jueves, 22 de octubre de 2026

CLAYFACE, con ecos del DARKMAN de Raimi (crítica sin spoilers)

Se suma al actual universo DC orquestado por James Gunn (que de momento consta de las series televisivas Comando Monster, El Pacificador y Linternas, y de las películas Superman y la más reciente Supergirl) esta Clayface, basada en uno de los villanos habituales en el universo de Batman. Es una curiosa elección ya que pese a su veteranía (debutó en junio de 1940), no resulta tan popular para el público en general como otros tales como el Joker, Dos Caras, Pingüino, etc.
 
De todas formas aunque esta sea su primera aparición en cine, el personaje (en cualquiera de sus múltiples personalidades) ha sido muy habitual, más allá de las viñetas de los cómics, en una buena cantidad de series y películas de animación, varias series de acción real, así como videojuegos (en la ficha del personaje en la Wikipedia se pueden consultar todas). En cuanto a lo de las personalidades me refiero a que al menos ocho personajes han sido Clayface a lo largo de las décadas. 
 
Para esta película se ha tomado su segunda encarnación (Matt Hagen), aunque se le otorga el hecho de ser actor, propio de la primera (Basil Karlo). Con el precedente de Joker, centrada en el popular villano, y con ecos del cine de Martin Scorsese, uno se podía imaginar algo así. Pero hay otros...
 
Si nos atenemos a DC es cierto que la excepcional Joker luego tuvo una secuela que no logró llegar al mismo nivel y la cosa no fue a más. Pero si miramos a la competencia (Marvel) ellos jugaron con el universo arácnido, y varios de sus villanos, en un grupo de films (la trilogía de Venom, Morbius, Madame Web y Kraven the Hunter) donde solo el simbionte de Spider-Man (aquí sin él) tuvo cierta repercusión, pero siendo todos ellos de calidad digamos "cuestionable".  
 
Clayface, una variante de Darkman 
 
Curiosamente el parecido más razonable de esta Clayface lo encontré con una película de 1990 titulada Darkman, que pese a que también parecía la adaptación de un personaje de cómic (como sería este caso), en origen no lo era. En su esquema básico el citado film, dirigido por un acertado Sam Raimi, proponía lo mismo que este: una venganza que parecía venir del más allá, y un oscuro héroe vengador protagonista capaz de tener cualquier aspecto.
 
Allí el científico Peyton Westlake (encarnado por un Liam Neeson que aún no había conseguido su posterior estatus como héroe de acción) era un científico que descubría como generar piel humana, pero sólo conseguía que la misma estuviera estable durante un tiempo determinado. Unos mafiosos se cruzaban en su camino, acabando él torturado, desfigurado y dado por muerto, con todo su laboratorio convertido en cenizas.
 
Pero Peyton, el protagonista, no estaba muerto, aunque había quedado mentalmente inestable. Aprovechando su capacidad de generar piel humana temporal (y por lo tanto aparentar cualquier aspecto) orquestaba una venganza contra los mafiosos que le habían arruinado la vida bajo el alter-ego de Darkman. La fantástica mano de Raimi como director le otorgaba un encanto propio de la serie B más clásica, que se perdió en dos secuelas muy inferiores.
 
Si funcionó entonces puede funcionar ahora 
 
En esencia aquí se sigue el mismo patrón: el protagonista es Matt Hagen, un actor que ha ascendido hasta lo más alto desde los barrios pobres de Gotham, pero que tiene la mala suerte de cruzarse con unos mafiosos que lo desfiguran. Hundido tras ello como actor (a lo que también ayuda la prensa amarillista), y sin nadie que le ayude a recuperar su aspecto, descubre un tratamiento experimental que puede ser la solución a sus problemas... o no.
 
Un exceso en las dosis le permite mimetizarse con quien sea, y pronto decidirá que los que le llevaron a su actual situación tienen que pagar dicho agravio. De todas maneras eso no quiere decir que Clayface no sea entretenida (que lo es), pero lo que cuenta tiene un esquema tan previsible que decepciona a aquellos que, como en mi caso, querían sorprenderse por el origen de uno de los villanos de Batman menos conocidos por el gran público. 
 
