domingo, 18 de diciembre de 2016

ABE SAPIEN: EL DIABLO NO BROMEA Y OTRAS HISTORIAS, LOBEZNA: CUATRO HERMANAS, RELATOS TERRORÍFICOS (1 a 3) y FRANKENSTEIN

A estas alturas creo que no hace falta presentar a Hellboy, porque todo aquel que se denomine aficionado a los comics sin duda alguna tiene que conocer a la más famosa creación de Mike Mignola, que ha dado de si como para crear a su alrededor un universo tan rico de detalles y personajes que no tiene nada que envidiar a los de los superhéroes de Marvel y DC.

Entre los compañeros de aventuras del citado diablo está Abe Sapien, que es el protagonista de las tres historias que conforman este tomo: en la primera tendrá que investigar el misterio que rodea un accidente de unos niños mientras estaban patinando en un lago helado, en la segunda lo veremos en pleno oceano tras la pista de un submarino ruso hundido que podía transportar un poderoso objeto mientras que en la tercera asistiremos a todas las penurias que sufrirá nuestro pobre protagonista al tiempo que demuestra que en momentos de acción es tan solvente como su amigo Hellboy.

En su conjunto este tomo resulta entretenido, si bien no aparenta resultar imprescindible para conocer al personaje. Tanto los guiones como el dibujo cumplen con corrección sin llegar a ser una maravilla, y a título personal me gustaron más las dos primeras historias que la tercera (que es la que da título a este tomo) si bien en su conjunto no desmerecen y sirven sin problemas para pasar un rato entretenido.
Yo creo que una persona ajena al mundo de los comics verá las versiones femeninas de algunos de sus más famosos superhéroes como eso: el hacer lo mismo cambiando tan solo el sexo. Es cierto que en origen algunas vieron la luz así tan solo para evitar que otra editorial lo hiciera (y perder los derechos) sin luego esforzarse mucho, hasta que posteriormente, algunas en tiempos más bien recientes, han recibido el mérito que se merecian (como por ejemplo Spiderwoman o Hulka)

Pese a ello reconozco que tenía mis reservas ante un comic de ¿Lobezna? porque de entrada me parecía un tanto forzada la posibilidad de una hija del mutante Logan, pero hay que aclarar que se trata de un clon llamado X-23 al que ya conocí hace ya muchos años en NYX: mutación que parece que fue su primera aparición. El nombre real de esta superheroina es Laura Kinney, y sus motivos para convertirse en Lobezna son tan loables como evidentes: ante la muerte de su "progenitor" (aunque esto es Marvel, por lo que tarde o temprano ya volverá) ella se hará cargo de su manto para continuar con su legado. En el primer arco argumental de su serie englobado en este tomo, Lobezna se verá inmersa en una trama con clones de ella (de ahi viene el título de Cuatro hermanas) que han sido frustrados intentos por parte de una megacorporación para intentar recrear las habilidades de ella; y a las que intentará ayudar de una muerte predeterminada mientras demuestra que es más que el simple reverso femenino del Lobezno original en formato clónico.

Como esto es el muy amplio universo Marvel, a lo largo del arco argumental recogido en el presente tomo se cruzarán tres clásicos con más solera: el Ángel como pareja sentimental de nuestra protagonista, así como el Doctor Extraño y la Avispa en diferentes momentos de esta aventura. Con la única pretensión de resultar un comic entretenido, algo que consigue de sobras, destacaría su vibrante y dinámico apartado gráfico, que funciona tanto en las escenas de acción como en el resto.
Gracias a ECC se está disfrutando en este pais de la obra de Junji Ito, del que me he leído los tres primeros mangas de la serie Relatos terroríficos, donde se nos recopilan relatos breves autoconclusivos en el estilo habitual de este autor, y que como todo recopilatorio tiene algunos más acertados que otros, aunque el tono general es destacable, permanececiendo esa afición de Ito por lo grotesco, lo bizarro y lo aberrante, rozando por momentos lo incómodo.

