sábado, 7 de marzo de 2026

EL JOVEN SHERLOCK, crítica de la primera temporada (sin spoilers)

La serie El joven Sherlock se estrenó hace pocos días en Amazon Prime. Se trata de una versión de la juventud del popular personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle. En lugar de ceñirse a todo lo que consta en el Canon Holmesiano, esta serie se inspira en la saga de novelas El joven Sherlock Holmes de Andrew Lane (hay que valorar que los datos sobre la juventud del personaje son escasos en los escritos originales, lo que da pie a que se puedan hacer interpretaciones como esta).

Hace más de una década que me leí la primera novela de dicha saga de la biblioteca, titulada La nube de la muerte, que en su momento admito que me entretuvo pero sin entusiasmarme, por lo que no repetí con La sanguijuela roja. No sería ni mucho menos la única aproximación literaria a sus años mozos, porque antes que Lane fue Shane Peacock quien, con exactamente el mismo título (El joven Sherlock Holmes), escribió El ojo del cuervo y Muerte en el aire, más La joven desaparecida.

Y eso sin entrar en otras lecturas juveniles que toman como referencia al personaje, bien sean sus famosos Irregulares de Baker Street (La caida de los increibles Zalinda o Los Cuatro de Baker Street), la serie de novelas de El joven Moriarty (de las que me he leído unas cuantas) o la popular serie de Enola Holmes (con novelas y cómics, y hasta incluso un par de películas de Netflix, con Millie Bobby Brown y Henry Cavill, de la que hay en proyecto una tercera).

De todas maneras se podría decir que estamos más ante una inspiración de las obras de Lane que de una adaptación. A eso hay que añadir que se hace evidente la mano de Guy Ritchie como productor, así como director de algunos episodios de los ocho de esta temporada, ya que puede evocar el estilo visual que dicho realizador le dio al personaje en sus dos films con Robert Downey Jr. y Jude Law, a lo que añadir detalles que recuerdan a la serie Sherlock de la BBC.

Ambientada en 1870, curiosamente el mismo año en el que transcurre la acción de la maravillosa El secreto de la pirámide, en este caso se nos presenta a un Sherlock de 19 años que ya apunta maneras de lo que llegará a ser, pero que aún tiene mucho por aprender. El cambio más notorio sería excluir (de forma coherente) a Watson, pero dándole como compañero de aventuras a un algo presuntuoso joven James Moriarty (Dónal Finn), al que conoce en Oxford.

Entre ambos se establece una amistad, en la que de todas maneras queda patente que mientras que el joven Sherlock se rige por un código moral firme, la que será su futura némesis es reflejado como una persona cínica y embaucadora, que no dudará en lograr sus fines incluso usando métodos reprobables. Aún así se establece entre ambos una camaradería en la que comparten discusiones intelectuales, donde ya se intuye el abismo moral que luego los separará.

En el caso que se desarrolla a lo largo de toda la temporada tendremos conspiraciones con princesas de Oriente, sociedades secretas, armas apocalípticas e incluso dramas familiares (como el misterio sobre la pérdida de una hermana). Los padres del joven Sherlock serían Silas (encarnado por Joseph Fiennes) y Cordelia (a cargo de Natasha McElhone), cuyos personajes poco a poco irán ganando peso específico a medida que avanza la temporada.

Curiosamente hay un vínculo que une en la vida real al actor Joseph Fiennes con el joven Hero Fiennes Tiffin, que es quien encarna a Sherlock Holmes: si en la serie son padre e hijo, en verdad son tío y sobrino, ya que su madre es hermana del citado Joseph, así como del también actor Ralph Fiennes. Es curioso pero admito que Hero Fiennes Tiffin en esta serie me recordó mucho físicamente al actot Grant Gustin, protagonista de la serie Flash del superhéroe de DC

Entre el resto del reparto destacar a Max Irons (hijo del reconocido actor Jeremy Irons) como un Mycroft Holmes bastante alejado de como lo definió el Canon Holmesiano, así como un solvente Colin Firth como Sir Bucephalus Hodge. En resumen se puede decir que estamos ante una divertida, amena y eficaz mezcla entre los films de Guy Ritchie, la serie Sherlock de la BBC e incluso Las aventuras del joven Indiana Jones (en su tramo viajero) que sólo busca entretener.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3,5/5)

viernes, 6 de marzo de 2026

HOPPERS, el Avatar ecológico de Disney-Pixar (crítica sin spoilers)

Esta Hoppers sería un nuevo intento de Pixar por volver a ese primer puesto en cuanto a calidad técnica y maestría argumental, que en los últimos años se les ha escapado. Ojo que la culpa tampoco es sólo de ellos, porque la pandemia del Coronavirus llevó a que algunos estrenos suyos se fueron directos a streaming, haciendo que parte del público perdiera esa necesidad de ver un film de Pixar en cines si al cabo de poco lo van a tener disponible en su hogar.
 
