Hablar de He-Man y los masters del universo (o tan solo Masters of the Universe en su título original) nos lleva a recordar, a todos aquellos que tuvimos la infancia en la década de los ochenta, todo el universo que generó la empresa juguetera Mattel. Incluso sin ser fan admito que tuve en mi infancia al menos (que recuerde) dos figuras de esta franquicia: el Principe Adam (alter-ego de He-Man) y Skeletor.
En una mezcla entre la fantasía heroica de Conan el bárbaro (y tantos otros ejemplos del subgénero de espada y brujería) con elementos de ciencia-ficción (cuando se creó esta línea de juguetes triunfaba a lo grande la trilogía clásica de Star Wars, que demostró la viabilidad del merchandising relacionado con ella), Masters of the Universe venía a narrar la lucha por el planeta Eternia entre He-Man y Skeletor.
Con gran cantidad de secundarios en los frentes de los dos personajes principales, la franquicia se expandió a los cómics (los que en origen venían con cada figura, más luego en DC, Marvel, Image y Dark Horse), así como varias series y películas de animación que van desde los años ochenta hasta la actualidad, aparte de sacar varias líneas de figuras de acción que aumentaban su mitología.
En acción real no hubo la misma suerte: en 1987 la productora Cannon estrenó una adaptación con Dolph Lundgren encarnando al heroico He-Man y Frank Langella como Skeletor (y una, por aquel entonces, no tan famosa Courteney Cox en un papel secundario, que después se haría más popular con la serie Friends o la saga Scream). La película fue un fracaso de crítica y taquilla, que sumado al fiasco también ese mismo año de Superman IV: En busca de la paz acabó de apuntalar el fin de la productora Cannon.
De todas formas la citada película de 1987 ha conseguido con los años el cariño de cierto sector de fans. En mi caso admito que la he visto por primera (y de momento única) vez hace pocos años en un pase televisivo, y aunque resultaban más o menos evidentes sus carencias (costó 22 millones de dólares y apenas recaudó 17,3), admito que era un más que solvente entretenimiento. Por eso tenía curiosidad ante esta nueva adaptación.
También he de admitir que nunca ahondé mucho en este universo, con lo cual al ir a ver esta película la verdad es que no tenía muy en mente sus muchos antecedentes en viñetas y animación, de los cuales si vi alguno sería de manera colateral. Mayormente, tal y como he dicho más arriba, por el recuerdo de que fueron unos juguetes de mi infancia. Si ya se intuye que el film no ha acabado de fascinarme, la verdad es que se acierta de pleno.
Aún viniendo dirigida por Travis Knight (el director de Bumblebee, la mejor película de la saga Transformers), lo cierto es que su excesivo tono bufonesco me hizo pensar si el responsable era un Taika Waititi aún más desatado que en sus dos films de Thor. Y es que ya que cito al Dios del Trueno de Marvel, de hecho se puede decir que se sigue el estilo de las dos cintas que hizo el citado Waititi, con toques autoparódicos que recuerdan al Flash Gordon de 1980.
Eso lleva a que una franquicia que sin duda alguna acierta en la forma (visualmente es espectacular), falla en el fondo: se intenta de una forma tan desesperada infantilizar el resultado, que un espectador con experiencia ve mejor lo que podía haber sido, que lo que acaba siendo. Las imágenes lucen pero la forma y el desarrollo tropiezan, lo que se hace evidente en un Skeletor con una presencia imponente... siempre que no abre la boca para decir alguna chorrada.
El recurso de hacer que el protagonista se refugiara en la Tierra cuando era pequeño, y al que ya de mayor toman por loco por lo que dice, sigue todos los tópicos, clichés y estereotipos de esa variante argumental, pero admito que funciona. Es justo en esos momentos cuando hay ese acertado cameo que todos los nostálgicos esperaban, a lo que añadir los guiños en las dos escenas entre los créditos, más todos los que pululan por su metraje.
Me imagino que los fans de esta franquicia quedarán contentos (no me imagino una forma más acertada de llevar a acción real a esta línea de figuras de acción), pero como he dicho antes la Eternia que nos muestran bien podría ser el Asgard de Thor, con lo cual a partir de ahí los parecidos son más que razonables. No se ha querido arriesgar con una adaptación más adulta, para que sea accesible a cuanto más público mejor, pero le sobra humor.
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
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- FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB y FilmAffinity.
- FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 5 de junio de 2026
- Galería de posters por este enlace.












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