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miércoles, 16 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL (2026), mejorando algo lo previo (crítica sin spoilers)

Dentro de las adaptaciones de videojuegos, el que puede que sea el que más películas ha generado sería Resident Evil. Si me centro en ellas tan solo, las mismas dieron para una franquicia inicial de seis películas, un posterior reboot que no cubrió las expectativas que pretendían (el único que admito que no he visto de todos estos films) y ahora este nuevo intento, dirigido por Zach Cregger, responsable de Barbarian y Weapons.
 
Al tratarse del género de terror, uno de los más rentables, es lo que supongo que explica el éxito de esta saga, si bien para mí tan solo el primero (del 2002) es un buen entretenimiento, que además coincidió en salir justo en el momento (principios de los 2000) en que se disparó el éxito de las distopías que se situaban en apocalipsis zombis de todo tipo y condición. Otro título que despuntó fue por ejemplo The walking dead
 
De las seis primeras, cuatro de ellas de Paul W.S.Anderson (el esposo de Milla Jovovich, actriz protagonista de todas ellas) la que menos costó fue la primera (33 millones de dólares) y la que más la quinta (65 millones). La más exitosa fue la cuarta (300 millones) y la que menos la primera (casi 103 millones). Por eso el reboot de 2021 (costó 25 millones y recaudó casi 42 millones), palidece ante las cifras del resto
 
Con la excepción de la primera (y por la novedad, y el momento en que salió), todo lo que ha venido después ha tenido una calidad que brillaba por su ausencia (el denominado Capítulo final era un bodrio), de ahí que no quisiera arriesgarme con el reboot de 2021. Pero el responsable de esta es el mismo que el de Barbarian (que descubrí en televisión) y Weapons (que vi de estreno en cine), dos films que me convencieron, de ahí que eso levantara mi curiosidad.
 
Resident Evil (2026), una franquicia sobreexplotada 
 
Quizás por llevar un poco de expectativas (un poco, tampoco es que esperara una maravilla, pero si al menos una película mejor) me ha decepcionado encontrarme con el trabajo más genérico de su director, quedando de forma bastante clara por debajo de sus dos anteriores películas (que tampoco es que fueran obras maestras, pero me convencieron más). Supongo que será problema del género en si, tan explotado que ya difícilmente me asombra.
 
Como no soy aficionado a los videojuegos no conozco los entresijos de esta franquicia, más allá de lo más básico visto en sus adaptaciones hasta la fecha, pero me imagino que muchos quedarán decepcionados por el hecho de que Cregger no adapta ningún juego en particular (aunque guiños hay) sino que ofrece "una historia periférica" (según él mismo la ha definido) que se centra en las peripecias de un mensajero que tiene que entregar un envío en Raccoon City. 
 
El protagonista encarnado por el actor Austin Abrams (que ya trabajó con Cregger en su anterior Weapons) vendría a ser, salvando las distancias, un estilo de personaje como el de John McClane de la saga Jungla de cristal (como mínimo de la primera de ellas): un tipo normal y corriente, que se ve metido en una situación que le sobrepasa, y de la que lucha contra viento y marea para poder salir. El problema está en que las referencias son otras.
 
Más allá de que pueda tener un mayor o menor número de guiños, no solo al universo de los videojuegos sino incluso a la propia forma de jugar en ellos, encontré similitudes a películas como La Cosa (El enigma de otro mundo) o sagas como el manga Parasyte (que se ha expandido a otros formatos). De esta última sería esa "fusión" que se puede hacer entre pedazos (ignoro si es canónica en esta franquicia), y que explica lo que sale por la puerta en el póster
 
Una clara mejora de lo previo (lo cual tampoco era muy difícil) 
 
Lo que me ha asombrado, teniendo en cuenta que su responsable dice haber reducido el humor, porque en un principio no funcionaba, son muchas situaciones que provocaron la risa en la sala a la que asistí al pase, pero que a mi me dejaron más bien indiferente. La más acertada sería quizás la relacionada con la nulidad del protagonista con las armas (no es más que un simple mensajero sanitario), y cierta situación recurrente con la que se irá topando. 
 
El problema, quizás por mi parte, es que uno ha visto y/o leído tantos apocalipsis de zombis y/o infectados de todo tipo y condición, que el periplo del protagonista suena a más de lo mismo, con engendros de todo tipo y condición para satisfacer a los amantes del gore. Eso sí, resulta innegable su acertado ritmo, que para si lo quisiera series tan dilatadas como The walking dead. Y bueno, sin duda mejora lo previo, aunque tampoco lo tenía muy difícil que digamos. 
 
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)

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sábado, 12 de septiembre de 2026

VAIANA (2026), seguimos fotocopiando (crítica sin spoilers)

He recuperado el remake de Vaiana estrenado el pasado mes de julio. En este caso hice adrede lo de dejarlo para más adelante, ya que no quería arriesgarme con el resultado final. Tampoco es que fuera muy raro suponer que sería como casi todos los que la anteceden (pocos se salvan), pero es que en este caso marca un récord del que no se si sentirán muy orgullosos: este remake llega menos de 10 años después de su original animado.
 
Está asumido que la imaginación está muerta y enterrada en el Hollywood de hoy en día, y que es sin duda mucho más cómodo hacer una secuela o remake de algo que ha tenido algún éxito, que arriesgarse con otra novedad que aún está sin testar. Pero más allá de que luego el resultado sea mejor o peor, sería algo innegable que eso son decisiones muy acomodaticias. En casos como este se hace aún más evidente esa pereza.
 
De la misma manera que muchos que la preceden, este remake en "acción real" (sarcástico eufemismo, puesto que se sustituye por mucha animación digital, como ocurrió por ejemplo con la versión que se estrenó en 2019 de El Rey León) se supone que opta por el respeto al film original y se limita a fotocopiarlo, con algún pequeño detalle por aquí y por allá, pero contando en esencia la misma historia. 
 
