domingo, 28 de junio de 2026

CON PERMISO DE LA REINA / YO LE HICE UNA PAJA A FRANCO / LA LISTA DE LOS 7 / DAREDEVIL DE DENNY O'NEIL 1 / EL HELADERO 7

CON PERMISO DE LA REINA: EL HUMOR INGLÉS DE LOS BUFONES A LA SITCOM

Entretenido libro en el que su autor (Jorge San Román, del que me he leído otros ensayos que ha escrito como Había una vez una tele… o La loca historia de Mel Brooks) hace un repaso muy amplio al humor inglés desde sus orígenes hasta más o menos la actualidad (ha habido cosas posteriores a este libro, como por ejemplo una cuarta película de Bridget Jones, que lógicamente por cuando salió editado me imagino que imposibilitó que se cite aquí).

En esta obra tienen cabida, quizás de una forma un tanto caótica, anécdotas y curiosidades de unas cuantas obras literarias, sus adaptaciones cinematográficas, multitud de series (tanto clásicas como más recientes), films de todo tipo (sin estar basados en obras previas), además de citar nombres y personajes emblemáticos, como los Monty Phyton entre otros muchos. En fin, que se podría haber sido un inmejorable libro si no fuera por un detalle...

¿Cómo es que no se molestaron en repasar la edición antes de sacarla a la venta? Así se podrían haber evitado errores en cuanto a fechas incorrectas, errores tipográficos o faltas de ortografía que uno pensaría que son puntuales, pero que a medida que se avanza en la lectura acaba siendo la tónica habitual. Es una lástima porque el contenido resulta atractivo e interesante, pero al fallar algo así no consigue acabar de conectar con el lector.

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)

YO LE HICE UNA PAJA A FRANCO 

Un cómic así se lo lee uno porque ya solo su título deja bastante claro que estamos ante una obra que busca provocar, con lo cual decidí ver si lo lograba conmigo. Como pueden imaginar el título es literal a lo que uno de los personajes lleva a cabo en esta brutal sátira sobre los muchos que aún hoy en día echan en falta al anterior régimen

Escrita y dibujada por Furillo (seudónimo de Ignacio Murillo), se supone que es una ucronía, así como un spin-off de su premiada obra Nosotros llegamos primero. No lo sabía, pero se puede admitir que no tenía un título tan explícito como este en cuestión; aunque si es tan cafre igual merece mucho la pena. La historia se centra en una delirante conspiración por parte de unos altos cargos franquistas (entre ellos Fraga), durante los últimos tiempos de la dictadura para clonar a Franco, y que de esa manera el régimen continúe.

Ojo porque aunque la premisa parezca un disparate, el resultado es tan divertido como esperpéntico, ya que el autor lleva a cabo una sátira social y política muy aguda. Pero lo gracioso de su historia desemboca en un presente donde se sugiere que tanta añoranza del franquismo igual viene por ser alguno de los muchos hijos del mismo que surgieron del experimento aquí desarrollado, incluido... ¡ahí radica la sorpresa y lo mucho que me reí con ese giro final! 

CALIFICACIÓN: Entretenido (3,5/5)

LA LISTA DE LOS SIETE

Esta novela de Mark Frost (cocreador de Twin Peaks) sería un pastiche de Sherlock Holmes... sin que aparezca el personaje por ninguna parte. Pero no es difícil irse dando cuenta (las pistas son claras) que la tremenda aventura en la que se verá inmerso un joven Arthur Conan Doyle en el año 1884, y el voluntarioso personaje con el que la vivirá (Jack Sparks) será, de una forma muy clara, la inspiración posterior para su clásico detective de Baker Street.

En esta obra se mezclan personajes ficticios con otros reales, como por ejemplo Bram Stoker (el autor de Drácula) o el doctor William Gull, que según From Hell de Alan Moore fue la identidad de Jack el destripador. La historia gira sobre una hermandad ocultista dirigida por un genio del crimen (clara inspiración para el posterior Moriarty), que pretende traer a nuestro mundo una entidad siniestra, que será el mal reencarnado (algo así como el Anticristo).

