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viernes, 2 de enero de 2026

LA MUERTE DEL UNICORNIO, moraleja jurásica (crítica sin spoilers)

La película La muerte del unicornio (o La muerte de un unicornio, ya que consta con ambas definiciones) es una producción de A24 que se estrenó en Estados Unidos en marzo de 2025, logrando una taquilla paupérrima que la convirtió en un sonado fracaso. Me imagino que es por eso que este film ha tardado tanto en llegar por estas tierras, e incluso sin pasar por salas de cine: el pasado 20 de octubre se lanzó en alquiler en plataformas digitales.
 
Fue el pasado 28 de diciembre cuando se estrenó en la plataforma de streaming SkyShowtime, y como no he podido verla hasta ahora se ha convertido en uno de mis primeros estrenos de 2026 (el otro fue La asistenta, que en ese caso si llegó a los cines españoles este pasado 1 de enero, aunque yo la había visto antes en un pase de prensa). Este film estuvo nominado a mejor película en el pasado Festival de Sitges, donde también estuvo presente.
 
La muerte de un unicornio sería la opera prima de Alex Scharfman, producida por Ari Aster y A24, sonando a priori un tanto raro ya que ambos nombres estaban asociados en un inicio a títulos más profundos en cuanto a pretensiones (en resultados ya sería otra cosa), mientras que esta es una sencilla comedia de terror con aspiraciones de mero entretenimiento, si bien su ambigüedad en los géneros que utiliza, sin decantarse de una forma clara por ninguno, creo que ha sido la culpable del desinterés general del público por ella.
 
No seré yo quien ahora defienda esta película, pero si admito que merece como mínimo un visionado para que así cada uno juzgue por si mismo. A mi me resultó evidente que la propuesta podría haber dado más de si (los unicornios no son seres habituales en las películas fantásticas), pero no negaré que el reparto hace lo que puede con lo que tiene, destacando sin duda el personaje de joven mimado y engreído al que encarna el actor Will Poulter.
 
Los protagonistas serian Elliot Kitner y su hija adolescente Ridley (a cargo respectivamente de Paul Rudd y Jenna Ortega), cuya relación paternofilial no está en su mejor momento. De cara a afianzarla en la medida de lo posible, el padre lleva a su hija a la recóndita mansión del millonario Odell Leopold (encarnado por el actor británico Richard E.Grant), con el que espera cerrar un importante trato, pero surgirá un inesperado imprevisto.
 
Camino hacia su destino, el coche donde van padre e hija atropella de manera accidental a un unicornio. Mientras que el progenitor intentará llevar la situación lo mejor posible, la hija conectará a nivel emocional con el animal moribundo. Aunque se intentará ocultar, al llegar a su destino bien pronto todos los personajes estarán al tanto de lo sucedido. Eso llevará a que se intente sacar partido de las propiedades curativas del difunto animal.
 
Las pretensiones del director de este film son evidentes: una satírica crítica contra la avaricia corporativa de las grandes farmacéuticas (a cuenta de las propiedades sanadoras del unicornio). Pero es que eso es lo mismo que en esencia nos han mostrado otros títulos como por ejemplo la extensa saga jurásica iniciada por Spielberg, cuya moraleja también es como empresas con mezquinas intenciones quieren controlar algo que al final se escapará de su control.
 
A favor de la propuesta juega el hecho de presentar a los unicornios como unos seres más salvajes y temibles que no la de su imagen estereotipada como criaturas cuquis y armoniosas. Pero el problema radica en una indefinición de género y en un guion que no desarrolla de una forma adecuada a todos sus personajes (por ejemplo la relación paternofilial de los personajes de Rudd y Ortega tiene un planteamiento muy superficial). 

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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miércoles, 4 de septiembre de 2024

BITELCHÚS BITELCHÚS, secuela 100% TIM BURTON (crítica sin spoilers)

Muchas veces uno se queja de directores superficiales, que no tienen ni voz ni voto, ni saben dotar a sus obras de un toque algo personal (aunque sea mínimo) Ejemplos hay muchos, ya que son muchas las películas que tanto da si las dirige fulanito que menganito, porque no notas en el resultado final nada que la haga propia de su responsable. Como es lógico suponer, Tim Burton sería sin duda lo contrario de ello, hasta el punto de que toda su filmografía está plagada de esos detalles que sus muchos seguidores agradecemos, y que se podría afirmar que lo han convertido en una marca propia, con unas características definidas, en donde se puede admitir que lo raro y extraño es lo que marca tendencia y triunfa.

