martes, 28 de julio de 2026

SPIDER-MAN BRAND NEW DAY, crítica sin spoilers

Cinco años hemos esperado para que Spider-Man Brand New Day nos resuelva la situación de Peter Parker y su alter-ego arácnido, después de los hechos acaecidos en la exitosa Spider-Man No Way Home. Aún así es también un triunfo para su actor protagonista (Tom Holland), el cual se convierte en el intérprete que más veces ha dado vida a este superhéroe en la gran pantalla (cuatro, sin sumar sus apariciones en otros films del universo Marvel).
 
Si contamos en las últimas décadas (dejando aparte al actor Nicholas Hammond, que lo encarnó en la serie televisiva de los años setenta), el primero en ponerse las redes de Spider-Man fue Tobey Maguire, en la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi, entre 2002 y 2007, y que se quedó a las puertas de una cuarta entrega que se iba a estrenar en 2011 pero que al final fue cancelada (su fecha la tomó el primer film de Thor dirigido por Kenneth Branagh).
 
Después de eso llegarían las dos entregas de The Amazing Spider-Man (2012 y 2014), que no lograron avanzar más allá de esa cifra (aunque la segunda estaba plagada de guiños que sugerían opciones para seguir explorando el universo arácnido), debido a los pobres resultados que obtuvo la secuela estrenada en 2014. A partir de un breve cameo en la tercera entrega del Capitán América en 2016, Spider-Man dio el salto definitivo al MCU, apareciendo en siete films.
 
Spider-Man: Brand New Day, pasado y futuro arácnido 
 
Más allá de su presencia en la antes citada Capitán América: Civil War, así como en Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame, el personaje ha disfrutado de una trilogía inicial formada po Spider-Man: Homecoming estrenada en 2017, Spider-Man: Lejos de casa en 2019 y Spider-Man: No Way Home en 2021, a la que se añade esta Spider-Man: Brand New Day, que toma su título del polémico reinicio que tuvo en los cómics, que anuló su boda con Mary Jane.
 
Marvel, muy necesitada de alcanzar el éxito de antaño, se la juega con esta cuarta película de Spider-Man así como las dos cintas próximas de Los Vengadores (Avengers: Doomsday y Avengers: Secret Wars). Se nota que han echado mano de primeras estrellas y se abstienen de correr riesgos que la han llevado a no conseguir repetir esa épica que alcanzaron con Vengadores: Infinity War y Vengadores: Endgame (¡y no será porque no han estrenado cosas desde entonces!). 
 
Más allá de lo que le depare el futuro al arácnido de Marvel (el actor protagonista ya tiene 30 años, por lo que hay rumores de que en una hipotética futura entrega le daría el relevo a Miles Morales, e incluso el propio Tom Holland ha recomendado quien cree él que sería un buen Peter Parker) la única escena tras los créditos de Spider-Man Brand New Day nos ofrece una ¿sugerencia? mediante una simpática aplicación de donde puede que nos lo encontremos pronto...
 
Un nuevo día digno de mención
 
A mi me gustó mucho la trilogía del personaje que hizo Sam Raimi (aunque la tercera fue como fue...), me convenció ya un poco menos las de Andrew Garfield (aún siendo entretenidas) pero no había acabado de conectar con el Spider-Man de Tom Holland en sus dos primeras entregas (demasiado legado de Iron Man y nada de tío Ben), siendo en la tercera estrenada en 2021 (quizás por el factor nostalgia) la que sí me dejó totalmente convencido
 
Pese a todo tenía mis dudas sobre esta cuarta debido a que los rumores situaban a muchos villanos, y ya sabemos que si se meten demasiados, el resultado no siempre convence. En este caso se rumoreó a Bumerang, Tarántula, Lápida, Escorpión e incluso los ninjas de La Mano, así como un Hulk furioso, además de la presencia del Punisher del actor Jon Bernthal. Pero la película presenta (y sorprende) con el personaje al que encarna Sadie Sink.
 