Vaiana (2026), las prisas de Disney por sacar remake live-action de todo
 
Como sería absurdo dejar referencia de una cinta que es tal cual a su homónima de hace menos de una década, para eso ya está la crítica que hice en su día de la película original animada (que tampoco es que me fascinase). Estrenada a finales de 2016, en temporada navideña, el film fue todo un éxito que acumuló más de 640 millones de dólares de recaudación a nivel global, por lo que Disney tenía ganas de amortizar más la franquicia.
 
Curiosamente, y también en temporada navideña (por más que los escenarios donde transcurre la hagan más lógica para el verano), el pasado 2024 se estrenó una secuela titulada Vaiana 2 (tampoco se calentaron mucho la cabeza) que era algo así como un apaño en forma de película de lo que en origen iba a ser una serie para la plataforma de streaming Disney Plus. Y aún siendo una secuela inferior, superó los 1.000 millones de dólares de recaudación global.
 
Ya cuando se estrenó dicha continuación se estaba rodando el presente remake, y las previsiones que me hacia yo la ponían al nivel de otras fotocopias previas como La Sirenita o Blancanieves. Una vez vista confirmo que no me equivocaba con mis presunciones, por lo que remito a lo que en su día dije de la cinta original, porque coincide con la misma en virtudes y errores, a lo que suma ahora poco de lo primero y más de lo segundo.
 
Disney sigue fotocopiando toda su filmografía 
 
En el caso de los aciertos de este remake está el respeto a la cultura polinesia, tanto a sus costumbres como a los actores elegidos para los personajes principales. En ese sentido destaca la joven Catherine Laga'aia, actriz y cantante australiana de raices polinesias, que tiene a su cargo interpretar a la protagonista principal, cumpliendo con eficacia en su labor de trasladar a imagen real a la Vaiana animada que conocíamos hasta ahora.
 
Por contra, más allá de un elenco funcional para lo que se requiere de ellos, destaca (y no para bien) el Maui al que da vida Dwayne Johnson, que ya fue quien le puso voz al mismo personaje en los films de animación. Ahí radica un claro problema en estas traslaciones: mientras que en las previas veías a Maui con la voz de Johnson, aquí ves al citado Dwayne intentando ser Maui sin conseguirlo, a lo que no ayuda su ridícula caracterización (en especial la peluca).
 
En resumen este remake de Vaiana no se justifica de ninguna forma (casi 320 millones con un presupuesto de 250 dan fe de que no ha cumplido expectativas). Si la apruebo por la mínima es por ser exactamente lo mismo que el film de 2016 en que se basa, si bien eso es un arma de doble filo, dejándote con la sensación de mero plato recalentado. Incluso el gallo Heihei, que animado me hizo gracia, tiene aquí un aspecto más inquietante que cómico. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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jueves, 10 de septiembre de 2026

EN LA ZONA GRIS, funcional pero convencional (crítica sin spoilers)

Esta película marca la tercera colaboración entre el actor Henry Cavill y el director Guy Ritchie. La primera fue Operación U.N.C.L.E. del año 2015, que era la adaptación de una antigua serie televisiva conocida en España como El agente de CIPOL, en la cual Cavill demostró bien que tenía lo que había que tener para poder encarnar a James Bond, con un personaje que parecía un trasunto del citado agente 007. Por desgracia no fue así, pero el film es tremendamente disfrutable.
 
La siguiente colaboración entre ambos tardó casi una década en llegar, y fue El ministerio de la guerra sucia, que admito que no vi en su día cuando se estrenó en cines, sino que la descubrí en su primera emisión televisiva en abierto. Dicho título me dejó tan convencido que lo he repetido en otro pase posterior, si bien en taquilla fue un fracaso que no llegó ni a los 30 millones globales frente a un presupuesto del doble (60 millones de dólares).
 
Allí coincidió con Eíza González, actriz y cantante mexicana que es la protagonista femenina de esta En la zona gris. Por su parte en cuanto a Jake Gyllenhaal ya trabajó antes con este realizador en el film Guy Ritchie: El pacto. Más allá de que al mencionado director se le pueda valorar (o no) como un autor de prestigio, es justo admitir que pese a ciertos vaivenes en su filmografía, cuando le va bien algunas de sus obras tienen un innegable toque personal.
 
Muchas críticas previas de esta película han hecho una valoración del film a tenor de su propio título, mencionando que en este caso estaríamos ante una película tan funcional como convencional, en la que ese supuesto toque algo personal de su responsable luce de una forma irregular, y que por lo tanto estaría en ese difuso gris donde se situaría algo que no está ni entre lo mejor ni entre lo peor de su director. Una vez vista no puedo menos que darles la razón.
 
En la zona gris, buen reparto pero discreto resultado 
 
En cuanto a la historia en sí, esa zona gris del título se refiere a la manera de proceder que tiene Rachel Wild (a cargo de una solvente Eiza Gonzalez, eficaz y auténtica protagonista). Combinando métodos legales así como otros que no lo son tanto (de ahí el matiz colorido del título) se dedica a recuperar préstamos millonarios que no son devueltos dentro de lo que se acordó para ello, usando un equipo de confianza liderado por Sid (Cavill) y Bronco (Gyllenhaal).
 
Sería justo en estos dos expertos personajes donde más se notaría ese toque propio de su responsable, ya que su química en pantalla es innegable, sabiendo a poco lo que aquí nos ofrecen de ellos. Ahora que quien sale peor parada sería una algo desaprovechada Rosamund Pike, cuyo personaje de Bobby Sheen queda apenas perfilado, siendo la propia actriz quien consigue sacar el mejor partido del escueto tiempo que le otorgan en pantalla. 
 
El villano de la función sería Manny Salazar (encarnado por un correcto Carlos Bardem, hermano mayor de Javier Bardem). Sería un mafioso criminal a la que la empresa a la que representa Bobby Sheen le concedió un préstamo de mil millones de dólares que ahora no quiere devolver. Es ahí donde entra Rachel Wild y su equipo de confianza, que asegura que podrá lograr el éxito allí donde otros han fallado, planificando como lo llevarán a cabo.
 
Es justo eso otra de las desventajas de la película: teniendo en cuenta su escueto metraje (apenas 98 minutos, con títulos de crédito incluidos) resulta algo desconcertante que la planificación de lo que van a hacer ocupe los dos tercios iniciales del film, dejando la acción tan solo para su tramo final. Eso provoca que se intente complicar un esquema narrativo que no lo necesita, ya que se ha visto en multitud de otros productos de acción similares. 
 
