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miércoles, 7 de octubre de 2026

EL PRECIO DE LA RED, añorando a David Fincher (crítica sin spoilers)

En 2010 la película La red social se convirtió en todo un clásico moderno, sustentado en la excelente mano del director David Fincher, que con un muy acertado guion firmado por Aaron Sorkin logró explorar como fue la génesis de Facebook, una de las primeras redes sociales por antonomasia. Dicho film estaba basado en el libro de Ben Mezrich titulado Multimillonarios por accidente: El nacimiento de Facebook.
 
En el joven reparto de aquella película destacaba sin duda un brillante Jesse Eisenberg como Mark Zuckerberg, el creador principal de Facebook, si bien uno de los co-fundadores de la misma fue Eduardo Saverin, encarnado en la película de 2010 por un Andrew Garfield que aún estaba pendiente de meterse en las mallas del arácnido de Marvel, en las dos películas de The Amazing Spider-Man de 2012 y 2014.
 
Aunque Sorkin, el guionista del film de 2010, estaba interesado en escribir una secuela, de nuevo con David Fincher dirigiendo, al final ha tenido que ser él mismo el responsable aquí. No es el único, ya que tampoco vuelve Jesse Eisenberg, que se muestra moralmente disconforme con la forma de actuar de Zuckerberg en la vida real, por lo que rechazó repetir en el personaje pese a que le ofrecieron una buena oferta económica.
 
El relevo para encarnar al creador principal de Facebook lo toma en esta película el actor Jeremy Strong, al que se añaden Mikey Madison y Jeremy Allen White como protagonistas principales. Descrita más como complemento a La red social que como secuela de la misma, la historia se centra en cómo se destapó el secreto sobre los efectos peligrosos de Facebook (en cuanto a fomentar la polarización y la desinformación), que ellos conocían pero no remediaban. 
 
El precio de la red, un triángulo algo desequilibrado 
 
El trío protagonista diríamos que forma una línea de conexión entre los personajes de Mikey Madison y Jeremy Allen White, como la trabajadora de Facebook que empieza a olerse que ahí están ocultando algo, y el periodista al que acude para que destape la verdad. Pero para que fuera un triángulo más equilibrado tendría que ser más directa la presencia del Mark Zuckerberg de Jeremy Strong, pero el mencionado es algo así como un personaje colateral.
 
La historia se mueve en dos líneas temporales: la primera se centra en los varios encuentros entre una ninguneada Frances Haugen (una ingeniera de datos que igual ha visto más de lo que debería) y un Jeff Horwitz (periodista recién llegado a la oficina de San Francisco del Wall Street Journal) cuyas reuniones suelen girar sobre el hecho de que ella le va ofreciendo datos parciales (rehusando explayarse), pero él le solicita que le aporte más.
 
La otra línea temporal se centra en los ensayos que hace Mark Zuckerberg ante un grupo de asesores, los cuales le enseñan maneras correctas para comportarse de forma más humana (y no como si fuera alguien frío e insensible) ante una comisión del Senado. Frente a un Zuckerberg algo endiosado, al que nadie osa contradecir, en dicho "ensayo" también está presente un exempleado, al que da vida el actor Bill Burr, que no tiene miedo a decir lo que piensa.
 
Estando bien es tan evidente que podía haber estado mejor... 
 
¿Cual es el principal problema de este spin-off? (denominación si acaso más acertada que catalogarla como simple secuela) Falta la mano maestra de Fincher, porque Sorkin podrá ser todo lo buen guionista que se quiera, pero como director le falta el brío y la fuerza para dejar huella en un tema tan candente como el que está tocando, con lo cual esta El precio de la red (o El poder de la red en Latinoamérica) es una película convencional y correcta a secas.
 
Podía haber sido más, pero me imagino que sus responsables han pecado quizás de cautelosos, no solo ante ciertos hechos apenas esbozados (supongo que para evitar posteriores demandas millonarias), sino por incluso no mencionar para nada a Donald Trump. Eso se hace evidente en su tramo final, que transcurre durante el asalto al Capitolio de 2021, el cual según Sorkin fue promovido por la polarización derivada de los algoritmos de Facebook. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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sábado, 3 de octubre de 2026

SOULM8TE, el spin-off de M3GAN que llegó tarde (crítica sin spoilers)

Esta Soulm8te es la prueba fehaciente de que en ocasiones los estudios de Hollywood enseguida intentan expandir algunos éxitos más o menos moderados para sacar rendimiento... cuando a lo mejor la cosa no daba para tanto. En el presente caso se supone que es spin-off de la película M3gan, si bien este film se puede ver sin ningún problema aunque no se hayan visto ni la película citada ni su posterior secuela. ¿Cual ha sido el periplo de Soulm8te hasta ver la luz? Repasemos...
 
En enero de 2023 se estrenó la película M3gan, que tampoco inventaba nada nuevo, porque se podría considerar una versión modernizada de la franquicia Muñeco diabólico llevada hasta nuestra actual era con cada vez más avanzada tecnología. De hecho la mencionada saga de Chucky ya tuvo un inesperado remake que tampoco era tan espantoso (al menos bajo mi punto de vista), y que se orientaba también en esa premisa de tecnología que pierde el control, un tema muy recurrente.
 
La cuestión es que si M3gan costó apenas unos 12 millones de dólares, y a nivel mundial recaudó más de 180, ahí había un filón que tenían que explotar... o eso pensaron. En el verano de 2025 se estrenó M3gan 2.0, con un presupuesto estimado de entre 15 y 25 millones, y que se tuvo que conformar con una recaudación mundial de apenas unos 39 millones, dejando claro que esa franquicia no daba más de sí. Pero por entonces Soulm8te ya estaba en marcha, ¿que hacemos con ella?
 
Soulm8te no despertaba confianza a sus responsables 
 
En principio estaba previsto que llegara a los cines en enero de este 2026, pero Universal retiró el film de su calendario de estrenos cuando faltaban pocas semanas. Aunque siguió la tónica habitual de coste bajo-medio con el que suele operar en sus proyectos de terror y/o suspense la productora Blumhouse  (en este caso junto con Atomic Monster), el cual se cree que rondaba entre los 15 y los 20 millones, el fiasco de la secuela de M3gan les hizo recular.
 
