Resulta muy evidente que con esta Digger el actor Tom Cruise intenta posicionarse para ganar un Oscar, algo que aún se le resiste. Y no será por no haberlo intentado: ha estado nominado como mejor actor por Nacido el 4 de julio (1989) y Jerry Maguire (1996), y como mejor actor secundario por Magnolia (1999) e incluso como productor por Top Gun: Maverick (2022), pero no ha ganado ninguno de ellos (aunque si lo hizo curiosamente por dichos títulos como actor en los Globos de Oro de los años respectivos de las tres primeras).
De todas maneras si ha recibido un Oscar honorífico a finales de 2025 por su amplia carrera y por su defensa de los cines, pero eso supongo que no le compensa no haberlo conseguido por méritos propios. Por eso me imagino que debió volcarse en su faceta de estrella, lo que le llevó (entre otras, y mientras el cuerpo le aguantase) a los ocho films de Misión Imposible estrenados a lo largo de casi tres décadas, en los que se arriesgó rodando las escenas de acción él mismo.
Pero, como he citado, el cuerpo aguanta lo que aguanta, y el señor Tom Cruise ya tiene 64 años (aunque nadie lo diría), por lo que deja de lado la acción y vuelve a eso de intentar demostrar que es también un actor con un papel que, por anticipado, me recordó a su Les Grossman, el grotesco personaje al que encarnó en Tropic Thunder ¡Una guerra muy perra!, dando muestras de versatilidad y sentido del humor.
En esta ocasión, y de la mano del director Alejandro González Iñárritu (ganador de dos Oscars en esa categoría por Birdman (o la inesperada virtud de la inocencia) y El renacido, además de otros dos, uno como productor y otro como guionista de la primera de ellas, a lo que sumar otro especial de la Academia de Hollywood) se ha metido en una sátira medioambiental sobre el planeta que estamos dejando a las próximas generaciones.
Digger, cuando la sutilidad brilla por su ausencia
Fíjate que sobre el papel este film no tenía mala pinta, ya que es muy notorio que con la (abusiva) acción del hombre sobre los recursos de nuestro planeta, está haciendo que este se defienda con un cambio climático que paulatinamente tan solo puede ir a peor. Criticar eso está bien si lo haces de manera justificada, pero aquí a Iñárritu se le va la mano con una sátira pretenciosa, grandilocuente, grotesca y esperpéntica, que se hace incluso indigesta de ver.
Tom Cruise, como protagonista principal, encarna a Digger Rockwell un despreciable millonario, al que le trae sin cuidado lo que pase, y a quien le pase, mientras él siga ganando dinero. ¿Se podría considerar una crítica contra magnates al estilo de Donald Trump? Eso dependerá según opiniones, pero lo que queda claro es que mientras el antes citado Les Grossman al que encarnó Cruise era un malvado simpático, su Digger es la total antítesis.
La histriónica sobreactuación de su protagonista (resulta despreciable, arrogante, vanidoso, engreído, grosero, zafio y todo adjetivo descriptivo negativo que te puedas imaginar) se intenta justificar con un giro meta bastante desconcertante, que te hace dudar sobre lo que estás viendo, hasta que queda justificado de manera a todas luces insatisfactoria: ¿es justicia divina para los malvados, y pueblo espectador complacido? Esa compensación no me gusta.
Reflejos de nuestra actualidad de cada día
De todas maneras, y aunque aquí el presidente de los Estados Unidos lo encarne (de manera también bastante histriónica) John Goodman, la sombra de Trump está presente en momentos como el de la bendición, que recuerda a otra reciente del actual mandatario de la Casa Blanca. Ahí si que aciertan porque da la misma vergüenza ajena que dio la real, pero son momentos puntuales en una sátira que se deja llevar por el exceso y la total falta de sutilidad.
Algunos críticos han querido comparar esta película con Teléfono rojo, ¿volamos hacia Moscú? de Stanley Kubrick (director cuya película póstuma fue Eyes Wide Shut, con el aquí presente Tom Cruise). El problema es que Iñárritu dista mucho de ser Kubrick, y al final este film es un grotesco y esperpéntico exabrupto que viene a decir algo ya sabido: el mundo está dirigido por unos necios ególatras, a los que les importamos entre nada y menos.
CALIFICACIÓN: Mala (1/5)
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- FICHA TÉCNICA y SINOPSIS en IMDB y FilmAffinity.
- FECHA DE ESTRENO EN ESPAÑA: 2 de octubre de 2026.
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