miércoles, 16 de septiembre de 2026

RESIDENT EVIL (2026), mejorando algo lo previo (crítica sin spoilers)

Dentro de las adaptaciones de videojuegos, el que puede que sea el que más películas ha generado sería Resident Evil. Si me centro en ellas tan solo, las mismas dieron para una franquicia inicial de seis películas, un posterior reboot que no cubrió las expectativas que pretendían (el único que admito que no he visto de todos estos films) y ahora este nuevo intento, dirigido por Zach Cregger, responsable de Barbarian y Weapons.
 
Al tratarse del género de terror, uno de los más rentables, es lo que supongo que explica el éxito de esta saga, si bien para mí tan solo el primero (del 2002) es un buen entretenimiento, que además coincidió en salir justo en el momento (principios de los 2000) en que se disparó el éxito de las distopías que se situaban en apocalipsis zombis de todo tipo y condición. Otro título que despuntó fue por ejemplo The walking dead
 
De las seis primeras, cuatro de ellas de Paul W.S.Anderson (el esposo de Milla Jovovich, actriz protagonista de todas ellas) la que menos costó fue la primera (33 millones de dólares) y la que más la quinta (65 millones). La más exitosa fue la cuarta (300 millones) y la que menos la primera (casi 103 millones). Por eso el reboot de 2021 (costó 25 millones y recaudó casi 42 millones), palidece ante las cifras del resto
 
Con la excepción de la primera (y por la novedad, y el momento en que salió), todo lo que ha venido después ha tenido una calidad que brillaba por su ausencia (el denominado Capítulo final era un bodrio), de ahí que no quisiera arriesgarme con el reboot de 2021. Pero el responsable de esta es el mismo que el de Barbarian (que descubrí en televisión) y Weapons (que vi de estreno en cine), dos films que me convencieron, de ahí que eso levantara mi curiosidad.
 
Resident Evil (2026), una franquicia sobreexplotada 
 
Quizás por llevar un poco de expectativas (un poco, tampoco es que esperara una maravilla, pero si al menos una película mejor) me ha decepcionado encontrarme con el trabajo más genérico de su director, quedando de forma bastante clara por debajo de sus dos anteriores películas (que tampoco es que fueran obras maestras, pero me convencieron más). Supongo que será problema del género en si, tan explotado que ya difícilmente me asombra.
 
Como no soy aficionado a los videojuegos no conozco los entresijos de esta franquicia, más allá de lo más básico visto en sus adaptaciones hasta la fecha, pero me imagino que muchos quedarán decepcionados por el hecho de que Cregger no adapta ningún juego en particular (aunque guiños hay) sino que ofrece "una historia periférica" (según él mismo la ha definido) que se centra en las peripecias de un mensajero que tiene que entregar un envío en Raccoon City. 
 
El protagonista encarnado por el actor Austin Abrams (que ya trabajó con Cregger en su anterior Weapons) vendría a ser, salvando las distancias, un estilo de personaje como el de John McClane de la saga Jungla de cristal (como mínimo de la primera de ellas): un tipo normal y corriente, que se ve metido en una situación que le sobrepasa, y de la que lucha contra viento y marea para poder salir. El problema está en que las referencias son otras.
 
Más allá de que pueda tener un mayor o menor número de guiños, no solo al universo de los videojuegos sino incluso a la propia forma de jugar en ellos, encontré similitudes a películas como La Cosa (El enigma de otro mundo) o sagas como el manga Parasyte (que se ha expandido a otros formatos). De esta última sería esa "fusión" que se puede hacer entre pedazos (ignoro si es canónica en esta franquicia), y que explica lo que sale por la puerta en el póster
 
Una clara mejora de lo previo (lo cual tampoco era muy difícil) 
 
Lo que me ha asombrado, teniendo en cuenta que su responsable dice haber reducido el humor, porque en un principio no funcionaba, son muchas situaciones que provocaron la risa en la sala a la que asistí al pase, pero que a mi me dejaron más bien indiferente. La más acertada sería quizás la relacionada con la nulidad del protagonista con las armas (no es más que un simple mensajero sanitario), y cierta situación recurrente con la que se irá topando. 
 