Se notan las virtudes como guionista de un joven Mark Frost (porque esta novela vio la luz a principios de los noventa), ya que tiene un ritmo trepidante bastante cinematográfico, pese a ciertos altibajos que no le impiden luego remontar. Con la última frase de su epílogo no cuesta hilar cabos sobre lo que se sugiere, por lo que intentaré leer lo antes que pueda su secuela El sexto mesías, ya que el nivel de esta es realmente destacable.

CALIFICACIÓN: Bueno (4/5)

DAREDEVIL DE DENNY O'NEIL 1: LA GUERRA DE MICAH SYNN 

Decir Daredevil y Frank Miller es mencionar la época más gloriosa del personaje, por lo que quien lo tuviera que sustituir tenía que hacerse cargo de una buena responsabilidad. Y eso es lo que le tocó a Denny O'Neil, que fue quien se encargó del personaje entre la primera etapa de Miller y su posterior regreso para el aún más mítico arco argumental Born Again. En este primer tomo se recopilan los números 192 al 214 de la cabecera americana, más material de Marvel Fanfare 7 y 15.

Se puede prejuzgar que cualquier intento por debajo de la excelencia que había dejado Miller sería fácil de que se quedara en el olvido, pero en este caso hay que reconocer que O'Neil supo mantener el tipo. Admitiendo que no es tan buena como la previa, aún así no desmerece para nada, y tiene sus virtudes (y sus defectos).

El tomo comienza con unos números entretenidos, en uno de los cuales Daredevil forma equipo con Lobezno. También es acertada la forma en que se resuelve lo de Bullseye, tras que Daredevil lo dejara inválido por la muerte de Elektra. Hay que destacar también a secundarios como Ben Urich y la Viuda Negra, así como un interesante apartado artístico (Harlan Ellison, David Mazzuchelli, Mike Mignola, etc.). Entre lo malo estarían el antiestético bigote que le ponen a Foggy Nelson y el personaje de Micah Synn, que parece una mera variante de Kraven.

CALIFICACIÓN: Entretenido (3,5/5)

ICE CREAM MAN: EL HELADERO 7

Me leo de la biblioteca el tomo 7 de esta serie, que incluye los números 25 al 28. Al igual que en anteriores ocasiones, digamos que las historias propuestas tienen un poco de todo, pero en cualquier momento te percatas de detalles que más o menos lo relacionan todo. De los cuatro relatos el primero plantea como viven sus últimos momentos los pasajeros de un avión que se va a estrellar, con la particularidad de que parece que todos ellos afrontan su fatídico destino sin problemas salvo un pasajero, lo cual resulta curioso.

El segundo relato se lee girando 90 grados el cómic porque en formato apaisado vemos como un tipo nos cuenta su historia bajando por su árbol genealógico. El tercero, por su parte, sería una curiosa interpretación de La metamorfosis de Kafka pero en sentido inverso. El cuarto se centra en un etimólogo en busca del origen de las palabras.

Esta serie comenzó como una especie de relatos de lo más variado, pero siempre con cierto tono cercano al terror en sus muchas variantes, con el heladero del título como nexo común. Es por eso que no sé si estará relacionado o no (en inicio creo que no) el próximo estreno de la película Dulce sabor a muerte, cuyo título original es justo Ice Cream Man, y que se estrena en España el 4 de septiembre

CALIFICACIÓN: Entretenido (3,5/5)

sábado, 27 de junio de 2026

MINIONS & MONSTERS, homenajes de cine (crítica con referencias)

Que haya ido a ver la película Minions & Monsters puede resultar curioso en mi caso, porque no he visto ninguna de las entregas previas en cine, si no cuando las han emitido en televisión. Estamos hablando de una franquicia que, con esta, llega a su séptima entrega, siendo la presente la tercera de los Minions (las otras cuatro corresponden a Gru: Mi villano favorito). De toda la franquicia la única que tengo pendiente de ver en el momento de escribir esto sería Gru 4: Mi villano favorito
 
Tengo que admitir que de las películas de Gru, ya desde la primera, tampoco me parecen más allá de meros entretenimientos sin pretensiones, y muy orientados hacia el público infantil, con esa especie de versión paródica de los villanos de la franquicia James Bond. Pero ya desde la primera era evidente que los Minions, esos pintorescos secuaces amarillos, con su particular fisonomía y características, eran sin duda lo más rescatable de dichas cintas, por lo que se ha intentado exprimir su éxito por separado, más allá de su presencia en las progresivas secuelas de Gru: Mi villano favorito, siendo la presente el tercer film que tienen por cuenta propia.
 