Buscando un nuevo distribuidor (me imagino que un caso similar a la reciente Coyote vs.Acme cuando Warner renegó de ella y Ketchup Entertainment la salvó del olvido) supongo que no debió de salir nadie, ya que al final cambió la estrategia de Universal y se decantaron por un lanzamiento directo bajo demanda en lugar de cines. Eso fue el pasado 1 de agosto, y justo dos meses después ha sido Disney Plus quien la ha estrenado de forma oficial.
 
Tampoco cuenta nada nuevo, pero al menos se deja ver
 
El mayor hándicap de esta película es llegar después de otros títulos bastante similares como fueron Alice (Subservience) con Megan Fox y La acompañante (Companion) con Sophie Thatcher. A su favor hay que admitir que no toma vericuetos tan manidos como el primer título citado (que tenía guiños a la saga Terminator que creo que fue lo que también hundió a la secuela de M3gan), aunque también dista de ser una sátira tan simpática como era la segunda. 

La premisa de la historia se centra en un viudo programador informático, que decide adquirir un androide con inteligencia artificial para intentar sobrellevar el reciente fallecimiento de su esposa (se sugiere una crisis de soledad por duelo). Su intento por conseguir que la experiencia con la máquina sea lo más humana posible le llevará a modificar sus parámetros, pero los resultados crean una dependencia emocional al robot que le pondrán en más de un aprieto.
 
Con un reparto correcto aunque desconocido para mí, eso supongo que actuó a mi favor a la hora de poder disfrutar más del resultado final. Tampoco es que sea ninguna maravilla, porque su premisa de androide que pierde el control ya se ha visto antes, no solo en los títulos que he citado sino en tantos otros más o menos similares que pulularán por ahí (la lista de films sobre los peligros de la inteligencia artificial es bastante notoria).  
 
En resumidas cuentas
 
Al final Soulm8te resulta una película que se deja ver sin mayores pretensiones, y aunque se sustente sobre un esquema previsible y ya algo manido (donde te ves venir casi todo lo que va a pasar), se beneficia de un acertado ritmo, con el que es difícil aburrirse. Sus detalles eróticos y sangrientos sugieren más que muestran (atención al de la estrechez vaginal como arma) y, como siempre en estas franquicias, el final deja la puerta abierta a más.
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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miércoles, 30 de septiembre de 2026

DIGGER, madre del amor hermoso que esperpento... (crítica sin spoilers)

Resulta muy evidente que con esta Digger el actor Tom Cruise intenta posicionarse para ganar un Oscar, algo que aún se le resiste. Y no será por no haberlo intentado: ha estado nominado como mejor actor por Nacido el 4 de julio (1989) y Jerry Maguire (1996), y como mejor actor secundario por Magnolia (1999) e incluso como productor por Top Gun: Maverick (2022), pero no ha ganado ninguno de ellos (aunque si lo hizo curiosamente por dichos títulos como actor en los Globos de Oro de los años respectivos de las tres primeras).
 
De todas maneras si ha recibido un Oscar honorífico a finales de 2025 por su amplia carrera y por su defensa de los cines, pero eso supongo que no le compensa no haberlo conseguido por méritos propios. Por eso me imagino que debió volcarse en su faceta de estrella, lo que le llevó (entre otras, y mientras el cuerpo le aguantase) a los ocho films de Misión Imposible estrenados a lo largo de casi tres décadas, en los que se arriesgó rodando las escenas de acción él mismo.
 
Pero, como he citado, el cuerpo aguanta lo que aguanta, y el señor Tom Cruise ya tiene 64 años (aunque nadie lo diría), por lo que deja de lado la acción y vuelve a eso de intentar demostrar que es también un actor con un papel que, por anticipado, me recordó a su Les Grossman, el grotesco personaje al que encarnó en Tropic Thunder ¡Una guerra muy perra!, dando muestras de versatilidad y sentido del humor. 
 
En esta ocasión, y de la mano del director Alejandro González Iñárritu (ganador de dos Oscars en esa categoría por Birdman (o la inesperada virtud de la inocencia) y El renacido, además de otros dos, uno como productor y otro como guionista de la primera de ellas, a lo que sumar otro especial de la Academia de Hollywood) se ha metido en una sátira medioambiental sobre el planeta que estamos dejando a las próximas generaciones.
 
Digger, cuando la sutilidad brilla por su ausencia 
 
Fíjate que sobre el papel este film no tenía mala pinta, ya que es muy notorio que con la (abusiva) acción del hombre sobre los recursos de nuestro planeta, está haciendo que este se defienda con un cambio climático que paulatinamente tan solo puede ir a peor. Criticar eso está bien si lo haces de manera justificada, pero aquí a Iñárritu se le va la mano con una sátira pretenciosa, grandilocuente, grotesca y esperpéntica, que se hace incluso indigesta de ver.
 
Tom Cruise, como protagonista principal, encarna a Digger Rockwell un despreciable millonario, al que le trae sin cuidado lo que pase, y a quien le pase, mientras él siga ganando dinero. ¿Se podría considerar una crítica contra magnates al estilo de Donald Trump? Eso dependerá según opiniones, pero lo que queda claro es que mientras el antes citado Les Grossman al que encarnó Cruise era un malvado simpático, su Digger es la total antítesis.
 
La histriónica sobreactuación de su protagonista (resulta despreciable, arrogante, vanidoso, engreído, grosero, zafio y todo adjetivo descriptivo negativo que te puedas imaginar) se intenta justificar con un giro meta bastante desconcertante, que te hace dudar sobre lo que estás viendo, hasta que queda justificado de manera a todas luces insatisfactoria: ¿es justicia divina para los malvados, y pueblo espectador complacido? Esa compensación no me gusta.
 
Reflejos de nuestra actualidad de cada día 
 
De todas maneras, y aunque aquí el presidente de los Estados Unidos lo encarne (de manera también bastante histriónica) John Goodman, la sombra de Trump está presente en momentos como el de la bendición, que recuerda a otra reciente del actual mandatario de la Casa Blanca. Ahí si que aciertan porque da la misma vergüenza ajena que dio la real, pero son momentos puntuales en una sátira que se deja llevar por el exceso y la total falta de sutilidad.
 