En cuanto a los otros, sin que en ningún momento den la imagen de estar desaprovechados, los más determinantes serían Hulk (porque Peter, debido a los cambios que experimenta, contacta con Bruce Banner) y sin duda alguna Punisher (con un resultado convincente), ya que el resto quedarían en un segundo e incluso tercer plano. Demostrando aquí con acierto y solvencia la vertiente urbana de Spider-Man, se echa en falta menciones a otros como Daredevil.
 
Como yo me aficioné a los cómics de este superhéroe gracias al coleccionable de Planeta-Agostini, en el mismo se recogían sus andanzas en los ochenta, por lo que me gustó la inclusión del personaje al que encarna Liza Colón-Zayas. En cuanto a Ned Leeds y a la MJ de Zendaya, se enfocan nuevas facetas tras lo acontecido en el film precedente. El cambio en la silla de director (Destin Daniel-Cretton, que ya dirigió la de Shang-Chi, toma el relevo de Jon Watts) es todo un acierto.
 
En resumidas cuentas
 
Spider-Man Brand New Day supera las dudas que podía levantar tanto su título como su nuevo responsable tras las cámaras, siendo una de las mejores películas del arácnido de Marvel, en este caso por marcar de forma patente su condición de superhéroe urbano (sin meter multiversos u otros conceptos más grandilocuentes) echándose en falta solo alguna mención a otro superhéroe urbano como es Daredevil (vigente con su serie televisiva).

CALIFICACIÓN: Buena (4/5)

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sábado, 25 de julio de 2026

SCARY MOVIE (2026), una sarta de chorradas (crítica sin spoilers)

La franquicia Scary Movie nació en 2000 como parodía del cine de terror que despuntaba en aquellos años, con sagas como la de Scream, aunque en si han tenido cabida en ella parodias de cualquier título con un mínimo de repercusión que se hubiese estrenado en los últimos tiempos respecto a la fecha en que se estrenaba cada nueva entrega. Y como perpetrarlas no costaba mucho, su rentabilidad propició su expansión.
 
La primera tuvo un inesperado pelotazo en 2000, ya que con un presupuesto de apenas 19 millones de dólares logró sumar 278 a nivel mundial. La segunda entrega bajó hasta los 141,2 millones de dólares a nivel mundial, pero como sólo había costado 45 el negocio continuó siendo rentable. La tercera se embolsó 220 millones, pero la cuarta (con 178 millones globales) y la quinta (con 78,1) mostraron su palpable descenso.
 
Como esta última y quinta, estrenada en el 2013, había costado 20 millones de dólares, con esa recaudación se notó que la cosa no daba para más y se paralizó la franquicia, si bien generó una moda de otros títulos de parodias que, con el título genérico de (lo que sea) Movie, se cachondearon de casi cualquier cosa que hubiera salido de Hollywood y logrado un mínimo de éxito. ¿El problema? la calidad... que brillaba por su ausencia.
 
Al igual que ese conocido refrán español que dice "Bicho malo nunca muere" el pasado mes de junio se estrenó la entrega número 6, que llegaba 13 años después de la anterior, pero que no lo hacía con número en su título, volviendo al inicial de 2000. Pero la cosa tiene truco, ya que la idea era realizar una operación similar a lo que fue el Scream de 2022 respecto a su franquicia (quinta entrega pero sin número, que luego se recuperó en las dos posteriores).
 
Scary Movie (2026), uno de los éxitos de la temporada 
 
Para sorpresa de muchos (entre los que me encuentro) igual fue por el factor nostalgia o porque a veces pasan estas cosas, la cuestión es que con un presupuesto de 30 millones de dólares logró embolsarse más de 230 a nivel mundial. En su primer fin de semana en la cartelera logró 54,3 millones de dólares, lo que llevó a He-Man y los Masters del Universo (que se estrenó el mismo día) ha conformarse con apenas 29,4 que la marcaron como fracaso. 
 