Los Minions siempre me han parecido una mezcla entre los Pitufos (por ser todos también de un mismo color: azul en los personajes de Peyo y amarillo en estos) con el carácter más anárquico de Bart Simpson (son gamberros y siempre buscan ser secuaces del villano más malvado) y la flexibilidad de los Looney Tunes (les pasa de todo... pero sobreviven a todo). Justo al igual que estos últimos, creo que su humor quedaría más acertado en cortos que no en largometrajes.
 
Es curioso porque de lo que llevo visto de la franquicia hasta el momento ninguna me ha parecido digna de mucho elogio, más allá de lo bien que funciona el caos que traen asociado los Minions en sus actos, siendo su humor slapstick lo más reseñable de las mismas. Por eso me ha sorprendido que aquí los sitúen justo cuando dicho tipo de humor estaba más en boga: en el Hollywood clásico y su transición del cine mudo al sonoro. 
 
Además de ser una inesperada carta de amor a esa época y su forma de encarar las películas, digamos que también hay un claro homenaje a los monstruos de Lovecraft (evidente en los nombres de las dos criaturas a las que libera Goomi). Incluso este último no deja de ser un Cthulhu pasado por un filtro, cual si fuera el Grogu de la saga Star Wars, para de esa manera ofrecer un monstruo encantador y apto para todos los públicos.
 
Otro homenaje, aunque este acertado a medias, sería el de Dort, un robot con ansias de conquistar el planeta, aunque en origen parece más bien un chalado que luego irá tras una defensora del sufragio femenino, y al que los Minions le siguen la corriente. La referencia ahí está en Gort, el invulnerable robot que acompañaba a Klaatu en el clásico Ultimátum a la Tierra que en 2008 conoció un innecesario remake
 
Pero como he citado antes, lo mejor se concentra sin duda en su primer tramo, cuando los Minions se meten en escenas míticas de Tiempos modernos de Charles Chaplin, El hombre mosca con Harold Lloyd, El héroe del río con Buster Keaton, varios cortos de los hermanos Lumière (El regador regado, La llegada de un tren a la estación de La Ciotat y La salida de la fábrica Lumière en Lyon) o el clásico Viaje a la luna de Georges Méliès entre otros.
 
Aún hay más, porque aparte del muy evidente guiño a géneros como el western, el cine negro o al cine de monstruos de la Universal, me asombró incluso que tuviera cabida otro clásico como el Ciudadano Kane de Orson Welles. Todo ello es un popurrí quizás algo caótico, a juego con sus protagonistas, pero admito que logró entretenerme y esbozar varias sonrisas con tanto guiño referencial, así como con las peripecias de los Minions.
 
En su versión original (la vi en pase de prensa) se pueden escuchar las voces originales de actores como Jeff Bridges, Jesse Eisenberg, Christoph Waltz o Trey Parker (este último de la serie South Park) interpretando a varios personajes, junto con el inesperado cameo de George Lucas que se pone voz a si mismo. Se ve que decidió hacer un paréntesis en su jubilación para esta intervención, porque se declara fan de los Minions. 

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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viernes, 26 de junio de 2026

OBSESSION, amor enfermizo y pegajoso (crítica sin spoilers)

En otras circunstancias Obsessión podría haber sido una cinta que igual hubiera dejado pasar en su estreno en cines, pero ha ido acumulando incentivos como para llamar muy fuerte mi atención. Aparte de lograr una larga lista de críticas positivas (lo cual es relativo, ya que en última instancia uno juzga por si mismo) su bastante escueto presupuesto, de apenas 750.000 dólares, se ha multiplicado con creces, acumulando ya más de 330 millones de dólares a nivel global.
 
Las nuevas generaciones vienen pisando fuerte, ya que el director de Obsession (Curry Baker) es un joven de apenas 26 años, siendo este su segundo largometraje (el primero se estrenó directamente en Youtube). Coincide en juventud con Kane Parsons de 20 años, y cuyo Backrooms aún en cartelera, es también un film primerizo y barato (en su caso 10 millones de dólares) con éxito y una recaudación sorprendente (más de 270 millones de dólares a nivel global). 
 
