Hace un tiempo leí que las series de televisión pueden causar una adicción semejante a la de las drogas, y no me extraña en manos de gente como
Steven Moffat y
Mark Gattis, porque recien acabada la concisa tercera temporada de
Sherlock (¡3 capítulos de 90 minutos de duración se hacen muy breves!) puedo tener la satisfacción de que esta adaptación moderna del famoso clásico de
Conan Doyle volverá en una esperada cuarta temporada (lástima que para la misma haya que esperar hasta probablemente 2015, debido a las concurridas agendas de trabajo de sus dos protagonistas) Espero que no tarden dos años como ha ocurrido ahora, aunque la espera ha merecido la pena y el epílogo ha sido sin duda de infarto.
Pero cuidado, que nos hayan sorprendido con un final sorprendente e inésperado es algo que ya tuvimos en la segunda temporada, con aquel capítulo que sería la adaptación del relato
El problema final, en donde
Holmes y
Moriarty tenian su combate definitivo (aunque no mortal para ambos contendientes). De eso fue
The Empty Hearse, primer capítulo de esta tercera temporada, y aunque la explicación de los sucesos resulta curiosa (y en algunos momentos puede recordar a la más rocambolesca
Misión Imposible), también es cierto que se puede tildar de rebuscada, en un inésperado giro hacia la comedia (¿¡amago de morreo entre
Sherlock y
Moriarty?!) que se derramó por completo en el segundo capítulo de esta tercera temporada.
Si el primer episodio se podría considerar la adaptación del relato canónico
La casa vacia, era evidente que el segundo hacía referencia a la segunda novela extensa que tuvo el personaje (
El signo de los cuatro) pero adaptado a lo que menos me podía imaginar: ver a
Sherlock como padrino de la boda entre
John Watson y su esposa
Mary. Y fue justo aqui donde se desató la comedia, en momentos como la despedida de soltero que celebran el duo protagonista emborrachándose, que pueden haber hecho dudar a muchos de los (hasta ese momento) máximos defensores de este moderno
Holmes. Aunque el resultado fue acertado si se quiere ahondar en la amistad entre
Sherlock y
John, toda la escena de la embriaguez roza por momentos el ridículo, si bien consigue mantener el tipo al no caer en la chabacanería y la vulgaridad (aunque bajando a "notable" lo que hasta ahora era una excelente serie)
Y es que me imagino las lógicas comparaciones entre este
Sherlock y el de la serie
Elementary (que también traslada al presente las aventuras victorianas del detective):
mientras que la segunda va tomando detalles de aqui y de allá con resultado cumplidor al más bajo nivel que se le puede pedir a un procedimental, con esta
Sherlock parecía que teniamos una adaptación moderna del clásico detective de
Baker Street que respetaba la esencia del mítico personaje, por lo que muchos detalles cómicos vistos en esta tercera temporada pueden hacer temer que la hasta ahora prestigiosa serie esté cayendo en el pozo de lo cotidiano y facilón (digamos que "juegan con fuego", de momento bien, pero espero que en el futuro no se quemen)
De nuevo teniendo en mente el material clásico del detective, en esta tercera temporada los casos parecen haber ocupado un puesto más secundario, importando más en la trama el afianzar la amistad entre
Holmes y
Watson, demostrando de nuevo la gran química que hay entre
Benedict Cumberbatch y
Martin Freeman. Como es natural la misma ha sido más visible en ese segundo capítulo más "matrimonial" y en donde vemos la simpática interacción de nuestro héroe con el mundo normal, en ejemplos tan claros como ese discurso de padrino de bodas que por momentos parece que esté más cerca de un doctor (
House o
Who) que no del clásico detective de
Baker Street (entre eso y todo lo demás muchos pueden pensar que el
Sherlock que conociamos hasta ese momento parece más lejano que nunca)
Tras acabar con su némesis en la segunda temporada, nos presentan aqui a un "nuevo" villano (
Charles Augustus Magnussen) que es más parecido al clásico
Moriarty que el susodicho visto aqui (encarnado con cierto exceso e histrionismo por
Andrew Scott), por lo que por un instante temí que se quisiera hacer una jugada parecida a la de
The walking dead, que en los comics tuvo un buen villano (como fue el
Gobernador) que, al cargárselo, provocó la llegada de una variante sin la chispa del anterior (ese
Negan tan cansino) Pero pese a todos los aciertos a la hora de presentarnos a este nuevo villano, que parece compartir las capacidades de nuestro héroe (ver lo inteligentemente que se juega con el texto visto en pantalla, hasta límites dignos de
Terminator cuando
Sherlock cree que sus gafas son lo que no son) e incluso ser tan meticuloso dentro de su maldad como
Hannibal Lecter (al tener un "palacio mental") resulta que en un sorprendente giro
Sherlock toma la iniciativa y se deshace de él, cuando ahi se tenía un personaje que podía haber dado más juego (su memoria es digna de
Sheldon Cooper) y que nos deja muchas preguntas en el aire (¿quien es de verdad la señora
Watson?)
¿Y el final de infarto? el menos esperado, y es que el histriónico
Moriarty de esta serie, más cercano al
Joker de
Batman que a la clásica némesis de
Holmes... ¿ha vuelto? ¿en serio?
¿CÓMO? Si lo de
Sherlock fue rizar el rizo... ¿con que nos sorprenderan ahora? ¿clones? ¿ciencia-ficción? Siendo fan de
Moffat hay que estar predispuestos a esperar lo inesperado (ver por ejemplo
Doctor Who), aunque espero que ello no sea en ofensa a la inteligencia de los fans.