Los escalofriantes hermanos Hikizuri tienen las dos primeras historias del tomo uno, y desde luego que viendo lo que hacen nos desmerecen a otras lúgubres familias del terror. Le sigue La mansión del dolor fantasma, que plantea una idea ingeniosa: alguien que tiene dolores... más allá de su propio cuerpo en un ambiente claustrofóbico, acabando con La mujer de las costillas sueltas, o como la obsesión por el físico puede destrozar un cuerpo. El segundo tomo empieza con Bio House, una historia de vampiros con un dibujo más abrupto dentro de los parámetros habituales del autor, al que le sigue La ladrona de caras, donde una chica capaz de adoptar el aspecto de quien quiera recibirá una dura venganza. Le sigue La guarida del demonio del sueño, donde un joven intenta evitar que su "otro yo" onírico tome posesión de su cuerpo cuando duerme, acabando este segundo tomo con La mente de un padre o como un tiránico padre controla a sus hijos infiltrándose en sus mentes. Por último el tomo 3 está compuesto por La teoria del demonio, o que puede pasar para que alguien decida suicidarse por sorpresa; La melena larga del ático, que bien podría ser una variante perturbadora de Rapunzel; Un amor de guión, donde vemos hasta que punto se prefiere lo bonito y ficticio a lo real y cruel; La espada del reanimador, donde se reitera que a los muertos mejor dejarlos en paz; Un laberinto insoportable, donde lo que empieza con un paseo por el bosque nos lleva a un callejón sin salida; acabando con La abusona, donde el acoso infantil se lleva a terrenos generacionales.

Los aficionados al estilo de terror de Junji Ito quedarán satisfechos, pero son relatos muy dispares no dando la sensación de un conjunto homogéneo sino tan solo de un cajón de sastre donde cabe de todo, por lo que dependiendo del desarrollo de cada historia hay algunas de un humor negrísimo (y muy mala leche) mientras que otras tienen un final algo abrupto que puede dejar un tanto insatisfecho a algún lector, si bien el tono general (con sus más y sus menos) es entretenido.
Hablar a estas alturas de Frankenstein es ser redundante porque ¿hay alguien que no conozca la historia? la inmortal obra de Mary Shelley se ha convertido en un clásico indiscutible que se ha hecho más conocido por sus muchas adaptaciones cinematográficas, siendo por ellas que ha llegado el mito hasta el gran público. Su traslado al manga, ¿podía aportar algún aliciente? para los que sepan la historia la respuesta sería negativa, pero quien conozca el típico estilo de Junji Ito sabrá que su visión de esta obra maestra de la literatura seguro que tiene puntos de interés.

La adaptación que hace de la novela de Mary Shelley es bastante fiel al original, y en muchos momentos me hizo recordar la versión del Frankenstein de Kenneth Branagh de 1994, más fiel que otros engendros más recientes, y que reconozco como todo un "placer culpable" con el que disfruto, entre otros detalles, por una potente banda sonora a cargo de Patrick Doyle. En esta ocasión, y con el citado referente en mente, tengo que reconocer que me ha encantado, ya que detalles como el diseño de la criatura resulta soberbio en los acertados trazos de Ito: un monstruo escabroso de más de dos metros hecho con retales de cadáveres y con un alma atormentada contra su creador (lejos, por tanto, de ese claro estereotipo que popularizó Boris Karloff en el film de la Universal de 1931, y que quedó grabado en el imaginario colectivo de muchas generaciones) 

Es cierto que quizas en esta adaptación al manga de Frankenstein el autor no se permite licencias hacia el estilo habitual del que hizo gala posteriormente, ciñendose fielmente a la base de la que parte (esta obra es de 1994, mismo año del film de Branagh), pero esa ausencia de elementos bizarros que uno asocia a Ito queda sin duda compensado por el talento que ya demostraba por lo escabroso (es una de sus obras primerizas) ya que no en vano lo que nos narra son las andanzas de un profanador de tumbas que crea vida con retales de cadáveres. Sin duda este manga resulta una notable manera de acercar un clásico de todos los tiempos a las nuevas generaciones, aparte de que sin duda dejará satisfechos a todos los amantes del terror más clásico.