Algunos críticos han querido comparar esta película con Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú? de Stanley Kubrick (director cuya película póstuma fue Eyes Wide Shut, con el aquí presente Tom Cruise). El problema es que Iñárritu dista mucho de ser Kubrick, y al final este film es un grotesco y esperpéntico exabrupto que viene a decir algo ya sabido: el mundo está dirigido por unos necios ególatras, a los que les importamos entre nada y menos. 
 
CALIFICACIÓN: Mala (1/5)

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viernes, 18 de septiembre de 2026

COYOTE VS.ACME, justicia metareferencial (crítica sin spoilers)

Es increíble el preámbulo al presente film, y es que esta Coyote vs.Acme estaba lista para su estreno en el pasado 2023. Pero en Warner Bros., en una decisión un tanto cuestionable, se pensó que no merecía la pena que se viera en cines (ni en ninguna otra parte): iban a deshacerse de ella para deducir impuestos. No es la única que ha pasado por ese trance, pero al menos ha sido la más afortunada, al encontrar un salvador.
 
Otros títulos que no tuvieron la misma suerte fueron Scoob! Holiday Haunt y Batgirl. En el primer caso era la secuela de la película de animación ¡Scooby!; pese a estar casi completada y lista, según comentó uno de sus directores. En el segundo caso, y también casi completada, se descartó una Batgirl que tenía a Michael Keaton como Batman, tras verlo en Flash, y a Brendan Fraser encarnado al villano Luciérnaga.
 
Donde esas dos no tuvieron suerte, la misma sonrió al presente film: Ketchup Entertainment, una distribuidora independiente, compró los derechos globales de esta película por 50 millones de dólares. En la Warner pretendian una deducción fiscal de 30 millones, mientras que Ketchup ha recaudado lo que pagó por ella sólo en el mercado americano, en una batalla tipo David contra Goliat, en la que el pequeño vence al gigante.
 
Más allá de que las películas defenestradas fueran mejores o peores (admito que ¡Scooby! cuando la vi se me hizo un tanto extraña, por lo que su secuela no se que tal hubiera estado, mientras que Batgirl murió antes de nacer, porque ya se había dado carpetazo al anterior universo DC en cines, en beneficio del que inició James Gunn en 2025) quien sale perdiendo es el espectador, que se queda sin poder juzgar por si mismo.
 
Coyote vs.Acme, el origen de la película 
 
Es anecdótico pero el mencionado James Gunn es productor y coautor de la historia del presente film, junto a Jeremy Slater y Samy Burch. Pero en el origen de todo está en un artículo satírico escrito por Ian Frazier (humorista estadounidense) que se publicó en la revista The New Yorker el 26 de febrero de 1990. Escrito de forma burocrática, formal y solemne (con un riguroso lenguaje legal, cual si fuera un alegato inicial por un juicio de responsabilidad civil) un abogado ficticio llamado Harold Schoff demanda a la corporación Acme en nombre del Coyote.  
 
En el artículo dicho letrado argumenta que su cliente Wile E.Coyote demanda a Acme por varios millones de dólares en concepto de daños y perjuicios, ya que la citada corporación le ha vendido de forma sistemática productos defectuosos que le afectaron de manera física y emocional. Enumerando muchos ejemplos se argumenta que dichos problemas no vienen de la torpeza de Coyote, sino de la mala fabricación de los productos Acme.
 
Justicia poética con doble sentido (real y ficticio) 
 
Partiendo de dicha base esta película nos muestra a su incansable protagonista persiguiendo de una forma obsesiva a un Correcaminos al que nunca alcanza. Pero cansado de que los productos Acme que usa para ello le fallen una y otra vez de forma continuada, contrata a Kevin Avery, un abogado con pocas aspiraciones (interpretado por el actor Will Forte) para demandar a la gran corporación, responsable de todos sus percances. 
 
Aunque en un principio actúa de forma conformista frente a Buddy Crane, el abogado corporativo que defiende a Acme (a cargo de un divertido John Cena), el letrado que representa al Coyote pronto se da cuenta de que se encuentra en medio de un litigio a favor de las pobres víctimas sin opciones para lograr enfrentarse a arrogantes corporaciones que se creen intocables. Chiste satírico en los créditos iniciales: incluso Warner pertenece a Acme. 
 
A partir de dicha premisa se establece una búsqueda de pruebas por parte del Coyote y su equipo legal, en el que se verán cameos de mayor o menor duración de muchos personajes de los Looney Tunes como Porky, Piolín, Silvestre, Bugs Bunny, el gallo Claudio, Elmer Fudd o la abuelita. Pero el guiño cinéfilo está en el doctor Lorre, una caricatura animada del mítico actor Peter Lorre, que al inicio del film descubre lo que trama Acme pero es descubierto.
 
Coyote vs.Acme, en resumidas cuentas
 
¿Qué le ocurre a Warner para querer deshacerse de una película así? Es tan fácil ver el paralelismo entre Coyote y Acme con la propia película y los que quisieron eliminarla. Estamos sin duda ante el mejor uso que se ha hecho de los Looney Tunes en años, muy superior a (por ejemplo) Space Jam y su secuela. Puede recordar a ¿Quien engañó a Roger Rabbit? por su mezcla de realidad y animación, aunque no alcanza su nivel.
 
Al final lo que queda es una película cuyo uso (quizás algo excesivo) de humor splastick convencerá a los más pequeños, mientras que para los adultos queda una mordaz sátira sobre los abusos de poder por parte de las grandes corporaciones. La mano de Gunn como productor se puede notar en su aprecio hacia los más indefensos, sensibilidad que también dejó muy patente en Guardianes de la galaxia vol.3 con el origen de Mapache Cohete. 
 
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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miércoles, 16 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL (2026), mejorando algo lo previo (crítica sin spoilers)

Dentro de las adaptaciones de videojuegos, el que puede que sea el que más películas ha generado sería Resident Evil. Si me centro en ellas tan solo, las mismas dieron para una franquicia inicial de seis películas, un posterior reboot que no cubrió las expectativas que pretendían (el único que admito que no he visto de todos estos films) y ahora este nuevo intento, dirigido por Zach Cregger, responsable de Barbarian y Weapons.
 
Al tratarse del género de terror, uno de los más rentables, es lo que supongo que explica el éxito de esta saga, si bien para mí tan solo el primero (del 2002) es un buen entretenimiento, que además coincidió en salir justo en el momento (principios de los 2000) en que se disparó el éxito de las distopías que se situaban en apocalipsis zombis de todo tipo y condición. Otro título que despuntó fue por ejemplo The walking dead. 
 
