martes, 1 de agosto de 2017

LA BRUJA ESCARLATA: LA SENDA DE LAS BRUJAS, BATMAN: INFECTADO, LO QUE EL VIENTO TRAE, SANGRE DE BARRIO y GASTÓN ELGAFE (2)

Incluso un personaje como la Bruja Escarlata merece probar fortuna en una cabecera propia, que es lo que ha hecho Marvel y de la cual aqui Panini recopila los cinco primeros números de la misma. Admito que en cuanto ví este volumen entre las estanterias de la biblioteca lo que me provocó en inicio fue extrañeza, ya que este personaje siempre ha funcionado más bien como secundario a remolque de otros como Magneto (su padre), Mercurio (su hermano) o Visión (su marido) por lo que no acababa de ver que podía aportarme de forma individual.

De los cinco números incluidos en este tomo cada uno de ellos el dibujo corre a cargo de varios autores, lo que lastra a la hora de darle algo de homogeneidad al conjunto ya que (como suele pasar en estos casos) son estilos en algunos casos muy diferentes que pueden gustar en mayor o menor grado al lector, pero que al menos en mi caso me rompian el ritmo a la hora de leerlos todos seguidos, si bien las historias son en si más o menos autoconclusivas y aceptables.

La excusa argumental para la serie es la búsqueda por parte de Wanda Maximoff, alias la Bruja Escarlata, de redimir la mala fama asociada a su nombre de superheroina, ya que no en vano todos sabemos que ese apelativo de bruja ha sido utilizado para muchas cosas y generalmente nunca buenas. En su periplo ira acompañada del espíritu de Agata Harkness, su mentora, en cinco números en los que si hay algo en común (las minimalistas portadas de David Aja) destacando a mi gusto el quinto y último de este tomo, donde la Bruja Escarlata exorcizará un convento en Logroño lo que llevará a una acertada crítica contra la Inquisición Española.
Aunque no es que sea precisamente un tebeo reciente (en cuanto a su publicación, que data del 2002 a cargo de la editorial Norma) me he leído el comic Infectado dentro de esa cabecera de Batman: Leyendas del Señor de la Noche que en este caso se centra en como el popular Caballero Oscuro tiene que lidiar con unas armas biológicas que siembran el terror y amenazan con emponzoñar a toda la ciudad de Gotham.

A partir de una historia de Warren Ellis (que además fue su debut en DC comics) el desarrollo de la misma es correcto y entretenido, aunque bastante breve, por lo que se lee en un suspiro. Sin mayor aliciente relevante sería un comic más de Batman que no decepciona pero tampoco apasiona.
Desde que lo descubrí en Jamás tendré 20 años tenía pendiente de darle un repaso a la obra de Jaime Martin, algo que he intentado subsanar empezando por Lo que el viento trae. Para situarse de manera correcta habría que leerse antes las notas finales, donde el propio autor cita su afición por la revista Creepy y su idea de que el presente relato fuera algo que pudiera haber sido digno de salir en aquella mítica cabecera. Y una vez leido sin duda se puede admitir que habría sido de los mejores, porque el autor desarrolla muy bien una historia situada en la Rusia pre-revolucionaria de 1916, aunque la misma podría ser adaptada a otros entornos inhóspitos y poco explorados donde la evolución del ser humano choca y tiene que lidiar con las tradiciones ancestrales.

La calidad gráfica de Jaime Martín es sin duda destacable ya en esta obra que data de 2008 aunque la única pega sería que si uno se atreve con ella puede pensarse en inicio que es una especie de drama histórico, pese a que la situación temporal y política es tan solo un detalle colateral, cuando más bien se puede definir como un relato de suspense con monstruo que sin duda bien podría haber sido la inspiración de algún capítulo de la mítica Expediente X (aún así es un comic tan entretenido como recomendable)
Siguiendo con el mismo autor he quedado muy sorprendido por la que fue la primera obra de Jaime Martín y que he descubierto ahora: Sangre de barrio. Estamos hablando de un comic que está recopilado de forma integral en este volumen que me he leído, y es un tebeo que le valió a su autor el premio al mejor Autor Revelación en el 8º Salón del Comic de Barcelona, por lo que se puede decir que aqui plantó las semillas que luego germinaron en posteriores obras suyas como la de Jamás tendré 20 años (por la que de nuevo fue premiado)

Resulta destacado ver como en el ya lejano 1989 cuando vió la luz esta obra por primera vez las capacidades de Jaime Martín ya dejaban claro que ahi se estaba cociendo un auténtico profesional. Esta obra está ambientada en los ochenta (una década que provoca ahora mucha añoranza) en un municipio que conozco bien por ser donde vivo: Hospitalet de Llobregat. En la misma seguimos los pasos del joven Vicen y su progresiva caida de gamberro a criminal, pudiendo disfrutar aqui de una obra que el autor tardó en completar 16 años. 

De todas maneras, y siempre como obra primeriza, me convence más la historia en su planteamiento inicial (la primera de las tres partes aqui incluidas) que una posterior evolución en la que en el tercer volumen ya aparecen giros argumentales más trillados (podriamos decir que destila más realismo en su inicio, acabando quizás de forma más "peliculera", si bien no por ello desdeñable) Eso si, plagado de referencias a la música de aquel entonces que en algunos casos apenas me suenan de refilón, supongo que ese detalle convencerá a los más aficionados a lo que se "cocia" en el panorama musical de aquel entonces.
Tras haber leído hace unos meses el primer volumen de la edición integral de Gastón ElGafe, ahora por fin he podido disfrutar con el segundo tomo. En la presente entrega se recopilan las historietas de este personaje que van entre los años 1964 y 1967, siendo la novedad más relevante el paso de media página a página completa (lo que da una idea del tremendo tirón que iba granjeándose esta popular creación de Franquin)

Ya en el presente tomo se nota cierta amplitud de miras, la cual se hace evidente no solo en la gran variedad de escenarios donde pueden producirse los gags (en inicio eran de forma perenne en la oficina) sino que también en la evidente inclusión de nuevos secundarios. Sin olvidar su eterna mala pata ante las situaciones que le ordenan (lo que producirá las iras de Fantasio), Gastón deviene muy aficionado a la mecánica y a inventar todo tipo de cosas (y siempre con resultados poco satisfactorios pero muy hilarantes) así como para hacerse aún más evidente cierta rebeldía con su pasotismo, mal entendido como vagancia.

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