En resumidas cuentas
 
En la zona gris no es sólo el título de la película, sino que podía tildarse así la manera en la que Ritchie cumple a la hora de desarrollar la historia, ya que lo mismo que hace él bien lo podría hacerlo cualquier otro director más o menos solvente en el género de acción. El resultado final es entretenido pero no deja de sustentarse por un esquema un tanto simple, que ya ha mostrado su eficacia en multitud de ejemplos, pero que intentan complicar de forma innecesaria.
 
Curiosamente esta En la zona gris se estrenó en la cartelera americana el pasado mes de mayo (aquí en España llega cuatro meses más tarde) pasando totalmente desapercibida ya que logró poco más de 5,7 millones de dólares, mientras que en el resto del mundo su suerte ha sido un poco mejor (ha logrado 22 millones), pero marcando otro fracaso de taquilla para su responsable, con un acumulado global de menos de 28 millones cuando su presupuesto fue de 70. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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lunes, 31 de agosto de 2026

DULCE SABOR A MUERTE, helado destripado (crítica sin spoilers)

Mi interés por Dulce sabor a muerte (título español para el original Ice Cream Man) se debe a que en un principio pensé que quizás fuera la adaptación del cómic Ice Cream Man: El Heladero, del cual me he leído varios tomos de la biblioteca. Se trata de una serie de relatos al estilo de The Twilight Zone o Black Mirror, con el inquietante heladero del título como nexo de unión, siendo algunas de las historias incluidas tan desconcertantes como inquietantes.
 
Pero no, tal relación entre esta película y ese cómic no se produce. En este caso su premisa es mucho más sencilla y visceral (tomándose este último calificativo de manera bastante fiel). En un apacible y tranquilo pueblo aparece un misterioso heladero (interpretado por Ari Millen) el cual, a bordo de su camión, consigue vender sus dulces a casi todos los niños. Todo muy idílico hasta que eso provoca que los chavales pasen a ser brutales asesinos contra los adultos
 
El tráiler español ya deja patente, bien a las claras, que estamos ante una película que no se corta para nada en cuanto a las salvajadas, por lo que quien vaya a verla tiene que tener claro que aunque aparezcan niños, no sería apropiada para ellos (al menos para los más pequeños, aunque incluso puede que ciertos adultos tuerzan el gesto ante según que bestialidades que se ven aquí). Estamos ante una animalada tan cafre que se nota que sus responsables la disfrutaron.
 
Dulce sabor a muerte, inspiraciones diversas 
 
Si hace poco se estrenaba El final de Oak Street, de la cual parte de la crítica (entre la que me incluyo) notó un homenaje más que evidente al espíritu de la factoría Amblin, eso quizás se puede hacer extensible (aunque sorprenda) a este film, ya que su escenario se plantea tan idílico como los vecindarios vistos en algunos títulos de dicha productora. Todo bonito, claro está, hasta que estalla un caos propio de una película de zombis de George A.Romero.
 
De todas maneras el hecho de que los "afectados" sean niños también puede recordar a Weapons, aunque Eli  Roth también compara su film con Los pájaros de Hitchcock (hay una escena que es un homenaje bastante claro), e incluso se pueden ver paralelismos con La invasión de los ultracuerpos (con los "poseídos" por el heladero intentando que también se cambien los que aún están libres). Pero la decisión final de hacer este film se la dio a Roth la franquicia Terrifier
 
En sí el heladero de esta película comparte con Art el payaso de la citada saga de Damien Leone el ser un personaje gestual y sin palabras, si bien aquí los crímenes no son suyos sino cometidos por los niños controlados por los helados. Cuando nos explican (con no mucha convicción) las justificaciones de lo que pasa se sugiere algo así como una maldición, con lo cual la moraleja final, a tenor de los hechos, podría ser "no mientas, o tarde o temprano pagarás las consecuencias".
 
Pero en origen la inspiración le vino al director Eli Roth en 2003, mientras promocionaba su película Cabin Fever. Al ver en una calle un camión de helados, con su música característica, tuvo un recuerdo nostálgico de su infancia, para luego pensar que pasaría si el heladero a bordo no fuera la buena persona que uno supone, siendo la música del camión una atracción para los niños similar a la de El flautista de Hamelín sobre las ratas.
 
En resumidas cuentas
 
Como he indicado más arriba, estamos ante una gamberrada de película que no se toma en serio a si misma, en la que los niños actores que intervienen se nota que se lo pasaron en grande haciendo el cafre a lo bruto. Eso no quita para que sea tan entretenida como demasiado superficial, tanto en su guion como a la hora de perfilar a los personajes, con lo cual se recrea quizás en exceso en las atrocidades más grotescas perpetradas por los niños.
 
La película se estrenó en la cartelera americana a principios de agosto, donde fue recibida por el público con indiferencia, que se hizo extensible al varapalo crítico. Tampoco ayudó mucho que su director confesara que utilizó I.A.generativa para ciertas escenas (las animaciones al estilo clásico) o, ya fuera del ámbito cinematográfico, la controversia por el respaldo de Roth a las acciones militares israelíes en Gaza, o sus declaraciones sobre el pueblo palestino.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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miércoles, 19 de agosto de 2026

INSIDIOUS: FUERA DEL MÁS ALLÁ, reiniciando (crítica sin spoilers)

Puede sorprender una nueva entrega de la franquicia Insidious (esta ya sería la sexta), pero es que la prueba de que el terror es un género de lo más rentable está en el hecho de que los presupuestos de las cinco entregas que la preceden (¡ojo, de todas ellas!) no han llegado ni a los 45 millones de dólares, siendo la más barata la primera (1,5 millones de dólares) y la más cara la previa a la presente (16 millones de dólares). De esta sexta entrega no se conoce presupuesto, pero se supone que se habrá mantenido en esos márgenes.
 
