Hoy ha sido mi primer día en el
Salón del Manga de este año, en donde entré justo al salir de ver
Los ojos de Julia (que si todo va bien será el siguiente post que vereis a este). El éxito de público hay que reconocer que es inmenso, porque estaba todo
PETADO de gente, aunque no me costó mucho lo que me interesaba saber, y era las horas en las que
Hideshi Hino firmará, ya que los seguidores de este blog sabrán el gran aprecio que he tenido para
TODA la obra de este hombre editada en España (y, suerte para mi,
toda disponible en las bibliotecas de donde vivo). Pero tras eso me fuí raudo y veloz al
Auditori Barradas, donde pude ver la película
Dark Water de
Hideo Nakata (ficha en
IMDB por
este enlace). Aunque me perdí los primeros minutos (calculo que 10 a lo máximo), al haberme enterado yo tan justo de su pase, eso no me impidió conocer los orígenes del posterior remake (que
si ví y comenté en los albores de este blog) con lo que no tuve problemas para integrarme en el devenir angustioso de este drama fantástico al que hay que agradecerle un final ¿confuso? ¿innecesario?... yo diría más bien que ambiguo, en la misma sintonia de un film que va dando bandazos del terror al drama, y que demuestra la maestría oriental para sacar partido incluso al más mínimo elemento (y con eso me refiero al dichoso bolso rojo que aparece por todas partes). Por cierto, que el espectro acojona en la parte final en el ascensor, la cual se puede considerar una especie de homenaje a
El Resplandor, lo que pasa que sustituyendo la sangre de aquel por el agua sucia que sale aqui. En resumidas cuentas diré que no es de lo mejor que he visto en el género (que no es mucho, más han sido los remakes) pero si cumple a la perfección lo que esperaba de una película de estas características.