¿Y que aportaba esta sexta entrega? Pues el regreso de Anna Faris y Regina Hall, además del de parte de la familia Wayans, estos últimos una familia en la que algunos de sus miembros dicen ser humoristas, pero que al volver a encontrármelos de nuevo en esta película me recordaron porque sus chistes se me atragantan cuando se me hacen repetitivos, siendo sin duda no solo lo peor aquí si no en cualquier cosa que han hecho.
 
Como he citado antes, tomando como referencia el Scream de 2022, sus responsables hacen la parodia de dicho film pero aplicado a esta franquicia, incluyendo también multitud de referencias a otros títulos que han tenido cierta repercusión en los últimos tiempos como Los pecadores, Destino final, Nosferatu, Smile, Terrifier, M3gan, La sustancia o Longlegs entre otras. Eso si, la sutileza digamos que brilla por su ausencia: todo es humor zafio y grosero.
 
En resumidas cuentas
 
Como tiene que haber gustos para todo, habrá quien disfrute con films como este (y no seré yo quien lo critique), aunque añoro esas parodias basadas en el absurdo como Aterriza como puedas o Agárralo como puedas, que han degenerado en estas películas donde prima el humor chabacano. De todas maneras no negaré que ante el aluvión de chistes con el que apabullan al espectador, alguno igual si que hace gracia, pero el resultado global no compensa. 

CALIFICACIÓN: Mala (1,5/5)

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sábado, 18 de julio de 2026

LA ODISEA, una fastuosa y épica epopeya (crítica sin spoilers)

Admito que con La Odisea tenía sentimientos encontrados: por un lado se presentaba como una superproducción de Hollywood como las de antes, con un reparto estelar (Matt Damon, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Tom Holland, Charlize Theron o Zendaya por citar tan solo a unos pocos). Después del éxito de Oppenheimer (tanto en taquilla como en crítica y premios), le dieron carta blanca a su responsable, Christopher Nolan, así como un presupuesto de 250 millones de dólares, sin duda el mayor que ha tenido este director hasta el momento.
 
Pero por contra la mencionada Oppenheimer, esa que consiguió triunfar en la taquilla (pese a competir con la Barbie de Margot Robbie) y se cosechó hasta 7 Oscars, 5 Globos de Oro o 7 premios BAFTA, entre otros galardones que la encumbraron como el mejor título de aquella temporada... se me hizo muy farragosa. La valoro más como material didáctico para aprender sobre lo que narra, que como un film entretenido (que para mí no lo es), y eso que he intentado por dos veces hacerle un revisionado.
 
Nolan es un director capaz de lo mejor (Dunkerque se me hizo uno de los mejores films bélicos que he visto en los últimos años), pero en ocasiones peca de pretencioso (como en Interstellar, aún así entretenida). Admito que me convenció con su enrevesada Tenet, más allá de su loable trilogía de Batman (destacando su segunda entrega) o Origen (Inception), pero en muchas de ellas el metraje se le dispara, y no siempre para bien.
 
En el caso de esta La Odisea lo primero que pensé es que sus casi tres horas de metraje estaban más o menos justificadas, en el sentido de que lo que aquí parecía querer recuperar son aquellas epopeyas clásicas del Hollywood de antaño, en muchos casos con temáticas bíblicas, y en las que se reunía a un reparto de primer nivel. Sirva de ejemplo el Espartaco de Stanley Kubrick, director perfeccionista con el que en ocasiones se ha comparado a Christopher Nolan. 
 
Adaptando un clásico entre los clásicos
 
El poeta griego Homero es a quien se le atribuye la autoría de La Odisea, que según algunos autores se compuso entre los siglos VIII a.C. o VII a.C. Escrita en lenguaje homérico, una variante épica del griego que usó el citado Homero tanto para La Odisea como La Ilíada, en ella se narra el regreso al hogar de Odiseo (en latino más conocido como Ulises), lo cual le llevó diez años, aparte de los otros diez años que estuvo en la guerra de Troya.
 