Con cifras tan escuetas en coste la verdad es que la taquilla siempre la ha acompañado, logrando la primera entrega la nada despreciable cifra de 100 millones de dólares a nivel global. Y eso sin desmerecer al resto: la segunda costó sólo 5 millones y recaudó 161,9 mientras que la tercera y cuarta costaron 10 millones cada una y lograron 113 y 167,9 millones respectivamente. La quinta, y previa a esta, costó 16 millones y alcanzó los 189, por lo que es un negocio redondo. 
 
Conocida también como La noche del demonio en Hispanoamérica, esta franquicia fue creada por James Wan y Leigh Whannell. El primero está muy relacionado con el género del terror, porque suyas son, entre otras, las entregas iniciales de Saw y Expediente Warren. Por su parte Leigh Whannell ha sido guionista con Wan en muchos de esos títulos, y como director suyas son El hombre invisible y Hombre Lobo.
 
Insidious: Fuera del más allá, elementos recurrentes 
 
Sobre la presente franquicia (Insidious), me suena de haber visto en televisión la primera, posterior a ver en cine la tercera entrega, que en su momento no me convenció de forma especial aunque tampoco me desagradó. En estas extensas sagas de terror hay detalles y elementos recurrentes, siendo principalmente aquí el personaje de Elise Rainier (encarnado por Lin Shaye), pese a su trágico destino ya en la primera. 
 
Aún así tuvo su presencia tanto en la segunda como en la quinta (que, junto con la primera, son las centradas en la familia Lambert), mientras que la tercera era una precuela (la única junto a esta que he visto en cines) y la cuarta se centraba en sus años de infancia. En Insidious: fuera del más allá su presencia es secundaria pero bastante trascendental para ayudar a la protagonista, algo que hará por mediación de otra médium como ella.
 
Una puerta de entrada para espectadores neófitos
 
Que pese a sus defectos (que los tiene) esta entrega me haya convencido como el simple entretenimiento que acaba siendo se debe probablemente a que mis expectativas eran más bien bajas (para muestra el seguimiento discontinuo que he hecho yo de esta franquicia), pero al ser un alto porcentaje de esta película un reinicio, no tenía la necesidad de información previa más allá de una breve mención a la familia Lambert como lo más esencial a todo lo anterior. 
 
La nueva protagonista de esta entrega es Gemma, una higienista dental que está criando sola a su hija después de que se nos ofrezca un prólogo donde vemos como ella misma no tuvo una infancia en condiciones, debido a la salud mental de su progenitora. El intento de Geema es criar a su hija de forma diferente a lo que tuvo ella, pero eso chocará con el hecho de descubrir sus inesperadas capacidades para contactar con el más allá.
 
Dichas aptitudes le permiten no solo visitar ese purgatorio repleto de almas atormentadas, sino también servir de puente para traerlas a nuestro mundo. Los espíritus (y lo que no son espíritus) la acosaran para conseguir pasar al mundo real, bien sea por las buenas o por las malas. Para ayudarla contará con la colaboración de Elise Rainier (el nexo de conexión con todo lo previo de esta saga), que le indicará como actuar.
 
Virtudes y defectos de una sexta entrega
 
La profesión de la protagonista (encarnada con solvencia por la actriz Amelia Eve) llevará a unos espeluznantes momentos que le quitarán a más de uno las ganas de ir al dentista. En algunos casos ciertos sustos se hacen previsibles, lo cual no es obstáculo para que resulten del todo funcionales. Eso mismo se puede decir de ciertos tópicos y detalles ya vistos hasta la extenuación en el género, pero que aquí se manejan de forma acertada.
 
En resumidas cuentas me imagino que los fans de esta franquicia quedarán contentos con esta sexta entrega, cuya misión de ser una secuela de reinicio creo que la cumple con solvencia. No es que tampoco sea especialmente innovadora (aunque tiene algunos momentos ingeniosos), pero al menos los elementos con los que juega ofrecen un entretenido resultado. El film tiene una escena entre créditos que se supone que es el ¿epílogo? de cierto personaje

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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jueves, 13 de agosto de 2026

EL FINAL DE OAK STREET, mis vecinos dinosaurios (sin spoilers)

Se puede decir que con El final de Oak Street se cierra lo que sería la temporada de estrenos veraniegos (sin relación con la estación en sí, que con el cambio climático no sería raro que se alargue más allá de la fecha de entrada del otoño, hacia el próximo 21 de septiembre). Como su campaña promocional ha dejado claro, estamos ante una película de dinosaurios, si bien fuera de la saga jurásica.
 
Dicha matización la hago ya que desde que en 1993 la primera entrega de Jurassic Park dirigida por Spielberg provocó un gran interés hacia estas criaturas, también es verdad que fuera de dicha saga no ha habido ningún éxito comparable. El ejemplo más reciente sería el film 65 con Adam Driver, que con un algo ajustado presupuesto de 45 millones de dólares acabó con una recaudación de apenas 60,7 a nivel global.
 
En este caso El final de Oak Street ha costado 85 millones de dólares, con lo cual para lograr ser rentable tiene que concluir su carrera comercial superando los 200 millones globales. No sé si lo logrará o no en el momento de escribir estas líneas, pero como mínimo hay que reconocer que es un título llamativo en cuanto a implicados: Ewan McGregor y Anne Hathaway como protagonistas y J.J.Abrams como productor.
 
El final de Oak Street, acerca de su realizador 
 
De todas maneras también es justo citar a su director (David Robert Mitchell), ya que fue el responsable de una película de terror "pequeña" (en cuanto a pretensiones) pero que ha conseguido ser un film de culto. Hablo de It Follows de 2014, que aunque descubrí años después en un pase televisivo, admito que como mínimo era una película de terror progresivamente inquietante, alejada (en parte) de los tópicos habituales en dicho género.
 
Esa no ha sido su única película, aunque si con la que ha logrado un mayor prestigio, pero si algo le ha distinguido a lo largo de toda su filmografía es su doble función como director y guionista, la cual repite también en El final de Oak Street, su obra con mayores expectativas, aunque solo sea por el hecho de contar con Ewan McGregor y Anne Hathaway (pese a que en su film previo tuvo a Andrew Garfield y tiene previsto otro con Jim Carrey).
 
