miércoles, 30 de septiembre de 2026

DIGGER, madre del amor hermoso que esperpento... (crítica sin spoilers)

Resulta muy evidente que con esta Digger el actor Tom Cruise intenta posicionarse para ganar un Oscar, algo que aún se le resiste. Y no será por no haberlo intentado: ha estado nominado como mejor actor por Nacido el 4 de julio (1989) y Jerry Maguire (1996), y como mejor actor secundario por Magnolia (1999) e incluso como productor por Top Gun: Maverick (2022), pero no ha ganado ninguno de ellos (aunque si lo hizo curiosamente por dichos títulos como actor en los Globos de Oro de los años respectivos de las tres primeras).
 
De todas maneras si ha recibido un Oscar honorífico a finales de 2025 por su amplia carrera y por su defensa de los cines, pero eso supongo que no le compensa no haberlo conseguido por méritos propios. Por eso me imagino que debió volcarse en su faceta de estrella, lo que le llevó (entre otras, y mientras el cuerpo le aguantase) a los ocho films de Misión Imposible estrenados a lo largo de casi tres décadas, en los que se arriesgó rodando las escenas de acción él mismo.
 
Pero, como he citado, el cuerpo aguanta lo que aguanta, y el señor Tom Cruise ya tiene 64 años (aunque nadie lo diría), por lo que deja de lado la acción y vuelve a eso de intentar demostrar que es también un actor con un papel que, por anticipado, me recordó a su Les Grossman, el grotesco personaje al que encarnó en Tropic Thunder ¡Una guerra muy perra!, dando muestras de versatilidad y sentido del humor. 
 
En esta ocasión, y de la mano del director Alejandro González Iñárritu (ganador de dos Oscars en esa categoría por Birdman (o la inesperada virtud de la inocencia) y El renacido, además de otros dos, uno como productor y otro como guionista de la primera de ellas, a lo que sumar otro especial de la Academia de Hollywood) se ha metido en una sátira medioambiental sobre el planeta que estamos dejando a las próximas generaciones.
 
Digger, cuando la sutilidad brilla por su ausencia 
 
Fíjate que sobre el papel este film no tenía mala pinta, ya que es muy notorio que con la (abusiva) acción del hombre sobre los recursos de nuestro planeta, está haciendo que este se defienda con un cambio climático que paulatinamente tan solo puede ir a peor. Criticar eso está bien si lo haces de manera justificada, pero aquí a Iñárritu se le va la mano con una sátira pretenciosa, grandilocuente, grotesca y esperpéntica, que se hace incluso indigesta de ver.
 
Tom Cruise, como protagonista principal, encarna a Digger Rockwell un despreciable millonario, al que le trae sin cuidado lo que pase, y a quien le pase, mientras él siga ganando dinero. ¿Se podría considerar una crítica contra magnates al estilo de Donald Trump? Eso dependerá según opiniones, pero lo que queda claro es que mientras el antes citado Les Grossman al que encarnó Cruise era un malvado simpático, su Digger es la total antítesis.
 
La histriónica sobreactuación de su protagonista (resulta despreciable, arrogante, vanidoso, engreído, grosero, zafio y todo adjetivo descriptivo negativo que te puedas imaginar) se intenta justificar con un giro meta bastante desconcertante, que te hace dudar sobre lo que estás viendo, hasta que queda justificado de manera a todas luces insatisfactoria: ¿es justicia divina para los malvados, y pueblo espectador complacido? Esa compensación no me gusta.
 
Reflejos de nuestra actualidad de cada día 
 
De todas maneras, y aunque aquí el presidente de los Estados Unidos lo encarne (de manera también bastante histriónica) John Goodman, la sombra de Trump está presente en momentos como el de la bendición, que recuerda a otra reciente del actual mandatario de la Casa Blanca. Ahí si que aciertan porque da la misma vergüenza ajena que dio la real, pero son momentos puntuales en una sátira que se deja llevar por el exceso y la total falta de sutilidad.
 