El problema, quizás por mi parte, es que uno ha visto y/o leído tantos apocalipsis de zombis y/o infectados de todo tipo y condición, que el periplo del protagonista suena a más de lo mismo, con engendros de todo tipo y condición para satisfacer a los amantes del gore. Eso sí, resulta innegable su acertado ritmo, que para si lo quisiera series tan dilatadas como The walking dead. Y bueno, sin duda mejora lo previo, aunque tampoco lo tenía muy difícil que digamos. 
 
CALIFICACIÓN: Regular (2/5)

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sábado, 12 de septiembre de 2026

VAIANA (2026), seguimos fotocopiando (crítica sin spoilers)

He recuperado el remake de Vaiana estrenado el pasado mes de julio. En este caso hice adrede lo de dejarlo para más adelante, ya que no quería arriesgarme con el resultado final. Tampoco es que fuera muy raro suponer que sería como casi todos los que la anteceden (pocos se salvan), pero es que en este caso marca un récord del que no se si sentirán muy orgullosos: este remake llega menos de 10 años después de su original animado.
 
Está asumido que la imaginación está muerta y enterrada en el Hollywood de hoy en día, y que es sin duda mucho más cómodo hacer una secuela o remake de algo que ha tenido algún éxito, que arriesgarse con otra novedad que aún está sin testar. Pero más allá de que luego el resultado sea mejor o peor, sería algo innegable que eso son decisiones muy acomodaticias. En casos como este se hace aún más evidente esa pereza.
 
De la misma manera que muchos que la preceden, este remake en "acción real" (sarcástico eufemismo, puesto que se sustituye por mucha animación digital, como ocurrió por ejemplo con la versión que se estrenó en 2019 de El Rey León) se supone que opta por el respeto al film original y se limita a fotocopiarlo, con algún pequeño detalle por aquí y por allá, pero contando en esencia la misma historia. 
 
Vaiana (2026), las prisas de Disney por sacar remake live-action de todo
 
Como sería absurdo dejar referencia de una cinta que es tal cual a su homónima de hace menos de una década, para eso ya está la crítica que hice en su día de la película original animada (que tampoco es que me fascinase). Estrenada a finales de 2016, en temporada navideña, el film fue todo un éxito que acumuló más de 640 millones de dólares de recaudación a nivel global, por lo que Disney tenía ganas de amortizar más la franquicia.
 
Curiosamente, y también en temporada navideña (por más que los escenarios donde transcurre la hagan más lógica para el verano), el pasado 2024 se estrenó una secuela titulada Vaiana 2 (tampoco se calentaron mucho la cabeza) que era algo así como un apaño en forma de película de lo que en origen iba a ser una serie para la plataforma de streaming Disney Plus. Y aún siendo una secuela inferior, superó los 1.000 millones de dólares de recaudación global.
 
Ya cuando se estrenó dicha continuación se estaba rodando el presente remake, y las previsiones que me hacia yo la ponían al nivel de otras fotocopias previas como La Sirenita o Blancanieves. Una vez vista confirmo que no me equivocaba con mis presunciones, por lo que remito a lo que en su día dije de la cinta original, porque coincide con la misma en virtudes y errores, a lo que suma ahora poco de lo primero y más de lo segundo.
 
Disney sigue fotocopiando toda su filmografía 
 
En el caso de los aciertos de este remake está el respeto a la cultura polinesia, tanto a sus costumbres como a los actores elegidos para los personajes principales. En ese sentido destaca la joven Catherine Laga'aia, actriz y cantante australiana de raices polinesias, que tiene a su cargo interpretar a la protagonista principal, cumpliendo con eficacia en su labor de trasladar a imagen real a la Vaiana animada que conocíamos hasta ahora.
 
Por contra, más allá de un elenco funcional para lo que se requiere de ellos, destaca (y no para bien) el Maui al que da vida Dwayne Johnson, que ya fue quien le puso voz al mismo personaje en los films de animación. Ahí radica un claro problema en estas traslaciones: mientras que en las previas veías a Maui con la voz de Johnson, aquí ves al citado Dwayne intentando ser Maui sin conseguirlo, a lo que no ayuda su ridícula caracterización (en especial la peluca).
 