De las seis primeras, cuatro de ellas de Paul W.S.Anderson (el esposo de Milla Jovovich, actriz protagonista de todas ellas) la que menos costó fue la primera (33 millones de dólares) y la que más la quinta (65 millones). La más exitosa fue la cuarta (300 millones) y la que menos la primera (casi 103 millones). Por eso el reboot de 2021 (costó 25 millones y recaudó casi 42 millones), palidece ante las cifras del resto. 
 
Con la excepción de la primera (y por la novedad, y el momento en que salió), todo lo que ha venido después ha tenido una calidad que brillaba por su ausencia (el denominado Capítulo final era un bodrio), de ahí que no quisiera arriesgarme con el reboot de 2021. Pero el responsable de esta es el mismo que el de Barbarian (que descubrí en televisión) y Weapons (que vi de estreno en cine), dos films que me convencieron, de ahí que eso levantara mi curiosidad.
 
Resident Evil (2026), una franquicia sobreexplotada 
 
Quizás por llevar un poco de expectativas (un poco, tampoco es que esperara una maravilla, pero si al menos una película mejor) me ha decepcionado encontrarme con el trabajo más genérico de su director, quedando de forma bastante clara por debajo de sus dos anteriores películas (que tampoco es que fueran obras maestras, pero me convencieron más). Supongo que será problema del género en si, tan explotado que ya difícilmente me asombra.
 
Como no soy aficionado a los videojuegos no conozco los entresijos de esta franquicia, más allá de lo más básico visto en sus adaptaciones hasta la fecha, pero me imagino que muchos quedarán decepcionados por el hecho de que Cregger no adapta ningún juego en particular (aunque guiños hay) sino que ofrece "una historia periférica" (según él mismo la ha definido) que se centra en las peripecias de un mensajero que tiene que entregar un envío en Raccoon City. 
 
El protagonista encarnado por el actor Austin Abrams (que ya trabajó con Cregger en su anterior Weapons) vendría a ser, salvando las distancias, un estilo de personaje como el de John McClane de la saga Jungla de cristal (como mínimo de la primera de ellas): un tipo normal y corriente, que se ve metido en una situación que le sobrepasa, y de la que lucha contra viento y marea para poder salir. El problema está en que las referencias son otras.
 
Más allá de que pueda tener un mayor o menor número de guiños, no solo al universo de los videojuegos sino incluso a la propia forma de jugar en ellos, encontré similitudes a películas como La Cosa (El enigma de otro mundo) o sagas como el manga Parasyte (que se ha expandido a otros formatos). De esta última sería esa "fusión" que se puede hacer entre pedazos (ignoro si es canónica en esta franquicia), y que explica lo que sale por la puerta en el póster. 
 
Una clara mejora de lo previo (lo cual tampoco era muy difícil) 
 
Lo que me ha asombrado, teniendo en cuenta que su responsable dice haber reducido el humor, porque en un principio no funcionaba, son muchas situaciones que provocaron la risa en la sala a la que asistí al pase, pero que a mi me dejaron más bien indiferente. La más acertada sería quizás la relacionada con la nulidad del protagonista con las armas (no es más que un simple mensajero sanitario), y cierta situación recurrente con la que se irá topando. 
 
El problema, quizás por mi parte, es que uno ha visto y/o leído tantos apocalipsis de zombis y/o infectados de todo tipo y condición, que el periplo del protagonista suena a más de lo mismo, con engendros de todo tipo y condición para satisfacer a los amantes del gore. Eso sí, resulta innegable su acertado ritmo, que para si lo quisiera series tan dilatadas como The walking dead. Y bueno, sin duda mejora lo previo, aunque tampoco lo tenía muy difícil que digamos. 
 
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)

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sábado, 12 de septiembre de 2026

VAIANA (2026), seguimos fotocopiando (crítica sin spoilers)

He recuperado el remake de Vaiana estrenado el pasado mes de julio. En este caso hice adrede lo de dejarlo para más adelante, ya que no quería arriesgarme con el resultado final. Tampoco es que fuera muy raro suponer que sería como casi todos los que la anteceden (pocos se salvan), pero es que en este caso marca un récord del que no se si sentirán muy orgullosos: este remake llega menos de 10 años después de su original animado.
 
Está asumido que la imaginación está muerta y enterrada en el Hollywood de hoy en día, y que es sin duda mucho más cómodo hacer una secuela o remake de algo que ha tenido algún éxito, que arriesgarse con otra novedad que aún está sin testar. Pero más allá de que luego el resultado sea mejor o peor, sería algo innegable que eso son decisiones muy acomodaticias. En casos como este se hace aún más evidente esa pereza.
 
De la misma manera que muchos que la preceden, este remake en "acción real" (sarcástico eufemismo, puesto que se sustituye por mucha animación digital, como ocurrió por ejemplo con la versión que se estrenó en 2019 de El Rey León) se supone que opta por el respeto al film original y se limita a fotocopiarlo, con algún pequeño detalle por aquí y por allá, pero contando en esencia la misma historia. 
 
Vaiana (2026), las prisas de Disney por sacar remake live-action de todo
 
Como sería absurdo dejar referencia de una cinta que es tal cual a su homónima de hace menos de una década, para eso ya está la crítica que hice en su día de la película original animada (que tampoco es que me fascinase). Estrenada a finales de 2016, en temporada navideña, el film fue todo un éxito que acumuló más de 640 millones de dólares de recaudación a nivel global, por lo que Disney tenía ganas de amortizar más la franquicia.
 
Curiosamente, y también en temporada navideña (por más que los escenarios donde transcurre la hagan más lógica para el verano), el pasado 2024 se estrenó una secuela titulada Vaiana 2 (tampoco se calentaron mucho la cabeza) que era algo así como un apaño en forma de película de lo que en origen iba a ser una serie para la plataforma de streaming Disney Plus. Y aún siendo una secuela inferior, superó los 1.000 millones de dólares de recaudación global.
 