Siguiendo los pasos del terror corporal que triunfó con La sustancia hace poco, cabe decir que los efectos grotescos sobre el físico del protagonista (encarnado por un correcto Tom Rhys Harries) son más o menos acertados (atención, por ejemplo, a lo del avión). Aún así la sensación final es que no se acaba de sacar todo el provecho de lo que podía haber sido, ya que divaga entre géneros sin saber muy bien por cual decantarse.  
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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sábado, 17 de octubre de 2026

LA MALDICIÓN DEL SEGADOR / LA HORA DE LA REINA DE HALLOWEEN / DOYLE & HOUDINI / MARVEL ZOMBIES: BLANCO, NEGRO Y SANGRE

LA MALDICIÓN DEL SEGADOR

El autor de esta novela, Brian McAuley, aprovecha su experiencia como guionista para llevar a cabo una muy eficaz sátira sobre el cine de terror y lo que lo rodea (en especial esos fans más acérrimos), así como la cultura de las franquicias en dicho género (todos sabemos lo muy extensas que han sido por ejemplo las de Viernes 13 o Halloween por citar solo dos ejemplos), y además el carácter de algunos actores (en este caso con uno veterano que aspiraba a más y se quedó encasillado, y otro que también quedó encasillado desde pequeño, pero ahora está intentando cambiar de registro mientras lucha por superar sus adicciones). 

Howard Browning es un actor que intentó lograr el prestigio pero acabó encasillado como El Segador, un matarife con ecos de Freddy Krueger y Jason Voorhees, que tuvo una extensa franquicia en los ochenta. Pero ahora quieren realizar un reboot con Trevor Maine en el papel, una antigua estrella infantil (¿guiños al personaje de Steve Urkel?) que busca intentar cambiar de registro y superar su adicciones. El problema es que Howard pretende que no se pierda el legado de "su" personaje, y no está muy conforme con dicho relevo. El enfrentamiento intergeneracional entre ambos despertará al infernal monstruo por el que están luchando, lo que llevará a un tramo final claro homenaje al slasher. 

Todo esto se entrelaza con fragmentos de los guiones de las ficticias películas que compusieron la saga del Segador, donde se notan muchos los guiños a Freddy Krueger (por la ironía y el humor negro junto a las violentas muertes) y Jason Voorhees (incluyendo una disparatada entrega ambientada en el espacio), lo que le da ese aspecto de franquicia que ha sido estirada hasta el infinito. Una recomendable y entretenida lectura, sobre todo para los fans del slasher.

CALIFICACIÓN: Entretenido (3,5/5)

LA HORA DE LA REINA DE HALLOWEEN

Si la anterior entrega ya era una secuela directa de Pesadilla antes de Navidad, en este caso esta nueva aventura de Sally propone el principio de una saga en la que ella vuelve a ser la protagonista principal, en detrimento del personaje de Jack, que queda de nuevo acotado al tramo inicial y al final. Los que disfrutaron de Larga vida a la Reina de Halloween tienen aquí una secuela continuista y abierta a extender esto (lo cual ignoro si han hecho porque este y el anterior eran los únicos libros de esta serie disponibles en la biblioteca).

Entre sus ventajas está la ampliación de los mundos colindantes al de Halloween, a lo que se suma en este caso el viaje multiversal que tiene que hacer la protagonista para resolver el problema en el que se ve metida. En esta aventura no estará sola, ya que la acompañará un nuevo personaje llamado Luna, que vendría a ser algo así como su discípula.

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)

DOYLE & HOUDINI

Hace años me leí de la biblioteca un cómic con el muy expresivo título de Yo maté a Sherlock Holmes. El susodicho era en sí una historia bastante irónica de cómo Sir Arthur Conan Doyle se creyó que se había sacado un peso de encima al acabar con su famoso Sherlock Holmes, hasta que todo el mundo se le puso en contra, de tal forma que tuvo que "revivirlo".

Ahora de los mismos responsables me he leído esta "secuela" (por darle una catalogación), en este caso centrada en la relación (en inicio) de amistad entre Sir Arthur Conan Doyle y Harry Houdini. La misma duró lo que duró el propio contraste de opiniones que tenían ambos, ya que mientras Doyle era creyente espiritista, Houdini desenmascaraba todo el fraude que hay dentro de ese mundillo. Esa disparidad de criterios, y lo que provocó el fin de dicha amistad, se narra aquí con un tono simpático e ingenioso. 

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)

MARVEL ZOMBIES: BLANCO, NEGRO Y SANGRE

Dentro de la línea de antologías que, con el título de Blanco, negro y sangre en sus muchas variantes, ha habido y he leído (Alien, Elektra y Spider-Man por citar algunas), ahora le ha tocado el turno a los Marvel Zombies, personajes que cuadran muy bien con la estética de estas obras. En este tomo a gran formato (para que el apartado gráfico luzca mejor) hay un total de 12 relatos (bueno, en sí 11) en los que veremos a superhéroes Marvel intentar salvar, en la medida de lo posible, la difícil situación de hacer frente a un virus zombi. 