Algunos críticos han querido comparar esta película con Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú? de Stanley Kubrick (director cuya película póstuma fue Eyes Wide Shut, con el aquí presente Tom Cruise). El problema es que Iñárritu dista mucho de ser Kubrick, y al final este film es un grotesco y esperpéntico exabrupto que viene a decir algo ya sabido: el mundo está dirigido por unos necios ególatras, a los que les importamos entre nada y menos. 
 
CALIFICACIÓN: Mala (1/5)

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miércoles, 23 de septiembre de 2026

DC: EL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO / LARGA VIDA A LA REINA DE HALLOWEEN / 7 HISTÒRIES DE VIATGES EN EL TEMPS / (reseñas)

 DC: EL UNIVERSO CINEMATOGRÁFICO

Con el subtítulo de 80 años de películas icónicas muchos se pueden extrañar de qué sería exactamente esto, ya que el universo DC en imágenes que conoce la mayoría sería el que se extendió entre 2013 y 2023. La inclusión en la portada del Superman de Christopher Reeve puede dar pistas de que esto abarca más, pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿ocho décadas? La explicación está en la misma estructura de esta interesante obra que me he leído de la biblioteca.

Separada en cuatro partes, la primera abarca desde las más iniciales adaptaciones de los personajes de DC en los años 40, hasta la serie televisiva de los sesenta de Batman. Le sigue una segunda que abarca desde el Superman de Richard Donner hasta El regreso de la Cosa del Pantano (o sea, de 1978 a 1989). La tercera parte abarca desde el Batman de Tim Burton de 1989 hasta la última entrega de la trilogía del Caballero Oscuro de Nolan, dejando la última para el universo DC comentado antes, que abarca desde El hombre de acero (2013) hasta Aquaman y el reino perdido (2023). Ahora se entiende lo de 80 años de películas icónicas que cita en su subtitulo.

Y no, todo no son superhéroes, abarcando otros géneros que han tenido mayor o menos éxito en DC como el western (Jonah Hex), el terror (las dos entregas de La Cosa del Pantano estrenadas en la década de los años ochenta), spin-offs derivados de superhéroes (Steel un héroe de acero de 1997 o Catwoman de 2004), obras orientadas hacia un público algo más adulto (Constantine de 2005 o Watchmen de 2009) y todas, absolutamente todas las películas y series (estas de una manera más breve) basadas aunque sea lejanamente en cómics de DC.

Se trata de una obra muy exhaustiva y profusamente ilustrada, que abarca todo tipo de curiosidades sobre cada uno de los títulos referenciados, lo que la hace vital para conocer los entresijos de producciones repartidas en ocho décadas... con matices. Generada por sus responsables (DC y Warner) lógicamente no se van a lanzar piedras sobre su propio tejado, pero resulta curioso como presumen de éxitos (cuando lo fueron) pero evitan hablar de descalabros, pese a que algunos de los títulos referenciados fueron fracasos de taquilla o crítica (o de ambos). 

CALIFICACIÓN: Bueno (4/5)

LARGA VIDA A LA REINA DE HALLOWEEN

Aunque nunca tuvo secuela en cine, Disney no podía dejar pasar el éxito que fue ganando con el tiempo la película Pesadilla antes de Navidad de Tim Burton, por lo que esta novela con el título de Larga vida a la Reina de Halloween se puede considerar continuación del clásico de 1993. Ya digo que no llega a la categoría de mito que tiene su precedente que fue dirigido por Henry Selick (aunque por el título se llevara todo el mérito Burton), pero admito que ha resultado una lectura bastante entretenida.