Si nos atenemos al relato y todo lo que se incluye, estamos ante una película que nos ofrece casi tres horas de pura épica, pero que para el caso bien podría haber sido una serie televisiva. Y es que se nota que hay material de sobra para mucho más, con todo que Nolan hace una adaptación parcial que se toma sus licencias, más allá de la generada por la Helena de Troya a la que encarna Lupita Nyong'o, que se aleja del estereotipo de dicho personaje.
 
A la película como tal es imposible achacarle problemas artísticos (rodada en Imax, si se puede disfrutar en dicho formato tiene que ser impresionante). Y es que Nolan ofrece una cinta que luce espectacular, en la que (frente a otros films que tienen presupuestos millonarios, pero luego no lucen tanto en pantalla), se nota lo muy bien invertido que están sus 250 millones de coste, el presupuesto más alto hasta la fecha con el que ha trabajado este director. 
 
Un reparto estelar para una obra espectacular 
 
En cuanto a su reparto tampoco puedo expresar quejas a tenor de lo bien que cumplen en líneas generales, pese a que, por ejemplo, uno no acabe de imaginar a Matt Damon como Odiseo, aunque en su momento igual no se veía a Charlton Heston como Moisés, más lo interpretó en la película Los Diez Mandamientos de 1956. Son peajes lógicos que tenían que pagar las superproducciones de antes y también las de ahora, como en el presente caso.
 
De hecho en ese sentido lo que más descuadra, si sabes la edad de los interpretes principales, es que se quiera hacer pasar por adolescente al Telemaco de Tom Holland, cuando el actor ya tiene 30 años, y que la Penélope de Anne Hathaway sea su madre cuando la actriz tiene 43, máxime cuando se supone que el periplo de Odiseo le ha llevado a estar ausente de su hogar en Ítaca durante 20 años (por lo que ha vivido su perro Argos, que le ha esperado). 
 
En resumidas cuentas
 
La Odisea de Christopher Nolan no es una adaptación fidedigna, más que nada porque eso la habría llevado a durar aún más de lo que dura, pero creo que puede hacer descubrir esta obra a las nuevas generaciones. Por lo demás estamos ante una superproducción de Hollywood como las de antes, pero hecha con los medios actuales, los cuales se notan y lucen de maravilla. Mérito para Nolan por arriesgarse, dando aquí en el clavo. 

CALIFICACIÓN: Excelente (4,5/5)

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viernes, 17 de julio de 2026

POSESIÓN INFERNAL: EN LLAMAS (EVIL DEAD BURN), crítica

Con Posesión infernal: En llamas la saga en origen conocida como Evil Dead alcanza su sexta entrega, algo que nadie hubiera previsto a tenor de las películas originales, que vieron la luz entre los años 1981 y 1993, formando una trilogía emblemática en su género. De hecho con ellas su protagonista (el actor Bruce Campbell) convirtió a Ash Williams en un personaje icónico, siendo además un intérprete fetiche para los films posteriores de Sam Raimi, apareciendo en muchos de ellos.
 
Una vez leí, aunque no recuerdo donde, los (aunque parezca mentira) paralelismos entre las dos primeras películas de esta franquicia y las de la saga Terminator. Dicho detalle estaría en que los films iniciales de ambas se hicieron tirando de sus escuetos recursos, y el éxito propició que la primera secuela de ambas se pueda considerar algo así como un remake del film precedente, pero hecho con muchos más medios. Ya a partir de ahí los caminos fueron diferentes. 
 
En 2013 Fede Álvarez llevó a cabo el remake del film inicial, y justo es admitir que estuvo a la altura de las circunstancias, lo que derivó en la serie televisiva Ash vs.Evil Dead que recuperaba al icónico personaje de la trilogía inicial. Pero con el beneplácito de sus responsables originales se decidió ofrecer esta saga a diferentes directores, para que dieran su particular visión, siendo el primero de ellos Lee Cronin en Evil Dead Rise, que llegó una década después del remake de la primera. 
 