Ya cuando se estrenó dicha continuación se estaba rodando el presente remake, y las previsiones que me hacia yo la ponían al nivel de otras fotocopias previas como La Sirenita o Blancanieves. Una vez vista confirmo que no me equivocaba con mis presunciones, por lo que remito a lo que en su día dije de la cinta original, porque coincide con la misma en virtudes y errores, a lo que suma ahora poco de lo primero y más de lo segundo.
 
Disney sigue fotocopiando toda su filmografía 
 
En el caso de los aciertos de este remake está el respeto a la cultura polinesia, tanto a sus costumbres como a los actores elegidos para los personajes principales. En ese sentido destaca la joven Catherine Laga'aia, actriz y cantante australiana de raices polinesias, que tiene a su cargo interpretar a la protagonista principal, cumpliendo con eficacia en su labor de trasladar a imagen real a la Vaiana animada que conocíamos hasta ahora.
 
Por contra, más allá de un elenco funcional para lo que se requiere de ellos, destaca (y no para bien) el Maui al que da vida Dwayne Johnson, que ya fue quien le puso voz al mismo personaje en los films de animación. Ahí radica un claro problema en estas traslaciones: mientras que en las previas veías a Maui con la voz de Johnson, aquí ves al citado Dwayne intentando ser Maui sin conseguirlo, a lo que no ayuda su ridícula caracterización (en especial la peluca).
 
En resumen este remake de Vaiana no se justifica de ninguna forma (casi 320 millones con un presupuesto de 250 dan fe de que no ha cumplido expectativas). Si la apruebo por la mínima es por ser exactamente lo mismo que el film de 2016 en que se basa, si bien eso es un arma de doble filo, dejándote con la sensación de mero plato recalentado. Incluso el gallo Heihei, que animado me hizo gracia, tiene aquí un aspecto más inquietante que cómico. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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jueves, 10 de septiembre de 2026

EN LA ZONA GRIS, funcional pero convencional (crítica sin spoilers)

Esta película marca la tercera colaboración entre el actor Henry Cavill y el director Guy Ritchie. La primera fue Operación U.N.C.L.E. del año 2015, que era la adaptación de una antigua serie televisiva conocida en España como El agente de CIPOL, en la cual Cavill demostró bien que tenía lo que había que tener para poder encarnar a James Bond, con un personaje que parecía un trasunto del citado agente 007. Por desgracia no fue así, pero el film es tremendamente disfrutable.
 
La siguiente colaboración entre ambos tardó casi una década en llegar, y fue El ministerio de la guerra sucia, que admito que no vi en su día cuando se estrenó en cines, sino que la descubrí en su primera emisión televisiva en abierto. Dicho título me dejó tan convencido que lo he repetido en otro pase posterior, si bien en taquilla fue un fracaso que no llegó ni a los 30 millones globales frente a un presupuesto del doble (60 millones de dólares).
 
Allí coincidió con Eíza González, actriz y cantante mexicana que es la protagonista femenina de esta En la zona gris. Por su parte en cuanto a Jake Gyllenhaal ya trabajó antes con este realizador en el film Guy Ritchie: El pacto. Más allá de que al mencionado director se le pueda valorar (o no) como un autor de prestigio, es justo admitir que pese a ciertos vaivenes en su filmografía, cuando le va bien algunas de sus obras tienen un innegable toque personal.
 
Muchas críticas previas de esta película han hecho una valoración del film a tenor de su propio título, mencionando que en este caso estaríamos ante una película tan funcional como convencional, en la que ese supuesto toque algo personal de su responsable luce de una forma irregular, y que por lo tanto estaría en ese difuso gris donde se situaría algo que no está ni entre lo mejor ni entre lo peor de su director. Una vez vista no puedo menos que darles la razón.
 
En la zona gris, buen reparto pero discreto resultado 
 
En cuanto a la historia en sí, esa zona gris del título se refiere a la manera de proceder que tiene Rachel Wild (a cargo de una solvente Eiza Gonzalez, eficaz y auténtica protagonista). Combinando métodos legales así como otros que no lo son tanto (de ahí el matiz colorido del título) se dedica a recuperar préstamos millonarios que no son devueltos dentro de lo que se acordó para ello, usando un equipo de confianza liderado por Sid (Cavill) y Bronco (Gyllenhaal).
 
Sería justo en estos dos expertos personajes donde más se notaría ese toque propio de su responsable, ya que su química en pantalla es innegable, sabiendo a poco lo que aquí nos ofrecen de ellos. Ahora que quien sale peor parada sería una algo desaprovechada Rosamund Pike, cuyo personaje de Bobby Sheen queda apenas perfilado, siendo la propia actriz quien consigue sacar el mejor partido del escueto tiempo que le otorgan en pantalla. 
 
El villano de la función sería Manny Salazar (encarnado por un correcto Carlos Bardem, hermano mayor de Javier Bardem). Sería un mafioso criminal a la que la empresa a la que representa Bobby Sheen le concedió un préstamo de mil millones de dólares que ahora no quiere devolver. Es ahí donde entra Rachel Wild y su equipo de confianza, que asegura que podrá lograr el éxito allí donde otros han fallado, planificando como lo llevarán a cabo.
 
Es justo eso otra de las desventajas de la película: teniendo en cuenta su escueto metraje (apenas 98 minutos, con títulos de crédito incluidos) resulta algo desconcertante que la planificación de lo que van a hacer ocupe los dos tercios iniciales del film, dejando la acción tan solo para su tramo final. Eso provoca que se intente complicar un esquema narrativo que no lo necesita, ya que se ha visto en multitud de otros productos de acción similares. 
 
En resumidas cuentas
 
En la zona gris no es sólo el título de la película, sino que podía tildarse así la manera en la que Ritchie cumple a la hora de desarrollar la historia, ya que lo mismo que hace él bien lo podría hacerlo cualquier otro director más o menos solvente en el género de acción. El resultado final es entretenido pero no deja de sustentarse por un esquema un tanto simple, que ya ha mostrado su eficacia en multitud de ejemplos, pero que intentan complicar de forma innecesaria.
 