A eso hay que sumar que los que por mucho tiempo se consideraron un estudio con ideas novedosas pecase de "parecidos razonables" y cierta ¿carencia de imaginación?. Con esto me vengo a referir a que cuando Flow: un mundo que salvar ganó el Oscar a mejor film de animación la pasada temporada se supo que Pixar trabajaba en Gatto, un proyecto con ciertas semejanzas que se estrenará en primavera de 2027. Y no es la única porque con esta Hoppers sucede algo similar
 
No puedo juzgarla porque en mi caso aún no la he visto, pero cuando se estrenó la película Robot Salvaje, al poco tiempo se anunció este proyecto, coincidiendo en ambos casos de "relativas semejanzas" como el mensaje ecologista o la implicación de un robot. Pero si vamos a ser puristas, incluso se ha comentado que Hoppers vendría a ser como la saga Avatar de James Cameron, pero con castores (de hecho hasta la propia protagonista hace un guiño irónico cuando se lo explican). ¿Qué nos cuenta este trigésimo film de la factoría Pixar?
 
Hoppers nos presenta a Mabel, una joven amante de los animales, que se entera de que unos científicos han logrado pasar la conciencia humana a sofisticados robots animales, lo que permitiría comunicarse con ellos. Ante la amenaza de que la construcción de una autopista ponga en peligro un bosque muy especial para ella, no dudará en trasladar su conciencia a un castor robótico, con el que intentará comunicarse con los animales para procurar salvarlo.
 
Aunque esta sea una película orientada en un principio hacia el público infantil, sin duda alguna puede ser disfrutada por todo tipo de espectadores. Es por ello que como el final real no puede tener cabida (la humanidad tristemente arrasa por donde pasa, dejando a múltiples animales fuera de su hábitat), se caería en lo fácil haciendo que al final la que "ganara" fuera la naturaleza. Pero sorprendentemente se tira por un camino intermedio.
 
Los animales no se dan cuenta de que la humanidad los está desplazando de su hábitat natural, pero cuando Mabel (en su forma de castor) les abre los ojos, se alían todos ellos para aplastar a la humanidad (representada en el alcalde Jerry, que es el que quiere echarlos de su pequeño ecosistema para realizar una autopista). Superada por las circunstancias, la Mabel castor intentará convencerlos de que es mejor el diálogo que la fuerza bruta
 
El problema vendrá cuando una inesperada especie del consejo animal (y de ahí ese póster que recuerda al de El silencio de los corderos) intente llevar sus ansias de conquista al límite, obligando a realizar la función inversa que se plantea, para devolverle a la humanidad el mismo golpe con el que ataca. Eso llevará al final intermedio que he citado antes, donde se puede decir que todos ganan y nadie pierde, pero dando un poso de esperanza a la ecologista protagonista.
 
Al final esta Hoppers se puede resumir en un loable intento por parte de Pixar de llegar a esa grandeza a la que nos tenían acostumbrados, con una historia divertida, entretenida y didáctica (enseñando a los pequeños unos sabios consejos sobre el respeto hacia la flora y la fauna, afectada cuando su entorno corre peligro). El problema es que no hay que confundir una buena película con una excelente, y aquí se quedan en lo primero, pero sin llegar a lo segundo.
 
Aunque no son trascendentes, es justo avisar de que hay una escena entre los créditos finales (que se podría decir que sería paródica respecto a lo que sucede en su último tercio) y otra al final de los mismos (que vi en una sala donde ya se habían ido todos), en la que se plantea un leve hilo argumental a raíz de cierto detalle en su tramo inicial para que si la película triunfa, tirar de ello (o no...) para una hipotética secuela. 