Como el resultado de lo que aquí en España se estrenó con el título de Posesión infernal: El despertar logró repetir éxito tanto de crítica como de público, ahora es el momento para el director francés Sébastien Vaniček con Posesión infernal: En llamas (Evil Dead Burn), y para 2028 le tocará el turno a Francis Gallupi con Evil Dead Wrath. En el presente caso, con 20 millones de dólares de presupuesto las cifras de momento garantizan la solvencia de la operación.
 
Otra puerta de entrada para neófitos 
 
La ventaja, tanto de la anterior entrega como de la presente, es que no son secuelas directas, sino que más bien se trata de films independientes, solo que ubicados dentro del mismo universo donde el libro conocido como el Necronomicón ya mostró su mortífera condición en las películas previas. Y si la precedente se podía decir que giraba sobre la maternidad traumática, Posesión infernal: En llamas lo hace sobre la violencia intrafamiliar
 
La protagonista, nuestra más que evidente final girl de esta nueva entrega, es Alice (a cargo de la actriz Souheila Yacoub), una francesa que dejó atrás su país por amor a Will (interpretado por el actor George Pullar), pero que ve como la relación se va deteriorando a marchas forzadas por culpa del carácter abusivo y controlador de él. El problema es que Alice no sabe como dejarlo, pese a contar con el apoyo moral de Joseph (el hermano de Will) y su novia Thya.
 
Todo lo anterior queda plasmado de forma concreta y concisa apenas comienza, por lo que cuando acontece el accidente en el que Will muere, Alice se ve con la obligación moral de lidiar con la situación, asistiendo al funeral de Will, pero eso significa también lidiar con su familia política. Los reproches no tardan en hacer acto de presencia, pero los demonios del Necronomicón también, ya que buscan algo oculto en la vieja mansión donde están reunidos.
 
Seamos claros: la escabechina que se lía es impresionante, digna de la franquicia y capaz de transmitir dolor apenas con las imágenes y los sonidos (por ejemplo lo del oído). El problema puede venir en que como es previsible que ahí no quede vivo nadie (incluidas mascotas), no pilla por sorpresa que todos acaben cayendo. A eso no ayuda un escenario tan tópico como una mansión que parece propia de Norman Bates
 
En resumidas cuentas
 
Esta Posesión infernal: En llamas es una digna entrega de la franquicia a la que pertenece, si bien baja un tanto el nivel respecto al film precedente. Eso se hace evidente en un tercer acto que, aprovechando la comparación mencionada antes con Terminator, puede recordar en esencia a lo visto allí, lo que la aleja del espíritu clásico de esta saga. Hay una escena entre créditos y otra al final, esta última con cameo sorpresa (que no es Bruce Campbell).

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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sábado, 11 de julio de 2026

HOLMES Y MORIARTY / WHAT IF? MULTIVERSO OSCURO / BAJO CERO

HOLMES Y MORIARTY

Curioso pastiche de Sherlock Holmes, en el que se plantea un relato a dos voces: por un lado John Watson como narrador de las peripecias de su amigo, el popular Sherlock Holmes, y por otro lado el Coronel Sebastian Moran como narrador de las andanzas de su jefe, el profesor James Moriarty. 

El punto de interés de su planteamiento es una, a priori, difícil colaboración en la que dos enemigos acérrimos (como son los dos personajes titulares) tendrán que unir fuerzas para resolver un misterio de especial trascendencia. Eso no es ningún spoiler porque la misma contraportada de esta novela ya lo dice, pero ello no ocurre hasta más o menos la mitad de la misma, siendo lo anterior los diferentes movimientos de ambos personajes hasta su posterior unificación.

En el caso de Holmes todo comienza con un cliente (actor) que está interviniendo en una obra donde los otros actores tienen una calidad digamos "discutible", pero en donde lo más misterioso es que el público que va a ver la función son cada vez las mismas personas, disfrazadas para parecer diferentes. Es una propuesta que bien podría ser digna del espíritu de las historias originales, pero a partir de ahí la cosa va evolucionando a una conspiración de mayores proporciones.