Curiosamente esta En la zona gris se estrenó en la cartelera americana el pasado mes de mayo (aquí en España llega cuatro meses más tarde) pasando totalmente desapercibida ya que logró poco más de 5,7 millones de dólares, mientras que en el resto del mundo su suerte ha sido un poco mejor (ha logrado 22 millones), pero marcando otro fracaso de taquilla para su responsable, con un acumulado global de menos de 28 millones cuando su presupuesto fue de 70. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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lunes, 31 de agosto de 2026

DULCE SABOR A MUERTE, helado destripado (crítica sin spoilers)

Mi interés por Dulce sabor a muerte (título español para el original Ice Cream Man) se debe a que en un principio pensé que quizás fuera la adaptación del cómic Ice Cream Man: El Heladero, del cual me he leído varios tomos de la biblioteca. Se trata de una serie de relatos al estilo de The Twilight Zone o Black Mirror, con el inquietante heladero del título como nexo de unión, siendo algunas de las historias incluidas tan desconcertantes como inquietantes.
 
Pero no, tal relación entre esta película y ese cómic no se produce. En este caso su premisa es mucho más sencilla y visceral (tomándose este último calificativo de manera bastante fiel). En un apacible y tranquilo pueblo aparece un misterioso heladero (interpretado por Ari Millen) el cual, a bordo de su camión, consigue vender sus dulces a casi todos los niños. Todo muy idílico hasta que eso provoca que los chavales pasen a ser brutales asesinos contra los adultos. 
 
El tráiler español ya deja patente, bien a las claras, que estamos ante una película que no se corta para nada en cuanto a las salvajadas, por lo que quien vaya a verla tiene que tener claro que aunque aparezcan niños, no sería apropiada para ellos (al menos para los más pequeños, aunque incluso puede que ciertos adultos tuerzan el gesto ante según que bestialidades que se ven aquí). Estamos ante una animalada tan cafre que se nota que sus responsables la disfrutaron.
 
Dulce sabor a muerte, inspiraciones diversas 
 
Si hace poco se estrenaba El final de Oak Street, de la cual parte de la crítica (entre la que me incluyo) notó un homenaje más que evidente al espíritu de la factoría Amblin, eso quizás se puede hacer extensible (aunque sorprenda) a este film, ya que su escenario se plantea tan idílico como los vecindarios vistos en algunos títulos de dicha productora. Todo bonito, claro está, hasta que estalla un caos propio de una película de zombis de George A.Romero.
 
De todas maneras el hecho de que los "afectados" sean niños también puede recordar a Weapons, aunque Eli  Roth también compara su film con Los pájaros de Hitchcock (hay una escena que es un homenaje bastante claro), e incluso se pueden ver paralelismos con La invasión de los ultracuerpos (con los "poseídos" por el heladero intentando que también se cambien los que aún están libres). Pero la decisión final de hacer este film se la dio a Roth la franquicia Terrifier. 
 
En sí el heladero de esta película comparte con Art el payaso de la citada saga de Damien Leone el ser un personaje gestual y sin palabras, si bien aquí los crímenes no son suyos sino cometidos por los niños controlados por los helados. Cuando nos explican (con no mucha convicción) las justificaciones de lo que pasa se sugiere algo así como una maldición, con lo cual la moraleja final, a tenor de los hechos, podría ser "no mientas, o tarde o temprano pagarás las consecuencias".
 
Pero en origen la inspiración le vino al director Eli Roth en 2003, mientras promocionaba su película Cabin Fever. Al ver en una calle un camión de helados, con su música característica, tuvo un recuerdo nostálgico de su infancia, para luego pensar que pasaría si el heladero a bordo no fuera la buena persona que uno supone, siendo la música del camión una atracción para los niños similar a la de El flautista de Hamelín sobre las ratas.
 
En resumidas cuentas
 
Como he indicado más arriba, estamos ante una gamberrada de película que no se toma en serio a si misma, en la que los niños actores que intervienen se nota que se lo pasaron en grande haciendo el cafre a lo bruto. Eso no quita para que sea tan entretenida como demasiado superficial, tanto en su guion como a la hora de perfilar a los personajes, con lo cual se recrea quizás en exceso en las atrocidades más grotescas perpetradas por los niños.
 
La película se estrenó en la cartelera americana a principios de agosto, donde fue recibida por el público con indiferencia, que se hizo extensible al varapalo crítico. Tampoco ayudó mucho que su director confesara que utilizó I.A.generativa para ciertas escenas (las animaciones al estilo clásico) o, ya fuera del ámbito cinematográfico, la controversia por el respaldo de Roth a las acciones militares israelíes en Gaza, o sus declaraciones sobre el pueblo palestino.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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miércoles, 19 de agosto de 2026

INSIDIOUS: FUERA DEL MÁS ALLÁ, reiniciando (crítica sin spoilers)

Puede sorprender una nueva entrega de la franquicia Insidious (esta ya sería la sexta), pero es que la prueba de que el terror es un género de lo más rentable está en el hecho de que los presupuestos de las cinco entregas que la preceden (¡ojo, de todas ellas!) no han llegado ni a los 45 millones de dólares, siendo la más barata la primera (1,5 millones de dólares) y la más cara la previa a la presente (16 millones de dólares). De esta sexta entrega no se conoce presupuesto, pero se supone que se habrá mantenido en esos márgenes.
 
Con cifras tan escuetas en coste la verdad es que la taquilla siempre la ha acompañado, logrando la primera entrega la nada despreciable cifra de 100 millones de dólares a nivel global. Y eso sin desmerecer al resto: la segunda costó sólo 5 millones y recaudó 161,9 mientras que la tercera y cuarta costaron 10 millones cada una y lograron 113 y 167,9 millones respectivamente. La quinta, y previa a esta, costó 16 millones y alcanzó los 189, por lo que es un negocio redondo. 
 
Conocida también como La noche del demonio en Hispanoamérica, esta franquicia fue creada por James Wan y Leigh Whannell. El primero está muy relacionado con el género del terror, porque suyas son, entre otras, las entregas iniciales de Saw y Expediente Warren. Por su parte Leigh Whannell ha sido guionista con Wan en muchos de esos títulos, y como director suyas son El hombre invisible y Hombre Lobo.
 
Insidious: Fuera del más allá, elementos recurrentes 
 
Sobre la presente franquicia (Insidious), me suena de haber visto en televisión la primera, posterior a ver en cine la tercera entrega, que en su momento no me convenció de forma especial aunque tampoco me desagradó. En estas extensas sagas de terror hay detalles y elementos recurrentes, siendo principalmente aquí el personaje de Elise Rainier (encarnado por Lin Shaye), pese a su trágico destino ya en la primera. 
 