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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jueves, 5 de marzo de 2026

¡LA NOVIA!, extravagante monstruosidad feminista (crítica sin spoilers)

Se estrena ¡La novia! cuando aún está reciente el Frankenstein de Guillermo del Toro. Y aunque sea difícil de entender, a ambos films les une la Criatura revivida por Victor Frankenstein, pero desde dos ópticas totalmente diferentes. Allí el director mexicano se decantó por una adaptación del texto original, pasado por su particular sello como realizador, mientras que aquí Maggie Gyllenhaal se decanta por una nueva adaptación de La novia de Frankenstein.
 
El citado film de 1935, dirigido por James Whale, fue secuela de su adaptación de Frankenstein de 1931, repitiendo Boris Karloff como la Criatura, al que se sumó Elsa Lanchester como la novia del título. Es posiblemente una de las secuelas mejor valoradas de la historia del cine, y todo un clásico en su género, para algunos incluso superior al film que la precedió. Su influencia posterior fue extensa, por lo que hay que valorar atreverse nada menos que con algo así. 
 
La idea de Gyllenhaal, que encara con esta su segunda película como directora tras La hija oscura de 2021, era dotar de más personalidad a un personaje que, en la citada secuela de 1935, tenía una presencia más bien anecdótica. Con guion también propio, el propósito de esta película para su responsable sería el de explorar la personalidad de dicha novia, un personaje femenino icónico cuya imagen ha pasado a la historia, pero que no fue desarrollado en su momento (también hay que tener en cuenta que eran otros tiempos).
 
Una vez que se ha visto ¡La novia! queda clara una cosa: estamos ante una película radical, que como ya se intuía vendría a ser una mezcla del clásico del que parte (aunque más bien poco) con trazos de Bonnie y Clyde, del Joker y Harley Quinn y (relacionado con ello), de la segunda película de dicho villano con Joaquin Phoenix, ya que en este film también hay ciertos momentos musicales, enfocados como si fueran fantasías, todo ello en un tono excesivo y frenético.
 
La protagonista (a la que da vida la actriz Jessie Buckley) es Ida, una mujer sometida a lo que para ella marca la sociedad conservadora de la década de los años 30 del pasado siglo. Pero en un prólogo que roza lo metafísico, la propia autora de Frankenstein (interpretada también por Buckley) viene a quejarse de lo mismo, y toma posesión (cerebral) de Ida. Pero no como recurso de terror, si no que para "liberarla" de las ataduras de los convencionalismos sociales.
 
A partir de ahí un cortés y educado, aunque algo ansioso, monstruo de Frankenstein (a cargo de un solvente Christian Bale) se siente solo, por lo que acude a ver a la doctora Euphronius (Annete Benning) para que le conceda una compañera. Tras las iniciales reticencias ella accederá, y exhuman el cadáver de Ida, que en el prólogo antes citado digamos que "se rompe la crisma" por su convulsa actitud después de la inicial "posesión" de Mary Shelley.
 
La Ida revivida está amnésica, pero sigue teniendo dentro al espíritu de la autora de Frankenstein, por lo que a partir de ahí empieza un desmadrado periplo en el que la pareja de engendros son perseguidos por sus acciones por una pareja de policías, a los que dan vida Peter Sarsgaad y Penélope Cruz. Jake Gyllenhaal, hermano de la directora, es el otro rostro más popular del elenco, encarnando a un actor de musicales al que el monstruo de Frankenstein idolatra.
 
¡La novia! es una película que no admite medias tintas: o te encanta o la rechazas. En mi caso admito la valentía de su responsable para esta relectura feminista tan peculiar del clásico de 1935, pero creo que se excede más de la cuenta con una por momentos espasmódica y frenética protagonista, que aunque en esencia pueda hacer recordar a Harley Quinn con su visión anárquica de la locura, digamos que la deja en comparación como una santa.
 
Es coherente que la protagonista intente forjarse una personalidad propia que vaya más allá de "La novia de...", y por ello la "esencia" de Mary Shelley le abrirá las puertas a un viaje de autodescubrimiento interior que la ayude a ser ella misma en una sociedad que intenta definirla. Pero todo ello está plasmado de manera irregular, cual si fuera el mismo monstruo de Frankenstein: a pedazos que funcionan mejor, frente a otros que son un delirio extravagante

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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domingo, 1 de marzo de 2026

DRÁCULA de Luc Besson, grotesco remake a su pesar (crítica)

Admito que el reciente Drácula de Luc Besson, que se estrenó en cines el pasado noviembre, me despertó interés inicial debido al hecho de que coincidiera el mismo año que también se estrenaba la adaptación de Frankenstein llevada a cabo por Guillermo del Toro, siendo una coincidencia entre lo que serían dos clásicos del género del terror. Pero al acercarse el estreno leí críticas poco halagüeñas, por lo que me replantee mi decisión.
 
