fue!
 
Es ya sabido que el título de Torrente, el brazo tonto de la ley es una parodia de un film de los ochenta protagonizado por Sylvester Stallone titulado Cobra, el brazo fuerte de la ley. El triunfo de la película en 1998 llevó a una secuela apenas tres años después (Torrente 2: Misión en Marbella), que con sus 22,1 millones de euros de recaudación fue la más taquillera de la franquicia hasta la llegada del presente film.
 
A esa le seguiría Torrente 3: El protector en 2005 y Torrente 4: Lethal Crisis en 2011, siendo destacable de esta última que se filmó en el, por entonces, omnipresente formato 3D. Por lo demás la tónica se mantuvo fija y las andanzas de su gañán protagonista alcanzaron cotas de surrealismo cada vez más disparatadas. Una tónica que se ha mantenido perenne en sus sucesivas entregas ha sido un aluvión de cameos de todo tipo de personas, personajes y personajillos de este país.
 
Admito que es un tipo de humor muy cafre y garrulo con el que no todo el mundo congenia, y muchas veces sus argumentos son una mera excusa para una sucesión de chistes con mayor o menor gracia (o ninguna) que recuerdan a las películas de parodias que nos llegan desde Estados Unidos (y sirva como ejemplo la reciente Scary Movie, sexta entrega de su franquicia con también un gran éxito de taquilla).
 
El ocaso y el renacimiento 
Tras cuatro entregas que tuvieron un éxito aceptable, en 2014 llegó Torrente 5: Misión Eurovegas, que con sus apenas 10,6 millones de euros recaudados (que muchas otras del cine español soñarían con alcanzar) no cumplió expectativas. El mayor problema estaba en salir anticuada de origen, ya que la Eurovegas de su título hacia mención a un proyecto que al final no se acabó de concretar. El villano de esta quinta entrega estuvo interpretado por el actor Alec Baldwin.
 
La franquicia no daba más de sí, y entonces Santiago Segura derivó hacia el cine infantil, con la saga Padre no hay más que uno (de la que también he visto las entregas que han estrenado en televisión, porque en cines no he visto ninguna). Pero le pedían un retorno a su personaje más popular, y 12 años después de la quinta lo ha hecho con esta Torrente Presidente, en donde repite Alec Baldwin (interpretando a Donald Trump) más otros nombres habituales de la franquicia.
 
Ademas de sumar el cameo final de Kevin Spacey (que actúa como parodia de esos supuestos grupos de poder que según los conspiranoicos dominan el mundo), este sexto film se centra en ser una sátira de la política española (aunque algunos, si lo comparan con la realidad, dirían que más bien es una radiografía), en la que el objetivo sería una parodia del partido que representa por antonomasia a la ultraderecha en este país.
 
He leído ciertos comentarios que dicen que esta película blanquea el fascismo, pero creo que no es así. De hecho todos los exabruptos machistas y racistas de Torrente no dejan de ser los mismos que difunde dicho partido en la realidad. Por eso el perfil del protagonista congenia (en un inicio) con lo que la ultraderecha defiende, hasta que al final la cosa se desmadra (aún más). Lógicamente también queda parodiado el resto del espectro político español actual. 
 
En resumidas cuentas
Aunque como parodia sea más o menos acertada (si bien podría haber sido más mordaz y crítica), su problema sería como película y parte de una franquicia ya extensa. La historia se pierde en un montón de cameos, algunos de los cuales repiten de anteriores entregas y otros que no, que parecen estar metidos a la fuerza sólo para que fulanito o menganito pueda decir que ha estado en esta franquicia, pero sin aportar nada.
 
Al final, si uno congenia con este tipo de humor cafre (sólo en ese caso) esta película es "hablando en plata" una chorrada como las precedentes, pero cómo mínimo le honra intentar hacer sátira sobre el tenso panorama político español (cada vez más parecido a jaurías de monos histéricos tirándose cacas unos a otros), algo que logra en parte, si bien podría haber tenido más mala leche. Su recaudación en cines ha superado los 30 millones de euros.