En la estela de Amblin
 
Si bien antes he matizado que aunque en esta película haya dinosaurios, no estamos ante nada derivado de la popular saga jurásica, eso no quiere decir que no se note un cierto toque del Steven Spielberg de sus inicios, bien fuera como director o como productor bajo el sello Amblin. De hecho el presente film está ambientado en 1982 (lo cual es patente en multitud de detalles) en un idílico barrio suburbano, hasta que pasa algo tipo The Twilight Zone y suceden cosas.
 
Lo que en un principio era un tranquilo y pacífico vecindario, que bien podría ser colindante con los vistos en títulos como E.T., el extraterrestre o Poltergeist (Fenómenos extraños), sufre un fenómeno de causas desconocidas (aunque algo se sugiere) que lo traslada a la época de los dinosaurios. A partir de ahí, y cual si fuera una película de catástrofes más que una de terror, la familia Platt protagonista (Anne Hathaway, Ewan McGregor, Maisy Stella y Christian Convery) tendrán que lidiar con todo tipo de problemas para intentar sobrevivir a la pesadilla.
 
Es más o menos usual que en el género de desastres predomine más la desgracia consecuente que los personajes, apenas esbozados, pero eso aquí no ocurre. Tanto Anne Hathaway como Ewan McGregor dando vida al matrimonio Platt, envueltos en una crisis de pareja, resultan creíbles y logran la empatía del espectador, pese a que no se les pueda tildar de héroes sino más bien de esforzados supervivientes: son gente normal en una situación totalmente fuera de lo normal.
 
No es otra película jurásica más 
 
Habrá quien piense que en esencia no deja de ser lo mismo visto en la saga jurásica (gente huyendo de dinosaurios) pero cuidado porque aquí no se cortan con la violencia, que en la citada franquicia suele ser menos escabrosa y en ocasiones fuera de plano. Aparte de la citada crudeza también hay unos pocos toques de humor quizás algo grueso, que no sé si la hacen apta para que la vean niños pequeños que solo querrán ver dinosaurios, aunque quizás no así...
 
En el tramo final se produce un giro que (al menos a mí) me recordó a Regreso al futuro, ya que se crea una paradoja que salva un fatídico problema, pero me generó la incógnita sobre las versiones que vuelven a vivir la pesadilla, ya que el hecho parece inamovible. Pero son menudencias que no importan en un film de aventuras que funciona tan bien como este, con un claro sabor nostálgico desde su misma y destacable banda sonora de Michael Giachino.

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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martes, 28 de julio de 2026

SPIDER-MAN BRAND NEW DAY, crítica sin spoilers

Cinco años hemos esperado para que Spider-Man Brand New Day nos resuelva la situación de Peter Parker y su alter-ego arácnido, después de los hechos acaecidos en la exitosa Spider-Man No Way Home. Aún así es también un triunfo para su actor protagonista (Tom Holland), el cual se convierte en el intérprete que más veces ha dado vida a este superhéroe en la gran pantalla (cuatro, sin sumar sus apariciones en otros films del universo Marvel).
 
Si contamos en las últimas décadas (dejando aparte al actor Nicholas Hammond, que lo encarnó en la serie televisiva de los años setenta), el primero en ponerse las redes de Spider-Man fue Tobey Maguire, en la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi, entre 2002 y 2007, y que se quedó a las puertas de una cuarta entrega que se iba a estrenar en 2011 pero que al final fue cancelada (su fecha la tomó el primer film de Thor dirigido por Kenneth Branagh).
 
Después de eso llegarían las dos entregas de The Amazing Spider-Man (2012 y 2014), que no lograron avanzar más allá de esa cifra (aunque la segunda estaba plagada de guiños que sugerían opciones para seguir explorando el universo arácnido), debido a los pobres resultados que obtuvo la secuela estrenada en 2014. A partir de un breve cameo en la tercera entrega del Capitán América en 2016, Spider-Man dio el salto definitivo al MCU, apareciendo en siete films.
 
Spider-Man: Brand New Day, pasado y futuro arácnido 
 
Más allá de su presencia en la antes citada Capitán América: Civil War, así como en Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame, el personaje ha disfrutado de una trilogía inicial formada po Spider-Man: Homecoming estrenada en 2017, Spider-Man: Lejos de casa en 2019 y Spider-Man: No Way Home en 2021, a la que se añade esta Spider-Man: Brand New Day, que toma su título del polémico reinicio que tuvo en los cómics, que anuló su boda con Mary Jane.
 
Marvel, muy necesitada de alcanzar el éxito de antaño, se la juega con esta cuarta película de Spider-Man así como las dos cintas próximas de Los Vengadores (Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars). Se nota que han echado mano de primeras estrellas y se abstienen de correr riesgos que la han llevado a no conseguir repetir esa épica que alcanzaron con Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame (¡y no será porque no han estrenado cosas desde entonces!). 
 
Más allá de lo que le depare el futuro al arácnido de Marvel (el actor protagonista ya tiene 30 años, por lo que hay rumores de que en una hipotética futura entrega le daría el relevo a Miles Morales, e incluso el propio Tom Holland ha recomendado quien cree él que sería un buen Peter Parker) la única escena tras los créditos de Spider-Man Brand New Day nos ofrece una ¿sugerencia? mediante una simpática aplicación de donde puede que nos lo encontremos pronto...
 
Un nuevo día digno de mención
 
A mi me gustó mucho la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi (aunque la tercera fue como fue...), me convenció ya un poco menos las de Andrew Garfield (aún siendo entretenidas) pero no había acabado de conectar con el Spider-Man de Tom Holland en sus dos primeras entregas (demasiado legado de Iron Man y nada de tío Ben), siendo en la tercera estrenada en 2021 (quizás por el factor nostalgia) la que sí me dejó totalmente convencido
 
Pese a todo tenía mis dudas sobre esta cuarta debido a que los rumores situaban a muchos villanos, y ya sabemos que si se meten demasiados, el resultado no siempre convence. En este caso se rumoreó a Bumerang, Tarántula, Lápida, Escorpión e incluso los ninjas de La Mano, así como un Hulk furioso, además de la presencia del Punisher del actor Jon Bernthal. Pero la película presenta (y sorprende) con el personaje al que encarna Sadie Sink.
 
