lunes, 7 de diciembre de 2015

Lecturas de biblioteca: LAS PEQUEÑECES DE LEWIS TRONDHEIM

Como soy habitual visitante de las bibliotecas de donde vivo, es lógico que los trabajadores ya se hayan quedado con mi cara. Eso me ha servido para entablar un trato más cordial con algunos de ellos, y justo hace pocos dias, una de ellas (seguro que se dará por aludida si lee estas líneas) me recomendó la obra de un autor llamado Lewis Trondheim, del cual decidí comenzar a "probarlo" con su serie Pequeñeces, todo ella disponible en el momento en que lo consulté.

Por tanto mis últimas lecturas de biblioteca en las recientes jornadas han sido los 4 tomos de Las pequeñeces de Lewis Trondheim, cuyos títulos (y por orden de lectura) son La maldición del paraguas, El síndrome del prisionero, La felicidad inquieta y Mi sombra a lo lejos. ¿Y que tal? Pues la verdad es que ha resultado una sorpresa (agradable), de rápida lectura y que en el fondo no deja de ser lo que su propio título indica: detalles secundarios de una vida.

Esta serie, que podría considerarse una especie de diario personal en viñetas, sirve para acercanos al devenir diario de Trondheim, uno de los historietistas franceses más prolíficos, al mismo tiempo que una persona un tanto particular: maniático, hipocondriaco, obsesivo con la mínima obviedad y temeroso de todo bicho viviente (a excepción de su gato) hasta la más básica acción deja de ser trivial para él, y se transforma en algo trascendental (aunque esta obra sirve para demostrar que no hay mejor crítico que uno mismo, sabiéndose reir e ironizar de sus propios defectos)

Al optar Lewis Trondheim por poner rostros de animales a los personajes (la imagen que acompaña a esta reseña sería su autoretrato como tal) puede recordar a una fábula, siendo ese el primer detalle que me llamó la atención. Entre las muchas andanzas que jalonan estas Pequeñeces, muchas de las mismas estan relacionadas en sus muchos viajes promocionales a Salones del Comic de medio mundo por su condición autoral. Son todas ellas historias breves, de pocas páginas y viñetas grandes (lo que hace muy ágil su lectura) Cosas insignificantes de la vida vistas desde los ojos de alguien que le da valor hasta a la más pequeña de ellas.