La historia se centra en Sally, la muñeca de trapo enamorada de Jack Skelleton, que por fin se ha unido a él. El problema es que, al ser su esposa, se convierte por tanto también en la Reina de Halloween, un cargo para el que ella no se ve del todo preparada. Con un evidente síndrome del impostor sobre ella (los síntomas me parecen muy claros, aunque en ningún momento lo nombren como tal), y agobiada por las circunstancias, un día descubre junto al perro fantasma Zero una puerta secreta a la ciudad de los sueños. El problema radica cuando, al dejar dicha puerta abierta sin querer, desata sobre el mundo de Halloween una amenaza para la que igual no estaban preparados.

Esta novela es una curiosa secuela centrada en Sally, en la que incluso se descubre su verdadero origen, y que resulta muy entretenida, con un ritmo de lectura bastante ágil, y que logra mantener muy bien la atmósfera nostálgica y gótica del film de animación. Tampoco hay que pedirle más, pero a mi me ha convencido, lo mismo que creo que puede ser convincente para los fans de Pesadilla antes de Navidad.

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)

7 HISTÒRIES DE VIATGES EN EL TEMPS

En ocasiones en la biblioteca veo cosas que, por tal o cual motivo, me llaman la atención, y eso me pasó con la portada de esta antología de relatos en catalán sobre, como su título muy bien indica, viajes en el tiempo. El autor (al que no conocía) es Marck Castelló, nacido en Barcelona el mismo año que un servidor (1974), y del que podéis conocer más si pasáis por su página web. La gracia de los relatos de esta obra es estar situados en ciertos lugares de Cataluña, incluso de la ciudad de Barcelona, que yo mismo conozco, por lo que se me hizo curioso leerlos como los escenarios de las historias fantásticas que desarrolla su responsable.

Los relatos abarcan bucles (y paradojas) temporales o dimensiones paralelas, y he notado algo de influencias de la ciencia-ficción más popular de los últimos años, pero sin ser relatos de aficionado, sino que tomando entidad propia y, en ocasiones, sorprendiendo al lector.

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)

viernes, 18 de septiembre de 2026

COYOTE VS.ACME, justicia metareferencial (crítica sin spoilers)

Es increíble el preámbulo al presente film, y es que esta Coyote vs.Acme estaba lista para su estreno en el pasado 2023. Pero en Warner Bros., en una decisión un tanto cuestionable, se pensó que no merecía la pena que se viera en cines (ni en ninguna otra parte): iban a deshacerse de ella para deducir impuestos. No es la única que ha pasado por ese trance, pero al menos ha sido la más afortunada, al encontrar un salvador.
 
Otros títulos que no tuvieron la misma suerte fueron Scoob! Holiday Haunt y Batgirl. En el primer caso era la secuela de la película de animación ¡Scooby!; pese a estar casi completada y lista, según comentó uno de sus directores. En el segundo caso, y también casi completada, se descartó una Batgirl que tenía a Michael Keaton como Batman, tras verlo en Flash, y a Brendan Fraser encarnado al villano Luciérnaga.
 
Donde esas dos no tuvieron suerte, la misma sonrió al presente film: Ketchup Entertainment, una distribuidora independiente, compró los derechos globales de esta película por 50 millones de dólares. En la Warner pretendian una deducción fiscal de 30 millones, mientras que Ketchup ha recaudado lo que pagó por ella sólo en el mercado americano, en una batalla tipo David contra Goliat, en la que el pequeño vence al gigante.
 
Más allá de que las películas defenestradas fueran mejores o peores (admito que ¡Scooby! cuando la vi se me hizo un tanto extraña, por lo que su secuela no se que tal hubiera estado, mientras que Batgirl murió antes de nacer, porque ya se había dado carpetazo al anterior universo DC en cines, en beneficio del que inició James Gunn en 2025) quien sale perdiendo es el espectador, que se queda sin poder juzgar por si mismo.
 
Coyote vs.Acme, el origen de la película 
 
Es anecdótico pero el mencionado James Gunn es productor y coautor de la historia del presente film, junto a Jeremy Slater y Samy Burch. Pero en el origen de todo está en un artículo satírico escrito por Ian Frazier (humorista estadounidense) que se publicó en la revista The New Yorker el 26 de febrero de 1990. Escrito de forma burocrática, formal y solemne (con un riguroso lenguaje legal, cual si fuera un alegato inicial por un juicio de responsabilidad civil) un abogado ficticio llamado Harold Schoff demanda a la corporación Acme en nombre del Coyote.  
 