En cuanto a los otros, sin que en ningún momento den la imagen de estar desaprovechados, los más determinantes serían Hulk (porque Peter, debido a los cambios que experimenta, contacta con Bruce Banner) y sin duda alguna Punisher (con un resultado convincente), ya que el resto quedarían en un segundo e incluso tercer plano. Demostrando aquí con acierto y solvencia la vertiente urbana de Spider-Man, se echa en falta menciones a otros como Daredevil.
 
Como yo me aficioné a los cómics de este superhéroe gracias al coleccionable de Planeta-Agostini, en el mismo se recogían sus andanzas en los ochenta, por lo que me gustó la inclusión del personaje al que encarna Liza Colón-Zayas. En cuanto a Ned Leeds y a la MJ de Zendaya, se enfocan nuevas facetas tras lo acontecido en el film precedente. El cambio en la silla de director (Destin Daniel-Cretton, que ya dirigió la de Shang-Chi, toma el relevo de Jon Watts) es todo un acierto.
 
En resumidas cuentas
 
Spider-Man Brand New Day supera las dudas que podía levantar tanto su título como su nuevo responsable tras las cámaras, siendo una de las mejores películas del arácnido de Marvel, en este caso por marcar de forma patente su condición de superhéroe urbano (sin meter multiversos u otros conceptos más grandilocuentes) echándose en falta solo alguna mención a otro superhéroe urbano como es Daredevil (vigente con su serie televisiva).

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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sábado, 25 de julio de 2026

SCARY MOVIE (2026), una sarta de chorradas (crítica sin spoilers)

La franquicia Scary Movie nació en 2000 como parodía del cine de terror que despuntaba en aquellos años, con sagas como la de Scream, aunque en si han tenido cabida en ella parodias de cualquier título con un mínimo de repercusión que se hubiese estrenado en los últimos tiempos respecto a la fecha en que se estrenaba cada nueva entrega. Y como perpetrarlas no costaba mucho, su rentabilidad propició su expansión.
 
La primera tuvo un inesperado pelotazo en 2000, ya que con un presupuesto de apenas 19 millones de dólares logró sumar 278 a nivel mundial. La segunda entrega bajó hasta los 141,2 millones de dólares a nivel mundial, pero como sólo había costado 45 el negocio continuó siendo rentable. La tercera se embolsó 220 millones, pero la cuarta (con 178 millones globales) y la quinta (con 78,1) mostraron su palpable descenso.
 
Como esta última y quinta, estrenada en el 2013, había costado 20 millones de dólares, con esa recaudación se notó que la cosa no daba para más y se paralizó la franquicia, si bien generó una moda de otros títulos de parodias que, con el título genérico de (lo que sea) Movie, se cachondearon de casi cualquier cosa que hubiera salido de Hollywood y logrado un mínimo de éxito. ¿El problema? la calidad... que brillaba por su ausencia.
 
Al igual que ese conocido refrán español que dice "Bicho malo nunca muere" el pasado mes de junio se estrenó la entrega número 6, que llegaba 13 años después de la anterior, pero que no lo hacía con número en su título, volviendo al inicial de 2000. Pero la cosa tiene truco, ya que la idea era realizar una operación similar a lo que fue el Scream de 2022 respecto a su franquicia (quinta entrega pero sin número, que luego se recuperó en las dos posteriores).
 
Scary Movie (2026), uno de los éxitos de la temporada 
 
Para sorpresa de muchos (entre los que me encuentro) igual fue por el factor nostalgia o porque a veces pasan estas cosas, la cuestión es que con un presupuesto de 30 millones de dólares logró embolsarse más de 230 a nivel mundial. En su primer fin de semana en la cartelera logró 54,3 millones de dólares, lo que llevó a He-Man y los Masters del Universo (que se estrenó el mismo día) ha conformarse con apenas 29,4 que la marcaron como fracaso. 
 
¿Y que aportaba esta sexta entrega? Pues el regreso de Anna Faris y Regina Hall, además del de parte de la familia Wayans, estos últimos una familia en la que algunos de sus miembros dicen ser humoristas, pero que al volver a encontrármelos de nuevo en esta película me recordaron porque sus chistes se me atragantan cuando se me hacen repetitivos, siendo sin duda no solo lo peor aquí si no en cualquier cosa que han hecho.
 
Como he citado antes, tomando como referencia el Scream de 2022, sus responsables hacen la parodia de dicho film pero aplicado a esta franquicia, incluyendo también multitud de referencias a otros títulos que han tenido cierta repercusión en los últimos tiempos como Los pecadores, Destino final, Nosferatu, Smile, Terrifier, M3gan, La sustancia o Longlegs entre otras. Eso si, la sutileza digamos que brilla por su ausencia: todo es humor zafio y grosero.
 
En resumidas cuentas
 
Como tiene que haber gustos para todo, habrá quien disfrute con films como este (y no seré yo quien lo critique), aunque añoro esas parodias basadas en el absurdo como Aterriza como puedas o Agárralo como puedas, que han degenerado en estas películas donde prima el humor chabacano. De todas maneras no negaré que ante el aluvión de chistes con el que apabullan al espectador, alguno igual si que hace gracia, pero el resultado global no compensa. 

CALIFICACIÓN: Mala (1,5/5)

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sábado, 18 de julio de 2026

LA ODISEA, una fastuosa y épica epopeya (crítica sin spoilers)

Admito que con La Odisea tenía sentimientos encontrados: por un lado se presentaba como una superproducción de Hollywood como las de antes, con un reparto estelar (Matt Damon, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Tom Holland, Charlize Theron o Zendaya por citar tan solo a unos pocos). Después del éxito de Oppenheimer (tanto en taquilla como en crítica y premios), le dieron carta blanca a su responsable, Christopher Nolan, así como un presupuesto de 250 millones de dólares, sin duda el mayor que ha tenido este director hasta el momento.
 
