Con esta Torrente Presidente me ha pasado como con la nueva entrega de los Minions: no he visto en cines de estreno ninguna de sus cinco entregas previas, sino que lo he hecho cuando las han dado en televisión. Esta sexta película podía haber seguido el mismo camino, pero admito que su premisa argumental me picó la curiosidad, ya que es palpable que en lo que se refiere a la política española, esto parece un circo.
Lo casposo es exitoso
La saga de Torrente comenzó hace casi tres décadas (la primera entrega se estrenó en 1998, compitiendo en las pantallas con el Titanic de James Cameron, que por entonces estaba en todo su apogeo). Las sucesivas secuelas han sido un éxito más o menos lo bastante grande como para que haya logrado llegar hasta las seis entregas, si bien esta última llega a las pantallas 12 años tras la previa (2014), que ya daba signos de agotamiento.
La primera entrega recaudó 10,9 millones de euros partiendo de un presupuesto de apenas 1,8 millones. El film era una clara parodia de toda esa generación de ciudadanos que aún añoran el anterior régimen de este país, pero llevado al extremo por un Santiago Segura que quiso demostrar que lo casposo podía ser exitoso. ¡Y vaya si lo fue!
Es ya sabido que el título de Torrente, el brazo tonto de la ley es una parodia de un film de los ochenta protagonizado por Sylvester Stallone titulado Cobra, el brazo fuerte de la ley. El triunfo de la película en 1998 llevó a una secuela apenas tres años después (Torrente 2: Misión en Marbella), que con sus 22,1 millones de euros de recaudación fue la más taquillera de la franquicia hasta la llegada del presente film.
A esa le seguiría Torrente 3: El protector en 2005 y Torrente 4: Lethal Crisis en 2011, siendo destacable de esta última que se filmó en el, por entonces, omnipresente formato 3D. Por lo demás la tónica se mantuvo fija y las andanzas de su gañán protagonista alcanzaron cotas de surrealismo cada vez más disparatadas. Una tónica que se ha mantenido perenne en sus sucesivas entregas ha sido un aluvión de cameos de todo tipo de personas, personajes y personajillos de este país.
Admito que es un tipo de humor muy cafre y garrulo con el que no todo el mundo congenia, y muchas veces sus argumentos son una mera excusa para una sucesión de chistes con mayor o menor gracia (o ninguna) que recuerdan a las películas de parodias que nos llegan desde Estados Unidos (y sirva como ejemplo la reciente Scary Movie, sexta entrega de su franquicia con también un gran éxito de taquilla).
El ocaso y el renacimiento
Tras cuatro entregas que tuvieron un éxito aceptable, en 2014 llegó Torrente 5: Misión Eurovegas, que con sus apenas 10,6 millones de euros recaudados (que muchas otras del cine español soñarían con alcanzar) no cumplió expectativas. El mayor problema estaba en salir anticuada de origen, ya que la Eurovegas de su título hacia mención a un proyecto que al final no se acabó de concretar. El villano de esta quinta entrega estuvo interpretado por el actor Alec Baldwin.
La franquicia no daba más de sí, y entonces Santiago Segura derivó hacia el cine infantil, con la saga Padre no hay más que uno (de la que también he visto las entregas que han estrenado en televisión, porque en cines no he visto ninguna). Pero le pedían un retorno a su personaje más popular, y 12 años después de la quinta lo ha hecho con esta Torrente Presidente, en donde repite Alec Baldwin (interpretando a Donald Trump) más otros nombres habituales de la franquicia.
Ademas de sumar el cameo final de Kevin Spacey (que actúa como parodia de esos supuestos grupos de poder que según los conspiranoicos dominan el mundo), este sexto film se centra en ser una sátira de la política española (aunque algunos, si lo comparan con la realidad, dirían que más bien es una radiografía), en la que el objetivo sería una parodia del partido que representa por antonomasia a la ultraderecha en este país.
He leído ciertos comentarios que dicen que esta película blanquea el fascismo, pero creo que no es así. De hecho todos los exabruptos machistas y racistas de Torrente no dejan de ser los mismos que difunde dicho partido en la realidad. Por eso el perfil del protagonista congenia (en un inicio) con lo que la ultraderecha defiende, hasta que al final la cosa se desmadra (aún más). Lógicamente también queda parodiado el resto del espectro político español actual.
En resumidas cuentas
Aunque como parodia sea más o menos acertada (si bien podría haber sido más mordaz y crítica), su problema sería como película y parte de una franquicia ya extensa. La historia se pierde en un montón de cameos, algunos de los cuales repiten de anteriores entregas y otros que no, que parecen estar metidos a la fuerza sólo para que fulanito o menganito pueda decir que ha estado en esta franquicia, pero sin aportar nada.
Al final, si uno congenia con este tipo de humor cafre (sólo en ese caso) esta película es "hablando en plata" una chorrada como las precedentes, pero cómo mínimo le honra intentar hacer sátira sobre el tenso panorama político español (cada vez más parecido a jaurías de monos histéricos tirándose cacas unos a otros), algo que logra en parte, si bien podría haber tenido más mala leche. Su recaudación en cines ha superado los 30 millones de euros.
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)
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- FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB y FilmAffinity.
- FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 13 de marzo de 2026.


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