En el artículo dicho letrado argumenta que su cliente Wile E.Coyote demanda a Acme por varios millones de dólares en concepto de daños y perjuicios, ya que la citada corporación le ha vendido de forma sistemática productos defectuosos que le afectaron de manera física y emocional. Enumerando muchos ejemplos se argumenta que dichos problemas no vienen de la torpeza de Coyote, sino de la mala fabricación de los productos Acme.
 
Justicia poética con doble sentido (real y ficticio) 
 
Partiendo de dicha base esta película nos muestra a su incansable protagonista persiguiendo de una forma obsesiva a un Correcaminos al que nunca alcanza. Pero cansado de que los productos Acme que usa para ello le fallen una y otra vez de forma continuada, contrata a Kevin Avery, un abogado con pocas aspiraciones (interpretado por el actor Will Forte) para demandar a la gran corporación, responsable de todos sus percances. 
 
Aunque en un principio actúa de forma conformista frente a Buddy Crane, el abogado corporativo que defiende a Acme (a cargo de un divertido John Cena), el letrado que representa al Coyote pronto se da cuenta de que se encuentra en medio de un litigio a favor de las pobres víctimas sin opciones para lograr enfrentarse a arrogantes corporaciones que se creen intocables. Chiste satírico en los créditos iniciales: incluso Warner pertenece a Acme. 
 
A partir de dicha premisa se establece una búsqueda de pruebas por parte del Coyote y su equipo legal, en el que se verán cameos de mayor o menor duración de muchos personajes de los Looney Tunes como Porky, Piolín, Silvestre, Bugs Bunny, el gallo Claudio, Elmer Fudd o la abuelita. Pero el guiño cinéfilo está en el doctor Lorre, una caricatura animada del mítico actor Peter Lorre, que al inicio del film descubre lo que trama Acme pero es descubierto.
 
Coyote vs.Acme, en resumidas cuentas
 
¿Qué le ocurre a Warner para querer deshacerse de una película así? Es tan fácil ver el paralelismo entre Coyote y Acme con la propia película y los que quisieron eliminarla. Estamos sin duda ante el mejor uso que se ha hecho de los Looney Tunes en años, muy superior a (por ejemplo) Space Jam y su secuela. Puede recordar a ¿Quien engañó a Roger Rabbit? por su mezcla de realidad y animación, aunque no alcanza su nivel.
 
Al final lo que queda es una película cuyo uso (quizás algo excesivo) de humor splastick convencerá a los más pequeños, mientras que para los adultos queda una mordaz sátira sobre los abusos de poder por parte de las grandes corporaciones. La mano de Gunn como productor se puede notar en su aprecio hacia los más indefensos, sensibilidad que también dejó muy patente en Guardianes de la galaxia vol.3 con el origen de Mapache Cohete. 
 
CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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miércoles, 16 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL (2026), mejorando algo lo previo (crítica sin spoilers)

Dentro de las adaptaciones de videojuegos, el que puede que sea el que más películas ha generado sería Resident Evil. Si me centro en ellas tan solo, las mismas dieron para una franquicia inicial de seis películas, un posterior reboot que no cubrió las expectativas que pretendían (el único que admito que no he visto de todos estos films) y ahora este nuevo intento, dirigido por Zach Cregger, responsable de Barbarian y Weapons.
 
Al tratarse del género de terror, uno de los más rentables, es lo que supongo que explica el éxito de esta saga, si bien para mí tan solo el primero (del 2002) es un buen entretenimiento, que además coincidió en salir justo en el momento (principios de los 2000) en que se disparó el éxito de las distopías que se situaban en apocalipsis zombis de todo tipo y condición. Otro título que despuntó fue por ejemplo The walking dead. 
 