Pero por contra la mencionada Oppenheimer, esa que consiguió triunfar en la taquilla (pese a competir con la Barbie de Margot Robbie) y se cosechó hasta 7 Oscars, 5 Globos de Oro o 7 premios BAFTA, entre otros galardones que la encumbraron como el mejor título de aquella temporada... se me hizo muy farragosa. La valoro más como material didáctico para aprender sobre lo que narra, que como un film entretenido (que para mí no lo es), y eso que he intentado por dos veces hacerle un revisionado.
 
Nolan es un director capaz de lo mejor (Dunkerque se me hizo uno de los mejores films bélicos que he visto en los últimos años), pero en ocasiones peca de pretencioso (como en Interstellar, aún así entretenida). Admito que me convenció con su enrevesada Tenet, más allá de su loable trilogía de Batman (destacando su segunda entrega) o Origen (Inception), pero en muchas de ellas el metraje se le dispara, y no siempre para bien.
 
En el caso de esta La Odisea lo primero que pensé es que sus casi tres horas de metraje estaban más o menos justificadas, en el sentido de que lo que aquí parecía querer recuperar son aquellas epopeyas clásicas del Hollywood de antaño, en muchos casos con temáticas bíblicas, y en las que se reunía a un reparto de primer nivel. Sirva de ejemplo el Espartaco de Stanley Kubrick, director perfeccionista con el que en ocasiones se ha comparado a Christopher Nolan. 
 
Adaptando un clásico entre los clásicos
 
El poeta griego Homero es a quien se le atribuye la autoría de La Odisea, que según algunos autores se compuso entre los siglos VIII a.C. o VII a.C. Escrita en lenguaje homérico, una variante épica del griego que usó el citado Homero tanto para La Odisea como La Ilíada, en ella se narra el regreso al hogar de Odiseo (en latino más conocido como Ulises), lo cual le llevó diez años, aparte de los otros diez años que estuvo en la guerra de Troya.
 
Si nos atenemos al relato y todo lo que se incluye, estamos ante una película que nos ofrece casi tres horas de pura épica, pero que para el caso bien podría haber sido una serie televisiva. Y es que se nota que hay material de sobra para mucho más, con todo que Nolan hace una adaptación parcial que se toma sus licencias, más allá de la generada por la Helena de Troya a la que encarna Lupita Nyong'o, que se aleja del estereotipo de dicho personaje.
 
A la película como tal es imposible achacarle problemas artísticos (rodada en Imax, si se puede disfrutar en dicho formato tiene que ser impresionante). Y es que Nolan ofrece una cinta que luce espectacular, en la que (frente a otros films que tienen presupuestos millonarios, pero luego no lucen tanto en pantalla), se nota lo muy bien invertido que están sus 250 millones de coste, el presupuesto más alto hasta la fecha con el que ha trabajado este director. 
 
Un reparto estelar para una obra espectacular 
 
En cuanto a su reparto tampoco puedo expresar quejas a tenor de lo bien que cumplen en líneas generales, pese a que, por ejemplo, uno no acabe de imaginar a Matt Damon como Odiseo, aunque en su momento igual no se veía a Charlton Heston como Moisés, más lo interpretó en la película Los Diez Mandamientos de 1956. Son peajes lógicos que tenían que pagar las superproducciones de antes y también las de ahora, como en el presente caso.
 
De hecho en ese sentido lo que más descuadra, si sabes la edad de los interpretes principales, es que se quiera hacer pasar por adolescente al Telemaco de Tom Holland, cuando el actor ya tiene 30 años, y que la Penélope de Anne Hathaway sea su madre cuando la actriz tiene 43, máxime cuando se supone que el periplo de Odiseo le ha llevado a estar ausente de su hogar en Ítaca durante 20 años (por lo que ha vivido su perro Argos, que le ha esperado). 
 
En resumidas cuentas
 
La Odisea de Christopher Nolan no es una adaptación fidedigna, más que nada porque eso la habría llevado a durar aún más de lo que dura, pero creo que puede hacer descubrir esta obra a las nuevas generaciones. Por lo demás estamos ante una superproducción de Hollywood como las de antes, pero hecha con los medios actuales, los cuales se notan y lucen de maravilla. Mérito para Nolan por arriesgarse, dando aquí en el clavo. 

CALIFICACIÓN: Excelente (4,5/5)

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viernes, 17 de julio de 2026

POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS (EVIL DEAD BURN), crítica

Con Posesión infernal: En llamas la saga en origen conocida como Evil Dead alcanza su sexta entrega, algo que nadie hubiera previsto a tenor de las películas originales, que vieron la luz entre los años 1981 y 1993, formando una trilogía emblemática en su género. De hecho con ellas su protagonista (el actor Bruce Campbell) convirtió a Ash Williams en un personaje icónico, siendo además un intérprete fetiche para los films posteriores de Sam Raimi, apareciendo en muchos de ellos.
 
Una vez leí, aunque no recuerdo donde, los (aunque parezca mentira) paralelismos entre las dos primeras películas de esta franquicia y las de la saga Terminator. Dicho detalle estaría en que los films iniciales de ambas se hicieron tirando de sus escuetos recursos, y el éxito propició que la primera secuela de ambas se pueda considerar algo así como un remake del film precedente, pero hecho con muchos más medios. Ya a partir de ahí los caminos fueron diferentes. 
 
En 2013 Fede Álvarez llevó a cabo el remake del film inicial, y justo es admitir que estuvo a la altura de las circunstancias, lo que derivó en la serie televisiva Ash vs.Evil Dead que recuperaba al icónico personaje de la trilogía inicial. Pero con el beneplácito de sus responsables originales se decidió ofrecer esta saga a diferentes directores, para que dieran su particular visión, siendo el primero de ellos Lee Cronin en Evil Dead Rise, que llegó una década después del remake de la primera. 
 
Como el resultado de lo que aquí en España se estrenó con el título de Posesión infernal: El despertar logró repetir éxito tanto de crítica como de público, ahora es el momento para el director francés Sébastien Vaniček con Posesión infernal: En llamas (Evil Dead Burn), y para 2028 le tocará el turno a Francis Gallupi con Evil Dead Wrath. En el presente caso, con 20 millones de dólares de presupuesto las cifras de momento garantizan la solvencia de la operación.
 