Dichos comentarios se centraban en que este film venía a "copiar" el Drácula de Francis Ford Coppola de 1992, que para un servidor es una obra maestra con la que aprendí a amar y disfrutar el cine. Es por ello que decidí esperar y verla más adelante, pero era tanta mi curiosidad que he decidido no demorarme más. Craso error por mi parte y una buena muestra de que en ocasiones las críticas son más acertadas de lo que se quiere admitir
 
Es una pena, pero sigue en esa línea descendente en la que cayó hace tiempo su responsable, el director francés Luc Besson. Más allá de que a él le debamos ese gran clásico de los noventa que es Leon (el profesional), su carrera posterior "coqueteó" con el cine de Hollywood (por ejemplo El quinto elemento o Lucy), pero su pretenciosidad le ha impedido convencer del todo, incluso en sus adaptaciones de cómics europeos (Valerian y la ciudad de los mil planetas o Adèle y el misterio de la momia).
 
Lejos queda aquel Besson de sus inicios, que empezó a ser conocido gracias a la película Nikita: Dura de matar, la cual dio para un remake y hasta dos series televisivas (con Peta Wilson y Maggie Q respectivamente). Pero que se atreviera con todo un clásico literario como Drácula despertó mi curiosidad, máxime al tener en el reparto al actor Christoph Waltz, que está también en el elenco del Frankenstein de Guillermo del Toro citado antes.
 
Como resulta previsible, efectivamente estamos ante algo así como un remake que no quiere admitir serlo del Drácula que llevó a cabo Francis Ford Coppola en 1992, y en este caso Besson no se corta a la hora de perpetrar unos parecidos mucho más que razonables, que llevan a las inevitables comparaciones en las cuales el responsable de El Padrino gana con mucha solvencia a un Besson que por momentos se desmadra a lo loco, rozando lo ridículo.
 
Se puede intentar ser algo comprensivo, en el hecho de que este personaje es probablemente uno de los que ha sido más adaptado en todo tipo de formatos (junto con Sherlock Holmes), por lo que a lo largo de las décadas se han visto muchas reinterpretaciones del vampiro de Bram Stoker para todos los gustos. Incluso en determinados momentos se han llevado a cabo recreaciones míticas, tales como las de Bela Lugosi o Christopher Lee.
 
Lamentablemente no quedará para el recuerdo la interpretación de Caleb Landry Jones, deudora de la llevada a cabo por Gary Oldman en la película de 1992. Por su parte Zoë Blue Sidel como Mina revela más bien pocas pasiones, y de hecho el único con cierta solvencia que como mínimo cumple sin desmerecer es el antes citado Christoph Waltz, en lo que sería un equivalente a Van Helsing (pero sin serlo).
 
Porque otro tema serían los cambios que se llevan a cabo en esta versión sin que aporten nada esencial, haciendo por ejemplo una mezcla entre los personajes de Lucy Westenra y Renfield en el desmadrado personaje de Mary, a cargo de una histriónica Matilda de Angelis. También se cambian a las vampiresas del castillo de Drácula que asedian a Jonathan (aquí a cargo de un nefasto Ewens Abid) por gárgolas cual si fuera El jorobado de Notre-Dame de Disney.
 
Como si la cosa de por sí no diera ya suficiente vergüenza ajena, Luc Besson se saca de la manga una subtrama que en este caso recuerda a El perfume, pero que (al igual que todo lo modificado sin venir a cuento) no sirve más que para hacer más patentes las muchas deficiencias de este film. A su favor se puede decir que la película es estéticamente fastuosa y apabullante, algo que en algunos momentos le funciona mejor que en otros

CALIFICACIÓN: Mala (1/5)

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viernes, 27 de febrero de 2026

SCREAM 7, secuela muy nostálgica y acomodaticia (crítica sin spoilers)

Se estrena Scream 7 justo en el año en que se celebra el 30 aniversario del estreno (americano) de la primera película de esta saga slasher, que un servidor es la única que puede admitir que ha visto todas sus entregas de estreno en cines. Y más allá de que guste más o menos esta séptima entrega, queda la duda de que hubiera salido con las descartadas (ya las hubo tras la 4), por que esta no era la idea inicial del estudio, ya que hubo cambios tanto de protagonista como de director.
 