Aún así tuvo su presencia tanto en la segunda como en la quinta (que, junto con la primera, son las centradas en la familia Lambert), mientras que la tercera era una precuela (la única junto a esta que he visto en cines) y la cuarta se centraba en sus años de infancia. En Insidious: fuera del más allá su presencia es secundaria pero bastante trascendental para ayudar a la protagonista, algo que hará por mediación de otra médium como ella.
 
Una puerta de entrada para espectadores neófitos
 
Que pese a sus defectos (que los tiene) esta entrega me haya convencido como el simple entretenimiento que acaba siendo se debe probablemente a que mis expectativas eran más bien bajas (para muestra el seguimiento discontinuo que he hecho yo de esta franquicia), pero al ser un alto porcentaje de esta película un reinicio, no tenía la necesidad de información previa más allá de una breve mención a la familia Lambert como lo más esencial a todo lo anterior. 
 
La nueva protagonista de esta entrega es Gemma, una higienista dental que está criando sola a su hija después de que se nos ofrezca un prólogo donde vemos como ella misma no tuvo una infancia en condiciones, debido a la salud mental de su progenitora. El intento de Geema es criar a su hija de forma diferente a lo que tuvo ella, pero eso chocará con el hecho de descubrir sus inesperadas capacidades para contactar con el más allá.
 
Dichas aptitudes le permiten no solo visitar ese purgatorio repleto de almas atormentadas, sino también servir de puente para traerlas a nuestro mundo. Los espíritus (y lo que no son espíritus) la acosaran para conseguir pasar al mundo real, bien sea por las buenas o por las malas. Para ayudarla contará con la colaboración de Elise Rainier (el nexo de conexión con todo lo previo de esta saga), que le indicará como actuar.
 
Virtudes y defectos de una sexta entrega
 
La profesión de la protagonista (encarnada con solvencia por la actriz Amelia Eve) llevará a unos espeluznantes momentos que le quitarán a más de uno las ganas de ir al dentista. En algunos casos ciertos sustos se hacen previsibles, lo cual no es obstáculo para que resulten del todo funcionales. Eso mismo se puede decir de ciertos tópicos y detalles ya vistos hasta la extenuación en el género, pero que aquí se manejan de forma acertada.
 
En resumidas cuentas me imagino que los fans de esta franquicia quedarán contentos con esta sexta entrega, cuya misión de ser una secuela de reinicio creo que la cumple con solvencia. No es que tampoco sea especialmente innovadora (aunque tiene algunos momentos ingeniosos), pero al menos los elementos con los que juega ofrecen un entretenido resultado. El film tiene una escena entre créditos que se supone que es el ¿epílogo? de cierto personaje. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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jueves, 13 de agosto de 2026

EL FINAL DE OAK STREET, mis vecinos dinosaurios (sin spoilers)

Se puede decir que con El final de Oak Street se cierra lo que sería la temporada de estrenos veraniegos (sin relación con la estación en sí, que con el cambio climático no sería raro que se alargue más allá de la fecha de entrada del otoño, hacia el próximo 21 de septiembre). Como su campaña promocional ha dejado claro, estamos ante una película de dinosaurios, si bien fuera de la saga jurásica.
 
Dicha matización la hago ya que desde que en 1993 la primera entrega de Jurassic Park dirigida por Spielberg provocó un gran interés hacia estas criaturas, también es verdad que fuera de dicha saga no ha habido ningún éxito comparable. El ejemplo más reciente sería el film 65 con Adam Driver, que con un algo ajustado presupuesto de 45 millones de dólares acabó con una recaudación de apenas 60,7 a nivel global.
 
En este caso El final de Oak Street ha costado 85 millones de dólares, con lo cual para lograr ser rentable tiene que concluir su carrera comercial superando los 200 millones globales. No sé si lo logrará o no en el momento de escribir estas líneas, pero como mínimo hay que reconocer que es un título llamativo en cuanto a implicados: Ewan McGregor y Anne Hathaway como protagonistas y J.J.Abrams como productor.
 
El final de Oak Street, acerca de su realizador 
 
De todas maneras también es justo citar a su director (David Robert Mitchell), ya que fue el responsable de una película de terror "pequeña" (en cuanto a pretensiones) pero que ha conseguido ser un film de culto. Hablo de It Follows de 2014, que aunque descubrí años después en un pase televisivo, admito que como mínimo era una película de terror progresivamente inquietante, alejada (en parte) de los tópicos habituales en dicho género.
 
Esa no ha sido su única película, aunque si con la que ha logrado un mayor prestigio, pero si algo le ha distinguido a lo largo de toda su filmografía es su doble función como director y guionista, la cual repite también en El final de Oak Street, su obra con mayores expectativas, aunque solo sea por el hecho de contar con Ewan McGregor y Anne Hathaway (pese a que en su film previo tuvo a Andrew Garfield y tiene previsto otro con Jim Carrey).
 
En la estela de Amblin
 
Si bien antes he matizado que aunque en esta película haya dinosaurios, no estamos ante nada derivado de la popular saga jurásica, eso no quiere decir que no se note un cierto toque del Steven Spielberg de sus inicios, bien fuera como director o como productor bajo el sello Amblin. De hecho el presente film está ambientado en 1982 (lo cual es patente en multitud de detalles) en un idílico barrio suburbano, hasta que pasa algo tipo The Twilight Zone y suceden cosas.
 
Lo que en un principio era un tranquilo y pacífico vecindario, que bien podría ser colindante con los vistos en títulos como E.T., el extraterrestre o Poltergeist (Fenómenos extraños), sufre un fenómeno de causas desconocidas (aunque algo se sugiere) que lo traslada a la época de los dinosaurios. A partir de ahí, y cual si fuera una película de catástrofes más que una de terror, la familia Platt protagonista (Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella y Christian Convery) tendrán que lidiar con todo tipo de problemas para intentar sobrevivir a la pesadilla.
 
Es más o menos usual que en el género de desastres predomine más la desgracia consecuente que los personajes, apenas esbozados, pero eso aquí no ocurre. Tanto Anne Hathaway como Ewan McGregor dando vida al matrimonio Platt, envueltos en una crisis de pareja, resultan creíbles y logran la empatía del espectador, pese a que no se les pueda tildar de héroes sino más bien de esforzados supervivientes: son gente normal en una situación totalmente fuera de lo normal.
 