Como toda antología, hay relatos para todos los gustos y no todos son igual de buenos, pero alabo el gusto del que decidió que los dos primeros fueran de Daredevil y Spider-Man, mis dos personajes preferidos de este vasto universo. Como los autores tienen libertad total, digamos que eso justifica que en el del arácnido la tía May tenga un destino diferente al que tuvo en la serie original, lo que no importa si el resultado es tan trágicamente bueno como es. 

Luego es el turno de Caballero Luna, Mister.Fantástico (otro relato destacable por su inherente tragedia), Bill Rayos Beta y Sendero de Guerra. La excepción está en el relato que le sigue, más cercano al folklore japonés que a nada en particular de Marvel, pero sería la única excepción ya que después le siguen historias de Viuda Negra (que también me gustó), Luke Cage, Blade (este muy curioso), el Castigador (bastante adecuado a la situación) y Shanna. 

CALIFICACIÓN: Entretenido (3,5/5)

miércoles, 7 de octubre de 2026

EL PRECIO DE LA RED, añorando a David Fincher (crítica sin spoilers)

En 2010 la película La red social se convirtió en todo un clásico moderno, sustentado en la excelente mano del director David Fincher, que con un muy acertado guion firmado por Aaron Sorkin logró explorar como fue la génesis de Facebook, una de las primeras redes sociales por antonomasia. Dicho film estaba basado en el libro de Ben Mezrich titulado Multimillonarios por accidente: El nacimiento de Facebook.
 
En el joven reparto de aquella película destacaba sin duda un brillante Jesse Eisenberg como Mark Zuckerberg, el creador principal de Facebook, si bien uno de los co-fundadores de la misma fue Eduardo Saverin, encarnado en la película de 2010 por un Andrew Garfield que aún estaba pendiente de meterse en las mallas del arácnido de Marvel, en las dos películas de The Amazing Spider-Man de 2012 y 2014.
 
Aunque Sorkin, el guionista del film de 2010, estaba interesado en escribir una secuela, de nuevo con David Fincher dirigiendo, al final ha tenido que ser él mismo el responsable aquí. No es el único, ya que tampoco vuelve Jesse Eisenberg, que se muestra moralmente disconforme con la forma de actuar de Zuckerberg en la vida real, por lo que rechazó repetir en el personaje pese a que le ofrecieron una buena oferta económica.
 
El relevo para encarnar al creador principal de Facebook lo toma en esta película el actor Jeremy Strong, al que se añaden Mikey Madison y Jeremy Allen White como protagonistas principales. Descrita más como complemento a La red social que como secuela de la misma, la historia se centra en cómo se destapó el secreto sobre los efectos peligrosos de Facebook (en cuanto a fomentar la polarización y la desinformación), que ellos conocían pero no remediaban. 
 
El precio de la red, un triángulo algo desequilibrado 
 
El trío protagonista diríamos que forma una línea de conexión entre los personajes de Mikey Madison y Jeremy Allen White, como la trabajadora de Facebook que empieza a olerse que ahí están ocultando algo, y el periodista al que acude para que destape la verdad. Pero para que fuera un triángulo más equilibrado tendría que ser más directa la presencia del Mark Zuckerberg de Jeremy Strong, pero el mencionado es algo así como un personaje colateral.
 
La historia se mueve en dos líneas temporales: la primera se centra en los varios encuentros entre una ninguneada Frances Haugen (una ingeniera de datos que igual ha visto más de lo que debería) y un Jeff Horwitz (periodista recién llegado a la oficina de San Francisco del Wall Street Journal) cuyas reuniones suelen girar sobre el hecho de que ella le va ofreciendo datos parciales (rehusando explayarse), pero él le solicita que le aporte más.
 
La otra línea temporal se centra en los ensayos que hace Mark Zuckerberg ante un grupo de asesores, los cuales le enseñan maneras correctas para comportarse de forma más humana (y no como si fuera alguien frío e insensible) ante una comisión del Senado. Frente a un Zuckerberg algo endiosado, al que nadie osa contradecir, en dicho "ensayo" también está presente un exempleado, al que da vida el actor Bill Burr, que no tiene miedo a decir lo que piensa.
 
Estando bien es tan evidente que podía haber estado mejor... 
 
¿Cual es el principal problema de este spin-off? (denominación si acaso más acertada que catalogarla como simple secuela) Falta la mano maestra de Fincher, porque Sorkin podrá ser todo lo buen guionista que se quiera, pero como director le falta el brío y la fuerza para dejar huella en un tema tan candente como el que está tocando, con lo cual esta El precio de la red (o El poder de la red en Latinoamérica) es una película convencional y correcta a secas.
 