El problema viene cuando mercadeas con tu sello más personal, o como mínimo lo "aligeras" tanto de sentido que se hace algo apto para todos los públicos, aunque por el camino pierda parte de su esencia. Y es cierto que se podría admitir que eso le sucedió al Tim Burton de los últimos años, cuyas producciones (bien fueran dirigidas por él, o sólo contando con su nombre como productor) ya no destilaban esa excentricidad de sus primeras obras, entre las cuales estaba sin duda la primera Bitelchús, cuya secuela llega 36 años después. En la misma repite parte del reparto original, y se suman nuevos fichajes como Willem Dafoe, Monica Bellucci o Jenna Ortega.

Estrenada fuera de competición en la reciente 81ª Mostra de Venecia, en declaraciones del propio Tim Burton, con esta secuela ha podido reconectar de nuevo con su alma de autor, después de quedar algo desencantado con la industria de Hollywood (lo cual se hace evidente en las más recientes colaboraciones de este director con la factoría Disney, que pese a que recibieran una mejor o peor recepción por parte del público, dejaban claro ese mercadeo al que me refería un poco más arriba, decepcionando a sus seguidores. Hay aquí un acertado comentario sarcástico hacia la mencionada Disney) Una vez vista es justo calificarla, y en este caso con toda la razón del mundo, como la cinta de los últimos años que mejor muestra el imaginario propio de este director, sin verse encorsetada por las exigencias de productores y otros miembros de la industria. Se nota mucho en ella que Tim Burton se puede permitir hacer una película como le de la gana, ya que no en vano lleva cuatro décadas al pie del cañón, pudiendo permitirse un capricho como este.

Repiten en esta secuela Michael Keaton como el irreverente Bitelchús (personaje al que vuelve tan gamberro como se recordaba), Winona Ryder como Lydia Deetz (conservando una estética similar, si bien siendo ahora madre de familia) y Catherine O'Hara como Delia Deetz (madre en la ficción del personaje de Winona, y de talante excéntrico y divertido), a lo que sumar otro viejo conocido del director, que no spoilearé. Entre los nuevos fichajes se nota que disfrutaron PERO los personajes de Willem Dafoe y Monica Bellucci parecen apenas perfilados, sin acabar de aprovechar todo lo que podrían sacar de ellos (en especial de él, ya que lo de ella se puede considerar el enésimo homenaje a La novia de Frankenstein) De hecho la inclusión de Bellucci, actual pareja sentimental del director, no sería algo raro dentro de la filmografía de Burton, donde ya en anteriores ocasiones incluyó a sus por entonces parejas, como por ejemplo Lisa Marie en Mars Attacks! o Helena Bonham-Carter en el remake de El planeta de los simios o Sweeney Todd.
 
Sin duda la actriz Jenna Ortega (que encarna a Astrid Deetz, la en inicio escéptica hija de Lydia) es la que tiene un papel mejor definido dentro de las novedades en el elenco de esta secuela. La citada intérprete coincidió con Burton en la serie Miércoles de Netflix, y si allí era palpable la conexión con el mundo surrealista de este director, eso se hace aún más patente en este film. De todas maneras la tremenda ilusión que puede hacer el volver por terrenos conocidos (ya desde que suenan los primeros compases de la banda sonora de Danny Elfman) se diluyen un tanto cuando en el fondo ves que la cinta sigue la senda marcada por su predecesora, mezclando variedad de registros sin que la lógica y la coherencia ayuden mucho a que el resultado suba más allá del entretenimiento. Pero pese a cierta sensación de anárquico desmadre (que no en vano ya estaba en el film de 1988) para el recuerdo queda un irónico momento con unos influencers pegados a las pantallas de sus móviles, cuyo destino final provocó aplausos en el pase al que asistí.
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (3,5/5)

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  • FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB (en inglés) y FilmAffinity (en español)
  • FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 6 de septiembre de 2024.
  • Galería de posters por este enlace.