En ambos casos tanto Backrooms como Obsession se englobarían en el género de terror, pero mientras que la de Kane Parsons se decanta por enfocarse al liminal, Curry Baker tira hacia el psicológico. La premisa de su propuesta es muy sencilla, y de hecho su éxito quizás venga por los muchos que se sienten identificados con ella: imagínate que estas enamorado de tu compañera de trabajo, pero sus sentimientos hacia ti son sólo de amistad. ¿Y si pudieras cambiar eso?
 
Teniendo en cuenta la excusa argumental que se utiliza (si fuera Hitchcock se diría que el macguffin) uno podría imaginarse aquí sin problemas una comedia romántica como las que hace años triunfaban en Hollywood, con parejas arquetípicas como Tom Hanks y Meg Ryan. Pero en este caso se decanta por el terror cuando ese supuesto amor idílico (al menos por una de las partes) pasa a ser un amor enfermizo... si bien de todas maneras la degradación del mismo ya daba señales.
 
He leído comentarios de esta película criticando que el protagonista no deja de ser un prototipo de individuo que, bajo una fachada de timidez e indecisión, esconde a un pervertido al que no le importa aprovecharse de la situación cuando esta se muestra favorable. Tengo que disentir, ya que creo que Baker retrata a un tipo de persona muy común, y que no tendría que ser comparable con esos violadores que se valen de la sumisión química para obtener sus propósitos.
 
De hecho cuando (para su sorpresa) parece que el citado macguffin funciona, él se muestra indeciso sobre como afrontar el hecho, y es sólo cuando ve que la cosa va en serio que sí, se aprovecha de ello (¿quién no lo haría si pudiera?) pero ese no era su único objetivo, ya que lo que buscaba era mero amor. Eso creo que lo diferencia de los tipos que, mediante sumisión química, se aprovechan de las mujeres sólo por el sexo, ya que el protagonista en inicio no busca sólo eso
 
¿Y de donde surge el terror? Digamos que lo que en inicio parecía bonito empieza a hacerse un tanto pegajoso, enfermizo y obsesivo (de ahí el título de la película). Es cierto que, en la misma situación, uno empezaría a ver las evidentes señales de que algo no está yendo bien y saldría corriendo cuanto más lejos mejor, pero al protagonista le ciegan sus sentimientos y eso es lo que acabará provocando su perdición, lo cual es mostrado de manera excelente.
 
La gran sorpresa de la película la ofrece también la actriz Inde Navarrette, que interpreta a Nikki, el deseo amoroso del protagonista. Cuando el macguffin empieza a hacer su inmediato efecto, algunas veces tiene momentos en los que rechaza como está actuando, siendo la representación que hace la actriz tan destacable como perturbadora. En cuanto a este film en sí, es una inesperada maravilla que sabe sacar partido (con imaginación y pocos recursos) de lo que plantea. 

CALIFICACIÓN: Excelente (5/5)

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jueves, 25 de junio de 2026

SUPERGIRL, solo un mero entretenimiento (crítica sin spoilers)

Esta Supergirl se supone que está inspirada en el cómic Supergirl: La mujer del mañana de Tom King que me leí de la biblioteca hace un par de años. Asimismo marca el siguiente proyecto para cines de ese nuevo universo DC sustentado por James Gunn después de su versión de Superman del pasado verano de 2025, y previa a la secuela (Man of Tomorrow) que en un principio llegará en verano del 2027. 
 
A priori lo tiene difícil la prima de Superman para tener éxito, ya que su anterior película en solitario que tuvo fue la Supergirl de 1984, que tuvo como protagonista a Helen Slater. Fue un film que en su momento quiso aprovechar el éxito de la franquicia de su primo, que por aquel entonces encabezaba Christopher Reeve, pero pese a un presupuesto de 35 millones no logró recaudar ni la mitad de eso. Aún tendría que pasar cierto tiempo para volver, pero en formato televisivo.
 