De las seis primeras, cuatro de ellas de Paul W.S.Anderson (el esposo de Milla Jovovich, actriz protagonista de todas ellas) la que menos costó fue la primera (33 millones de dólares) y la que más la quinta (65 millones). La más exitosa fue la cuarta (300 millones) y la que menos la primera (casi 103 millones). Por eso el reboot de 2021 (costó 25 millones y recaudó casi 42 millones), palidece ante las cifras del resto. 
 
Con la excepción de la primera (y por la novedad, y el momento en que salió), todo lo que ha venido después ha tenido una calidad que brillaba por su ausencia (el denominado Capítulo final era un bodrio), de ahí que no quisiera arriesgarme con el reboot de 2021. Pero el responsable de esta es el mismo que el de Barbarian (que descubrí en televisión) y Weapons (que vi de estreno en cine), dos films que me convencieron, de ahí que eso levantara mi curiosidad.
 
Resident Evil (2026), una franquicia sobreexplotada 
 
Quizás por llevar un poco de expectativas (un poco, tampoco es que esperara una maravilla, pero si al menos una película mejor) me ha decepcionado encontrarme con el trabajo más genérico de su director, quedando de forma bastante clara por debajo de sus dos anteriores películas (que tampoco es que fueran obras maestras, pero me convencieron más). Supongo que será problema del género en si, tan explotado que ya difícilmente me asombra.
 
Como no soy aficionado a los videojuegos no conozco los entresijos de esta franquicia, más allá de lo más básico visto en sus adaptaciones hasta la fecha, pero me imagino que muchos quedarán decepcionados por el hecho de que Cregger no adapta ningún juego en particular (aunque guiños hay) sino que ofrece "una historia periférica" (según él mismo la ha definido) que se centra en las peripecias de un mensajero que tiene que entregar un envío en Raccoon City. 
 
El protagonista encarnado por el actor Austin Abrams (que ya trabajó con Cregger en su anterior Weapons) vendría a ser, salvando las distancias, un estilo de personaje como el de John McClane de la saga Jungla de cristal (como mínimo de la primera de ellas): un tipo normal y corriente, que se ve metido en una situación que le sobrepasa, y de la que lucha contra viento y marea para poder salir. El problema está en que las referencias son otras.
 
Más allá de que pueda tener un mayor o menor número de guiños, no solo al universo de los videojuegos sino incluso a la propia forma de jugar en ellos, encontré similitudes a películas como La Cosa (El enigma de otro mundo) o sagas como el manga Parasyte (que se ha expandido a otros formatos). De esta última sería esa "fusión" que se puede hacer entre pedazos (ignoro si es canónica en esta franquicia), y que explica lo que sale por la puerta en el póster. 
 
Una clara mejora de lo previo (lo cual tampoco era muy difícil) 
 
Lo que me ha asombrado, teniendo en cuenta que su responsable dice haber reducido el humor, porque en un principio no funcionaba, son muchas situaciones que provocaron la risa en la sala a la que asistí al pase, pero que a mi me dejaron más bien indiferente. La más acertada sería quizás la relacionada con la nulidad del protagonista con las armas (no es más que un simple mensajero sanitario), y cierta situación recurrente con la que se irá topando. 
 
El problema, quizás por mi parte, es que uno ha visto y/o leído tantos apocalipsis de zombis y/o infectados de todo tipo y condición, que el periplo del protagonista suena a más de lo mismo, con engendros de todo tipo y condición para satisfacer a los amantes del gore. Eso sí, resulta innegable su acertado ritmo, que para si lo quisiera series tan dilatadas como The walking dead. Y bueno, sin duda mejora lo previo, aunque tampoco lo tenía muy difícil que digamos. 
 