En resumen este remake de Vaiana no se justifica de ninguna forma (casi 320 millones con un presupuesto de 250 dan fe de que no ha cumplido expectativas). Si la apruebo por la mínima es por ser exactamente lo mismo que el film de 2016 en que se basa, si bien eso es un arma de doble filo, dejándote con la sensación de mero plato recalentado. Incluso el gallo Heihei, que animado me hizo gracia, tiene aquí un aspecto más inquietante que cómico. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (2,5/5)

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jueves, 10 de septiembre de 2026

EN LA ZONA GRIS, funcional pero convencional (crítica sin spoilers)

Esta película marca la tercera colaboración entre el actor Henry Cavill y el director Guy Ritchie. La primera fue Operación U.N.C.L.E. del año 2015, que era la adaptación de una antigua serie televisiva conocida en España como El agente de CIPOL, en la cual Cavill demostró bien que tenía lo que había que tener para poder encarnar a James Bond, con un personaje que parecía un trasunto del citado agente 007. Por desgracia no fue así, pero el film es tremendamente disfrutable.
 
La siguiente colaboración entre ambos tardó casi una década en llegar, y fue El ministerio de la guerra sucia, que admito que no vi en su día cuando se estrenó en cines, sino que la descubrí en su primera emisión televisiva en abierto. Dicho título me dejó tan convencido que lo he repetido en otro pase posterior, si bien en taquilla fue un fracaso que no llegó ni a los 30 millones globales frente a un presupuesto del doble (60 millones de dólares).
 
Allí coincidió con Eíza González, actriz y cantante mexicana que es la protagonista femenina de esta En la zona gris. Por su parte en cuanto a Jake Gyllenhaal ya trabajó antes con este realizador en el film Guy Ritchie: El pacto. Más allá de que al mencionado director se le pueda valorar (o no) como un autor de prestigio, es justo admitir que pese a ciertos vaivenes en su filmografía, cuando le va bien algunas de sus obras tienen un innegable toque personal.
 
Muchas críticas previas de esta película han hecho una valoración del film a tenor de su propio título, mencionando que en este caso estaríamos ante una película tan funcional como convencional, en la que ese supuesto toque algo personal de su responsable luce de una forma irregular, y que por lo tanto estaría en ese difuso gris donde se situaría algo que no está ni entre lo mejor ni entre lo peor de su director. Una vez vista no puedo menos que darles la razón.
 
En la zona gris, buen reparto pero discreto resultado 
 
En cuanto a la historia en sí, esa zona gris del título se refiere a la manera de proceder que tiene Rachel Wild (a cargo de una solvente Eiza Gonzalez, eficaz y auténtica protagonista). Combinando métodos legales así como otros que no lo son tanto (de ahí el matiz colorido del título) se dedica a recuperar préstamos millonarios que no son devueltos dentro de lo que se acordó para ello, usando un equipo de confianza liderado por Sid (Cavill) y Bronco (Gyllenhaal).
 
Sería justo en estos dos expertos personajes donde más se notaría ese toque propio de su responsable, ya que su química en pantalla es innegable, sabiendo a poco lo que aquí nos ofrecen de ellos. Ahora que quien sale peor parada sería una algo desaprovechada Rosamund Pike, cuyo personaje de Bobby Sheen queda apenas perfilado, siendo la propia actriz quien consigue sacar el mejor partido del escueto tiempo que le otorgan en pantalla. 
 
El villano de la función sería Manny Salazar (encarnado por un correcto Carlos Bardem, hermano mayor de Javier Bardem). Sería un mafioso criminal a la que la empresa a la que representa Bobby Sheen le concedió un préstamo de mil millones de dólares que ahora no quiere devolver. Es ahí donde entra Rachel Wild y su equipo de confianza, que asegura que podrá lograr el éxito allí donde otros han fallado, planificando como lo llevarán a cabo.
 
Es justo eso otra de las desventajas de la película: teniendo en cuenta su escueto metraje (apenas 98 minutos, con títulos de crédito incluidos) resulta algo desconcertante que la planificación de lo que van a hacer ocupe los dos tercios iniciales del film, dejando la acción tan solo para su tramo final. Eso provoca que se intente complicar un esquema narrativo que no lo necesita, ya que se ha visto en multitud de otros productos de acción similares. 
 