Mejor suerte corrieron Laura Vandervoort y Melisa Benoist, ya que encarnaron al personaje en Smallville entre 2007 y 2011 (la primera a nivel secundario) y en la homónima serie Supergirl entre 2015 y 2021 (la segunda, como protagonista). El regreso a los cines estaba cercano, y fue con una versión alternativa de ella como se vio en la película de 2023 Flash, la cual estuvo interpretada por Sasha Calle. El fracaso del film, más el posterior cierre de ese universo de DC (con la secuela de Aquaman) acabó con la posibilidad de continuar.
 
Ojo que tampoco lo tiene fácil esta nueva Supergirl, porque el cine de superhéroes parece haber llegado a su cenit (o que al menos el público no lo hace triunfar como antaño, quizás por cierto empacho). Marvel lo ha notado y este año apunta a lo grande en cines con las nuevas de Spider-Man y Los Vengadores (dos pesos pesados), mientras que el nuevo universo DC lo hace con el presente film y Clayface en octubre.
 
No es por ser agorero, pero el Superman de James Gunn del pasado año, aún acabando siendo la película de superhéroes más taquillera del 2025, su total de 618,7 millones de dólares globales no parece mucho para las expectativas que había. Y las previsiones para este film dan para que uno se pregunte con inquietud si este nuevo universo DC llegará tan lejos como planean sus responsables o, al no alcanzar objetivos, se quedará por el camino. 
 
Una vez vista tengo que admitir que aunque creo que es un film entretenido, también es verdad que quizás podía haber dado más de sí, dejando a uno en ciertos momentos con la sensación de lo que podía haber sido en comparación con lo que acaba siendo. Eso sería lo que ocurre con Lobo, al que encarna con solvencia un Jason Momoa que nació para ese papel... pero al mismo tiempo te deja insatisfecho respecto al poco partido que sacan de él. 
 
En cuanto a la protagonista, hay que reconocer que Milly Alcock ha roto con la versión cándida del personaje en la serie de Melisa Benoist, y se acerca algo a la versión más oscura llevada a cabo por Sasha Calle en Flash. La ventaja es que aquí está mejor desarrollada que en el ejemplo citado, demostrando el amargor de la vida que le ha tocado vivir. Eso es algo más comprensible en los flashbacks que nos vienen a servir de orígenes de esta Kara Zor-El.
 
De todas maneras su presencia en el Superman de James Gunn fue poco más que un mero cameo, mientras que por contra su primo (de nuevo a cargo del actor David Corenwest) está demasiado presente en esta cinta, supongo que para recalcar el contraste de caracteres entre ambos personajes. Aún así aquí queda más claro el origen de Krypto, su apego a Kara y porque está moverá cielo y tierra para salvarlo en este film.
 
Por los avances previos muchos citaban si no sería esto la misma fórmula de Guardianes de la galaxia (la mayor aportación de Gunn al universo Marvel), pero aunque igual pueda tener alguna semejanza, lo que recuerda más por momentos es a la saga Mad Max. De esta toma como su más evidente referencia lo relacionado con el contrabando de esclavas para que los villanos puedan procrear, algo similar a lo visto en la película de 2015.
 
La protagonista está celebrando su 23 cumpleaños emborrachándose en un planeta con sol rojo (para que así le afecte lo que toma) cuando conoce a Ruthye, que quiere vengarse del bandolero Krem que asesinó a toda su familia. Otro detalle a destacar es la relación que se establece entre ambas, que se verán juntas con un objetivo común cuando el citado Krem envenene a Krypto. El problema es que el susodicho como villano tampoco es que deje huella
 
En resumidas cuentas, cuando se acaba de ver Supergirl (que por cierto no tiene ninguna escena tras los créditos) uno se queda con la sensación de que han querido hacer una historia sobre como superar el dolor por una pérdida, algo bastante presente en Kara y Ruthye, pero que el resultado final no logra subir más allá del mero entretenimiento, poniendo en duda, como he citado más arriba, su recepción y el futuro de este universo DC.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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miércoles, 17 de junio de 2026

TOY STORY 5, jugando a lo fácil en el ocaso (crítica sin spoilers)

Con Toy Story 5 lo que intentan desde Pixar es la búsqueda, quizás un tanto desesperada, de un éxito como los que tenían antaño, ya que en los últimos años (con la excepción de Del revés 2) los títulos que han estrenado han pasado sin pena ni gloria, aunque también es verdad que no toda la culpa es de ellos (a mi Soul me gustó mucho). De todas maneras aún están recientes los fracasos de Lightyear y Elio (en este caso el mayor descalabro de la productora).
 