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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  • FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB y FilmAffinity.
  • FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 13 de marzo de 2026.

sábado, 27 de junio de 2026

MINIONS & MONSTERS, homenajes de cine (crítica con referencias)

Que haya ido a ver la película Minions & Monsters puede resultar curioso en mi caso, porque no he visto ninguna de las entregas previas en cine, si no cuando las han emitido en televisión. Estamos hablando de una franquicia que, con esta, llega a su séptima entrega, siendo la presente la tercera de los Minions (las otras cuatro corresponden a Gru: Mi villano favorito). De toda la franquicia la única que tengo pendiente de ver en el momento de escribir esto sería Gru 4: Mi villano favorito
 
Tengo que admitir que de las películas de Gru, ya desde la primera, tampoco me parecen más allá de meros entretenimientos sin pretensiones, y muy orientados hacia el público infantil, con esa especie de versión paródica de los villanos de la franquicia James Bond. Pero ya desde la primera era evidente que los Minions, esos pintorescos secuaces amarillos, con su particular fisonomía y características, eran sin duda lo más rescatable de dichas cintas, por lo que se ha intentado exprimir su éxito por separado, más allá de su presencia en las progresivas secuelas de Gru: Mi villano favorito, siendo la presente el tercer film que tienen por cuenta propia.
 
Los Minions siempre me han parecido una mezcla entre los Pitufos (por ser todos también de un mismo color: azul en los personajes de Peyo y amarillo en estos) con el carácter más anárquico de Bart Simpson (son gamberros y siempre buscan ser secuaces del villano más malvado) y la flexibilidad de los Looney Tunes (les pasa de todo... pero sobreviven a todo). Justo al igual que estos últimos, creo que su humor quedaría más acertado en cortos que no en largometrajes.
 
Es curioso porque de lo que llevo visto de la franquicia hasta el momento ninguna me ha parecido digna de mucho elogio, más allá de lo bien que funciona el caos que traen asociado los Minions en sus actos, siendo su humor slapstick lo más reseñable de las mismas. Por eso me ha sorprendido que aquí los sitúen justo cuando dicho tipo de humor estaba más en boga: en el Hollywood clásico y su transición del cine mudo al sonoro. 
 
Además de ser una inesperada carta de amor a esa época y su forma de encarar las películas, digamos que también hay un claro homenaje a los monstruos de Lovecraft (evidente en los nombres de las dos criaturas a las que libera Goomi). Incluso este último no deja de ser un Cthulhu pasado por un filtro, cual si fuera el Grogu de la saga Star Wars, para de esa manera ofrecer un monstruo encantador y apto para todos los públicos.
 
Otro homenaje, aunque este acertado a medias, sería el de Dort, un robot con ansias de conquistar el planeta, aunque en origen parece más bien un chalado que luego irá tras una defensora del sufragio femenino, y al que los Minions le siguen la corriente. La referencia ahí está en Gort, el invulnerable robot que acompañaba a Klaatu en el clásico Ultimátum a la Tierra que en 2008 conoció un innecesario remake
 
Pero como he citado antes, lo mejor se concentra sin duda en su primer tramo, cuando los Minions se meten en escenas míticas de Tiempos modernos de Charles Chaplin, El hombre mosca con Harold Lloyd, El héroe del río con Buster Keaton, varios cortos de los hermanos Lumière (El regador regado, La llegada de un tren a la estación de La Ciotat y La salida de la fábrica Lumière en Lyon) o el clásico Viaje a la luna de Georges Méliès entre otros.
 
Aún hay más, porque aparte del muy evidente guiño a géneros como el western, el cine negro o al cine de monstruos de la Universal, me asombró incluso que tuviera cabida otro clásico como el Ciudadano Kane de Orson Welles. Todo ello es un popurrí quizás algo caótico, a juego con sus protagonistas, pero admito que logró entretenerme y esbozar varias sonrisas con tanto guiño referencial, así como con las peripecias de los Minions.
 
En su versión original (la vi en pase de prensa) se pueden escuchar las voces originales de actores como Jeff Bridges, Jesse Eisenberg, Christoph Waltz o Trey Parker (este último de la serie South Park) interpretando a varios personajes, junto con el inesperado cameo de George Lucas que se pone voz a si mismo. Se ve que decidió hacer un paréntesis en su jubilación para esta intervención, porque se declara fan de los Minions. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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viernes, 26 de junio de 2026

OBSESSION, amor enfermizo y pegajoso (crítica sin spoilers)

En otras circunstancias Obsessión podría haber sido una cinta que igual hubiera dejado pasar en su estreno en cines, pero ha ido acumulando incentivos como para llamar muy fuerte mi atención. Aparte de lograr una larga lista de críticas positivas (lo cual es relativo, ya que en última instancia uno juzga por si mismo) su bastante escueto presupuesto, de apenas 750.000 dólares, se ha multiplicado con creces, acumulando ya más de 330 millones de dólares a nivel global.
 
Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte, ya que el director de Obsession (Curry Baker) es un joven de apenas 26 años, siendo este su segundo largometraje (el primero se estrenó directamente en Youtube). Coincide en juventud con Kane Parsons de 20 años, y cuyo Backrooms aún en cartelera, es también un film primerizo y barato (en su caso 10 millones de dólares) con éxito y una recaudación sorprendente (más de 270 millones de dólares a nivel global). 
 
En ambos casos tanto Backrooms como Obsession se englobarían en el género de terror, pero mientras que la de Kane Parsons se decanta por enfocarse al liminal, Curry Baker tira hacia el psicológico. La premisa de su propuesta es muy sencilla, y de hecho su éxito quizás venga por los muchos que se sienten identificados con ella: imagínate que estas enamorado de tu compañera de trabajo, pero sus sentimientos hacia ti son sólo de amistad. ¿Y si pudieras cambiar eso?
 
Teniendo en cuenta la excusa argumental que se utiliza (si fuera Hitchcock se diría que el macguffin) uno podría imaginarse aquí sin problemas una comedia romántica como las que hace años triunfaban en Hollywood, con parejas arquetípicas como Tom Hanks y Meg Ryan. Pero en este caso se decanta por el terror cuando ese supuesto amor idílico (al menos por una de las partes) pasa a ser un amor enfermizo... si bien de todas maneras la degradación del mismo ya daba señales.
 
He leído comentarios de esta película criticando que el protagonista no deja de ser un prototipo de individuo que, bajo una fachada de timidez e indecisión, esconde a un pervertido al que no le importa aprovecharse de la situación cuando esta se muestra favorable. Tengo que disentir, ya que creo que Baker retrata a un tipo de persona muy común, y que no tendría que ser comparable con esos violadores que se valen de la sumisión química para obtener sus propósitos.
 
De hecho cuando (para su sorpresa) parece que el citado macguffin funciona, él se muestra indeciso sobre como afrontar el hecho, y es sólo cuando ve que la cosa va en serio que sí, se aprovecha de ello (¿quién no lo haría si pudiera?) pero ese no era su único objetivo, ya que lo que buscaba era mero amor. Eso creo que lo diferencia de los tipos que, mediante sumisión química, se aprovechan de las mujeres sólo por el sexo, ya que el protagonista en inicio no busca sólo eso
 
¿Y de donde surge el terror? Digamos que lo que en inicio parecía bonito empieza a hacerse un tanto pegajoso, enfermizo y obsesivo (de ahí el título de la película). Es cierto que, en la misma situación, uno empezaría a ver las evidentes señales de que algo no está yendo bien y saldría corriendo cuanto más lejos mejor, pero al protagonista le ciegan sus sentimientos y eso es lo que acabará provocando su perdición, lo cual es mostrado de manera excelente.
 
La gran sorpresa de la película la ofrece también la actriz Inde Navarrette, que interpreta a Nikki, el deseo amoroso del protagonista. Cuando el macguffin empieza a hacer su inmediato efecto, algunas veces tiene momentos en los que rechaza como está actuando, siendo la representación que hace la actriz tan destacable como perturbadora. En cuanto a este film en sí, es una inesperada maravilla que sabe sacar partido (con imaginación y pocos recursos) de lo que plantea. 

CALIFICACIÓN: Excelente (5/5)

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jueves, 25 de junio de 2026

SUPERGIRL, solo un mero entretenimiento (crítica sin spoilers)

Esta Supergirl se supone que está inspirada en el cómic Supergirl: La mujer del mañana de Tom King que me leí de la biblioteca hace un par de años. Asimismo marca el siguiente proyecto para cines de ese nuevo universo DC sustentado por James Gunn después de su versión de Superman del pasado verano de 2025, y previa a la secuela (Man of Tomorrow) que en un principio llegará en verano del 2027. 
 