En resumidas cuentas
 
En la zona gris no es sólo el título de la película, sino que podía tildarse así la manera en la que Ritchie cumple a la hora de desarrollar la historia, ya que lo mismo que hace él bien lo podría hacerlo cualquier otro director más o menos solvente en el género de acción. El resultado final es entretenido pero no deja de sustentarse por un esquema un tanto simple, que ya ha mostrado su eficacia en multitud de ejemplos, pero que intentan complicar de forma innecesaria.
 
Curiosamente esta En la zona gris se estrenó en la cartelera americana el pasado mes de mayo (aquí en España llega cuatro meses más tarde) pasando totalmente desapercibida ya que logró poco más de 5,7 millones de dólares, mientras que en el resto del mundo su suerte ha sido un poco mejor (ha logrado 22 millones), pero marcando otro fracaso de taquilla para su responsable, con un acumulado global de menos de 28 millones cuando su presupuesto fue de 70. 
 
CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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viernes, 4 de septiembre de 2026

THE BAT-MAN: FIRST KNIGHT / BETWIXT / SUPERMAN vs.SPIDERMAN

THE BAT-MAN: FIRST KNIGHT

La mera casualidad ha hecho que poco tiempo después de ver la temporada 2 de la serie de animación Batman: El cruzado enmascarado, que intenta recuperar el espíritu de la mítica serie de Bruce Timm que tuvo el personaje en la década de los noventa, he podido leerme este The Bat-Man: First Knight, con evidentes puntos de conexión. Y es que si dicha serie de televisión más reciente se ambienta en un indeterminado momento de la década de los años cuarenta del pasado siglo, el presente cómic lo hace en 1939, justo cuando se nació el superhéroe en las viñetas. 

Muchas son las virtudes de esta obra con guion de Dan Jurgens y apartado gráfico a cargo de Mike Perkins. Sabe captar de manera muy acertada el estado geopolítico del mundo y la sociedad por entonces (con el peligro del fascismo como amenaza latente), mientras en Gotham se están cometiendo una serie de escabrosos crímenes que el misterioso y reciente justiciero Bat-Man (que entonces daba sus primeros pasos) sospecha que puedan ser criminales revividos. Por citar detalles está la curiosidad de que Bruce Wayne es retratado como el actor Gregory Peck, o que Julie Madison (sin el estereotipo de damisela en apuros), sea la catarsis que lleve a Bat-Man a no usar armas. Sin duda un resultado global notable.

CALIFICACIÓN: Bueno (4/5) 

BETWIXT

Con este manga estuve dudando un poco, ya que aunque la portada (y el prólogo) son de Junji Ito, es lo único que hay de él en este tomo. Aún así decidí al final darle una oportunidad, y el resultado ha sido satisfactorio, pese a que como antología en sí tenga tan solo 6 relatos, los cuales están divididos entre los que han sido realizados por artistas orientales (tres) y los que han sido hechos por americanos (los otros tres).

Lejos de buscar el susto fácil y rápido, las historias aquí incluidas se decantan por un terror más pausado, ese que poco a poco va haciéndose más ominoso e incómodo. En ese sentido se puede decir que todos los relatos incluidos cumplen con solvencia, aunque su curiosidad es otra. Su edición respeta el orden de lectura occidental para las americanas y el oriental (de izquierda a derecha) para las orientales, reforzando su idea de fusión de culturas.

CALIFICACIÓN: Entretenido (3/5)

SUPERMAN vs.SPIDERMAN

Aunque ya me lo leí hace casi veinte años (¡que viejo se siente uno cuando las referencias de mi blog me marcan que ha pasado tanto tiempo!), ahora he podido volver a disfrutar con el que en su día fue el primer crossover entre las editoriales DC y Marvel, que en 1976 (¡hace ya 50 años!) hicieron posible el sueño de muchos lectores: la unión de sus dos personajes más populares (el kryptoniano y el arácnido) en una aventura en común.

Posterior a este ha habido otros, algunos de los cuales aún no me he leído, pero el mérito de este Superman vs.Spiderman fue ser el primero. La aventura enfrenta a los dos superhéroes con sus dos enemigos más acérrimos (Lex Luthor y el Doctor Octopus respectivamente) en un relato brillante del que poco puedo añadir a lo que dije en su día. Esta reedición de Panini, mejorada respecto a la que me leí yo, tiene portada alternativa de Alex Ross.