Podía haber sido más, pero me imagino que sus responsables han pecado quizás de cautelosos, no solo ante ciertos hechos apenas esbozados (supongo que para evitar posteriores demandas millonarias), sino por incluso no mencionar para nada a Donald Trump. Eso se hace evidente en su tramo final, que transcurre durante el asalto al Capitolio de 2021, el cual según Sorkin fue promovido por la polarización derivada de los algoritmos de Facebook. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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sábado, 3 de octubre de 2026

SOULM8TE, el spin-off de M3GAN que llegó tarde (crítica sin spoilers)

Esta Soulm8te es la prueba fehaciente de que en ocasiones los estudios de Hollywood enseguida intentan expandir algunos éxitos más o menos moderados para sacar rendimiento... cuando a lo mejor la cosa no daba para tanto. En el presente caso se supone que es spin-off de la película M3gan, si bien este film se puede ver sin ningún problema aunque no se hayan visto ni la película citada ni su posterior secuela. ¿Cual ha sido el periplo de Soulm8te hasta ver la luz? Repasemos...
 
En enero de 2023 se estrenó la película M3gan, que tampoco inventaba nada nuevo, porque se podría considerar una versión modernizada de la franquicia Muñeco diabólico llevada hasta nuestra actual era con cada vez más avanzada tecnología. De hecho la mencionada saga de Chucky ya tuvo un inesperado remake que tampoco era tan espantoso (al menos bajo mi punto de vista), y que se orientaba también en esa premisa de tecnología que pierde el control, un tema muy recurrente.
 
La cuestión es que si M3gan costó apenas unos 12 millones de dólares, y a nivel mundial recaudó más de 180, ahí había un filón que tenían que explotar... o eso pensaron. En el verano de 2025 se estrenó M3gan 2.0, con un presupuesto estimado de entre 15 y 25 millones, y que se tuvo que conformar con una recaudación mundial de apenas unos 39 millones, dejando claro que esa franquicia no daba más de sí. Pero por entonces Soulm8te ya estaba en marcha, ¿que hacemos con ella?
 
Soulm8te no despertaba confianza a sus responsables 
 
En principio estaba previsto que llegara a los cines en enero de este 2026, pero Universal retiró el film de su calendario de estrenos cuando faltaban pocas semanas. Aunque siguió la tónica habitual de coste bajo-medio con el que suele operar en sus proyectos de terror y/o suspense la productora Blumhouse  (en este caso junto con Atomic Monster), el cual se cree que rondaba entre los 15 y los 20 millones, el fiasco de la secuela de M3gan les hizo recular.
 
Buscando un nuevo distribuidor (me imagino que un caso similar a la reciente Coyote vs.Acme cuando Warner renegó de ella y Ketchup Entertainment la salvó del olvido) supongo que no debió de salir nadie, ya que al final cambió la estrategia de Universal y se decantaron por un lanzamiento directo bajo demanda en lugar de cines. Eso fue el pasado 1 de agosto, y justo dos meses después ha sido Disney Plus quien la ha estrenado de forma oficial.
 
Tampoco cuenta nada nuevo, pero al menos se deja ver
 
El mayor hándicap de esta película es llegar después de otros títulos bastante similares como fueron Alice (Subservience) con Megan Fox y La acompañante (Companion) con Sophie Thatcher. A su favor hay que admitir que no toma vericuetos tan manidos como el primer título citado (que tenía guiños a la saga Terminator que creo que fue lo que también hundió a la secuela de M3gan), aunque también dista de ser una sátira tan simpática como era la segunda. 

La premisa de la historia se centra en un viudo programador informático, que decide adquirir un androide con inteligencia artificial para intentar sobrellevar el reciente fallecimiento de su esposa (se sugiere una crisis de soledad por duelo). Su intento por conseguir que la experiencia con la máquina sea lo más humana posible le llevará a modificar sus parámetros, pero los resultados crean una dependencia emocional al robot que le pondrán en más de un aprieto.
 
Con un reparto correcto aunque desconocido para mí, eso supongo que actuó a mi favor a la hora de poder disfrutar más del resultado final. Tampoco es que sea ninguna maravilla, porque su premisa de androide que pierde el control ya se ha visto antes, no solo en los títulos que he citado sino en tantos otros más o menos similares que pulularán por ahí (la lista de films sobre los peligros de la inteligencia artificial es bastante notoria).  
 