Ya en su momento cuando estrenaron unas cuantas secuelas seguidas de diferentes éxitos (Buscando a Dory, Cars 3, Los Increíbles 2 y Toy Story 4) se decía que Pixar había perdido la originalidad de antaño, pero es que hasta cierto punto puede ser comprensible que cuando las nuevas propuestas no acaban de funcionar, lo mejor es regresar por terrenos conocidos (de ahí que, aparte de esta secuela, también se preparen nuevas entregas de Los Increíbles y Coco).
 
De todas maneras hay secuelas que se justifican algo (por ejemplo Los Increíbles es una franquicia de superhéroes, lo cual puede dar mucho juego), pero hay otras que cuesta más verlas, como me pasó con Toy Story, la saga fundacional de Pixar que comenzó hace 31 años y de la que he visto de estreno en cines todas sus entregas. La tercera cerró de forma estupenda, por lo que en su momento una cuarta me parecía innecesario, aunque al final el resultado cumplió.
 
Esa sensación de ser algo superflua que sobrevolaba a la cuarta entrega se hace aquí de nuevo patente, y el resultado final no logra que una vez acabada no deje a uno con la idea de que aunque no sea mala entrega, sea entretenida, parta de un problema ya presente en nuestra sociedad (la adicción a las pantallas de todo tipo)... los buenos tiempos para esta saga quedan ya en el pasado, y aquí se han limitado a jugar (valga la ironía) a lo fácil.
 
Asumiendo que las líneas argumentales de Woody y Buzz Lightyear ya no dan más de sí (el final de la cuarta, emprendiendo ambos personajes sus respectivos caminos, ya lo dejaba claro), su presencia en esta quinta entrega es tan solo testimonial, cual si fueran dos secundarios de lujo que vienen a hacer sus chistes (los cuales harán mayor o menor gracia), pero siempre en un segundo plano. Y es que en este caso la protagonista es Jessie.
 
La vaquera que empezó su andadura en esta franquicia en su segunda entrega había pasado desde entonces de forma más secundaria, por lo que su protagonismo aquí no desentona y resulta coherente. Asimismo si las tres primeras películas se puede decir que eran la trilogía de Andy (el niño que tenía esos juguetes), tanto la cuarta película como esta quinta le dan una importancia a Bonnie (la nueva dueña de esos juguetes) que quizás su antecesor nunca tuvo.
 
En este caso la citada niña sigue jugando como la niña que es, pero su timidez le hace difícil congeniar con otros niños, los cuales conectados a pantallas de todo tipo y condición, consideran que ya son mayores para jugar con simples juguetes. Ante esa situación los padres de Bonnie le regalan una tablet Lilypad, pero lo único que consiguen es que sea la propia niña la que deje a sus juguetes tradicionales a un lado, al poder estar ahora conectada. 
 
Eso lleva a un dilema perenne en esta franquicia desde sus orígenes: la problemática de que el juguete veterano se sienta desplazado ante la presencia del juguete novedoso. Eso lo vivirá Jessie por tercera vez (hay ciertas referencias a Emily, su primera dueña, previa a que fuera a manos de Andy), a lo que no ayudará que, por diversas circunstancias, vaya a parar a la que fue su casa, en una innecesaria reiteración dramática. 
 
Dirigida por Andrew Stanton (guionista de todas las entregas previas, que aquí asume el mando) se supone que aunque se muestre la adicción que provocan las pantallas, así como por ejemplo el cyberbullyng que traen asociadas (el cual también presente en este film), la solución no está en la erradicación de las mismas sino en intentar integrarlas en nuestro modo de vida. Loable mensaje que no sé si es tan sencillo llevar a la práctica
 
En resumen digamos que Toy Story 5 no aporta nada nuevo en su esquema básico, más allá de la (quizás algo tardía) crítica contra la adicción a las pantallas, que soluciona con mejores intenciones que resultados. Los nuevos personajes (juguetes) resultan indiferentes, e incluso desaprovecha la oportunidad de tener un ejército de Buzz Lightyear. No sería de extrañar una sexta entrega, pero esta quinta marca un ocaso que no te deja con ganas de ella.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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