CALIFICACIÓN: Excelente (4,5/5)

lunes, 31 de agosto de 2026

DULCE SABOR A MUERTE, helado destripado (crítica sin spoilers)

Mi interés por Dulce sabor a muerte (título español para el original Ice Cream Man) se debe a que en un principio pensé que quizás fuera la adaptación del cómic Ice Cream Man: El Heladero, del cual me he leído varios tomos de la biblioteca. Se trata de una serie de relatos al estilo de The Twilight Zone o Black Mirror, con el inquietante heladero del título como nexo de unión, siendo algunas de las historias incluidas tan desconcertantes como inquietantes.
 
Pero no, tal relación entre esta película y ese cómic no se produce. En este caso su premisa es mucho más sencilla y visceral (tomándose este último calificativo de manera bastante fiel). En un apacible y tranquilo pueblo aparece un misterioso heladero (interpretado por Ari Millen) el cual, a bordo de su camión, consigue vender sus dulces a casi todos los niños. Todo muy idílico hasta que eso provoca que los chavales pasen a ser brutales asesinos contra los adultos
 
El tráiler español ya deja patente, bien a las claras, que estamos ante una película que no se corta para nada en cuanto a las salvajadas, por lo que quien vaya a verla tiene que tener claro que aunque aparezcan niños, no sería apropiada para ellos (al menos para los más pequeños, aunque incluso puede que ciertos adultos tuerzan el gesto ante según que bestialidades que se ven aquí). Estamos ante una animalada tan cafre que se nota que sus responsables la disfrutaron.
 
Dulce sabor a muerte, inspiraciones diversas 
 
Si hace poco se estrenaba El final de Oak Street, de la cual parte de la crítica (entre la que me incluyo) notó un homenaje más que evidente al espíritu de la factoría Amblin, eso quizás se puede hacer extensible (aunque sorprenda) a este film, ya que su escenario se plantea tan idílico como los vecindarios vistos en algunos títulos de dicha productora. Todo bonito, claro está, hasta que estalla un caos propio de una película de zombis de George A.Romero.
 
De todas maneras el hecho de que los "afectados" sean niños también puede recordar a Weapons, aunque Eli  Roth también compara su film con Los pájaros de Hitchcock (hay una escena que es un homenaje bastante claro), e incluso se pueden ver paralelismos con La invasión de los ultracuerpos (con los "poseídos" por el heladero intentando que también se cambien los que aún están libres). Pero la decisión final de hacer este film se la dio a Roth la franquicia Terrifier
 
En sí el heladero de esta película comparte con Art el payaso de la citada saga de Damien Leone el ser un personaje gestual y sin palabras, si bien aquí los crímenes no son suyos sino cometidos por los niños controlados por los helados. Cuando nos explican (con no mucha convicción) las justificaciones de lo que pasa se sugiere algo así como una maldición, con lo cual la moraleja final, a tenor de los hechos, podría ser "no mientas, o tarde o temprano pagarás las consecuencias".
 
Pero en origen la inspiración le vino al director Eli Roth en 2003, mientras promocionaba su película Cabin Fever. Al ver en una calle un camión de helados, con su música característica, tuvo un recuerdo nostálgico de su infancia, para luego pensar que pasaría si el heladero a bordo no fuera la buena persona que uno supone, siendo la música del camión una atracción para los niños similar a la de El flautista de Hamelín sobre las ratas.
 
En resumidas cuentas
 
Como he indicado más arriba, estamos ante una gamberrada de película que no se toma en serio a si misma, en la que los niños actores que intervienen se nota que se lo pasaron en grande haciendo el cafre a lo bruto. Eso no quita para que sea tan entretenida como demasiado superficial, tanto en su guion como a la hora de perfilar a los personajes, con lo cual se recrea quizás en exceso en las atrocidades más grotescas perpetradas por los niños.
 
La película se estrenó en la cartelera americana a principios de agosto, donde fue recibida por el público con indiferencia, que se hizo extensible al varapalo crítico. Tampoco ayudó mucho que su director confesara que utilizó I.A.generativa para ciertas escenas (las animaciones al estilo clásico) o, ya fuera del ámbito cinematográfico, la controversia por el respaldo de Roth a las acciones militares israelíes en Gaza, o sus declaraciones sobre el pueblo palestino.

CALIFICACIÓN: Entretenida (3/5)

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