A priori lo tiene difícil la prima de Superman para tener éxito, ya que su anterior película en solitario que tuvo fue la Supergirl de 1984, que tuvo como protagonista a Helen Slater. Fue un film que en su momento quiso aprovechar el éxito de la franquicia de su primo, que por aquel entonces encabezaba Christopher Reeve, pero pese a un presupuesto de 35 millones no logró recaudar ni la mitad de eso. Aún tendría que pasar cierto tiempo para volver, pero en formato televisivo.
 
Mejor suerte corrieron Laura Vandervoort y Melisa Benoist, ya que encarnaron al personaje en Smallville entre 2007 y 2011 (la primera a nivel secundario) y en la homónima serie Supergirl entre 2015 y 2021 (la segunda, como protagonista). El regreso a los cines estaba cercano, y fue con una versión alternativa de ella como se vio en la película de 2023 Flash, la cual estuvo interpretada por Sasha Calle. El fracaso del film, más el posterior cierre de ese universo de DC (con la secuela de Aquaman) acabó con la posibilidad de continuar.
 
Ojo que tampoco lo tiene fácil esta nueva Supergirl, porque el cine de superhéroes parece haber llegado a su cenit (o que al menos el público no lo hace triunfar como antaño, quizás por cierto empacho). Marvel lo ha notado y este año apunta a lo grande en cines con las nuevas de Spider-Man y Los Vengadores (dos pesos pesados), mientras que el nuevo universo DC lo hace con el presente film y Clayface en octubre.
 
No es por ser agorero, pero el Superman de James Gunn del pasado año, aún acabando siendo la película de superhéroes más taquillera del 2025, su total de 618,7 millones de dólares globales no parece mucho para las expectativas que había. Y las previsiones para este film dan para que uno se pregunte con inquietud si este nuevo universo DC llegará tan lejos como planean sus responsables o, al no alcanzar objetivos, se quedará por el camino. 
 
Una vez vista tengo que admitir que aunque creo que es un film entretenido, también es verdad que quizás podía haber dado más de sí, dejando a uno en ciertos momentos con la sensación de lo que podía haber sido en comparación con lo que acaba siendo. Eso sería lo que ocurre con Lobo, al que encarna con solvencia un Jason Momoa que nació para ese papel... pero al mismo tiempo te deja insatisfecho respecto al poco partido que sacan de él. 
 
En cuanto a la protagonista, hay que reconocer que Milly Alcock ha roto con la versión cándida del personaje en la serie de Melisa Benoist, y se acerca algo a la versión más oscura llevada a cabo por Sasha Calle en Flash. La ventaja es que aquí está mejor desarrollada que en el ejemplo citado, demostrando el amargor de la vida que le ha tocado vivir. Eso es algo más comprensible en los flashbacks que nos vienen a servir de orígenes de esta Kara Zor-El.
 
De todas maneras su presencia en el Superman de James Gunn fue poco más que un mero cameo, mientras que por contra su primo (de nuevo a cargo del actor David Corenwest) está demasiado presente en esta cinta, supongo que para recalcar el contraste de caracteres entre ambos personajes. Aún así aquí queda más claro el origen de Krypto, su apego a Kara y porque está moverá cielo y tierra para salvarlo en este film.
 
Por los avances previos muchos citaban si no sería esto la misma fórmula de Guardianes de la galaxia (la mayor aportación de Gunn al universo Marvel), pero aunque igual pueda tener alguna semejanza, lo que recuerda más por momentos es a la saga Mad Max. De esta toma como su más evidente referencia lo relacionado con el contrabando de esclavas para que los villanos puedan procrear, algo similar a lo visto en la película de 2015.
 
La protagonista está celebrando su 23 cumpleaños emborrachándose en un planeta con sol rojo (para que así le afecte lo que toma) cuando conoce a Ruthye, que quiere vengarse del bandolero Krem que asesinó a toda su familia. Otro detalle a destacar es la relación que se establece entre ambas, que se verán juntas con un objetivo común cuando el citado Krem envenene a Krypto. El problema es que el susodicho como villano tampoco es que deje huella
 
En resumidas cuentas, cuando se acaba de ver Supergirl (que por cierto no tiene ninguna escena tras los créditos) uno se queda con la sensación de que han querido hacer una historia sobre como superar el dolor por una pérdida, algo bastante presente en Kara y Ruthye, pero que el resultado final no logra subir más allá del mero entretenimiento, poniendo en duda, como he citado más arriba, su recepción y el futuro de este universo DC.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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