miércoles, 8 de marzo de 2023

SCREAM 6: siendo lo que es, mejor que la previa (crítica sin spoilers)

Hace poco más de un año se estrenaba la quinta entrega de la franquicia Scream, pero sin número delimitado ya que se enfocaba como recuela de las anteriores entregas (nuevo concepto que englobaría el ser reboot pero también secuela) En un panorama como el actual en el mundo del cine, donde conceptos como precuela, remake, secuela o reboot están tan a la orden del día, esta nueva "variación" resultaba llamativa, y se reveló como funcional, tanto en pretensiones como en resultados, logrando un éxito de taquilla que la saga no había conocido desde la trilogía original (ya que la cuarta entrega fracasó en 2011 y dejó la saga paralizada hasta la entrega del pasado 2022)

El éxito de la quinta el año pasado dio pronto luz verde a la sexta, que se estrena apenas 15 meses después, y por aquello de aprovechar el filón mientras dure, ya se anuncia una séptima, en una jugada que me imagino similar a la que llevaron a cabo con la reciente trilogía de La noche de Halloween dirigida por David Gordon Green, cuyo film inicial se enfocaba como secuela directa del film original de 1978.
 
Como es tónica habitual, los slashers nunca mueren (a diferencia de las víctimas de sus asesinos) por lo que nunca quedan cerrados del todo, y tengo que admitir que tras ver esta sexta entrega me quedo con ganas de la séptima, en la cual quizás el 13 cobre importancia (cuando veáis esta entrega lo sabréis), con lo que conlleva hacia otro popular slasher ya muy extenso como es la franquicia de Viernes 13.

Pero en cuanto a la presente entrega, tengo que admitir que me ha convencido un poco más que la película anterior, porque aquí no se juega tanto con la nostalgia (lo cual se nota al repetir tan solo Courtney Cox como Gale Weathers, más otro de la primera entrega en tono fantasmagórico, a lo que añadir el regreso del personaje de Hayden Panettiere de la cuarta, aunque bastante cambiado y más evolucionado), por lo que los supervivientes de la previa, encarnados por Melissa Barrera, Jenna Ortega, Mason Gooding y Jasmin Savoy Brown, ya tienen una presencia más libre y definida en este film. En ese sentido la que me sorprendió por mostrar más carisma del esperado sería la citada Jenna Ortega, quizás por tener reciente la primera temporada de la serie televisiva Miércoles, donde ella encarnaba de manera también bastante convincente y certera a la hija de la popular Familia Addams de las viñetas.

En este caso los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett no tienen sobre sus espaldas el peso de la solemnidad del film de 2022, que se supone que rescataba una franquicia cuyo responsable, Wes Craven, no está entre nosotros (de ahí la dedicatoria a su memoria), por lo que aquí se nota más libertad y ánimo a la hora de sorprender, ayudando también en parte el cambio de escenario (de Woodsboro a la ciudad de Nueva York) Eso se hace patente ya desde la primera escena, donde se realiza el primer ingenioso giro de guion al mostrar a Ghostface en acción y, para mi sorpresa, reconocible... lo que en seguida hace previsible que hay otro al acecho, pero funcionando bien la manera en la que se resuelve en pantalla. A partir de ahi la historia resulta tan entretenida como disparatada (¡todo vale!), ya que hay ciertos giros de guion algo inverosímiles donde la suspensión de incredulidad está cogida con pinzas.
 
Las mejoras (relativas) en esta sexta entrega se hacen patentes en el hecho de que ya no se añora tanto al Wes Craven original, como si pasaba en la previa, ni tampoco a los más veteranos: el personaje de Courtney Cox no aporta nada más allá de guiños a sus andanzas precedentes y el de Neve Campbell (ausente por divergencias ante lo que le propusieron) es justificado con una sencilla excusa totalmente funcional. Si queda el parentesco entre el personaje de Melissa Barrera con cierto otro trascendente de la primera entrega, el cual hizo (tanto en la previa como en esta) que nunca quede descartada como hipotética culpable, algo en lo que igual reinciden en el futuro... o no. Por cierto, es justo citar su escena poscréditos (ahora que están tan de moda, sobretodo en el cine de superhéroes), que para algunos será un mero chiste pero que ironiza con la necesidad de si todo requiere una escena poscréditos.
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