sábado, 4 de abril de 2026

SIN PIEDAD, inteligencia artificial degenerativa (crítica sin spoilers)

Aunque Sin piedad llegó a los cines el pasado 23 de enero, decidí esperar a que estuviera en otros formatos para verla, porque me levantaba algo de dudas, ya que su director es Timur Bekmambetov. Al mismo no se le ocurrió otra cosa que llevar a cabo un innecesario remake de Ben-Hur que se estrenó hace ya una década, y aunque siempre hay que ofrecer el beneficio de la duda, cosas como esa te acompañan en tu filmografía de por vida. Y no es lo único ni mucho menos.
 
Más allá de que este pasado año haya sido también el productor de una nueva versión de La guerra de los mundos con Ice Cube de protagonista, que ha sido unánimemente catalogada como un gran fiasco hasta por los Razzie (que le concedieron 5 premios a lo peor del 2025), y que un servidor no se ha molestado en ver (al menos en el momento de escribir estas líneas), de este director kazajo-ruso tengo también aún presente la decepcionante Abraham Lincoln, cazador de vampiros
 
Lo más popular por lo que es reconocido aún hoy en día es por Wanted (Se busca), film de 2008, que era una "adaptación" del cómic del mismo título de Mark Millar, pero lo de adaptación es algo que pongo entre comillas porque los parecidos entre uno y otro eran más bien pocos, aunque como mínimo la película resultante era más o menos entretenida de pura exageración. De hecho se valoró una hipotética secuela que de momento aún no se ha descartado, pero tampoco concretado. 
 
Esta Sin piedad hay que reconocer que parte con la ventaja de tener en su reparto a dos rostros tan conocidos como los de Chris Pratt (visto en las franquicias de Guardianes de la galaxia  de Marvel y Jurassic World) y Rebecca Ferguson (vista en las franquicias de Dune y Misión imposible). Además este film en su estreno tuvo el "relativo" honor de desbancar de la primera posición de la taquilla a Avatar: Fuego y ceniza, aunque con poco menos de 11 millones de dólares.
 
Las críticas no fueron muy entusiastas que digamos, y al final la película acabó su carrera en cines con poco más de 54,6 millones de dólares de recaudación global, que no cubren los 60 millones de dólares que costó llevarla a cabo. Es posible que la película estuviera hecha para ir directamente a streaming, ya que ha sido ahí donde está resultando ser un éxito, si bien tampoco es porque sea un dechado de originalidad que digamos.
 
Con un planteamiento que toma elementos muy evidentes tanto de Minority Report (la película de Steven Spielberg) como de la literatura de Phillip K.Dick, mezclado con otros que pueden hacer recordar a los cómics del Juez Dredd, a películas como Robocop, a series como 24 o tantas y tantas historias sobre falsos culpables, con esta Sin piedad estamos ante un film que se queda en un justo y raspado entretenimiento, porque todo en él suena a "ya visto".
 
Sin piedad comienza directa al grano, y se podría considerar algo así como una carrera contrarreloj en la que el personaje al que interpreta Chris Pratt tiene para resolver su disyuntiva (90 minutos) lo mismo que dura la película en sí (100 minutos si contamos los títulos de crédito). Su problema es que ha sido acusado del asesinato de su esposa, teniendo que probar en dicho paréntesis de tiempo su inocencia ante una inteligencia artificial.
 
Ambientada en un futuro no muy lejano (el año 2029), se supone que se instauró un novedoso sistema judicial en el cual una inteligencia artificial hace innecesario todo el proceso que había hasta entonces, ya que la citada I.A. se convierte en juez, jurado y verdugo. Se presupone que el acusado es culpable si las pruebas están en su contra, y tiene un margen de tiempo de 90 minutos para demostrar lo contrario. Si no lo consigue es directamente ejecutado.
 
El protagonista se mantiene casi toda la película sentado en una silla frente a la jueza Maddox, la inteligencia artificial con los rasgos de la actriz Rebecca Ferguson, y en inicio veremos como, accediendo a todo tipo de información disponible de dispositivos y aplicaciones de diferente índole, el acusado parece ser culpable. Con un ritmo frenético este film resulta apabullante, pese a plantear ideas que luego no acaba de desarrollar, limitándose a lo fácil.  

CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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