La novela resulta entretenida, pero tiende quizás a enredar demasiado algo que podría haber sido más sencillo. Asimismo va derivando poco a poco hacia una aventura con toques algo arácnidos, que resultan funcionales pero que, si nos ceñimos a lo citado, le quitan parte del mérito de sus capacidades al hermano de Sherlock (y hasta ahí puedo citar para no revelar spoilers). El tramo final está expuesto con un tono algo cinematográfico, y por momentos espectacular, pero esa unión de Holmes y Moriarty se antoja un tanto forzada en determinados detalles. Aún así un buen entretenimiento.

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)

WHAT IF? MULTIVERSO OSCURO

Mi interés por este tomo venía dado por esa historia de la que toma su portada, aunque la misma pueda dar lugar a confusión. Me explico: en el vasto multiverso Marvel, las historias alternativas, con lo que pudo haber sido pero no fue, son de las que se ha nutrido la cabecera What If? en cualquiera de las épocas en que ha estado activa, con resultados dispares.

En general, si ya de por sí las historias de What If? solían centrarse en variantes dramáticas (en especial en sus primeros tiempos), eso es la línea general en las seis que conforman este tomo. La gracia está en que de las mismas se encargan autores clave que hicieron míticos muchos momentos de esos mismos superhéroes: Walter Simonson con Thor, Gerry Conway con Spider-Man, Marv Wolfman con La Tumba de Drácula por citar tres ejemplos.

De las seis historias que se incluyen, la que más me llamaba la atención era la de Gerry Conway con Spider-Man, ya que volvía a un momento básico de su periplo como lo fue la muerte de Gwen Stacy (que a lo largo de los años se ha recordado desde todo tipo de puntos de vistas), para narrar justo lo que la portada indica: ¿y sí ella hubiera sobrevivido pero no Spider-Man? 

Eso da pie a una curiosa historia que deriva en que Gwen Stacy, pero no una alternativa sino la oficial, tome el legado del difunto Spider-Man en un relato que me ha parecido bastante majo. También me ha convencido la de La Cosa de Los Cuatro Fantásticos, en la que se queda con el simbionte de Veneno (a un doloroso coste), o la del Caballero Luna, aunque no sea seguidor del personaje. La de Loki lleva a que (literalmente) se acabe con todo, en la de Matanza incluso él sale perdiendo y la de La Tumba de Drácula se centra en Blade siendo mordido por el susodicho Drácula. 

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)

BAJO CERO (la novela que inspiró TURNO DE NOCHE)

Me he leído de la biblioteca la novela Bajo cero de David Koepp, que él mismo se encargó de adaptar en la película Turno de noche que vi hace unos meses gracias a un sorteo en el que participé, y en el que gané merchandising de dicho título más entradas para verlo. Aquí al lado tenéis la portada original con la que salió a la venta en 2019, aunque ya hay la consabida reedición con el póster oficial de la película que será más fácil encontrar en el mercado.

Resulta curioso que el mencionado film haya pasado bastante desapercibido, ya que los elementos con los que juega bien podrían haber dado de sí un éxito de taquilla, pero intuyo que no se han dado las condiciones para ello. Koepp adapta su novela con bastante literalidad, aunque hay ciertas curiosidades como que el personaje al que encarna Liam Neeson se llame Robert Quinn en la película pero Roberto Diaz en la novela, haciendo dificil imaginar al personaje literario con los rasgos de Neeson.

También hay que decir que la portada original de la novela sugiere más bien un thriller de ciencia-ficción que luego no se corresponde con la realidad, ya que en si también tiene notas de humor para distender su ritmo trepidante.

El libro tiene el aliciente de ahondar en los personajes principales, ya que en la adaptación fílmica muchos detalles son tan solo sugeridos, por el lógico cambio de formato (de literario a audiovisual), que requiere sintetizar información. En eso se incluye el mismo virus fúngico, del que Koepp describe como "piensa" y actúa, lo que en la película queda resumido en la secuencia de la cucaracha. La historia te deja con la duda de hasta donde llegará la desidia de las autoridades con esos patógenos tan virulentos (el Coronavirus llegó apenas un año después de la edición original de esta obra).

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)