Otra puerta de entrada para neófitos 
 
La ventaja, tanto de la anterior entrega como de la presente, es que no son secuelas directas, sino que más bien se trata de films independientes, solo que ubicados dentro del mismo universo donde el libro conocido como el Necronomicón ya mostró su mortífera condición en las películas previas. Y si la precedente se podía decir que giraba sobre la maternidad traumática, Posesión infernal: En llamas lo hace sobre la violencia intrafamiliar
 
La protagonista, nuestra más que evidente final girl de esta nueva entrega, es Alice (a cargo de la actriz Souheila Yacoub), una francesa que dejó atrás su país por amor a Will (interpretado por el actor George Pullar), pero que ve como la relación se va deteriorando a marchas forzadas por culpa del carácter abusivo y controlador de él. El problema es que Alice no sabe como dejarlo, pese a contar con el apoyo moral de Joseph (el hermano de Will) y su novia Thya.
 
Todo lo anterior queda plasmado de forma concreta y concisa apenas comienza, por lo que cuando acontece el accidente en el que Will muere, Alice se ve con la obligación moral de lidiar con la situación, asistiendo al funeral de Will, pero eso significa también lidiar con su familia política. Los reproches no tardan en hacer acto de presencia, pero los demonios del Necronomicón también, ya que buscan algo oculto en la vieja mansión donde están reunidos.
 
Seamos claros: la escabechina que se lía es impresionante, digna de la franquicia y capaz de transmitir dolor apenas con las imágenes y los sonidos (por ejemplo lo del oído). El problema puede venir en que como es previsible que ahí no quede vivo nadie (incluidas mascotas), no pilla por sorpresa que todos acaben cayendo. A eso no ayuda un escenario tan tópico como una mansión que parece propia de Norman Bates
 
En resumidas cuentas
 
Esta Posesión infernal: En llamas es una digna entrega de la franquicia a la que pertenece, si bien baja un tanto el nivel respecto al film precedente. Eso se hace evidente en un tercer acto que, aprovechando la comparación mencionada antes con Terminator, puede recordar en esencia a lo visto allí, lo que la aleja del espíritu clásico de esta saga. Hay una escena entre créditos y otra al final, esta última con cameo sorpresa (que no es Bruce Campbell).

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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miércoles, 8 de julio de 2026

CLEANER: RESCATE VERTICAL, de Star Wars a Jungla de cristal (crítica)

Recupero Cleaner: Rescate vertical, que se estrenó en cines el pasado 6 de marzo pero que dejé para más adelante. Se trata de una película de Martin Campbell (solvente director de las dos películas del Zorro con Antonio Banderas, o de un par de la franquicia James Bond entre otras). La protagonista es Daisy Ridley, que saltó a la fama en la más reciente trilogía de la franquicia Star Wars, y en el reparto también consta Clive Owen, un actor que no ha sabido encauzar su carrera.
 
Admito que el citado intérprete me gustó bastante cuando lo descubrí en Sin City, pero luego lo más reseñable suyo sería la película de culto Hijos de los hombres o ese espectáculo de acción que era Shoot'em Up (En el punto de mira), ya que en el resto de su carrera no hay ningún título que fuera un sonado éxito, pese a haber compartido pantalla con Julia Roberts o Naomi Watts. En los últimos tiempos se ha dejado ver con Will Smith en Géminis o en la de Valerian y la ciudad de los mil planetas de Luc Besson, además de en este film. 
 
No mucho mejor le ha ido (de momento) a Daisy Ridley, que para muchos ya quedó encasillada en su personaje de Rey de la saga Star Wars, y con sus trabajos al margen de dicha franquicia, ninguno ha logrado cambiarlo (y en eso se incluye el presente film, que estrenado en origen en febrero de 2025 de forma bastante limitada, fue un sonoro fracaso y se quedó en una recaudación de taquilla paupérrima).
 
Habrá alguno que me argumenté que igual recogió lo que se merecía, pero todos sabemos que la calidad de una película y su éxito no son detalles que vayan paralelos: muchas veces triunfan bodrios o fracasan películas destacables. Pero también es cierto que cuando algo triunfa, le salen sucedáneos por todas partes, y en este caso el ejemplo a seguir es Jungla de cristal, de la cual a lo largo de las décadas ha habido ya unos cuantos. 
 
Un sucedáneo funcional 
 
Aparte del citado film dirigido por John McTiernam, con Bruce Willis de protagonista y que dio para una saga extendida por cinco películas, otros actores como Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal o Dwayne Johnson (por citar solo unos pocos) han intentado probar suerte en películas cuya estructura es muy fácil de delimitar como deudora de Jungla de cristal (o Die Hard en su título original), por lo que esta Cleaner: Rescate vertical es tan solo otra más.
 
Curiosamente mis expectativas eran más bien bajas (no lo voy a negar), con la posibilidad de que si no me gustaba lo que estaba viendo, descartarlo. Pero aún asumiendo que estamos ante una clara película de serie B donde la originalidad brilla por su ausencia, la destreza con el género de acción que acumula su responsable logra que el resultado final se deje ver sin mayores pretensiones que entretener al espectador en sus apenas 95 minutos. 
 
En este caso la protagonista es una limpiacristales con pasado en el ejército, que tiene una vida un tanto desordenada que tendrá que encauzar para intentar ayudar a su hermano autista (hecho que lleva a ciertos guiños hacia el universo Marvel cinematográfico). En el rascacielos donde trabaja se celebra una gala de una empresa energética que será saboteada por unos activistas medioambientales que quieren hacer pública la mala praxis de dicha compañía.
 
Uno pensaría que dicha premisa es más o menos justa, pero en cierto momento la historia da un inesperado giro que lleva a preguntarse para qué se apuntó el antes citado Clive Owen en este film, con un radical que opina que el peor virus de este planeta son los humanos. Y ya está, el resto es maniqueísmo básico y funcional, que asume sus propias limitaciones y no esconde el déjà vu que provoca una estructura que ya se ha visto en innumerables ocasiones.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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