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)

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sábado, 12 de septiembre de 2026

VAIANA (2026), seguimos fotocopiando (crítica sin spoilers)

He recuperado el remake de Vaiana estrenado el pasado mes de julio. En este caso hice adrede lo de dejarlo para más adelante, ya que no quería arriesgarme con el resultado final. Tampoco es que fuera muy raro suponer que sería como casi todos los que la anteceden (pocos se salvan), pero es que en este caso marca un récord del que no se si sentirán muy orgullosos: este remake llega menos de 10 años después de su original animado.
 
Está asumido que la imaginación está muerta y enterrada en el Hollywood de hoy en día, y que es sin duda mucho más cómodo hacer una secuela o remake de algo que ha tenido algún éxito, que arriesgarse con otra novedad que aún está sin testar. Pero más allá de que luego el resultado sea mejor o peor, sería algo innegable que eso son decisiones muy acomodaticias. En casos como este se hace aún más evidente esa pereza.
 
De la misma manera que muchos que la preceden, este remake en "acción real" (sarcástico eufemismo, puesto que se sustituye por mucha animación digital, como ocurrió por ejemplo con la versión que se estrenó en 2019 de El Rey León) se supone que opta por el respeto al film original y se limita a fotocopiarlo, con algún pequeño detalle por aquí y por allá, pero contando en esencia la misma historia. 
 
Vaiana (2026), las prisas de Disney por sacar remake live-action de todo
 
Como sería absurdo dejar referencia de una cinta que es tal cual a su homónima de hace menos de una década, para eso ya está la crítica que hice en su día de la película original animada (que tampoco es que me fascinase). Estrenada a finales de 2016, en temporada navideña, el film fue todo un éxito que acumuló más de 640 millones de dólares de recaudación a nivel global, por lo que Disney tenía ganas de amortizar más la franquicia.
 
Curiosamente, y también en temporada navideña (por más que los escenarios donde transcurre la hagan más lógica para el verano), el pasado 2024 se estrenó una secuela titulada Vaiana 2 (tampoco se calentaron mucho la cabeza) que era algo así como un apaño en forma de película de lo que en origen iba a ser una serie para la plataforma de streaming Disney Plus. Y aún siendo una secuela inferior, superó los 1.000 millones de dólares de recaudación global.
 
Ya cuando se estrenó dicha continuación se estaba rodando el presente remake, y las previsiones que me hacia yo la ponían al nivel de otras fotocopias previas como La Sirenita o Blancanieves. Una vez vista confirmo que no me equivocaba con mis presunciones, por lo que remito a lo que en su día dije de la cinta original, porque coincide con la misma en virtudes y errores, a lo que suma ahora poco de lo primero y más de lo segundo.
 
Disney sigue fotocopiando toda su filmografía 
 
En el caso de los aciertos de este remake está el respeto a la cultura polinesia, tanto a sus costumbres como a los actores elegidos para los personajes principales. En ese sentido destaca la joven Catherine Laga'aia, actriz y cantante australiana de raices polinesias, que tiene a su cargo interpretar a la protagonista principal, cumpliendo con eficacia en su labor de trasladar a imagen real a la Vaiana animada que conocíamos hasta ahora.
 
Por contra, más allá de un elenco funcional para lo que se requiere de ellos, destaca (y no para bien) el Maui al que da vida Dwayne Johnson, que ya fue quien le puso voz al mismo personaje en los films de animación. Ahí radica un claro problema en estas traslaciones: mientras que en las previas veías a Maui con la voz de Johnson, aquí ves al citado Dwayne intentando ser Maui sin conseguirlo, a lo que no ayuda su ridícula caracterización (en especial la peluca).
 
En resumen este remake de Vaiana no se justifica de ninguna forma (casi 320 millones con un presupuesto de 250 dan fe de que no ha cumplido expectativas). Si la apruebo por la mínima es por ser exactamente lo mismo que el film de 2016 en que se basa, si bien eso es un arma de doble filo, dejándote con la sensación de mero plato recalentado. Incluso el gallo Heihei, que animado me hizo gracia, tiene aquí un aspecto más inquietante que cómico. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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