Tras la trilogía inicial, que se puede considerar que dejó cerrada lo que sería la historia, cuando el propio Wes Craven la trató de volver a poner en marcha con Scream 4 se encontró con un fracaso de taquilla (sigue siendo la entrega que logró menos recaudación), dejando la saga en apariencia en letargo hasta el Scream de 2022, que añadía el concepto de la recuela (reboot, remake y secuela a la vez) con viejos conocidos, nuevos rostros y nuevos directores, que luego repitieron.
 
Y es que, ¿para que nos vamos a engañar? el film de 2022 era de forma muy clara el quinto, por lo que el siguiente ya se llamó sin ninguna duda Scream 6, y en él repetían casi todos los mismos responsables del film precedente. Tuvo la sonada ausencia de Neve Campbell, protagonista de las cuatro primeras, y que había tenido presencia en la quinta, ya que tuvo un desacuerdo contractual y salarial. Es por ello que sólo la actriz Courteney Cox (como Gale Weathers) sería la única que ha aparecido en todas las entregas (incluyendo la presente)
 
Hasta aquí todo bien, y uno esperaba que para la séptima repitieran las actrices Melissa Barrera y Jenna Ortega, que habían interpretado a las hermanas Carpenter, tomando el protagonismo en las entregas 5 y 6. Pero a finales del año 2023 Melisa Barrera fue despedida por mostrar en redes sociales su apoyo a Palestina, y criticando la postura de Israel con Gaza, lo que para la productora Spyglass Media eran comentarios antisemitas y de incitación al odio. 
 
Eso llevó a que Jenna Ortega también abandonara el proyecto, del que también se bajaron los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, conocidos como Radio Silence, y que habían sido los responsables tanto de la quinta como de la sexta entrega. En sustitución de ellos entró Christopher Landon (responsable del simpático díptico Feliz día de tu muerte), pero al final el director ha sido Kevin Williamson, guionista de la primera, segunda y cuarta entrega.
 
Lo que se ha perdido por el camino es el final de la trilogía centrada en los personajes de Barrera y Ortega, entre lo que estaba profundizar en la herencia que le había dejado Billy Loomis, uno de los Ghostface originales (encarnado por Skeet Ulrich) a su hija ilegitima Samantha (Melisa Barrera). Se pretendía, en los planes originales de Scream 7, que ella fuera la nueva Ghostface, cediendo por tanto a la locura heredada de su progenitor
 
¿Que se ha obtenido con tantos movimientos? Pues una secuela nostálgica y acomodaticia en el mejor y el peor sentido de ambos términos. En cuanto a lo primero hay mención más o menos directa a detalles y personajes de todos los títulos que la preceden, incluidos (forzados) cameos de muchos que canónicamente están muertos, pero que aquí se justifican con la pobre excusa (metida con calzador) de las últimas tecnologías (o sea: deepfakes).
 
Ojo porque no toda esa nostalgia está mal situada, pero al final se convierte en un recurso muy fácil que nos hace recordar como jugaron con el mismo concepto en las últimas películas de Cazafantasmas, y las opiniones generales que recogieron con ello: que se abusaba de la misma. En esta secuela aparece la joven actriz McKenna Grace, vista en los recientes films de Cazafantasmas, pero que aquí desaprovechan por completo.
 
Un detalle atractivo en esta secuela es la relación de Sidney con su hija adolescente, pero aunque se agradece el regreso de Neve Campbell en el papel principal, corre el peligro de supeditar demasiado su personaje a la hegemonía de la saga (como la Laurie Strode de Jamie Lee Curtis en la saga de Halloween). Scream 7 es una secuela acomodaticia, que vuelve a terrenos conocidos (otra vez un pueblo, pero no Woodsboro) dando la sensación de riesgo mínimo. 
 
Admito que iba preparado para lo peor, y me he encontrado con una película entretenida pese a ser más floja que films precedentes. El problema es que la opción inicial para esta séptima entrega parece más arriesgada que al final lo que nos han dado, decantándose por la vertiente más cómoda y fácil. Y ya no hablemos de la (floja) justificación final, que rompe por completo la (poca) suspensión de credibilidad del espectador

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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