En resumidas cuentas
 
Al final Soulm8te resulta una película que se deja ver sin mayores pretensiones, y aunque se sustente sobre un esquema previsible y ya algo manido (donde te ves venir casi todo lo que va a pasar), se beneficia de un acertado ritmo, con el que es difícil aburrirse. Sus detalles eróticos y sangrientos sugieren más que muestran (atención al de la estrechez vaginal como arma) y, como siempre en estas franquicias, el final deja la puerta abierta a más.
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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miércoles, 30 de septiembre de 2026

DIGGER, madre del amor hermoso que esperpento... (crítica sin spoilers)

Resulta muy evidente que con esta Digger el actor Tom Cruise intenta posicionarse para ganar un Oscar, algo que aún se le resiste. Y no será por no haberlo intentado: ha estado nominado como mejor actor por Nacido el 4 de julio (1989) y Jerry Maguire (1996), y como mejor actor secundario por Magnolia (1999) e incluso como productor por Top Gun: Maverick (2022), pero no ha ganado ninguno de ellos (aunque si lo hizo curiosamente por dichos títulos como actor en los Globos de Oro de los años respectivos de las tres primeras).
 
De todas maneras si ha recibido un Oscar honorífico a finales de 2025 por su amplia carrera y por su defensa de los cines, pero eso supongo que no le compensa no haberlo conseguido por méritos propios. Por eso me imagino que debió volcarse en su faceta de estrella, lo que le llevó (entre otras, y mientras el cuerpo le aguantase) a los ocho films de Misión Imposible estrenados a lo largo de casi tres décadas, en los que se arriesgó rodando las escenas de acción él mismo.
 
Pero, como he citado, el cuerpo aguanta lo que aguanta, y el señor Tom Cruise ya tiene 64 años (aunque nadie lo diría), por lo que deja de lado la acción y vuelve a eso de intentar demostrar que es también un actor con un papel que, por anticipado, me recordó a su Les Grossman, el grotesco personaje al que encarnó en Tropic Thunder ¡Una guerra muy perra!, dando muestras de versatilidad y sentido del humor. 
 
En esta ocasión, y de la mano del director Alejandro González Iñárritu (ganador de dos Oscars en esa categoría por Birdman (o la inesperada virtud de la inocencia) y El renacido, además de otros dos, uno como productor y otro como guionista de la primera de ellas, a lo que sumar otro especial de la Academia de Hollywood) se ha metido en una sátira medioambiental sobre el planeta que estamos dejando a las próximas generaciones.
 
Digger, cuando la sutilidad brilla por su ausencia 
 
Fíjate que sobre el papel este film no tenía mala pinta, ya que es muy notorio que con la (abusiva) acción del hombre sobre los recursos de nuestro planeta, está haciendo que este se defienda con un cambio climático que paulatinamente tan solo puede ir a peor. Criticar eso está bien si lo haces de manera justificada, pero aquí a Iñárritu se le va la mano con una sátira pretenciosa, grandilocuente, grotesca y esperpéntica, que se hace incluso indigesta de ver.
 
Tom Cruise, como protagonista principal, encarna a Digger Rockwell un despreciable millonario, al que le trae sin cuidado lo que pase, y a quien le pase, mientras él siga ganando dinero. ¿Se podría considerar una crítica contra magnates al estilo de Donald Trump? Eso dependerá según opiniones, pero lo que queda claro es que mientras el antes citado Les Grossman al que encarnó Cruise era un malvado simpático, su Digger es la total antítesis.
 
La histriónica sobreactuación de su protagonista (resulta despreciable, arrogante, vanidoso, engreído, grosero, zafio y todo adjetivo descriptivo negativo que te puedas imaginar) se intenta justificar con un giro meta bastante desconcertante, que te hace dudar sobre lo que estás viendo, hasta que queda justificado de manera a todas luces insatisfactoria: ¿es justicia divina para los malvados, y pueblo espectador complacido? Esa compensación no me gusta.
 
Reflejos de nuestra actualidad de cada día 
 
De todas maneras, y aunque aquí el presidente de los Estados Unidos lo encarne (de manera también bastante histriónica) John Goodman, la sombra de Trump está presente en momentos como el de la bendición, que recuerda a otra reciente del actual mandatario de la Casa Blanca. Ahí si que aciertan porque da la misma vergüenza ajena que dio la real, pero son momentos puntuales en una sátira que se deja llevar por el exceso y la total falta de sutilidad.
 
Algunos críticos han querido comparar esta película con Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú? de Stanley Kubrick (director cuya película póstuma fue Eyes Wide Shut, con el aquí presente Tom Cruise). El problema es que Iñárritu dista mucho de ser Kubrick, y al final este film es un grotesco y esperpéntico exabrupto que viene a decir algo ya sabido: el mundo está dirigido por unos necios ególatras, a los que les importamos entre nada y menos. 
 
CALIFICACIÓN: Mala (1/5)

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