No es otra película jurásica más 
 
Habrá quien piense que en esencia no deja de ser lo mismo visto en la saga jurásica (gente huyendo de dinosaurios) pero cuidado porque aquí no se cortan con la violencia, que en la citada franquicia suele ser menos escabrosa y en ocasiones fuera de plano. Aparte de la citada crudeza también hay unos pocos toques de humor quizás algo grueso, que no sé si la hacen apta para que la vean niños pequeños que solo querrán ver dinosaurios, aunque quizás no así...
 
En el tramo final se produce un giro que (al menos a mí) me recordó a Regreso al futuro, ya que se crea una paradoja que salva un fatídico problema, pero me generó la incógnita sobre las versiones que vuelven a vivir la pesadilla, ya que el hecho parece inamovible. Pero son menudencias que no importan en un film de aventuras que funciona tan bien como este, con un claro sabor nostálgico desde su misma y destacable banda sonora de Michael Giachino.

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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martes, 28 de julio de 2026

SPIDER-MAN BRAND NEW DAY, crítica sin spoilers

Cinco años hemos esperado para que Spider-Man Brand New Day nos resuelva la situación de Peter Parker y su alter-ego arácnido, después de los hechos acaecidos en la exitosa Spider-Man No Way Home. Aún así es también un triunfo para su actor protagonista (Tom Holland), el cual se convierte en el intérprete que más veces ha dado vida a este superhéroe en la gran pantalla (cuatro, sin sumar sus apariciones en otros films del universo Marvel).
 
Si contamos en las últimas décadas (dejando aparte al actor Nicholas Hammond, que lo encarnó en la serie televisiva de los años setenta), el primero en ponerse las redes de Spider-Man fue Tobey Maguire, en la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi, entre 2002 y 2007, y que se quedó a las puertas de una cuarta entrega que se iba a estrenar en 2011 pero que al final fue cancelada (su fecha la tomó el primer film de Thor dirigido por Kenneth Branagh).
 
Después de eso llegarían las dos entregas de The Amazing Spider-Man (2012 y 2014), que no lograron avanzar más allá de esa cifra (aunque la segunda estaba plagada de guiños que sugerían opciones para seguir explorando el universo arácnido), debido a los pobres resultados que obtuvo la secuela estrenada en 2014. A partir de un breve cameo en la tercera entrega del Capitán América en 2016, Spider-Man dio el salto definitivo al MCU, apareciendo en siete films.
 
Spider-Man: Brand New Day, pasado y futuro arácnido 
 
Más allá de su presencia en la antes citada Capitán América: Civil War, así como en Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame, el personaje ha disfrutado de una trilogía inicial formada po Spider-Man: Homecoming estrenada en 2017, Spider-Man: Lejos de casa en 2019 y Spider-Man: No Way Home en 2021, a la que se añade esta Spider-Man: Brand New Day, que toma su título del polémico reinicio que tuvo en los cómics, que anuló su boda con Mary Jane.
 
Marvel, muy necesitada de alcanzar el éxito de antaño, se la juega con esta cuarta película de Spider-Man así como las dos cintas próximas de Los Vengadores (Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars). Se nota que han echado mano de primeras estrellas y se abstienen de correr riesgos que la han llevado a no conseguir repetir esa épica que alcanzaron con Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame (¡y no será porque no han estrenado cosas desde entonces!). 
 
Más allá de lo que le depare el futuro al arácnido de Marvel (el actor protagonista ya tiene 30 años, por lo que hay rumores de que en una hipotética futura entrega le daría el relevo a Miles Morales, e incluso el propio Tom Holland ha recomendado quien cree él que sería un buen Peter Parker) la única escena tras los créditos de Spider-Man Brand New Day nos ofrece una ¿sugerencia? mediante una simpática aplicación de donde puede que nos lo encontremos pronto...
 
Un nuevo día digno de mención
 
A mi me gustó mucho la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi (aunque la tercera fue como fue...), me convenció ya un poco menos las de Andrew Garfield (aún siendo entretenidas) pero no había acabado de conectar con el Spider-Man de Tom Holland en sus dos primeras entregas (demasiado legado de Iron Man y nada de tío Ben), siendo en la tercera estrenada en 2021 (quizás por el factor nostalgia) la que sí me dejó totalmente convencido. 
 
Pese a todo tenía mis dudas sobre esta cuarta debido a que los rumores situaban a muchos villanos, y ya sabemos que si se meten demasiados, el resultado no siempre convence. En este caso se rumoreó a Bumerang, Tarántula, Lápida, Escorpión e incluso los ninjas de La Mano, así como un Hulk furioso, además de la presencia del Punisher del actor Jon Bernthal. Pero la película presenta (y sorprende) con el personaje al que encarna Sadie Sink.
 
En cuanto a los otros, sin que en ningún momento den la imagen de estar desaprovechados, los más determinantes serían Hulk (porque Peter, debido a los cambios que experimenta, contacta con Bruce Banner) y sin duda alguna Punisher (con un resultado convincente), ya que el resto quedarían en un segundo e incluso tercer plano. Demostrando aquí con acierto y solvencia la vertiente urbana de Spider-Man, se echa en falta menciones a otros como Daredevil.
 
Como yo me aficioné a los cómics de este superhéroe gracias al coleccionable de Planeta-Agostini, en el mismo se recogían sus andanzas en los ochenta, por lo que me gustó la inclusión del personaje al que encarna Liza Colón-Zayas. En cuanto a Ned Leeds y a la MJ de Zendaya, se enfocan nuevas facetas tras lo acontecido en el film precedente. El cambio en la silla de director (Destin Daniel-Cretton, que ya dirigió la de Shang-Chi, toma el relevo de Jon Watts) es todo un acierto.
 
En resumidas cuentas
 
Spider-Man Brand New Day supera las dudas que podía levantar tanto su título como su nuevo responsable tras las cámaras, siendo una de las mejores películas del arácnido de Marvel, en este caso por marcar de forma patente su condición de superhéroe urbano (sin meter multiversos u otros conceptos más grandilocuentes) echándose en falta solo alguna mención a otro superhéroe urbano como es Daredevil (vigente con su serie televisiva).

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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